Los mitos y leyendas del Perú más interesantes

Estas leyendas del Perú son parte esencial de la tradición oral de este país y son una autentica muestra de su folclore. Tales historias han sido pasadas de padres a hijos y en ellos se recogen los aspectos culturales de los pueblos que allí han pervivido.

Leyendas del Peru

Mitos y Leyendas del Perú

Las leyendas del Perú constituyen parte no únicamente de la cultura de dicha nación sudamericana, sino igualmente de todo el continente, ya que esta categoría de relatos preservan elementos que a su vez se vinculan con los de otros países de la región.

A ello se agrega que el mejor modo de entender otros usos y tradiciones, es haciéndolo por medio de relatos ancestrales como estos, puesto que con ellos se puede conocer distintas ideologías de una manera sumamente entretenida.

Los mitos y leyendas del Perú son cautivantes crónicas que buscan explicar al origen de la Tierra, sus componentes y el proceder humano. Entre ellas sobresalen la Vaca de Fuego, la Lupuna, el Pachamama, el Pachacamac, entre otras. Habitualmente, estas leyendas concluyen con una moraleja o lección, que procura ilustrar a quien los oye.

Mitos y Leyendas del Perú Populares

Como parte del gusto popular de este país, a continuación les compartimos una serie de relatos que han sido del agrado de la mayoría y que hemos catalogado como leyendas del Perú populares.

La Enfermera de Capa Azul

Se dice que el relato de la enfermera de la capa azul, es oriundo del Perú, una crónica trágica, en la que el amor estuvo implicado. En uno de los hospicios mas visitados de Lima, la capital del Perú, la enfermera y el doctor residente conformaban una pareja muy adorada, que se habían comprometido para casarse y cuyo amor parecía que nada ni nadie pudiese separar.

Pero el destino les deparaba un muy distinto camino. El doctor que se dirigía al hospital, tuvo un accidente de transito, en el cual resulto muy mal herido y al ser remitido al hospital en el que laboraba, arribo a las manos de la que era su novia, para perecer, tras verla y decirle adiós.

Todo ello afecto en demasía a la enfermera, tanto así que se quitó la vida, luego de subir al techo del hospital, para arrojarse al vació. Al precipitarse, los escombros y fierros de la remodelación del hospicio, finalizaron por decapitarla al alcanzar el piso.

A partir de ese día, se observa en los corredores a una enfermera que atiende a todos los pacientes lesionados que arriban de accidentes viales, y se dice que les da cuidados, al no estar las enfermeras en su ronda.

Algo que es característico de esta enfermera, es un manto de terciopelo azul, que utilizaban todas las enfermeras en años previos, con lo cual esta enfermera se diferencia. Se cuenta que todos los que son atendidos por el alma en pesadumbre de esta enfermera, se curan, algo que en vida no pudo realizar por su fiando novio.

El relato de la enfermera de capa azul, se mantiene aun mas vigente que antes, conformando parte del folclore del país andino, con lo que, es componente de sus tradiciones, y ha alcanzado a todas los lugares de habla hispana, como una crónica de tragedia y amor entre dos personas que se adoraban.

Leyenda de la Casa Matusita

La Casa Matusita es un lugar muy popular entre los pobladores de Lima, Perú, a causa de los múltiples acontecimientos paranormales en los que se ha vista envuelta desde sus inicios.

Fue edificada en la época colonial, siendo al principio ocupada por una mujer llegada de Europa en el siglo XVIII. Su arribo fue enigmático ya que no contaba con familiares ni amigos, o algo que la vinculara con el Virreinato del Perú, lo cual la hizo presa de las primeras conjeturas supranaturales.

Se hizo presente a juicio ante la Inquisición por las acusaciones de hechicería y brujería. De acuerdo a lo manifestado por los que la acusaron, ella hizo un pacto con el Diablo para arrojar maldiciones o sortilegios que ocasionaran la desdicha al prójimo a cambio de una alto aporte monetario.

Sumado a ello se hacia pasar como convidante de aquelarres y prácticas espiritista, que la hicieron perecer quemada en la hoguera, no sin previamente, arrojar una maldición para todos sus denunciantes y todo quien pisase su casa tras  su muerte.

Al parecer, su conjuro fue exitoso, ya que los próximos moradores, una familia bondadosa y afectuosa que efectuó una remodelación de la casa para bien, suprimiendo cualquier huella de su anterior propietaria, finalizó alterando sus costumbres, tornándose mezquinos, desdeñosos y crueles.

La gente comentaba a partir de ello, que un espectro maligno los había embrujado. Los que inicialmente experimentaron estos cambios fueron los siervos, quienes no toleraron las penas físicas y maltratos, y mataron a toda la familia. Tras eso, la casa quedó desocupada nuevamente.

Después de mucho tiempo, otros habitantes arribaron al lugar. Era la familia Matsushita, expatriados oriundos del Japón, con cuyo nombre se apodó a la casa, tras algunas variaciones en el lenguaje. Desde el principio fueron considerados por todos, como gente de costumbres irreprochables y exquisitas, pero de nuevo el malévolo espíritu de la casa fue apropiándose de ellos, hasta concluir en calamidad.

El progenitor de familia fue tornándose reservado y agresivo, inclusive con su misma familia, que igualmente se veía influida por la casa pero en un grado inferior. Lo que vino luego, les rememoró la tragedia previa, de nuevo la familia integra resultó muerta, en esta oportunidad, a manos del señor Matsushita que los mató a todos para después cometer suicidio, motivado, según, por la deslealtad de la esposa.

La casa quedó en el abandono, pero solo de los mortales, ya que aún se prenden luces en su interior y se oyen ruidos de quienes en cierta ocasión fueron sus residentes, y para quienes poco efectivo han sido exorcismos, cadenas de oraciones, pedidos específicos a autoridades religiosas, ya que siguen mostrándose en las ventanas, advirtiendo que siguen confinados allí.

Leyendas del Perú El Cóndor y la Muchacha

Se relata en la leyenda que en un modesto pueblo del altiplano del Perú moraba un hombre quien tenía un gran amor por su hija, la cual le hacía compañía en sus faenas diarias, particularmente cuando iba a dar de comer a sus animales. La muchacha empezó a recibir visitas de un guapo joven, el cual siempre estaba ataviado con camisa blanca, traje oscuro y sombrero a juego, y al pasar del tiempo forjaron una bonita amistad.

Cierto día, al tanto que los animales pastaban con placidez, el joven pidió a la muchacha que lo elevase y lo arrojase al aire, para luego ser él quien la arrojase a ella. Ante el asombro de la muchacha, ésta logró levantar vuelo, ocasión que el singular joven empleó para llevarla a su nido, ya que el joven era un cóndor que había logrado disfrazarse de humano.

En ese lugar moró la muchacha por dos meses, comiendo de la carne, hasta que por ultimo los dos se hicieron pareja, llegando inclusive a engendrar un hijo. Pero la nostalgia de la joven por su progenitor y sus animales se hacía cada día más inaguantable, así que intentó convencer a su pareja para que le dejase retornar a casa, a lo que el cóndor se rehusó de manera rotunda.

Angustiada, la muchacha observó un día a un picaflor en busca de néctar en las proximidades del nido del cóndor, y le solicitó ayuda para huir. El picaflor le dijo que no se inquietara, que esa misma noche acudiría con su padre y le indicaría el lugar en el cual estaba, para que viniese en el rescate de ella y de su hijo. En canje por tal favor, el picaflor podría adueñarse de todas las flores del jardín que la muchacha poseía en casa.

A través de esa noche, el picaflor cumplió su promesa, y tras relatar al anciano sobre la ubicación y el estado de su hija, los dos tomaron el camino hacia el desfiladero donde se encontraba el nido del cóndor. En el viaje, el picaflor expresó al anciano que haría falta un burro viejo y dos sapos, si deseaban recobrar a la joven.

Primeramente, colocaron al pobre burro al fondo del precipicio y aguardaron a que el cóndor se aproximase a comer. Toda vez que el cóndor se distrajo con su cena, el anciano y el picaflor descendieron a la muchacha y a su hijo, tras dejar en su sitio a los dos sapos que trajeron, antes de evadirse sigilosamente.

Fue cuando el picaflor retorno junto al cóndor y empleando su mejor explicación le señaló con voz pasmosa que su mujer y su hijo habían sido convertidos en sapos, por alguna clase de insólito maleficio. El cóndor retornó velozmente  a su nido, en el cual consiguió a las dos verdes criaturas, y tan impactado quedó por el dolor y el asombro que resolvió subsistir como cazador solitario por lo que le quedaba de vida.

Al tanto que el picaflor recibió la bendición para consumir del jardín familiar todo el néctar que quisiese, en gratitud por su ayuda.

La Leyenda de Viracocha El Mendigo

Una de las leyendas del Perú provenientes de las montañas andinas nos cuenta del mismísimo dios Viracocha, quien en una tentativa por aproximarse más a las angustias y el corazón de los hombres, resolvió adoptar la forma de uno de ellos, específicamente de un mendigo.

Con esta artimaña, Viracocha quería adicionalmente entender hasta donde los mortales podían alcanzar a ser bondadosos y egoístas, y bien que lo confirmó, ya que a lo prolongado de su travesía, tuvo que enfrentarse con las peores cualidades de los humanos.

Convertido en un desaseado y andrajoso pedigüeño, el camuflado dios imploraba una limosna por las calles, pero sus peticiones eran tratadas con desinterés, ofensas y hasta algunos golpes.

Una vez que fue echado de la ciudad, la deidad comenzó a planificar su revancha contra los hombres, que de tan mala manera le habían considerado, cuando súbitamente, una mano se sustentó de su hombro y un modesto labrador le brindó comida y albergue en su casa, además de un baño vigorizante.

Viracocha, ante tan bondadosa demostración de amabilidad, retribuyó al campesino santificando sus cultivos, que desde entonces, serían los de mejor calidad del pueblo, y consiguiendo así que el dios reconsiderase sus planes de castigar a los humanos, ya que había comprobado que igualmente había hombres amables, honestos y generosos.

Al abandonar su casa el falso mendigo siguió con su aventura, otorgando bendiciones para los rectos de corazón y penalidades para los más codiciosos entre los hombres.

Toda vez que Viracocha finalizó su misión y transitó hasta la última de las esquinas del pueblo, reveló a los hombres su auténtica identidad y el propósito que le había hecho camuflarse de mendigo. Ante tal manifestación, los hombres exaltaron a su tan próximo dios, y quienes le habían menospreciado pudieron hacer cosa distinta que sentirse abochornados por ello.

La Leyenda del Mapinguarí

La crónica de la enigmática criatura llamada Mapinguarí es parte de las raíces de naciones como Bolivia, Perú, Colombia y Brasil, y es uno de los eventos de criptozoología con más testimonios y defensores que existe hoy en día.

En efecto, y aunque ya cuenta con su propia leyenda, existe la posibilidad de que algún día sea revelado «oficialmente», dejando muestra de que la naturaleza aun cuenta con cosas que aun pueden sorprendernos.

El relato del Mapinguarí nos cuenta de un enérgico y erudito chamán, quien merced a su sabiduría logró develar el enigma de la vida eterna, pero su perpetuidad iba a tener un elevado precio, nada menos que la conversión de su cuerpo. El que fuera humano chamán se transformó en un ser peludo, como un oso, con el pelo de un tono rojizo y al que usualmente porta un potente hedor sumamente desagradable.

Con una estatura de dos metros, el Mapinguarí tiene una cara parecida a la de los humanos, se desplaza habitualmente al anochecer y sus gigantescas garras están dirigidas hacia su cuerpo. Adicionalmente, puede desplazarse en dos como en cuatro patas.

Por otra lado, ciertos testigos aseguran que cuenta con una inmensa boca en el vientre, de la que emana el terrible hedor que lleva siempre, y que muestra predilección por la carne humana. Al no disponer de humanos para calmar su hambre, come los corazones de las palmeras, tras despedazarlas con sus potentes garras.

En contraste con el caso de otros seres legendarios, son centenares las personas que afirman haber contemplado al Mapinguarí en alguna oportunidad, inclusive el biólogo David Oren ha mostrado interés por la legitimidad de estos testimonios.

Oren es de la opinión de que se trata de alguna variedad de perezoso gigante que se consideraba extinta hace unos 10.000 años, y que ha supervivido desapercibidamente en la honduras de la selva, o sencillamente de una especie aun no clasificada por la ciencia.

Mitos y Leyendas del Perú de Terror

Otra categoría de crónicas fantásticas que encantan tanto a adultos como niños son las leyendas del Perú de terror, ya que en ellas se relatan variados sucesos escalofriantes que en algunas ocasiones enmudecen al lector y en otras, lo hacen meditar en serio sobre la existencia de criaturas sobrenaturales que, repentinamente pueden aparecerse para martirizarlo.

La Runa Mula

Existen algunos que señalan que la Runa Mula es desde una perspectiva simbólica, la encarnación de todo aquella vileza que un hombre puede lograr hacer, hasta que arriba el tiempo en el que es condenado por los espíritus. La Runa Mula en cierto momento fue una mujer de carne y hueso, a la cual el demonio le sanciono con la penitencia de convertirse en un ser medio hembra/medio mula.

Esta criatura marcha por los verdes prados a todo trote, en busca de hombres que salieron de juerga dejando a sus cónyuges solitarias en casa o a aquellos individuos que han incurrido en algún acto inmoral.

Ocasionalmente, la Runa Mula arroja fuego por la boca, de la misma manera como si se tratase de un dragón. Adicionalmente, en aquellas situaciones en los que Lucifer no quiere dejar que un alma se evada, no tiene duda en cabalgar a su creación, para así capturarla el mismo.

Cuenta la leyenda que los días en los cuales se le observa frecuentemente son los jueves y los viernes (o sea, casi a través de los fines de semana), ya que es en esas fechas en el que la mayor parte de los trabajadores aprovechan para beberse más de una copa con sus amigos.

En otra versión de esta, una de las leyendas del Perú, se afirma que la humilde mujer que fue convertida en mula, en ocasiones vuelve a su forma original. No obstante, no puede recordar nada de lo acontecido, ya que su mente se quedó desconectada durante el trance en el que se unió con la mula.

Asimismo se dice que prácticamente no puede ponerse en pie, ya que tiene muchos dolores no solo en sus piernas, sino igualmente en la espalda. Así que ya estas al tanto, si vas de visita a Perú y por alguna razón empiezas a oír un fuerte galope, lo que primeramente has de hacer es irte lejos de este lugar rápidamente, ya que quizás te consigas con la Runa Mula.

Leyendas del Perú El Tunche

El Tunche es una figura de leyenda que, según lo referido por algunas personas, es un ánima que deambula en las tinieblas de la selva peruana. Su propósito primordial es la de arrebatarles las almas a las personas que se adentren exageradamente en lo intrincado del bosque.

Existen otros individuos que aseguran que, con apenas verlo, se te paralizaría el corazón instantáneamente. Por si fuese poco, hay quienes igualmente dan por seguro que El Tunche es sumamente sigiloso y ágil, por lo que sus pasos no se pueden escuchar.

No obstante, estando ya lo bastante próximo a su víctima, comienza a silbar, para avisar que ha llegado la muerte. Seria inútil correr, ya que, a pesar de que tus piernas y pies los muevas lo mas veloz posible, una vez que has oído su silbido, su tono se incrementará cada vez mas hasta que te rindas ante la aparición del Tunche.

Existen ciertas relatos vinculados con este personaje, en los cuales se señala que sus víctimas han podido escabullirse. Sin embargo, algo que no se debe olvidar es que la gente que ha logrado escapar, infortunadamente ha enloquecido. De igual manera, hay sujetos que afirman que el Tunche tiene el poder de convertirse en cualquier animal u objeto exceptuando sus pies, a los cuales se ha descrito como patas de cabra.

Personalmente, nunca he tenido la desdicha de conseguirme con una presencia insólita en el bosque. A pesar de ello, en mi próximo travesía al Perú, les afirmó que seré más cauteloso que lo normal.

La Monja Condenada

Arequipa es la capital y la ciudad de mayor tamaño del Departamento de Arequipa. Se posiciona como la segunda  ciudad más populosa del Perú, igual puesto que ocupa en lo referente a actividad industrial, entre las cuales sobresalen los artículos manufacturados y la fabricación textil de lana de camélidos.

Sus edificaciones están basadas en sillar blanco, por ello esta localidad es asimismo conocida como «Ciudad Blanca», y situada en esta zona, exactamente en la calle San Antonio, existe una casa muy vetusta, que actualmente funciona como colegio, alojando a decenas de estudiantes.

A partir del inicio de actividades del plantel escolar, se presentó una situación peculiar, y es que estaba tajantemente denegado el acceso a una habitación, ni por lo menos estaba permitido fisgonear en ella.

Esta limitante solo incitaba la curiosidad de los alumnos, llevándolos a perpetrar toda clase de insensateces en busca de la verdad, pero dichosamente, este aspecto estaba bien controlado y el cuarto proseguía conservando su secreto.

Tras cuatro generaciones, un suceso poco habitual llamó el interés de los estudiantes, cuando la atención por la alcoba restringida fue disminuyendo tuvieron que inquietarse por una presencia, un espectro traslucido que deambulaba por la escuela, con extrema confianza.

Los infortunados que se encontraron con este espíritu, lo reseñaron como una monja, no les quedaba la menor duda, vestía un hábito negro, la cabeza tapada, y levitaba a unos pocos centímetros del piso.

La reacción inicial de los desdichados que se atravesaban en su camino, era correr, no obstante, siempre aparece uno  con una algo más de valentía que los demás, un osado tal vez insensato, que, en ves de escapar, fue en pos del alma en pena, solo para develar que esta se esfumaba apenas al cruzar la puerta de la habitación prohibida.

La noticia se extendió cual pólvora, los alumnos urdieron un plan, se las ingeniaron para ingresar a la habitación, en la cual consiguieron una escena espantosa, la estancia era muy modesta, apenas una rustica mesa, una silla deteriorada y una cama sobre la cual se divisaba un bulto.

Los curiosos se aproximaron, con total cuidado, hasta que la figura delante de ellos se esclareció, era una mujer la que se encontraba echada allí, la cual no respondía a sus llamados, así que tuvieron que aproximarse más y palparle el hombro, suscitando una imagen tan terrorífica que hasta la fecha ninguno de ellos ha logrado olvidar.

Con apenas un toque, el cuerpo de la mujer liberó un leve polvo, y en un instante, tras un crujido, la cabeza se le soltó, y cayó dando vueltas por el piso, y solo se detuvo hasta chocar con los pies de los fisgones.

El estado de conmoción se prolongó por unos cuantos días, mas cuando fue conveniente, no hubo más remedio que darles una explicación. Aquel recinto estaba limitado por respeto a la postrer voluntad de una monja, quien deseo permanecer en su cuarto, el cual fue su hogar durante el tiempo en que ese lugar era un convento. Así que retornaron su cuerpo a la habitación, y la clausuraron nuevamente.

Leyendas del Perú El Pishtaco

En diversas regiones del Perú se relatan historias sobre criaturas malvadas y demonios que transitan por las zonas elevadas de Los Andes, y del riesgo que implica el andar a solas por estos parajes. Uno de los mitos más populares de esta región es el Pishtaco, término que proviene del quechua «pishtay», que significa «rasgar en tiras», lo que le va muy bien ya que su primordial distracción es mutilar a sus víctimas.

La figura del Pishtaco es vinculada con un forastero al que se asignan poderes sobrehumanos, que ataca y extermina de modo atroz a los pobladores de la sierra, particularmente  a quienes se hallan distanciados de sus similares. Tal es la fama que ha logrado, que ya se cuenta de él en otras zonas tales como Cuzco, Pasco o la sierra de Lima.

En lo referente a sus inicios, no existe fecha alguna o pista de cuando surgió por primera oportunidad, aportando aun más dudas sobre su nacimiento como leyenda.

Algunos aseguran que la carne de sus víctimas no es su alimento, sino el dolor y pesar que les ocasiona, y lo que más destaca en las narraciones que le reseñan es esta ferocidad que parece ser ilimitada. Muchos afirmas que su aspecto, lejos de parecer monstruoso, es el de un hombre corriente con facciones extranjeras, con ojos y cabello de color claro y contextura atlética.

El Pishtaco acostumbra acometer por la espalda a sus infortunadas víctimas, y que una vez cumplido el crimen, les saca la grasa y las pieles, para luego comerciar con ellas, una característica compartida con el «sacamantecas» español. Se comenta que no hay manera de rehuirle, ni siquiera de espantarlo ni mantenerlo a raya, así que el único modo parece ser el no trasladarse a solas por los Andes.

Mitos y Leyendas del Perú Antiguo

Debido al grandioso pasado indígena y colonial experimentado por este pueblo se han desarrollado toda una sucesión de historias las cuales hemos enmarcado como leyendas del Perú antiguo.

Leyendas del Perú El Árbol de la Lupuna

A ésta se le considera como otra de las leyendas del Perú más populares. Para aquellos que lo desconozcan, el árbol de la Lupuna es de un tamaño inmenso y su característica mas destacada es que tiene una forma muy semejante a la de un hongo. Es un árbol imponente, propio del Amazonas, cuyo tronco puede lograr una anchura de unos diez metros.

Asimismo en la sección inferior de su tronco se puede distinguir un curioso bulto. De acuerdo a las tribus ancestrales del Perú, en el interior de este árbol mora un espíritu (Es relevante destacar que, en ciertos relatos, dicha entidad es directamente vinculada con una bruja perversa).

Se conocen diversos testimonios en los cuales se comenta que el árbol se adueña de la vida de las mujeres que no han tenido el debido «respeto» con la Lupuna. En otras palabras, que han empleado su madera, para hacer fogatas o para elaborar muebles.

Y esto no es todo, se tiene el conocimiento de que de eventualmente, la parte baja del tronco de ese árbol estalla. Éste suceso genera un intenso sonido que recorre toda la selva peruana, el cual permanece por un par de minutos. No obstante, pasado ese tiempo, el tronco cicatriza y de nuevo se hincha gradualmente, hasta que todo el proceso se reitera nuevamente.

Hoy en día, son contados los árboles de esta especie que se pueden conseguir en las regiones habitadas próximas a la selva, ya que sus moradores se han dado a la tarea de preservar este tipo de arboledas en su ambiente natural.

La Peña Horadada o Piedra del Diablo

Una inmensa piedra con una circunferencia en su interior es la figura de una reconocida leyenda de Lima, Perú. Ubicada en los barrios altos, justamente en el cruce del Jirón Junín con el Jirón Cangallo, se localiza La Piedra del Diablo, igualmente llamada como La Peña Horadada. Y es que de acuerdo a la tradición, de su interior se evadió, ni más ni menos, que el mismísimo Demonio.

Su procedencia es curiosa ya que no hay quien conozca como llegó la piedra a este sitio. La Sociedad Geofísica de Perú tiene la hipótesis de que la piedra se remonta a la época prehispánica, y se transformó en un relevante centro ritual y de veneración en la Lima del Siglo XII. Su composición es a base de feldespato y cuarzo y es tan antigua como varias decenas de miles de años, de color negro y con una altitud de un metro.

Ricardo Palma, un importante escritor y periodista de Perú, narra en su obra Las Tradiciones Peruanas, que el Demonio deambulaba por los Barrios Altos de Lima, y al ver aproximarse una procesión de la Virgen del Carmen (de gran veneración en Lima y de más de 3 siglos de antigüedad), dio la vuelta intentando evadirse, pero al tornarse se consiguió con la procesión del Señor de los Milagros.

Ante tal exhibición de fe y reconociéndose acorralado, chocó con la piedra y le provocó un hueco, huyendo así hacia la otra calle arrojando un suspiro de sosiego que toda Lima pudo oír. A partir de entonces a esas calles se les bautizo como calle Peña Horadada y Calle Suspiro, no obstante en la actualidad ya no llevan esos nombres.

Al transcurrir de los años, no hay quien haya osado a tocarla para no entrar en rivalidad con el Diablo. La piedra prosigue en su sitio y en esa esquina se edificó una fuente, obviamente sin turbar a la piedra, por si acaso. Se dice que hubo una época en que la piedra fue desaparecida de su sitio. A partir de lo cual comenzaron a ocurrir cosas muy curiosas en los Barrios Altos. Al aparecer sola de nuevo retornó la tranquilidad.

Muchos pobladores de Lima se persignan al transitar cerca de la piedra y los trabajadores de las inmediaciones relatan que al anochecer se oyen gritos y quejidos. En el sector, se han perpetrado crímenes que la policía aun no ha resuelto así como multiplicidad de suicidios.

Leyendas del Perú El Indio Misionero

Mucho tiempo atrás, las personas de edad solían convocar a los niños para relatarles historias sobre espíritus y ánimas que vagaban por las noches. Estos cuentos se transformaron en leyendas que se han mantenido hasta la actualidad y en el pensar de las personas, obteniendo nuevos detalles, y subsistiendo al paso del tiempo, ejemplo de ello, es la siguiente leyenda oriunda del Perú colonial.

En aquellos tiempos, al arribar los misioneros de Europa, un indio se aunó con fervor a la religión, pero cierto día de modo repentino, se volvió loco y asesinó a tres misioneros. Fue hecho preso y antes de su ajusticiamiento, renegó de Dios, imposibilitando que oraran por su alma. Señalan que por este proceder le cayó una maldición y al anochecer siguiente después de su muerte, se le vio deambular en las alrededores.

Al retornar los religiosos a Europa y dejar en abandono a las misiones, el mito del indio siguió presente, la gente afirmaba verlo andar por la selva, sollozando y maldiciendo, con un tono de voz agudo y desgarrador.

Con el arribo de un nuevo sacerdote, la situación empeoró, muchos señalaron que el ánima se había intranquilizado, y por ello se exhibía mas frecuentemente. De su parte, el nuevo cura, intentaba convencer a todos de que eran solo invenciones, hasta que tras un par de meses, sencillamente dejó de hablar del tema.

El motivo fue que cierta noche sin luna, escuchó un ruido como de pies que se arrastraban y que se iba aproximando desde el interior de la selva. Al ver por la ventana, se consiguió con una silueta humana, de inmediato elevó su lámpara, cuya flama pareció moverse aun sin la presencia del viento, y observó que el sujeto se encontraba de espalda y parecía un indio, portando algo en su pecho, además susurrando.

Fue presa del terror al percatarse de que estaba maldiciendo, ya que eso corroboraba los rumores de la gente. Intento mover los pies, pero apenas logró caer de espaldas, lo que le hizo soltar la lámpara. Al rodar la lámpara por el suelo, el último brillo de luz sirvió para alumbrar la cara del indio profiriendo blasfemias.

En ese instante, el temor en el sacerdote era tan inmenso que la cabeza le giraba, las imágenes se hacían borrosas, y la negrura penetraba en sus ojos, pero previo a desmayarse, observó al indio delante de él, haciendo brillar sus ojos con fuego. Allí consiguieron al cura desfallecido próximo a la puerta de la iglesia, ocultando lo ocurrido, y queriendo hacer ver que el espanto del indio era inexistente.

La Leyenda de los Hermanos Ayar

Relata una de las ancestrales leyendas de Perú que cuantiosos siglos atrás un enorme diluvio anegó al mundo, y que una vez concluidas las lluvias las personas que primeramente abandonaron su refugio fueron cuatro hermanos y sus cuatro esposas, los cuales moraban en el monte Tampu Tocco.

Se llamaban Ayar Manco y su cónyuge Mama Ocllo, Ayar Uchu y Mama Rahua, Ayar Cachi y su mujer Mama Cora y Ayar Auca y su querida Mama Huaco. Al contemplar el lastimoso estado en que había terminado el mundo, así como los sobrevivientes al gran diluvio, resolvieron marchar con rumbo al sur en busca de suelos más fértiles.

A través del viaje Ayar Cachi dejo ver su carácter fuerte e impetuoso, llegando al conflicto en varias ocasiones con sus hermanos, por lo que éstos intentaron liberarse de él mandándole en busca de comida a las cavernas de Pacarina.

Toda vez que Ayar Cachi ingreso a la caverna, su criado clausuró la entrada con una enorme roca y resultó confinado por la eternidad. Sus alaridos de rabia y angustia eran tan potentes que podían demoler montañas y hacer vibrar la tierra y los cielos.

Los demás hermanos prosiguieron con su viaje hacia el Sur, arribando al monte Huanacauri en el cual se consiguieron  con una estatua de piedra a la que los nativos veneraban. Con poca suerte, Ayar Auca intentó brincar sobre el ídolo de piedra como si fuese un reto, pero en medio del salto quedó transformado en piedra y vino a conformar parte de la pétrea escultura.

Los dos hermanos que quedaban prosiguieron su camino con dolor, hasta que Ayar Uchu resolvió explorar un área próxima al camino y para su asombro repentinamente se vio dueño de unas enormes alas, con las que alzó vuelo hacia la planicie del Sol pero apenas se posó en este sitio su cuerpo quedó igualmente transformado en roca.

Ayar Manco, el postrero de los hermanos prosiguió andando hasta por fin llegar un lugar apropiado para vivir en unión con sus hermanas, el valle del Cusco, en el cual incrustó su bastón dorado (otorgado por el dios Inti). En el mismo sitio en el cual su bastón perforó la tierra surgió la ciudad de Cusco (o Cuzco), la cual fue levantada en respeto a los dioses Inti y Wiracocha.

Mitos y Leyendas del Perú para Niños

Las leyendas del Perú para niños abarcan una sucesión de narraciones redactadas cuya función primordial era el ser leídas por los pequeños, aunque ciertamente pueden ser disfrutadas por cualquier integrante de la familia, merced a que efectivamente se trata de un sumario de crónicas muy entretenidas.

Leyendas del Perú La Yacumama

La leyenda de la Yacumama es conocida desde hace bastante tiempo entre los pobladores de la selva, y ellos son los  mismos quienes se han responsabilizado de transmitir esta narración de boca en boca, para que la gente se entere acerca de esta serpiente enorme que los colma de terror.

Su nombre se traduce como «Madre del Agua» (yaku=agua, mama=madre) por lo que se considera que su cuna se localiza en la gran laguna de Yarinacocha (Ucayali, Perú). Su sitio predilecto para nadar es la desembocadura del río Amazonas, al igual que lagunas en sus proximidades, ya que es su espíritu defensor.

Este legendario ofidio gigante, es semejante a la anaconda, pero aún de mayor tamaño, puede que mayor a cincuenta metros de longitud y con un ancho de cabeza de dos metros. No puede ver por lo que no le importa atravesar aguas sombrías.

Mediante su boca arrija inmensos chorros de agua con los que derriba árboles para desplazarse sin problemas por tierra, y si se consigue algún bocadillo tan lejos como cien metros de distancia, puede aspirarlo.

No obstante, existe un momento de su existencia, quizá tras un milenio, cuando adquiere cierto tamaño y peso que se le imposibilita moverse, y es cuando despeja un claro de la selva cercano al río para asentarse ahí perennemente. Mantiene su cabeza por arriba de la superficie del agua, aguardando presas, empleando su gran poder de atracción para cautivarlas con su pertinaz mirada y atraparlas fácilmente.

Sea cual sea el animal u hombre que se le acerque morirá, ya que aunque lleguen a divisar su cabeza y emprendan huida, ella se mueve raudamente, lo captura entre sus potentes mandíbulas y lo engulle, para posteriormente entregarse a un apacible sueño.

Ésta es la Yacumama, cuidadora de las aguas del Amazonas, una poder natural arrollador, que va de cacería en temporada de lluvias y cuya algarabía se deja oír a la distancia; al movilizarse fuera del agua derribando arboles a su paso, dejando pruebas de su enorme tamaño.

El Muqui

El Muqui es un geniecillo o duende del Perú que suele morar en las minas que se localizan en la sierra. El término  Muqui proviene de la voz ancestral quechua “murik” que quiere decir «quien se dedica a ahogar».

Otro significado de reciente acopio nos señala que Muqui igualmente podría ser comprendido como algo que «ahorca». Arribados a este punto, no se puede dejar de destacar el hecho de que las apariciones iniciales de este espanto o visión, se produjeron en las minas de silicio. Por si lo desconoces, este componente químico es venenoso y al respirarlo con frecuencia puede ocasionar la muerte.

Por ahora retornemos a lo que nos relata la leyenda. Según esa crónica, se sabe que los mineros que lo han observado, lo reseñan como un ser de modesta estatura y que presenta algunos inconvenientes para caminar.

Tiene la particularidad de no tener cuello, en otras palabras, su cabeza se halla pegada de manera directa al tronco. Su rostro esta recubierto por una tupida barba y su cabello es de color como el oro. En oposición a lo que pudieses pensar, su voz es tan gruesa como la de un hombre fornido.

Su ropaje es casi idéntico al de un minero de tiempos pasados, esto es, sus botas están elaboradas con cuero y se recubre con un poncho confeccionado en lana. Eventualmente, se dedica a realizar diabluras como esconderles a los trabajadores sus herramientas de trabajo u ocasionar algunos ruidos, para que éstos se asusten y huyan corriendo horrorizados.

Finalmente, se dice que quien consiga capturar al Muqui, se transformara en uno de los hombres de mayor riqueza sobre la superficie de la tierra, ya que a partir de ese instante, el duendecillo se habrá de convertir en su esclavo y laborará todo el día en la mina, hasta que a su amo considere darle la libertad.

El Chullachaqui

Recientemente, nos conseguimos con un ser endiablado a quien le fascina vivir en la selva. Su denominación en español significa «ser de pies desiguales». De los muchos poderes con que cuenta, tiene la capacidad de emular el aspecto de cualquier persona cercana a sus víctimas. En otras palabras, puede simular ser un pariente de un explorador que se encuentre en la profundidad de la selva.

La farsa resulta ser tan contundente, que para la víctima es imposible recordar que tal persona quizás ya ha muerto o se localiza lejos de allí. Al tanto que ambos caminan, el Chullachaqui se dedica a conversar y de ese modo logra que el infortunado se adentre más y más en el bosque. Finalmente, el ente los deja de hecho «en medio de la nada», con el propósito de regocijarse de la muerte lenta y penosa de esos pobres seres.

Los ancianos de las zonas selváticas del Perú reseñan al Chullachaqui como un avezado enano que tiene la cara colmada de arrugas. Al tanto que camina, va dejando en el suelo dos huellas totalmente diferentes. La del pie derecho es totalmente humana, mientras que la correspondiente al pie izquierdo, es similar a la de un animal. Su nariz es sumamente larga así como sus orejas.

Sus ojos se encuentran mas cercanos entre si que los de una persona común y su iris es de color rojizo, tal y como si fuesen las llamas del mismísimo averno. Otras personas señalan que al Chullachaqui le gusta quitarle el dinero a los campesinos con los que se consigue en el camino, aunque en muchas ocasiones eso es solo una diablura temporal, ya que después les retorna las monedas y billetes, sólo que se los repone en otro pantalón.

De igual modo, se apodera de los niños que no son cuidados por sus padres al jugar al bosque. Aclaramos que no se quiere decir que este ser secuestra a los pequeños, ya que como hace con el salario de los campesinos, igualmente retorna a los infantes a sus casas al ocultarse el sol.

Mitos y Leyendas del Perú Cortas

En escasos párrafos se exponen estas narraciones breves que pueden compartir diversas temáticas y que denominamos leyendas del Perú cortas.

La Aparición de los Seres Humanos en la Tierra

Esta leyenda tiene como entorno al Valle de Jauja, Perú. En la antigüedad, esta región era un inmenso lago con una roca en el centro, en la que reposaba un monstruo de nombre Amaru. Tulunmaya, la deidad del arcoíris, concibió a otro monstruosidad para que le hiciese compañía a Amaru. Aun así, a ninguno de los esperpentos le agradaba la presencia del otro, por lo que se enfrentaban frecuentemente.

El dios Tikse se hartó de las contiendas entre los monstruos y los mató. Estos se precipitaron al lago y sus enormes cuerpos provocaron que el agua se derramase y se vaciase, originando así al valle que existe en la actualidad. Tras la muerte de los monstruos, los seres humanos iniciales emergieron de su escondrijo, ya que no sentían intimidados por la existencia de Amaru. Así fue que los humanos arribaron a la tierra.

La Leyenda del Pájaro Maligno

Mucho tiempo atrás, los pobladores de Perú estaban convencidos de la existencia de un pájaro maligno que presagiaba el fallecimiento de una persona. Esta ave era de aspecto temible, con plumas oscuras y mirada penetrante con la que podía ver el miedo. De acuerdo a la leyenda, si el ave se paraba sobre el techo de una casa y canturreaba, la persona que vivía allí perecería pronto.

Leyendas del Perú La Vaca de Fuego

Esta es un cuento de La Calzada, departamento de San Martín, Perú. De acuerdo a los lugareños, mucho tiempo atrás, en las colinas de La Calzada, se mostraba una bestia parecida a una vaca con cachos, que arrojaba fuego. A ésta se le dio el nombre de Vaca-Huillca, que significa “vaca sagrada”.

Al percatarse los pobladores del lugar de que la vaca podría devastar a todo el pueblo, resolvieron acudir a un mago para que la echara. En efecto, el mago pudo alejar a la bestia del poblado y se considera que ahora la vaca mora en la laguna de Cochaconga.

El Lago Titicaca

Según algunas leyendas del Perú, la totalidad de los seres vivientes tuvieron su origen en el lago Titicaca. Para los pobladores del Collao es conocido como Mamacota, madre-agua, ya que les suministra los alimentos.

La Advertencia de la Llama

Un día, un hombre condujo a su llama a pastar en el mejor sitio. Aun así, la llama se negaba a comer. Al interrogarle el individuo por su proceder, la llama contestó que estaba afligida ya que en cinco días, el mar se alzaría y arrasaría con los seres vivientes. Angustiado, el hombre le cuestionó si había algo que pudiesen hacer.

Fue así que la llama le mandó a recolectar comida para cinco días y que fuese a la montaña Villa-Coto. Al arribar a la cima, observaron que había animales de todas las variedades. Transcurridos los cinco días, el mar se alzó destrozando a los seres humanos, exceptuando al hombre que oyó a su llama.

Las Sirenas

A través del siglo XX, era algo ordinario que los hombres laborasen en los bosques derribando árboles o rastreando oro. Por ese tiempo, los hombres no estaban en contacto con mujer alguna y extrañaban el trato femenino. Es por ello que muchos creían ver bellas mujeres en las margenes de los ríos, pero ciertamente eran delfines rosados. Numerosos hombres perecieron ahogados buscando capturar a estas “sirenas”.

Leyendas del Perú Pachamama

“Pacha” es un vocablo que puede traducirse como “cosas”. Este término aborigen se usaba para hacer referencia al “mundo”; en tal sentido, Pachamama significa “Madre-Tierra”, la mamá de las cumbres, de las rocas y de las llanuras, la cual era objeto de veneración por parte de los nativos del Perú.

Pachacamac

Pachamacac hace alusión al gran espíritu de la Tierra y no a la Tierra misma. Pachacamac es el alma que otorga vida a todas las criaturas, vegetales, animales y humanas.

Huacachina

En la actualidad, en Ica hay una laguna denominada Huacachina, y de acuerdo a la leyenda, en esta zona moraban un príncipe y una princesa. Un día, el príncipe pereció y la princesa lloró y lloró, tanto así que sus lágrimas dieron origen a la laguna Huacachina.

Layqa

Layqa es una bruja que hechiza a las personas con alimentos y les arroja embrujos para crear caos entre los integrantes de una familia.

Condenados

Los condenados son almas de personas que han experimentado una muerte terrible luego de haber tenido una existencia de pecado. Toda vez muertas , las almas fueron sentenciadas por los dioses a deambular en la Cordillera de los Andes.

La Visión de Yupanqui

Previo a asumir el cargo de su progenitor como soberano, el inca Yupanqui fue a visitarle. En el camino, arribó a una fuente y observó cómo un pedazo de cristal caía en esta. En el vidrio, vio plasmado a un hombre ataviado como jerarca de los Incas, de cuya cabeza surgían tres rayos del sol.

Espantado, Yupanqui intentó escapar, aun así, una voz le indicó que no tuviese miedo, ya que la visión que se le había mostrado era el Sol. La voz le señalo a Yupanqui que dominaría numerosos territorios y que debía evocar siempre a su padre, el Sol, y hacer ofrendas en su honor.

Al Yupanqui convertirse en Rey, hizo que levantaran una efigie del Sol tal y como se le había mostrado en la fuente y edificó templos para venerarlo.

Machukuna

Machukuna es una criatura con forma de humano que se compone solo de un esqueleto. Este ser deambula por las sierras buscando su carne y faena en el campo como penitencia por los pecados perpetrados en vida.

Suq’a

Este ser se parece al Machukuna ya que igualmente ha perdido su figura humana. No obstante, es distinto a éste puesto que no quiere recobrar su humanidad ni corregir los errores de antaño sino que anda a la caza de víctimas humanas. A continuación le dejamos algunos enlaces de su interés:

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