Cuentos de terror largos, misterio y terror

Existen cuentos de terror largos, que algunos pueden ser ciertos en la vida real, mientras que otros cuentos de terror largos inventados, lo más cierto de todo es que muchos son escalofriantes con sus descabelladas leyendas cargadas de misterio y terror, que de seguro no dormirás, sin embargo te llenan de adrenalina tu imaginación.

Cuentos de terror largos

Cuentos de terror largos: Domovoi el guardián

Este cuento suena interesante ante los oídos o lectura de cualquier espectador, se trata de un par de hermanos, quienes para suavizar relaciones familiares, y él tan sólo a la corta edad de quince años, tienen la oportunidad de viajar de su país natal con su hermana, a Rusia, para conocer a sus abuelos.

Por su puesto, que los acompaña una mezcla de sentimientos y emociones, que los nos les permitía tener claro cómo iniciar el encuentro, si se daban y fuerte abrazo o un cariño saludo, pero, mi hermana como siempre se comportaba con un actitud poco amable.

Sin embargo, una vez que los llegue a ver, me embriago la emoción, no aguante la emoción por lo que brinque de alegría sobre ellos para abrazarlos, lo que fui correspondido con apretón que me faltaba la respiración y mis huesos sonaron entre los suyos.El acontecimiento efusivo, hace que los nervios y expectativas se calmen y el encuentro y el compartir por la tarde fue agradable y armonioso.

Nos estaba esperando una misma habitación para ser compartida junto a mi hermana, pero en cuestiones de segundo, ésta se transformó en un asco y desorden, para impedir problemas, decidí salir de la habitación, en esa vi a mi abuela colocar debajo de las escaleras un platico con golosinas y galletas junto con un vaso de leche.

No me llamó la atención para averiguar de qué se trataba, retorne tranquilamente para dormir; observando que la habitación se encontraba pulcra y ordenada, como si nadie estuviera dentro de ella, las pertenencias de mi hermana desordenadas por todas partes, estaban dobladas perfectamente en su equipaje. Ella se encontraba en el baño, cuando salió comenzó con las peleas, pensando que yo había dejado todo impecable y ordenado.

Cuentos de terror largos

Decidí esa noche, dormir en la sala para evadir sus peleas y conflictos, de una vez concilie el sueño, cosa en mi casa no era posible, siempre tenía espantosas pesadillas que no me dejaban dormir, sin embargo, esa noche descanse plácidamente.

Sin embargo, mi plácido sueño, fue obstaculizado por un sonido extraño en la puerta trasera, era como si alguien pretendiera violentar la puerta, al aproximarse pude ver claramente la imagen de alguien que salió corriendo velozmente y se desapareció a lo lejos de los árboles, mientras que sentía detrás de mí la presencia de una fuerte mirada que penetraba mi cuerpo.

Tan sólo unos pequeños pasos a penas se podían sentir, y llamaron mi atención que los perseguí hasta la chimenea, ¡ahí fue cuando lo vi!, era un anciano de pequeña estatura, todo su cuerpo estaba rodeado de pelo, inclusive sus manos y pies, se podía ver bien porque estaba cerca al fuego, y la luz alumbraba todo, observe que sus ojos y la nariz era lo único que estaba desnudo. Ocultaba una cola entre sus pies, además de tener un par de cuernos pequeños en su cabeza.

Siempre fui miedoso, por lo que en esta ocasión no me la di de valiente, salí corriendo en estampidas, gritando forme una enorme algarabía que todos se despertaron, y de una vez me sentaron para que explicara qué sucedía, de hecho, era tan grande el susto, que no me atreví a contar la verdad, que había visto una criatura extraña y peluda en la chimenea, por lo que conté que era que alguien trataba de entrar por la puerta trasera.

El abuelo, sencillamente sonrió con picardía y exclamó:

  • En esta casa existe un vigilante, que sabe hacer muy bien su trabajo, por lo que no te debes de angustiar hijo, el “Abuelo”, no dejará que nadie perjudique este hogar.

Las palabras de mi abuelo, me llenaron de angustia y miedo, mientras que estaba en la habitación, trataba de elegir qué era lo mejor, si quedarme sin las cobijas, para estar atento ante cualquier movimiento, u ocultarse  bajo las sábanas para no saber de nada extraño.

Bueno, ninguna de las opciones fueron las mejores, en un instante de nervios, el ruido de la ventana hizo que mi corazón latiera fuerte, y en cuestiones de minuto mi corazón se paralizo al ver que debajo de la ventana había una mano peluda que la levantaba poco a poco, se movía suavemente y a su vez evitando que no la vieran, al compás de cerrar la ventana.

En mi angustia, aguantando la respiración y mordiendo la sabana para no gritar, debido a que veía exactamente de quién era la mano, y no deseaba que se diera cuenta que lo miraba.

La criatura peluda, se paseaba por la habitación ocultándose entre las sombras, en lo que observe que se posó sobre los pies de la cama donde dormía mi hermana, en ese instante su figura cambió repentinamente, ¡Era parecida a mi abuela!, hasta su ropas, de inmediato abrazaba fuerte a mi hermana, me sentí con tanto terror que llegue a desmayarme, sin embargo, atinaba a escuchar sus gritos muy lejos.

Una vez que volví en sí mi cabello estaba entretejido, mientras que mi abuela reanimaba a mi hermana, narraba que todo esos momentos vividos habían sido causo del Domovoi, un duendecillo ruso de las casas, quien le trenza el cabello a las personas que le caen bien, mientras al que no le cae bien, se propone a asustarlos.

Mi hermana, siendo tan desordenada le había causado molestias porque le agrada el orden y la limpieza, pero, verdaderamente, es una criatura que resguarda y vigila la casa y la familia, cuando se referían a él, lo llamaban “El abuelo”, y las galletas y la lecha en la escalera eran para él.

Mi abuela, nos contó que se escuchaban el llanto de un bebé, en casas vecinas donde no los hay, sin embargo, es del bebé de Domovoi. Cuentan, que si resguardas con un pañuelo el lugar de donde viene la voz, la madre del niño te contesta a alguna pregunta que le hagas, a cambio que dejes libre a su hijo.

A pesar de que no se pueda visualizar, se siente su presencia y lo mejor, es comportarse sin causar problemas, y en el caso que esté disgustado, se debe invitar a comer junto a la familia, por lo que se coloca un trozo de lino blanco y limpio en la habitación, a lo que se le brinda pan salado que esté cubierto en tela blanca.

Igualmente, le agrada que se cuelgan botas viejas en el patio, es una manera de honrarlo. Si te muestra que se ríe, quiere decir que te presagia buena suerte, y si tiene mal carácter significa que vienen momentos difíciles. No traspasa límites del hogar, si quieres llevarlo contigo, debes tomar un huevo de gallina y colocarlo debajo de un ratón que guardarás por nueve días seguidos.

Al décimo día, el Domovoi, se presentará en tu casa, y debes colocar una bota vieja para que se oculte mientras ubica su espacio, y colocar un trozo de pan bajo la cocina.

Igualmente, mi abuela, contaba que el Domovoi, debería de estar conmigo para librarme de las pésimas pesadillas que me atormentaban, realizamos un rito antes de regresar a mi casa, coloque una bota vieja, revestí los espejos y aparte de mi cama de la puerta, porque eso no le gustaba, enseguida se hizo sentir su presencia, la casa estaba muy aseada y se escuchaban pasos, así como carreras, parecido como si persiguiera algo, se escuchaban golpes en las paredes junto con llantos y rezongos.

Siendo la tercera noche, cuando me desperté logre ver al Domovoi, andaba corriendo de un lado a otro, de la cocina, golpeando las puertas, lo acompañaba un diablillo de color rojo, que poseía unos enormes cuernos, estaba amarrado, así paso toda la noche, atrapando sombras grises, después los quemó todos en un hoguera y más nunca llegué a tener horribles pesadillas. Mi abuela, me contaba que desde hace mucho tiempo el Domovoi era el Dios del fuego, y luchaba y combatía al demonio.

El niño dentro del muñeco

Una señora de nombre Marcela Aguayo, quien vivía en Guadalajara Jalisco, y una experimentada mujer a cuidar niños, se mantuvo por mucho tiempo trabajando en una guardería del gobierno. Pero su madre, enfermó gravemente y se dedicó a cuidarle completamente, por lo que se retiró de su empleo.

Marcela no contaba con suficiente dinero, se mantenía a base de una pensión de su fallecido padre, y su madre después de batallar con la terrible enfermedad muere entre sus brazos.

Luego del sepelio de su madre, sólo le quedaron deudas pendientes por cumplir, y desesperada decidió salir a la calle en busca de trabajo, así pasaron muchos meses y no lograba emplearse en ninguna parte, hasta que encontró un anuncio en la prensa, donde requerían una cuidadora para niños, era un lugar de prestigio, y ante su necesidad no lo pensó dos veces.

Acude a la vivienda, para la entrevista, a lo que observa que habían muchas aspirantes y salían asustadas, mientras, que otras estaban indignadas por haber perdido su tiempo en ese lugar, otras salían con cara de pánico, por fin le correspondió ser entrevistada por un par de ancianos, fueron amables y cordiales, quienes le comentaron que por razones familiares deberían viajar de urgencia, y necesitaban que le atendieran a su pequeño hijo.

Hasta ese momento, todo ocurría normal, Marcela les dio sus documentos donde constaba que tenía experiencia en cuidar bebés y niños grandes.

Los esposos ancianos, no se molestan en revisar los documentos, la llevaron a donde estaba su amado hijo, Marcela llego a pensar, que se trataba de un niño recién adoptado, todo se lo decía la edad de los ancianos, pero cuando vio lo que la pareja les presentaba, ella ingenuamente deja escapar una carcajada, y exclamó: no me están hablando en serio.

Volvió a decirlo, en son de burla, se trataba de un muñeco con figura de niño, con una edad aproximada de 10 años, que estaba bien cómodo, se le ocurrió pensar, que los ancianos era probable que estuvieran dementes; pero ella por tener gran necesidad de resolver sus deudas pendientes y falta de dinero, estuvo de acuerdo con ellos.

Los ancianos le comentaron que sólo sería unos pocos días que estarían ausentes de casa, además el pago era una suma sustanciosa y atractiva que la ayudaría a pagar muchas deudas por el sepelio de su madre.

Sin más preámbulo, Marcela aceptó el trabajo, pero los ancianos la alertaron, que a Gustavito, le molestaba la oscuridad, por lo que la luz de la habitación debería estar encendida por las noches, además le tenían que leer un cuento para que pudiera quedar dormido, y debería de esperar hasta que se comiera el último bocado de su alimento, si algunas de estas recomendaciones fallaban, el niño se encoleriza y sacaba a flor su mal carácter.

Luego, de todas estas sugerencias, comienza el verdadero cuento de terror del niño del Muñeco, al siguiente a primera hora por la mañana, Marcela ve como el par de ancianos salen de viaje, y comenzó a hacer todo, sin embargo, lo primordial que era atender al niño, no lo hacía, pero, ella notaba que Gustavito giraba sus enormes y vivos ojos a donde ella se movía, hasta llegó a sentir que el muñeco volteaba su cara para observar, lo miraba con el rabillo del ojo, el muñeco dejaba ver que estaba vivo.

Desde ese momento comenzó su angustia, agarro el muñeco y lo guardó en su habitación del segundo piso, para hacer algunas actividades en la sala de la casa; luego de varias horas por la noche, comenzó a sentir que muchas cosas se movían y algo de ruido justo en la habitación del niño.

Marcela aun con nervios, se imaginó que quizás alguien había entrado a la casa, y llamó a la policía, éstos cuando llegaron y revisaron no encontraron nada, todo estaba en absoluta tranquilidad, se retiraron y le recomendaron que no hiciera llamadas innecesarias porque estaba muy ocupados.

Entre el cansancio y la angustia, se quedó profundamente dormida, pero bien temprano por la mañana del siguiente día, se encontró con todos los utensilios y comida de la cocina que estaban arrojados al piso, la harina de trigo estaba esparcida por todas partes, mientras que se visualizaban una pequeñas huellas de zapato de un niño que se orientaban a la habitación del niño.

Se dirigió a la habitación de Gustavito, que estaba cerrada, y encontró al muñeco bañado en harina y lo acompañaba una mirada y sonrisa perversa; sin esperar abandonó el trabajo, no aguardo que los ancianos retornan, cerró la puerta de la vivienda y colocó las llaves en una lugar especial, volteo hacia atrás para asegurarse que todo quedaba bien, para su asombro el muñeco estaba parado en la ventana, y con su mano le decía adiós, más nunca regresó a ese lugar.

Cuento de la mujer al final del camino

Se trata de una joven llamada Romina, quien en su memoria guarda hermosos recuerdos de su pueblo, especialmente las tardes que acostumbrada pasar en las plaza, comiendo raspados y algodón de azúcar, estos recuerdos eran insustituibles.

Transcurriendo veinte años, desde la última vez que visitó su pueblo, y sentía deseosa de volver a ver el sol nacer entre las montañas que envolvían las humildes y originales viviendas en su calidad luz, y ver como los rayos del sol atravesaban los árboles de la montaña.

Mientras viajaba por el trayecto, le parecía interminable, es probable por la alegría de mostrarles a sus hijos parte de su vida que la llenaba de entusiasmo. Era de noche, cuando arribaron al pueblo, solo alumbraba en la intensa oscuridad los faros de su vehículo, el viento soplaba tan fuerte que hacía que las hojas y los copos de los árboles silban, mientras que los troncos se retorcía y sonaban. Las ramas de los arbustos alcanzaban el automóvil como si lo fuera a enganchar.

Los niños estaban asustados ante semejante hecho, pero su madre los calmaba contándoles que durante el amanecer todo sería hermoso y resplandeciente por lo que la pasarían bien. Así continuó el viaje en el camino, entrando en esa sombra que se lograba ver algunas casas arruinadas.

Los niños en su inocencia, no concebían que no existieran personas caminando por las calles, pero, Romina a sabiendas de las costumbres de su pueblo natal, conocía que todos tenían el deber de levantarse muy temprano para comenzar sus tareas, por lo que nada le parecía extraño, mientras que tocaba algunas puertas de las viviendas buscando hospedaje y no apareció ninguna persona que la atendiera.

Por lo que decide, ir a la iglesia, pero tampoco pudieron ingresar ni siquiera al patio del templo, las rejas estaban todas cerradas. Romina, se aproximó a ellas, llamando con voz alta a la espera que alguien la escuchara y atendiera, pero la suerte no la acompañó, durante esos minutos su cuerpo recibió un viento frío que no paraba de soplar.

Retorno al automóvil, mientras que los niños se culpaban entre sí por un repugnante olor que se percibió repentinamente, todos corrieron rápido, sin embargo, el fétido olor, igual estaba en el ambiente, que significaba la proximidad de un espanto con figura de mujer, que flotaba al final del camino.

Por su puesto que era visible, y la miraban con cierta desconfianza, pensando que era algo que no podían creerlo. El espectro, se fue acercando poco a poco, haciendo movimientos extravagantes, para que la admiraran aquellos niños que no podían creer, dejando ver que no tenía pies, y por cabello lucía unas enormes serpientes, y grandes heridas que sangraban de sus extremidades desgarradas.

A partir de ese momento, los inocentes visitantes dieron un paso atrás, sin embargo, no podían hacer mucho, tenían mucho terror, la criatura voló hacia ellos, absorbiendo todo lo que tenían, sus ojos quedaron vacíos. Después abandonó el lugar, mientras se esfumaba en el camino.

La causa que el pueblo había quedado solo, se debía a su presencia, y todos se marcharon para no alimentarla con su pánico, pero de repente llegó hasta su casa un alimento que no se podía resistir. Los aspiró completamente, hasta que les dejó sus cuerpo sin vida, porque no conocía cuando tendría otra ocasión.

La noche eterna

Es la leyenda de terror que le tocó vivir inesperadamente a María Luisa, quien estaba alegre porque al fin se reuniría con su hermana menor, que había quedado en el pueblo cuidado a su madre, en una pequeña villa, mientras que ella culmina sus estudios en la gran ciudad.

La joven estudiante, escasamente había convivido con su familia, su niñez la pasó entre diferentes casas de familiares, y más tarde se fue a emprender una carrera universitaria, sin embargo, anhelaba encontrarse y convivir con sus seres queridos, a quienes veía en algunas ocasiones.

Su visita al pueblo y a casa de su madre y hermana fue sorpresiva para ellas, sin embargo, observa de cosas que no recordaba bien, el lugar estaba desolado, no se veían personas, ni animales en la calle, camino desde la estación de autobuses hasta su casa, todo era un auténtico desierto, a la larga distancia se observa alguna que otra persona y al verla entraban en sus viviendas.

Luego de un largo andar, aproximadamente dos horas de camino, y bañada de sudor, entró efusivamente a su casa llegando a su memoria muchos recuerdos, lo que si mantenía claro era el empeño de su madre para que ingresará a su casa antes que llegara el anochecer.

Una vez que entra a su vivienda, observa a su pequeña hermana, con un aspecto desmejorado, con un tono de piel pálido, no pudo hacer otra cosa que suspirar profundo, la hermana no la reconoció, sino es porque María Luisa, la estrecho con un fuerte abrazo, pero se da cuenta que su hermana temblaba, inicialmente pensó que quizás era por la emoción de verla, luego apreció que no era por eso.

Juntas fueron hacia su madre, quien estaba idéntica como cuando era una niña, la que se encontraba distinta era su hermana, mientras que su madre tenía el mismo semblante, aunque no hablaba ni hacía movimientos, lo único que hacía era observar con su mirada fija.

Le dio un fuerte abrazo y un beso a su madre, pero, la hermana la miraba con ojos, como temiendo al comportamiento que fuera a tener la señora, entonces la tomó y se la llevó a la cocina, ésta pensando que le preguntaría cómo estaba su vida y de sus logros, le pronuncio del porqué de su visita, fue algo que hizo sentir a María Luisa dolida.

A lo que su hermana, le contestó de inmediato, “no te angusties”, hermana, no voy a estar aquí por mucho tiempo, vine exclusivamente a saludarlas y saber de ti, que una vez que ejerza mi carrera, te propongo a que te vengas conmigo, y dejamos a nuestra madre en un sitio especial y seguro donde cuidan a enfermos y ancianos, puede que donde vivo en estos momentos, quiero ayudarte y compartir contigo hermana querida.

Su hermana no respondió, sólo se asomó una lágrima de sus ojos, lo que hizo que María Luisa tuviera más dudas, se acomodó en su antigua habitación que a pesar del paso del tiempo, se mantenía idéntica, con el cansancio y asombro de lo encontrado, se quedó profundamente dormida, aun en la oscuridad de la noche la despertó un bullicio, a pesar que no se encontraba ninguna persona en la vivienda.

De inmediato, se asomó por el cobertizo de la vivienda, y observó claramente a su madre volando por los aires, quien se carcajeaba que le erizo la piel, pensó es probable que todo sea un sueño, del que deseaba despertar, la noche eterna parecía que nunca terminaba, no entendía que ocurría, hasta que cerró los ojos, con deseos de despertar, hasta que le dieron una palmada en el hombre y se levantó, era su pequeña hermana, que le exclamaba: “debes regresar”, enseguida se convertirá la noche eterna y no podrás huir.

Pudo deducir, por lo que su hermano le relató, que su mamá era la bruja del pueblo, y pronto llegaba la luna llena, y todas las hechiceras del pueblo se aglomerarían, era lo que denominaban la noche eterna, entonces se atrevió a preguntar, porque no te vienes conmigo hermana querida, a lo que le contestó, que ella estaba señalada para sustituir a su madre.

Por tal motivo, se habían apartado de la familia, porque únicamente una sola podría ser la sucesora, y en el caso que existieran dos una de ellas debería de fallecer, entonces, fue cuando María Luisa, a primera hora del siguiente día retorno a la ciudad, y jamás regresó a la villa, que un día fue su pueblo natal.

La caja misteriosa

Juan Carlos, se encontraba desesperado por muchas deudas y diferentes problemas de pobreza, a eso se unía una dolorosa enfermedad que ataca a uno de sus hijos, y que ningún médico acertaba con el diagnóstico.

Siendo una noche, Juan Carlos, fue a caminar bajo la luz de la luna llena durante un frío mes de noviembre, mientras saboreaba un cigarrillo. La época fría lo acompañaba en su andar por las calles solitarias de aquel pueblo legendario, de donde anhelaba irse algún día, pero sentía que algo lo ataba.

Caminaba sumergido en sus dificultades, mientras en su desesperación algunos les reclamaban al universo, cuando de manera sorpresiva se topa con una caja metálica, por lo que cae al suelo y no la toca.

Entre su angustia, llega a pensar que la mala suerte lo persigue, observa que al golpear con los pies la caja metálica abre su puerta, y aun en el piso, ve lo que contiene la misteriosa caja.

Acto seguido, se le viene a la mente: “ojala contenga una barra de oro” para salir de las dificultades y pobreza, comentó Juan Carlos de forma burlesca, no aguanto la curiosidad, y al abrirla para su sorpresa estaba una pequeña barra de oro puro, era sólo para él, sin embargo, pensó: de que se trata esta jugarreta, dirigió su mirada por todas partes, y no había ninguna criatura a cientos de metros de su alrededor.

Agarró la caja metálica y se fue derecho para su casa, estaba temeroso de que lo vieran y le quitaran su tesoro, al llegar a su hogar, a altas horas de la noche, sus hijos y esposa dormían plácidamente, pero, tenía cierto temor de abrir la caja, que no fuera una mala jugada que sus ojos le habían causado.

Con la claridad de la luz, se da cuenta que la barra de oro sólido continuaba dentro de ella, pero al mismo tiempo ve una nota que estaba pegada al barrote, la que tomó para leer y tenía la siguiente escritura: “la caja te otorgará, todo lo que siempre has deseado, pero a cambio te quitará parte de tu alma y de tu corazón, sino prefieres usarla, regresala al lugar donde la encontraste en menos de veinticuatro horas, si no la retornas te quedarás con ella”

Mientras transcurría la noche y en su soledad, pensaba que hacer, mientras tanto la barra de oro brillaba, pensó que se trataba de una tentación del diablo, pero, dudaba por lo que igual se preguntaba, y si es Dios que me la dio para ayudarme, en eso, su esposa se despierta, y él enseguida le cuenta lo que sucede, era tan profunda la pobreza, que los dos juntos quedaron deslumbrados al ver la barra de oro.

Decidieron agarrar la barra de oro y salir a venderla, por lo que recibieron miles de dólares, con los que vivirían cómodamente el resto de sus vidas, eso pensaban, pero con el pasar los días, la enfermedad de su hijo se hacía más fuerte, apoderándose de su vida, sin importar cuantos médicos y dinero pagaban.

En ese momento Juan Carlos, sintió que era una parte de su alma y de su corazón que había perdido, y se da cuenta que la caja misteriosa estaba cobrando parte del trato, aunque la caja continuaba brotando barras de oro, pero a cambio, le pediría la vida de sus otros hijos y la de su esposa, ya no le importaba el dinero, sentía temor que otro hecho malo le ocurriera.

Fue entonces, cuando agarro la caja misteriosa, siendo un día como aquel cuando le apareció en su camino, la dejó colocada en el mismo lugar, se ocultó entre la maleza, y notaba que otra persona se la encontró a su paso, por lo que la maldición quedaría fuera de su vida.

Observa, que la caja misteriosa es llevada por otro hombre, y al fin pudo respirar de tranquilidad, no deseaba que su vida y a de su familia estuviera sujeta de la caja metálica, sin embargo, estaba ansioso en saber si la persona que la encontró la aceptaría o la regresaría, por lo que se quedó durante toda la noche vigilante en la ventana, rezando para que el hombre la aceptará y la maldición se apartara de su vida.

Mientras observaba, se fijó que la barra de oro era extraída de la caja metálica y misteriosa, a lo que ve claramente, en una de las esquinas, el mismo diablo carcajeándose, finalmente se habría librado, pero otra alma se estaba condenando.

Cuentos de terror Un loco anda suelto

Siendo una noche, Ronda antes de dormir se disponía a tomar un baño, y en la soledad de su habitación encendió la televisión para sentirse acompañada, cuando escucho con claridad que anunciaban:

  • ¡Un loco anda suelto!

Enseguida se envolvió en una toalla para conocer de la noticia completa, pero todo indica que fue una reseña de esas que son más rápidas que un relámpago, además no se conoció la emisora, ni ningún otro detalle. Sin embargo, pretendió aclarar sus dudas aproximadamente por espacio de una hora.

Se acostó en su cama, mientras no podía dormir, la noticia del loco asesino, la aterrorizaba en la oscuridad, se asomaba por las ventanas muy angustiada. La noche estaba en calma como siempre, pero el temor se apoderaba de ella, que hasta el sonido de la brisa le estremecía los nervios.

En un momento, se sintió como necia, y pensó que si deseaba conocer información acerca del loco que la amedrentaba, sólo debería de consultar en internet, por lo que en su teléfono accede buscando noticia, sin encontrar nada reciente ni parecido, entonces sintió un poco de calma, quizás haya escuchado mal o se confundió con alguna otra noticia.

Lo que la hizo tranquilizarse, y se dispuso a dormir plácidamente, que ni los truenos, rayos bajo la tormenta la perturban.

Su estado de relajación era tan inmenso, que no sentía que sus sábanas escurría hacia el piso, y que faltaba la electricidad, pero lo que no pudo dejar pasar por desapercibido fue unas manos con garras y frías le agarraron y halaran fuertemente los pies.

A lo que ella, exclamó: – ¡El loco!, con la respiración agitada, y el corazón se le salía del pecho, de inmediato un rayo alumbró la habitación y una sonrisa tenebrosa se mostró frente a ella, y le dijo

  • ¡¿Un loco!?, ¡¿Eso crees que soy!?, a un loco le das golpes y corres, pero, ¡¿Cómo huyes de mí!?, el señor de las tinieblas.

Con una voz estruendosa más fuerte que la misma tormenta y sus truenos, y con un fuego más ardiente que un tizón.

  • ¡Loco!…, de lo que se ocupan los mortales… tendré que mostrarles que me tengan temor de nuevo.

Era las palabras con la que rezongaba el diablo, mientras que arrastraba a la mujer hasta el mismo inframundo.

Cuento del Señor Doctor

Una rara enfermedad se extendía por todo el pueblo, los habitantes visitan el consultorio del joven médico. Requirió auxilio a la ciudad más próxima, pero mientras, llegaba la ayuda, colaboraba con él, algunas personas que aún se mantenían sanos, hasta que quedó con el apoyo de dos escasos ayudantes de 10 años de edad, para el momento eran los únicos que gozaban de salud.

El color de la piel de los enfermos era de color amarillo descolorido, no tenían fuerzas para caminar ni para sostenerse, y su peso lo perdían de una forma asombrosa. Aparte que todo parecía normal y subsistían porque no perdían el apetito.

El angustiado doctor, se lo pasaba durante días y noches buscando solución, aprovechando de sus escasos recursos para lograr un acertado diagnóstico, por lo que los separó en grupos, y les coloco tratamientos diferentes, sin embargo, no sanaban con ninguno.

El acontecimiento, le generaba al joven médico, impotencia, al extremo que no contenía su tristeza y lágrimas y salió del palacio municipal, que lo mantenía como hospital luego que los enfermos se incrementaron.

Salió al frente de la fuente y se hinco, implorando al cielo, y desahogando su frustración con gritos y golpes de desesperación. Su intención, era quedarse en el lugar por varias horas, pero, el viento soplaba fuertemente, que abrió las puertas y ventanas que parecía arrancarlas, por lo que se fue en estampidas a proteger a sus pacientes.

Una vez que ingresa al lugar donde están los enfermos, el polvo que entro, dejo marcado una figura de una criatura invisible, que se sentaba en el centro del salón. Muy desconfiado de su deber, el joven conservo la tranquilidad, acudió a donde estaba su escritorio, y se sentó simulando que leía sus libros como acostumbraba hacerlo durante todas las noches, y dirigió su celular hacia donde estaba la figura.

Donde pudo evidenciar con claridad, que se trataba de una masa inflada, que estaba formada por muchas mangueras, que las usaba para drenar a sus víctimas, mientras que se engordaba cada vez.

Se le ocurrió actuar como si fuera un actor, y sacó a los niños del lugar, mientras que buscaba y regresó con un machete afilado, para destruir todas las mangueras de la criatura con tan sólo tres fuertes y exactos movimientos, de los que brotaron chorros de sangre, y empaparon cada parte de la extraña figura, por lo que se hizo completamente visible, por lo que el joven doctor arrojó el celular y arremeter con sus manos hasta hacerlo añicos.

Sin embargo, no fue lo más correcto, debido a que cada parte de ellas tenía vida propia y embistieron sin piedad, al escuchar la gritería, los niños curiosamente fueron a ver qué sucedía, y le cayeron dándole una paliza hasta que le quitaron esas horrendas cosas sobre de él, las que finalmente se incineraron con alcohol y fuego.

Luego de este acto, los enfermos comenzaron a recuperarse milagrosamente, debido a que ya no existía quien les drenara su sangre, en su informe el joven médico, no escribió los detalles de aquella monstruosa criatura chupasangre, y ninguna persona se interesó por develar el secreto.

Sólo se dedicaban a manifestar que era el mejor doctor que hubiesen podido contar en su pueblo, siendo capaz de librarlos de aquella criatura y males sobrenaturales, luego de ese acontecimiento, ninguna persona se atrevía a decirle “doctorcito”, en un solo día y en horas se convirtió en “Señor Doctor”.

El recital de Carlitos

Carlitos, el pianista se presentaba una noche especial para ofrecer un concierto, como siempre su padre le había ofrecido que lo acompañaría tan importante acto, su recital de piano, y el niño como en muchas oportunidades, había creído, pero como otras veces no estuvo presente.

Sin embargo, gran parte de la familia de Carlitos, estaban junto a él apoyándolo, pero a regresaron a casa algo acongojado, sentía una gran tristeza, que no conseguían que se calmara, porque su padre siempre acompañaba a su hijo mayor a los juegos de pelota, por lo que se sabía que no era asunto de tiempo, Carlitos se fue a su habitación a donde lloraba amargamente durante varias horas.

De repente, escuchó algunos ruidos no comunes dentro de su habitación, era como si un roedor hurgaba entre sus pertenencias, lo que llamó la atención, y se dirigió a revisar de qué se trataba, para su asombro encontró algo inesperado.

Era un pequeño hombrecito, que cabía en su mano, con la piel de color marrón oscuro y arrugado, con las alas transparentes y rasgadas. Era una criatura especial que hablaba, por lo que no aguanto y le preguntó al niño porque su llanto.

Carlitos, le cuenta lo que le sucede, por lo que la criatura siente compasión y le dice que le va a conceder un deseo, pero, era importante que le guardará el secreto, no se lo podía contar a ninguna persona. Así fue, Carlitos, aceptó el trato, porque lo único que deseaba era que su padre asistiera al próximo recital, por lo que fue el anhelo que le pidió al extraño hombrecillo, mientras que mantenía guardado el secreto.

Transcurrido unas semanas, Carlitos asiste para ofrecer su concierto, su rostro lucía alegre y una espléndida sonrisa de la boca, él sabía que para este concierto su deseo sería realidad. Siendo aproximadamente, las ocho de la noche, la gente lo esperaba al comienzo del evento, el único lugar vacío era el puesto de su padre.

Pero, cuando Carlitos sube al escenario, logró visualizar la imagen de su padre quien ingresaba al salón, no atinaba a verlo con claridad, debido a que la luz le llegaba justo en el rostro, sin embargo, nada le interrumpió su pensamiento de que se trataba de su querido papá.

Se sintió eufórico, que empezó a tocar como jamás lo había hecho, con un efusivo entusiasmo de un niño tan pequeño, la gente aplaudía, lo clamaban, era impresionante que las personas se levantaban de sus puestos, pero Carlitos, únicamente tenía ojos para su padre que se aproximaba pausadamente.

Al compás de los pasos del señor, el niño tocaba con más pasión, mientras la gente lo aupaba, una vez que se encuentran de frente, el padre mostró en su cara una sonrisa que casi ninguna persona podría olvidar, se arrojó sobre él con un fuerte abrazo, pero el hombre no correspondió el abrazo.

Su mirada estaba ida, el cuerpo apático, sus extremidades poco se sostenían en el cuerpo, brotaba sangre por los poros, pero lo más importante, estaba presente, aquella extraña criatura cumplió su promesa, lo levantó entre los cadáveres, luego de un aterrador accidente automovilístico, que sucedió algunas horas antes.

Al inocente pianista Carlitos, lo único que deseaba era que su padre estuviera presente, mientras que los asistentes huían despavoridos del recinto.

Una noche cualquiera

Era un noche cualquiera, no tenía nada diferente a otras, la lluvia había cesado por algunos minutos, por lo que aproveche de ir a correr, me agrada que mis zapatos deportivos se empapen de agua y mis pies se vuelvan pesados, y que mi cuerpo lentamente se congelen, que me obligue a moverme con más fuerza y rapidez para impedir que la sangre que fluye en mi cuerpo se congele.

Igual, me encanta el helado viento junto a los cristales de hielo que obligan a mis fosas nasales y mi garganta a sentir la fuerza del frío, haciendo que mis pulmones trabajen con fuerza al respirar, por lo que aprecio cada gota de sudor que brota de mi cuerpo.

Me fascina correr en el parque, especialmente en las épocas de invierno, cuando la niebla no deja que se vea lo que se tiene de frente, en el caso que exista otra persona en el lugar no se percibe, estoy sola divirtiéndome en mi propio mundo, es mi vida, mi libertad, cada paso que doy, significa algo de dolor, pero lo disfruto, siento emoción y me motiva a continuar corriendo con más energía.

Durante esa noche, mientras corría en el parque, mis pies tropezaron con una masa blanda y a su vez de gran tamaño, no había motivo que estuviera colocado en medio de la pista, inclusive se escuchó como especie de un llanto. Luego de mis piruetas en el suelo producto del golpe, retorne buscando entre la espesa niebla, y con la mirada puesta hacia abajo, tratando de localizar aquello con lo que tropecé.

Con gran esfuerzo, continuaba buscando sin encontrarlo, camine muchos pasos y al mismo tiempo me decía, lo que es no puede estar tan retirado, por lo que seguí mi andar, luego de todo era una noche cualquiera, no tenía nada de importancia.

Era mi creencia, sin embargo, cuando gire hacia un lado, pude ver un par de pies flotando a la altura de mis ojos, no pude levantar mi cabeza, pertenecían a una pequeña niña, quien de inmediato se apoderó de mi cuello como si era una culebra mientras quede sin conocimiento.

A los pocos minutos, recobre la conciencia, me fui a mi casa, pensaba es posible que haya excedido las fuerzas de mi cuerpo, al punto de llegar a alucinar, pero, el espejo me decía que todo era verdad, mostraba marcas en mi cuello, y dos orificios brotaban sangre.

Mi cara estaba pálida con una rara sensación de ardor corrían por mis venas, mientras que los latidos del corazón se apaciguaron, hasta que se detuvo y me desmaye. Un fuerte dolor se apoderó de mí, que convulsione, que de nuevo quede inconsciente.

Cuando despierto y recobro la conciencia, me sentía con una fuerza y energía como nunca antes, me sentía poderosa, estaba alegre con una gran sonrisa, la felicidad se adueñaba de mí, el sufrimiento era adrenalina, me incitaba a volar, a volar con tanta rapidez que ni el mismo viento lo lograba, me incorpore de inmediato, corrí alrededor de la casa, crucé la ventana… ¡jamás me había sentido tan libre!, observe la niebla que se dividía en dos partes, y se juntaba sobre mis alas.

Me fascina el viento helado y que escarcha sobre mis alas, me siento obligada a aletear con más fuerza y rapidez, logrando una enorme velocidad que mis colmillos silban.

A partir de este momento, es lo que realizare en una noche cualquiera, abriré mis alas, volaré en la niebla, vigilaré sobre los árboles, en búsqueda de aquellos que puedan calmar mi hambre, clavaré con fuerza mis colmillos en su cuello, para que su fluido sanguíneo y tibio caliente mi congelado cuerpo, mientras que la palidez de mi rostro se pierda por segundos con el líquido rojo que derrama de mi boca.

Zapatillas de ballet

Miriam, desde que contaba con dos años de edad, ha practicado el bello arte del ballet, según creía su amor y pasión se incrementaba, en su adolescencia ya contaba con ser una gran profesional, sin embargo, no gozaba de un personaje primordial dentro del ballet, lo cual se mantuvo por mucho tiempo.

El ballet es una profesión que requiere gran entrega, su vida la dedicó por completo a este arte, cuanto tenía cierta edad sentido algo de inquietud, porque llegaba a los veinticinco años, por lo que sería para ese momento la mujer con más edad en su compañía.

Sin embargo, el sueño aún no estaba realizado, y no comprendía la razón porque no era considerada como la mejor, se sentía capaz, elegante, disciplinada, todos los atributos la acompañaban para obtener un buen papel, pero aún con todo esto no lo lograba.

Para una de las presentaciones, la visitó en su camerino su primer admirador, las otras jóvenes se burlaron de ella, porque se sentían más codiciadas por hombres, mientras que Miriam, sólo contaba con la admiración de una inocente viejecita. Claro, está la educación de la muchacha no le permitía tratar de mala manera a la anciana, por lo que la atendió con amabilidad, así que conversaron por un largo rato hasta que el lugar quedó vacío. Mientras tanto, a Miriam curiosamente, le hizo algunas preguntas a la viejecita:

  • Usted también fue bailarina, ¡el ballet es mi vida!, lo que me falta es conseguir el papel principal, para retirarme lo que me daría mucha felicidad, con una mirada brillante, pero igual la tristeza le invadió su ser.
  • ¿Qué darías a cambio por conseguirlo?

Pregunta la anciana con cierta suspicacia y malicia en su rostro. La joven ansiosa de lograr su cometido, y con su genuina inocencia, se apresuró en responder.

  • Daría lo que sea.
  • ¿Tu vida?, pregunta la anciana
  • He dado hasta mi vida a la presente, con los ojos llenos de lágrimas
  • No, aún te falta, no los ha hecho todo, no es lo mismo dedicar tu vida a algo, que entregarla a cambio….
  • La verdad, es que daría lo que no tengo, a cambio de ver mi sueño cumplido, inclusive mi vida si fuera necesario
  • Entonces, no hablemos más, es un hecho, te entrego estas zapatillas, utilizarlas a partir de este momento, lograrás el papel tan deseado, que yo también obtendré lo que necesito

Luego, la viejecita abandonó el lugar a pasos gigantescos, mientras que la joven bailarina, se quedó sola buscando de dilucidar aquel encuentro, pero nada conseguía desenmarañar, así pasaron varios días sin conseguir respuesta, pero mantenía en su poder las zapatillas y la viejecita le había dicho que ellas las ayudarían a alcanzar un importante papel, por lo que pretendió probar suerte.

Desde el mismo instante, que introdujo sus pies dentro de las zapatillas, una sensación extraña se apoderó de su ser, se sentía invencible, única, especial y poderosa, lo que era necesario para ser la protagonista del evento, nadie le podía arrancar su última ocasión. Logró el papel que tanto anhelaba desde hacía mucho tiempo atrás, al verla danzar todos la aclamaban.

La gran noche del acontecimiento estaba perfecta y aliada para ella, Miriam se mostraba espectacular y se preparaba para acto final, en el centro del escenario, sólo se encontraba ella, sus espectadores la aplaudían sin parar, todo era maravilloso y cada movimiento significaba el triunfo.

Mientras tanto, Miriam sonreía al compás de sus hermosos y cálidos movimientos, sus pies se trasladaban de un lado a otro con gran energía y velocidad, sentía gran pasión, que sus giros eran perfectos sin detenerse, como si una fuerza mágica la motivará.

Su más anhelado sueño se estaba cumpliendo, era la bailarina más importante y primordial, además que los asistentes la adoraban. Se entrega con pasión a su público, mientras que en la primera fila estaba la principal espectadora la viejecita, quien fue la primera en aplaudir eufóricamente. Al tanto, una luz incandescente se posó sobre el cuerpo de Miriam, pero, ella continuaba con sus movimientos sin parar.

Algo extraño estaba ocurriendo, Miriam se sentía flotando en el aire, era más rápida que el viento, podía lograr visualizarse así misma danzando desde arriba, mientras se distanciaba, su cuerpo proseguía moviéndose según los aplausos, la músico sonó hasta su última nota, las personas se volvieron como locas no paraban de aplaudir en honor a la bailarina. Por fin, el telón cae, y al ritmo junto a él igual se desploma el cuerpo sin vida de la hermosa bailarina…

  • Un trato es un trato, exclamó la malvada anciana, recuperando sus zapatillas

No tocar

La señora Anaya y su hija Magui, habían sido invitadas a participar en una majestuosa reunión, por lo que fueron a visitar a una famosa modista, para que les confeccionará su traje.

Magui, sólo contaba con cinco años de edad, no estaba pendiente de grandes celebraciones, pero estar en ese mágico lugar de telas, diseños y lentejuelas le fascinaba, porque en ese lugar se elaboraban vestidos de princesas, de los que había muchos colgados en un gran espacio.

La alegría no permaneció por mucho tiempo, se mantuvo sentada sobre un cajón de madera, mientras que elegían diseños y telas, y hacían ajustes, por supuesto, no es cosa que le gusta a algunas niñas, así lo hicieron hasta que le tocó el turno a su madre, mientras tanto la niña se sentía incómoda y aburrida.

Se sabe, que la niña algo inquieta no se podía mantener por mucho tiempo sentada en un sillón, y fue a curiosear dentro del atelier lujoso, por todos lados se observan letreros que decían claramente “No Tocar”, pero aun la pequeña inocente no sabía leer.

Fue a parar hasta una bodega que al parecer estaba escondida, cubierta con muchas cajas y mercancía. Pero, su pequeño tamaño le permitió pasar muchas barreras y descubrir las enormes y pesadas cortinas que resguardaban la puerta de entrada al lugar. Había una gran cantidad de letreros por todas partes indicando que el paso estaba prohibido, pero para la niña eran transparentes.

Entró a la bodega, y para su sorpresa encontró muchos maniquíes de todos los tamaños, que lucían hermosos y fantásticos trajes que nunca había visto, mientras que uno le llamó la atención, porque era de su tamaño y el espectacular traje se podía quitar con facilidad.

Continuaban por doquier, los letreros que decían “No Tocar” a los maniquíes, pero la inocente niña, no tenía idea de lo que decían, y continuaba con su andar, se encontró con una maravillosa y atractiva tela con colores atrayentes y textura suave. La majestuosa belleza no hacía esperar que la niña lo luciera, se mostraba como una niña maniquí, lo único que se movía.

La pequeña Maggie, no para su curiosidad, y agarró la mano del maniquí a lo que los ojos de este elemento brillaron, y brotó humo negro de su interior, que fue parar directo a la boca de la pequeña, no pudo ni gritar, el cuerpo de Magui se fue solidificando en pocos segundos, lo aterrador había ocurrido, en el lugar estaba el cuerpo de la niña, inerte en un rincón de la bodega, era otro maniquí nuevo para la colección.

Magui, la buscaron por mucho tiempo, hasta que pararon, sin embargo, la propietaria de la bodega, conocía de la espantosa magia que se ocultaba dentro de los maniquíes, sentía pavor de ingresar a la bodega para verificar que contaba con un miembro nuevo en su colección.

Cuento de las gotas de un secreto

Era un día sábado la tarde estaba calurosa, mientras me quedaba en casa de los abuelos, fuimos a buscarlos para asistir todos al partido de fútbol de mi hermano, pero, finalmente no pude ir porque me sentía con malestar de salud, tenía fiebre y mamá me dijo que era mejor que me quedara en casa para reposar y recuperarse del malestar.

Me recomendaron que me sentara a ver un rato la televisión, encendieron el aire acondicionado me dejaron algunas bebidas refrescantes, mientras que me calmaban diciendo que regresaría lo más pronto posible, al igual que me dejaban el aparato telefónico cerca para que los llamara si algo ocurría, tal como si fuera una niña pequeña.

En mis planes tenía descansar y recostarme un buen rato, sentía que mi cabeza estallaba con fuerte dolor, por lo que apague la tv, no deseaba que hubiera a mi alrededor ninguna clase de ruido, me coloque en el suelo porque estaba fresco.

Cuando trate de conciliar el sueño, la televisión por arte de magia, en un canal que solo se visualizaba estática, lo apague enseguida, y la radio igual se entonó a solas, me hizo sobresaltar. Cantaban una canción legendaria que entristecía, la voz era fuerte y borrosa, me hacía erizar la piel.

Al fondo de la casa estremecía la puerta trasera un fuerte golpe, que me advirtió que algo no andaba bien, mi familia no estaba en casa, y no era costumbre utilizar esa puerta, además era seguro que estaba sola en casa.

Fui a revisar que sucedía, observando unas huellas pantanosas, que me hicieron ver la realidad, ¡no me encontraba sola!, y lo más extraño es que sólo se notaban un par de pisadas, ignoraba el camino que había seguido mi supuesto acompañante.

Mientras que estaba presa del susto, corrí a ocultarme debajo de la cama, y desde el escondite llamar a mis padres. Pero, lamentablemente el teléfono no tenía señal, ya estaba entrando la noche, el sonido que hacían los pasos, indicaba que eran pisadas pantanosas que se acercaban, por lo que mis dientes rechinaban de miedo, y estas me delataron.

La cama se aplastó por el lado de mi cabeza, parecido como si una criatura fuerte se subió sobre ella, no podía ver nada. Estaba segura, de su presencia por su fuerte respiración. Acto seguido, el grito de una mujer, y el agitado movimiento de la cama, hicieron que todo quedará tranquilo, pero aún, llena de nervios, no me atreví a averiguar, mi fuerte dolor fue calmado al morder mi dedo y aguantar mis gritos.

Me hizo reaccionar, cuando sentí que parte de mi echo estaba mojado, y tenía temor de desangrarme, sin embargo, el color rojo sobre mi mano me alertaba, era un líquido escarlata que no salía de mí, sino que fluía por las orillas del colchón, es el momento justo que no pudo aguantar y quede inconsciente.

Desperté en medio de toda mi familia, me estaban curando la herida de mi dedo, y preguntaban que había sucedido.  Les dije la realidad, que trajo como consecuencia que me llevaran al psiquiatra, me mantuvieron como persona peligrosa, esquizofrénica, al hecho de herirme mi propio cuerpo.

Finalmente, descubrieron la auténtica y horrible historia: se trataba de mi difunto tío, quien había asesinado en ese lugar a una muchacha, y el acontecimiento se repetía en muchas oportunidades, para martirizar a mis abuelos, quienes lo mantuvieron en secreto todo por el gran amor que sentían hacia su hijo.

El niño psicópata

Cuenta la leyenda sobre niños psicópatas, y siendo uno de los primeros casos públicos y conocidos es la que se narra sobre un joven de nombre Jesse Pomeroy, un adolescente de 15 años, y que a su corta edad ya tenía en su haber una serie de asesinatos.

Jesse Pomeroy, nació el 29 de noviembre de 1859, en un pueblo llamado Charleston, Massachusetts, segundo hijo del matrimonio de Thomas y Ruthann Pomeroy.

Vivían con algo de comodidad económica, su padre era alcohólico y arbitrario. Cualquier cosa lo hacía encolerizar y llevaba a sus hijos hasta una cabaña, los desnudaba y le daba golpes brutales. El comportamiento de su padre, no le dejó nada bueno a Jesse, al contrario de comportarse bien, era opuesto su conducta de mala y perversa.

Tenía un aspecto que generaba miedo, su cuerpo era tan gigante que no estaba acorde con su edad, al igual que el tamaño de su cabeza, orejas y otros rasgos en la cara, no era nada favorecedor. El ojo derecho era opaco, lo que daba miedo, de hecho su propio padre al mirarlo le daba terror.

Cuentan que la primera de sus víctimas, se trató de un niño de nombre William Paine de tan solo 7 años de edad, quien lo encontraron el 1 de diciembre de 1871, por dos hombres que paseaban por una calle solitaria, les llamó la atención el llanto suave, cuando ingresan al lugar, ven al niño amarrado de sus manos y colgado de una gran viga.

De casualidad, estaba consciente y podía llorar, tenía grandes heridas y morenos en su cuerpo, pero no logro denunciar al malhechor.

En el año 1872, durante el mes de abril, prometió llevar al circo a un muchacho de nombre Robert Maier, una vez que llegan a un paraje solitario, lo desnudo, le entro a golpes, se masturbó delante de él, para que el jovencito sintiera pena y sufrimiento.

Mientras que le daba golpes por todo su cuerpo, lo obligaba a que maldijera, al culminar su maltrato lo suelta, y le promete que lo mataría si le decía a la policía. Luego abandonó el lugar, sin embargo, la policía se dispuso a buscar a interrogar a todos los muchachos de la zona, que tenían el cabello de color castaño oscuro. Entonces, Ruth la madre de Jesse Pomeroy se traslada a vivir al sur de Boston.

A según prosiguen las leyendas, del niño psicópata, George Pratt, resultó otra víctima, cuando caminaba por las calles fue perseguido por Pomeroy, quien le dijo que le daría dinero si le conseguía lo que estaba pidiendo. Lo llevo a un sitio bien alejado, y empezó con sus fechorías, lo desnudo, le daba fuertes golpes con un cinturón por todo su cuerpo.

Le propició grandes mordidas por todo su cuerpo y además lo araño con sus afiladas uñas, inclusive era tan cruel su maldad que le introdujo una aguja en varias partes de su cuerpo.

En la lista de víctimas, también aparece Joseph Kennedy, a quien le dio una gran paliza y además le cortó el rostro, y después lo llevó hasta la orilla del mar le arrojó agua salada para que sintiera más dolor.

Cuentan que otro en sufrir las locuras de este psicópata, fue Gould, un niño de escasos cinco años, agarró la punta de una navaja afilada y se la colocó en el cuello, aterrorizando en las vías del ferrocarril, pero, al observar que unos trabajadores del ferrocarril se aproximaban, no le quedó sino que huir.

A pesar de la edad de Gould, fue que preciso información y pistas claras a la policía, les dijo que uno de los ojos era totalmente blanco. Finalizando el año 1872, visitaron algunos colegios, pero Gould no localizaba al malvado, inclusive fueron al colegio de Pomeroy, pero no pudo identificarlo.

Luego de esto, Pomeroy, se aproximó a la estación de policías, quienes estaban con Kennedy, siendo quien lo identificó y fue apresado por la policía.

Así transcurrió el tiempo y la vida del psicópata, pasaron dos meses desde que egreso del penal, pero, llegó una joven llamada Katie Curran a la tienda de su madre donde éste trabajaba, a comprar un cuaderno que necesitaba, la muchacha con la misma edad de Pomeroy, el malvado se las ingenio para que los otros empleados lo dejaran sólo, se la llevo adentro y le cortó el cuello con su filosa navaja, su madre la buscó por todas partes pero no fue posible encontrarla.

Luego un niño de cuatro años edad de nombre Horace Millen, igualmente fue asesinado por el psicópata. A lo que lo engañó obsequiando un pastelito, mientras que lo conducía a un lugar apartado, prometiéndole que le mostraría un barco de vapor.

Una vez que llegan al lugar, lo obliga a que se siente en el pantano y le clavó en su cuerpo la navaja afilada, sin embargo el niño Millen, no era el día de su muerte, sobrevivió a la herida causada, y luchaba por sobrevivir.

Nuevamente, fue apresado y encarcelado en un reformatorio en Westborough para jóvenes, por un tiempo de 15 meses. Su comportamiento era bueno, mientras tanto su madre rogaba por su libertad. Para culminar, fue puesto en libertad justo a los 15 meses y su madre lo lleva a trabajar en la tienda de papelería que ella tenía.

Transcurrieron dos meses y empezó con sus maldades, pero esta vez cometía asesinatos, luego de tantas víctimas, fue encontrado. Inicialmente fue condenado a pena de muerte, a pesar de haber causado tantas muertes, era triste ver a un joven que falleciera en la horca. Entonces, prefirieron  darle cadena perpetua por el resto de su vida, además debería de cumplirla en soledad.

Sin embargo, ya era el año 1917 y le rebajaron la pena, por lo que logró reunirse con otros compañeros para no estar sólo, falleciendo en el año 1931 cuando su organismo fue cubierto de muchas enfermedades.

La niña del helado

Llegaba el ocaso, y nada hacía posible que me levantará de la cama, llevaba con este desgano aproximadamente un mes, el ánimo estaba apartado de mí, lo que deseaba era dormir, no recuerdo haber comido por varios días, parecía estar inmersa en una tristeza profunda.

Sin embargo, todo cambia cuando mi niña entra a la habitación, cantando y brincando como solía hacerlo, me dijo mamá vamos por un helado, y su petición no se hizo esperar. Me levanté para ir y pasar un buen rato con ella, no me deseaba comer un helado, el clima era gris, helado y muy sombrío, se podía apreciar a través de la ventana.

El sol se ocultaba entre las grises y tupidas nubes, el viento soplaba con gran fuerza que juntaba las hojas secas del suelo, su fuerza eran tan grande que los árboles temblaban de miedo, y silbaban entre sí como si fueran lamentos.

Cuando salimos de la casa, sentí un gélido frío que penetraba hasta los huesos, los hacía sonar como una rama seca. Me movía con cierta dificultad, caminaba muy despacio, pero mi niña brincaba con alegría, sin embargo, el clima se me mostraba raro, no habían ni personas, ni perros ni otros animales en la calle, al igual que vehículos, todo estaba en una absoluta y profunda soledad.

Continué caminando, intentando de conseguir un signo de vida y en un momento me entró pánico, y le pregunté a mi hija:

  • ¿Estás segura, que no te gustaría tomarte un chocolate caliente?
  • Pero, la niña se quedó callada, sin responder.

Gire mi mirada y no estaba a mi lado, me dije quizás quiera jugar a las escondidas, pero yo no estaba de ánimo, aparte no era el lugar preciso para jugar, por lo entre en desespero y preocupación y comencé a llamarla a gritos, pero, mi hija no contestaba.

La angustia me invadió mi cuerpo y mi mente, el viento al parecer se conjugaba con mi desespero, soplaba con fuerza, el clima se tornaba más helado, batía las puertas y ventanas y gemía junto a mí.

De repente, me calme para apaciguar mis nervios, pensé que quizás se había ido a casa, pero como, ni cruzamos la esquina, seguro fue por su abrigo.

Entonces, retorne a casa, al abrir la puerta, mi hija estaba allí con su graciosa risa de siempre como cuando hacia sus travesuras, me lance sobre ella, la abrace con gran fuerza como si tenía mucho tiempo sin verla, el hecho de abrazarla me hizo llorar, la apretaba con emoción y fuerte, no deseaba que se apartará de mí; pero, su cuerpo estaba helado, le coloque un abrigo rápidamente, y quede atónita al ver que no tenía reflejos en el espejo.

De verdad, que no comprendía lo que estaba sucediendo, su imagen estaba frente a mis ojos, pero al girar mi mirada hacia el espejo, ella se da cuenta de mi angustia, por lo que preguntó enseguida:

  • Mami, qué sucede?

Preferí no contestar para no sintiera miedo, no sabía ni que responderle, por lo que la abracé, la abracé con todas mis fuerzas como jamás lo había hecho, en un segundo ella exclamó:

  • Ya mami, basta, me estas mojando

En un instante llega a pensar que mis lágrimas la empapaba, pero igual sentí mi ropa mojada, por lo que la aparte de mí, y observe con terror que las dos estábamos bañadas de sangre, pero era de su pecho donde emergía. Ambas entramos en susto, mientras que yo le decía que todo estaba bien, pero ella deseaba conocer qué sucedía.

En un instante sus extremidades se quedaron inmóviles y sin fuerza, la abrace entre mis brazos para que no se diera un mal golpe si caía al piso, pero las dos terminamos acostadas en el suelo, mis brazos no sentían peso, mientras que su cuerpo se desvanecía ante mi mirada, la cabeza me giraba, no entendía lo que estaba pasando, gritaba, que le ocurre a mi hija, sentí que perdí la noción.

Mi mente se volvió un cúmulo de pensamientos, imágenes y sonidos, fueron aquellos pensamientos terribles que me hicieron llegar a mi mente que mi hija falleció y era el motivo de mi gran tristeza y depresión.

Intente abrazarla y apretarla con la fuerza de mis manos para que no se fuera otra vez, pero ya era demasiado tarde, ella se había derrumbado completamente. A partir de entonces, ambiciono que lleguen los días nublados, grises y con fuerte viento, quizás ella vuelva a atravesar la puerta, suplicándole un helado.

El gato en la habitación

Una buena tarde, la gente no continua con la tradición de abrir las ventanas de sus viviendas, debido a que un gran manada de gatos llegaron al pueblo, se implantaron como si eran sus propios hogares.

Durante el día estaban tranquilos sin molestar, pero cuando llega la noche era se escuchaba un solo maullido, jugaban entre las malezas, y por supuesto ingresaban a las casas, lo que hizo que muchos de los dueños perdieran la paciencia, sin embargo, ninguno pretendía hacerles daño.

Suficiente con cerrar las ventas, lo que hacía que los gatos y sus maullidos quedaran del lado de afuera, sólo algunos vecinos olvidaban de cerrar sus ventanas, y a media noche se levantaban a sacar los molestos animales, que le perturban el sueño.

De esta manera, Roberto, cuando sus progenitores estaban algo molestos, se deberían de levantar de sus camas a verificar porque había, lo que hacía que le gritaran al muchacho, para que sacara el gato, debido a que él solo sostenía que olvidaba de mantener todas las ventanas cerradas.

Roberto, le correspondió ir a la búsqueda de donde provenían los ruidos, llegó bajo la cama de su hermana menor quien estaba dormida, la cobija busco y sacudió por unos minutos, esperando que saliera el fastidioso felino, pero no era posible, halo la escoba, y se sorprendió con lo encontrado.

Se trataba de un pequeño hombrecito, con su cuerpo totalmente arrugado, sus ropas viejas y desgastadas, quien quedó atrapado a las cerdas de la escoba, Roberto, asombrado, mira fijamente al hombrecito, que aún no comprendía que ocurría.

Lo que sí estaba seguro es que estaba en el suelo, sujetando la escoba y mirando al diminuto duendecillo, mientras que se acerca con recelo para agarrarle el pie y darle una mordida, en segundos le había arrancado el dedo gordo, mientras que se divertía jugando con él, después se subió a la cama, para hacer lo mismo con la pequeña hermana, pero en ese momento, un par de gatos se le encimaron, aullando y con chillidos, las gotas de sangre se esparcieron por toda la habitación.

El bullicio y ritos eran de tal magnitud, que sus padres despertaron y se dirigieron rápidamente a la habitación de la hija, pero antes de que llegarán una manada de gatos se cruzó entre ellos, y se lanzaron sobre la niña, cosa que quienes los veían sentían miedo, por el sangriento hecho donde simulaban que devoraban a la pequeña.

No se hicieron esperar, tomaron palos para darles golpes a los pobres felinos, pero no sabían que su pequeña se encontraba bien, no estaba en peligro, apenas un rasguño, la rabia de los animales era en contra de aquel hombrecillo extraño, de quien no quedaron huellas. Lo desmoronaron y devoraron antes que le hiciera maldad a la niña.

Verdaderamente, era la intención de ingresar sigilosamente a las viviendas. No se enteraron de donde llegaban los hombrecillos, pero se sintieron agradecidos con los gatos porque salvaron su existencia. Desde ese momento, la tradición es dejar las ventanas abiertas, porque desconocen cuándo necesitarán el apoyo de un gato en la habitación.

Advertencias

Cuentan que un hombre llamado Ismael López, continuamente veía señales cuando salía de su vivienda para ir a su lugar de trabajo, sentía como si los signos querían decirle algo, pero no conseguía descifrarlos, pero, si sabía que no era casualidad, notaba señales en el cielo, las nubes se formaban en signo de interrogación, en los campos las cosechas igual le señalaban signos, pero, aun estaba sin conocer de qué se trataban, de repente pensó, serán Advertencias.

Todo sonaba como si alguien le pretendía decir que algo ocurriría, sin embargo, la pregunta en su cabeza siempre estaba presente, porque a mí, soy un hombre solitario, que ni tengo un perro, pero mi vida está llena de calamidades.

No se trataba de un héroe, ni un gran personaje, tampoco era religioso, su vida transcurría si ser notado por alguien, hasta que un buen día llegaron las Advertencias, presentía de que algo le sucedería, había perdido hasta las ganas de reír, eran muchas las señales y nada era por casualidad.

Al retornar a su casa, observó que dentro de ella se encontraba una persona de gran tamaño, de inmediato llamó a la policía, pero la curiosidad le hizo que ingresara a la casa, para verificar que no se trataba de una sola persona, eran muchos, y no eran personas para su asombro eran ángeles.

Preguntó con mucha intriga, pero que quiere decir esto en mi casa?, a todos los que se encontraban en su vivienda, absolutamente todos vestían con gabardinas, y uno de ellos el más alto, se la quitó verificando que era un ángel.

Buscamos y deseamos de tu ayuda, el apocalipsis está por llegar, y tú eres neutral en el aspecto religioso, buscamos que seas parte de nuestro equipo, no venimos ni de parte de Dios ni del demonio, deseamos que la población se una a nosotros y tú serás el líder que llevarás nuestra voz.

Por supuesto, que Ismael estaba incrédulo, además de sorprendido, sus ojos no podían creer lo que sucedía, sin embargo, estaba consciente que no era un sueño y menos una pesadilla, y que las señales tenían algo de verdad, le querían dar un mensaje desde hace varios meses, pero no sabía cómo descifrarlo, ¿pero, que realmente haría Ismael por estas criaturas, se uniría a ello, se convertiría en religioso  sería fervoroso a Dios?

El ángel le exclamó, puedo leer el pensamiento y te puedo decir, que lo mejor que harías por nosotros es crear una religión, para que nos idolatren únicamente a nosotros, tal como lo hacen con Dios, nosotros de daremos una recompensa colocándose en un lugar privilegiado en nuestro cosmos, y te daremos el título de rey de la ciudad, de igual forma como hemos venido por ti, lo hemos hecho en otras ciudades, y todos lo pensaron por algún momento, pero finalmente aceptaron, dime ¿Qué decides tú?

Bueno, lo que realmente decido es que le seré fiel y venerare únicamente a Dios, de esta forma respondió Ismael, lo que produjo que el rostro del ángel tierno y angelical se transformara en demoniaca, por lo que saco una espada con la que quiso asesinar a Ismael, pero, Dios lo defendió, expulsando de su casa a todos los ángeles rebeldes, y resguardando a su fiel servidor.

Desde entonces Ismael, se acostó en la cama, pensando fue un sueño o una pesadilla, y conociendo su propia existencia, lo único que hizo a partir de ese día fue convertirse en religioso, se fue a su trabajo, observando el suelo, donde visualizar con claridad las la sombra de las alas de un ángel que aleteaba cerca, al mirar hacia el cielo todo estaba normal.

Otra vez Dios, lo había protegido, sin que Ismael se diera cuenta, desde aquel acontecimiento se había convertido en hijo de Dios.

La carroza de la muerte

Cuenta la leyenda de la carroza de la muerte, que había un muchacho mal portado con su anciana madre, de nombre Rodrigo, quien había copiado su mala actitud de su padre, las tablas de la casa estaban todas rotas de los golpes que este le daba, sucedió que una noche llegaba borracho a su casa, y fue con su asquerosa embriaguez a maltratar a su madre, una señora que estaba en un estado deteriorado a causa de trabajar duro, los malos tratos, su edad y por demás la mala vida que le daba su hijo.

El muy desconsiderado llegaba a su casa bien borracho, gritaba, pateaba y maldecía, culpaba a la anciana de todos sus malos ratos, y además decía que había tardado mucho en fallecer. Mientras tanto, el escándalo no se hacía esperar en los oídos de los vecinos, quienes conocían que la señora era una mujer indefensa y estaba mal de salud, era tanto el mal comportamiento, que los propios vecinos hicieron que el muchacho abandona la casa.

Por la mañana a primera hora del siguiente día, las chismosas del poblado, se reunieron en la esquina de la calle, para comentar cuantas versiones se le venían a la mente, aunque una sola de ellas era la verdadera, y además erizaba los pelos de todos. La más santurrona de todas las vecinas, comentó que había escuchado andar por las empedradas y estrecha calle a la carreta de la muerte.

Si es aquella a la que las ruedas suenan estruendosamente, además del sollozo de un alma en pena. Todas estaban muy abrumadas, cuando Rodrigo, aún embriagado, apareció para continuar con sus palabras escandalosas y groseras, le daba fuertes patadas a la puerta de la casa, reclamaba a su madre anciana, que lo había ido a buscar en casa de su compadre.

Pero no era verdad, era producto de su imaginación entre el ahogo del alcohol, y luego del acontecimiento del día anterior, la anciana había quedado postrada en la cama y a esa hora aún permanecía enferma.

Sin embargo, las vecinas chismosas le alertaron del peligro que rondaba por las calles, se trataba de la carroza de la muerta andaba cerca, no se debe estar en la calle, y Rodrigo acostumbrado a hacer lo que le parecía, y acostumbrado a ser vago, podría ser confundido con facilidad por aquella persona que la muerte buscaba, y ser el elegido por la guaraña.

Pero el muchacho rebelde, incrédulo e insolente, se carcajeaba de las viejas miedosas y sus supersticiones. Al llegar la noche, todos se resguardaban en sus casas, protegiéndose de lo que atacaría en las calles; pero era la fiesta del borracho Rodrigo, cantaba con alegría con su voz fuerte para molestar a todo el vecindario, pero de repente, se escuchó un aterrador grito que invadió el silencio de la noche, un fuerte y frío viento sopló, al extremo que las ventanas y puertas se abrieron de todas las casas de la calle.

Rodrigo echó a correr despavorido, con la quijada caída, y gritando un terrible grito de miedo, cuentan que aquellos que alcanzaron verlo de cerca, comentaron que en su rostro mostraba una mueca de pánico, y los ojos le saltaban de miedo, pero no averiguaron otra cosa, porque muy cerca se escuchaba los conocidos ruidos y quejidos de la carreta de la muerte, narran que hasta el propio fuego de los caballos se podía percibir.

Cuenta la leyenda, que Rodrigo fue hallado en la puerta de la casa de su anciana madre, había rasgado la puerta deseando entrar, pero la indefensa viejecita estaba en cama por su mal comportamiento, sino hubiera sido tan maltratador, quizás ella lo hubiese salvado aquella terrible noche.

Huéspedes malditos

Una familia completa se mudaba ilusionada a una casa vieja y devastada, que aún en mal estado, tenía un gran significado para todos los miembros de la familia, consideraban que les abriría las puertas a una forma de vida.

Durante su primera noche, forzosamente, se acomodaron los seis hijos en la misma habitación, con vista a un frondoso árbol que se visualizaba desde la ventana. Estaban emocionados de estar en su nueva casa, aunque el cansancio hizo que cayeran rendidos en sus camas.

Llegada la medianoche, un ruido continuo y molesto, despertó al padre, se levantó para ir justo a la habitación de los hijos, para llamarles la atención que aún permanecían despiertos, pero, para su sorpresa, no le dio tiempo de llegar hasta la puerta de la habitación.

A la mitad del pasillo, la luz de la luna brillaba suficientemente, mostrándole la imagen de una persona que estaba colgada en el centro de la habitación, que se mecía de un lado a otro, y sus pálidos pies golpeaban la pared.

Pensó en no hacer bullicio ni alarmar a la familia, intentó guardar el secreto, pero llegó a pensar si el colgado sería alguno de sus hijos, por lo que movió el cuerpo, no conteniendo sus gritos. Los muchachos despertamos asustados con los gritos, mientras que uno de ellos encendió la luz, y los otros se abrazaban envueltos en pánicos.

La habitación toda iluminada, la silueta que colgaba de la soga se había esfumado, mientras que el padre se tranquilizaba lentamente. A partir de ese momento, les dijo que no se quedaran en esa habitación, se los llevó a otra cercana, donde pasaron parte de la noche despiertos y angustiados, se comían las uñas y sobresaltados, con ansias que apareciera el sol de la mañana.

Sin embargo, la noche parecía eterna, y el padre nervioso escuchaba resonar en sus oídos, aquellos fuertes golpes en la pared, cuando fue a ver de qué se trataba pudo mirar otra escena, el bullicio lo generaba un joven flacuchento y de mal humor, que le abría la cabeza a una muchacha con un bate.

El hombre ya estaba recuperando la tranquilidad, por lo que encendió la luz, alcanzando que aquellas visiones desaparecieran, sin embargo, era una solución por un rato. Al cabo de unos minutos, los fantasmas se mudaron a la habitación que ocupaban todos.

Hasta una anciana llevaba un hacha, arrastraba un bulto lleno de sangre, cruzo el portal, y mojo de sangre los cuerpos de los muchachos que descansaban en el suelo. El padre, lleno de horror, volvió a encender la luz, a lo que el espectro se esfumó llevándose a su víctima, pero dejando huellas de muestra. Hubo un instante de desespero, el hombre alumbraba cada rincón ante la mirada sorprendida y confundida de sus familiares.

De esta manera se fue desarrollando la estadía de la familia en la casa, todas las noches sucedía lo mismo, las espantosas escenas de muerte se sentían a las doce de la noche, muchas de las veces el hombre, iluminaba la casa mientras que todos dormían, pero en otras, estaba inmerso en esa historia espantosa que no entendía.

Cuentan, que le habían relatado que en esa legendaria casa vivió una cariñosa viejecita junto a un enfermizo nieto. Aunque, la verdad la conocen las personas que se atreven habitar en la casa, sin importar que los espectros que conviven con ellos pertenecen al mundo de los muertos. Le quedan dos opciones a la desafortunada familia: mudarse de esa vivienda, o aprender a convivir con huéspedes malditos.

El Hospital de la Luz

El hospital de la luz, es una entidad privada muy famoso de la ciudad, muchos de los estudiantes desean que al graduarse sean empleados en este reconocido lugar. Sin embargo, lograr ingresar y formar parte del equipo es algo cuesta arriba, pero para asombro de muchos la aspirante a enfermería conocida como Nayeli, es una enfermera algo vaga, sin embargo, de alguna manera lo logro, y en la actualidad trabaja en el turno nocturno como auxiliar de enfermería.

Su actividad parecía algo sencillo, y no necesaria para muchos, existían ocho enfermeras que conformaba el grupo de profesionales que laboraban por piso, mientras que los rumores se extendían, diciendo que quizás era amante de algún médico y que sólo estaría trabajando en ese lugar por un par de días, que era para satisfacer su capricho.

Por lo que el personal, decidió mantener una relación con ella únicamente de trabajo, le enseñaban de la mejor forma, para no tener conflictos luego afectará su labor.

Durante el primer día, que Nayeli, se presentó a sus actividades, tenía como tarea estar con las enfermeras residentes para tener conocimiento de sus experiencias. En un instante, todas se mantenían ocupadas en sus tareas, por lo que la nueva integrante se quedó en la estación de enfermeras de su piso, todo estaba en absoluta calma y silencio, con lo que interrumpido con unos llantos que se escuchaban repentinamente, avisaban que una persona estaba adolorida.

La joven enfermera, no se hizo esperar ante aquel lamento de dolor, se dirigió a la habitación que estaba al final del pasillo, de donde se originan los gritos, había dado vuelta a la perilla de puerta, para ingresar, cuando de repente fue sorprendida por una mano que atrapaba la suya, y le apretó con fuerza mientras le prohibía que abriera la puerta.

Se trataba de una de las enfermeras mayores, la que interrumpió su ingreso, y mientras se dirigía con ella a la sala de enfermeras, le comentaba: – no debes de ingresar a esa habitación no tienes autorización, el paciente de esa habitación es especial, por lo que una sola enfermera es la encargada de atenderlo.

Nayeli, aquellas palabras, la dejaron confundida, por lo que comenzó a indagar sobre el tema, y contestaba: – es que está gritando con dolor, y no había ninguna otra persona que lo atendiera, mientras que la enfermera mayor insistía: – no te angusties por eso, ahí no se puede hacer nada, el dolor de ese hombre no puede ser calmado, y menos por nuestra ayuda… de manera que, no vayas a entrar a esa habitación, puedes causar un gran problema a todos.

A Nayeli, lo comentado por la experimentada enfermera, no le pareció suficiente ni convincente, quien tuvo la oportunidad de entrar a la habitación lo haría, así, movía la perilla con especial cuidado para impedir ruido, sin embargo, a causa de los lamentos de del hombre que invadía el lugar, no era escuchada, inclusive la joven enfermera.

Sentía que las paredes vibraban cuando buscaba el apagador, lo accionó en varias oportunidades pero la luz no encendía, el pasillo escasamente era iluminado, se mantenía en una eterna oscuridad, que en medio de ella se observa la imagen de una persona sentada de espaldas en un enorme sillón.

  • Señor necesita ayuda, pronunciaba al compás de los pasos mientras ingresaba a la habitación, pero no recibía contesta.

Así fue avanzando lentamente hasta llegar detrás de la persona que estaba en el sillón, posó su mano sobre el hombro de quien estaba sentado, en ese momento un cosquilleo se apoderó de su brazo, hasta que le agarró el cuerpo totalmente, deseaba gritar, pero fueron sostenidos por un puñado de venas de tono escarlata que palpitaban por todo su cuerpo, rodeaban toda la habitación con vida propia, invadía el suelo y se trasladaban por las paredes.

Mientras tanto, los ojos de la enfermera estaban desorbitados completamente, el hombre sentado en el sillón se colocó de pie, mientras que la enfermera estaba por encima de medio metro del piso por aquellas venas escarlatas, mientras que volteaba su mirada intentando ver la cara de quien la levantaba.

Un fugaz rayo de luz, iluminó la imagen por lo que presenció un rostro demacrado y siniestro, que lucía una sonrisa que su quijada está en dos pedazos, los ojos eran de un color negro profundo, y a su vez sin expresión alguna, no tenían alma, pero se detenían a mirar fijamente a la enfermera, quien luchaba por liberarse, de ese espantoso hecho.

Sus esfuerzos no sirvieron de nada, con tan sólo un toque de aquella mano de la criatura extraña, calló su boca para siempre, se la borró de su cara como si nunca la hubiera tenido, igual que cerro sus ojos, solo quedaron un par de orificios ensangrentados, que ensucian la cara de nervios y desesperación de aquella joven curiosa.

Mientras tanto, una de las enfermeras, regresaba de una de las habitaciones cercanas, pudo observar la puerta de la habitación abierta, y con gritos de desespero y angustia llamó a sus compañeras, sin embargo, Nayeli, no se encontraba presente, la llamaron varias veces seguidas, pero no se presentó.

Comprobaron que ella estaba en la habitación, luego que la puerta se cerró de un golpe fuerte, y el broche de la joven rodaba por el suelo. Desde esa noche, se terminaron los lamentos, cuenta la leyenda que en el hospital existen el espíritu de hombre tan peligroso quien estaba encerrado en ese lugar desde que falleció después de una larga agonía, y había sido complacido con la compañía de una enfermera que lo atendería eternamente.

La Fonda de Tete

Cuenta la leyenda, que Teresita era la tercera que se encargaba de atender el negocio de la abuela conocida como la Fonda de Tete, la anciana antes de morir le dejó el negocio como herencia a su hija, y esta por estar enferma, se lo entregó a su hija para que continuara con el negocio familiar.

Mientras que Tete, cumplía todas las instrucciones de su mamá, no conseguía que el negocio saliera adelante, por lo que muchos clientes se retiraron y de repente solicitaron préstamos bancarios para sacar la fonda a flote y cubrir los gastos de enfermedad de su madre.

Tanto la casa y el local estaban en el mismo lugar, por lo que podían perder todo inclusive su vivienda, si el negocio no volvía a recobrar vida, en su tiempo la Fonda era la más popular de toda la zona. Estaban a la espera de un representante bancario quien diera la orden para embargar el negocio, quien apareció un buen día sin antes avisar, mientras Tete había cerrado y preparado el ambiente para el siguiente día.

De manera que el hombre y la joven hablaron por un buen rato, pero no acordaron una solución, la solución era sencilla “paga o embargamos”, eran las palabras del hombre.

Tete muy acongojada, acompañó al hombre hasta la puerta para que se marchara, en eso escucha la voz de su madre, quien le informaba que estaba llegando, la joven con nervios, porque a su madre no era bueno que se enterara que se encontraban en una situación de perderlo todo.

Por lo que, con gran valentía y fuerza agarró un palo grueso de madera, que utilizaban para aplanar las tortillas, y le dio un fuerte golpe en la cabeza al hombre, quien cayó al suelo hecho un mar de sangre, con una fuerte y grave herida en su cráneo, Tete lo arrastró hasta detrás del mostrador, de manera que su madre no lo viera al entrar.

Pero, no tuvo oportunidad de limpiar la sangre que estaba en el piso, y la madre al entrar, le pregunta:

  • Pero qué ocurre aquí hija?, impresionada del charco de sangre

La joven enmudecida, y fría por unos segundos quedó en completo silencio. – Nada mamá, es el frasco de puré de tomate que cayó y reventó en el piso, mañana la compro de nuevo.

  • Está bien mamá, vete y me esperas en casa

Estaba hecha un manojo de nervios, y aun no sabía qué hacer con el cuerpo del hombre, lo dejó tirado en el piso detrás del mostrador y se fue a dormir junto a su madre, cuando su madre quedo profundamente dormida, Tete retorno a la fonda, se dedicó a cortar al hombre minuciosamente en trozos, y los almaceno dentro del congelador, le pareció fácil deshacerse de él por partes.

Por supuesto el negocio, no contaba con clientes, ni tampoco con dinero en la caja, sin alimentos, ni carne para preparar, y es cuando se le ocurre la espantosa idea de usar los trozos del terrible hombre que había cortado la noche anterior, comentando:

– que sirva de algo el muy…., preparó la carne de muchas formas y variados guisos, que fascinaron a muchos comensales fieles que aún asistían al lugar, quienes hablaban encantados de la Fonda de Tete, y durante la semana obtuvieron grandes ingresos porque el local no cesaba de la visita de muchas personas.

Lo planeado, salió como deseaba, un nuevo representante regreso de nuevo a visitar el negocio, le informo que habían errados manejos en su caso, que el encargado anterior contaba con grandes deudas producto de juegos de azar, mientras que presionaba a los clientes sin avisar al banco, que probablemente ya había sido ajusticiado.

Conociendo, que el hombre no tenía dolientes, se aprovechó de él, antes de que se terminará los trozos de su cuerpo, logró conseguir otra víctima, se trataba de un raro hombre que siempre comía en la posada, pero no contaba con familia, lo fue investigando por un buen tiempo, así como a otros clientes entre conversaciones y risas, que fueron incluidos en los mejores manjares ofrecidos en el menú de la Fonda de Tete, y ésta obtuvo las ganancias y brillo esperado.

Tormenta eléctrica

Una niña dormía plácidamente en su habitación, hasta que el sueño fue interrumpido por un golpe en la ventana, que se escuchaba sin parar, sonaba como si las puertas se abrían y cerraban con fuerza, la construcción de madera se estremecía, las ventanas temblaban como si estaban asustadas, el cielo comenzaba a brillar con la luz de los rayos y semejantes truenos, que no permitían que sus padres escucharan los gritos desesperados.

La niña se sentía inmóvil en su cama, aunque deseaba correr hacia sus padres, pues el miedo no la dejaba, de repente la puerta se abre entre la oscuridad, mientras que una sombra fina de cabello largo, parada en la puerta la llamaba, la niña grita nerviosa, la madre enciende la luz para mostrarle que es ella la que habla.

Luego de semejante susto, se dirigen a la habitación principal de los padres quienes la abrazan para tranquilizarla, ingresan a la cama a dormir, la niña no podía conciliar el sueño, su madre le prepara un vaso de leche caliente, lo que hizo que la niña durmiera, pero, los padres fueron a tomar una copa de vino en la planta baja.

El mismo sonido volvió a despertar a la niña, pero no sintió miedo, su padre le había dicho que los ruidos eran producto de la tormenta eléctrica, ella calmada cierra sus ojos, voltea su mirada hacia la venta, y observa una imagen con gran sonrisa, no tenía ojos, solo se veían sus manos sin dedos.

Se acercó preguntando quien era, no le contesto, se movió hacia la luz de la ventana e iluminaba la imagen, simulaba una persona, pero diferente a las comunes, su vestimenta era vieja, el cabello flotaba con el viento, la piel de la cara reseca, solo tenía dos dientes, sonreía mucho, con dos enormes ojos que sobresaltaba, asustaron a la pequeña, la niña intentó gritar, a lo que el fantasma se esfumó por los aires.

Con su cabeza inflada, intentaba morder el cuerpo de la niña, parecía que deseaba tragarla, sus padres regresaron de inmediato al sentir un extraño ruido, el hombre al observar que la horrible criatura mordía a su hija, la atacó, le agarró la mandíbula liberando a su niña, mientras luchaba con la criatura, al tanto que su familia se resguardaba.

Sin conocer de qué se trataba, el señor combatía por salvar a su familia, pero no podía hacer mucho, trataba de asfixiar a la criatura, pero parecía inmune, hasta que la fue destrozando por pedazos. Mientras lo desconocido lo mantenía inquieto, tomaron la decisión de no separarse mientras que existiera una tormenta eléctrica.

La Primera noche de Brujas

Cuentan que la niña Andrea con tan sólo cinco años de edad, estaba esperando ansiosamente la primera noche de brujas, para divertirse esa noche, su hermana mayor, le contaba que podía ser lo que más le gustaba, e irían de noche por el vecindario, y las personas le regalaron dulces y golosinas en gran cantidad, que durarán mucho tiempo. Con lo narrado por su hermana, la niña deseaba que las horas pasaran rápido, mientras que apuraba a su madre con el disfraz de hada que luciría esa noche de gran hazaña.

Por fin llegó la gran noche esperada, en compañía de su hermana mayor de nueve años y junto a sus padres, comenzó por el vecindario a pedir golosinas con la frase de guerra: “dulce o truco”, estaba algo nerviosa, a ver muchos disfraces de niños más grandes, como monstruos, muertos vivientes, gente sangrante, vampiro, y muchos otros aterradores.

Su padre, le indica que todo se trataba de disfraces tal como era que llevaba puesto, y que muchos eran sus amigos. Con tan solo recorrer una calle, su cesta estaba repleta de caramelos, su madre colocaba el contenido en una bolsa, de manera que Andrea continuaba recolectando más chucherías.

Cuando llegan a la vivienda, la niña se encierra en su habitación con todas las golosinas y dulces alrededor, no sabía cuál comer primero, comió tanto hasta que no pudo más, mientras tanto observaba que algo flotaba dentro de la habitación, noto que era una viejecita de un ropaje largo y negro, con el rostro lleno de arrugas, la piel estaba resquebrajada de lo seca, tenía una horrible nariz, sus cejas eran tan peludas, y sus ojos eran saltones, además de una macabra sonrisa, que mostraba una maldad macabra.

La anciana miraba a la niña con un deseo, se saboreaba, lamia los labios, se acercó a la ventana, con la intención de tocar a la niña con sus filosas uñas, pero recordaba lo que su padre le dijo que eran sólo disfraces. Por lo que le dijo entre su inocencia, -tu disfraz es feo, te dieron muchos dulces?

A lo que la imagen voladora le contesto, tengo muchos y mejores que los tuyos, ¿intercambiamos?, fue algo perverso, sonreía mientras mostraba una bolsa con sabrosas golosinas.

La ingenua Andrea, la invitó a entrar, sentadas frente una a la otra, la niño exclamó: – ¿y qué es lo que vas a querer?, los ojos de la malvada anciana brillaron se sentía victoriosa, se levantó  para clavarle sus filosas uñas, mientras que le colocaba una manzana en su boca para que no gritará, -jugaremos a morder la manzana, y luego comeremos golosinas.

Así pasaron algunos minutos, la anciana mordió a la niña cuantas veces quiso, y en cada bocado su reseca piel se tornaba tersa, con lo que le robo hasta el último aliento.

Aún no podía recuperar su apariencia, salió volando por la ventana para buscar más golosinas, se debe recordar como lo dice el nombre “Noche de Brujas”, es una fiesta para que disfruten y se den su gran celebración.

El Mono Verde

Esta leyenda, se trata de una pareja llamados Lucía y Joaquín, quienes concibieron una hija que contaba con meses de nacida, se mudaron a una nueva vivienda, desde que llegaron observaron que la bebé, tenía una actitud que miraba fijamente a un lugar, luego sonreía y seguía con la mirada de una lado a otro.

Cosa, que le prestaron atención, debido a que cuentan que los bebés están explorando lo nuevo en el mundo, y eso no les sorprendía.

De esta manera, transcurrieron los meses, hasta que la bebé cumplió un año, y su comportamiento era el mismo, sin embargo, se notaba que jugaba con alguien, una vez que aprende a hablar, solo lograban escuchar que decía: -ahí, ahí, ahí está, hasta que un buen día sus padres inquietos le preguntaron, porque decía ahí, ahí, ahí está, a lo que la niña contestó: – Es el mono verde, a partir de ese momento todo cambió.

Las ventanas, los platos, las vajillas, los vasos se quebraban, al igual que los espejos, los perfumes, todo aparecía destrozado, siempre culpaban a la niña, a lo que ella respondía: – el mono verde fue quien lo hizo porque está molesto conmigo y busca que me castiguen,

Mientras tanto, los padres castigan a la niña en su habitación, y el mono verde continuaba haciendo de las suyas, rasgaba las sábanas, arañaba las paredes, hasta un buen día los billetes de su padre que guardaba en la billetera aparecieron hechos trocitos, pero sus padres no le creían que era el mono verde, quien estaba molesto con la niña porque no jugaba con él.

La encerraron en su habitación, colocaron una silla en la entrada de la puerta para que no saliera, los gritos de la niña eran muy fuertes, suplicaba que la dejaran salir, pero sus padres no la escuchaban, el siguiente día, por la mañana siguiente cuando sus padres fueron a verla, para su sorpresa la niña cayó desmayada a los pies de sus padres.

La recogieron y la llevaron enseguida al hospital, donde estuvo internada por varios días, mientras que sus padres hacían turnos para atenderla, siendo una noche su madre fue a casa a buscar ropa limpia, y encendió una vela en la habitación, según lo pedía la abuela de la niña, que a través del humo observaba una figura en la esquina de la habitación.

Sin temor alguno, se acercó con a vela en la mano, hasta que llegó donde estaba la imagen, y se encontró con un mono verde, quien embestía en su contra sin misericordia, tenía una enormes púas que salían de su cuerpo, se introducían en su piel como si fueran gusanos, y de un solo tirón arrancaba la carne dejando los huesos desnudos.

Su esposa al tardar, su esposo fue a buscarla, cuando la encontró casi muriendo en la habitación, y en su último aliento, alcanzó a decir: -El mono verde lo hizo, el hombre sintió perder fuerza en sus piernas como si algo lo chupaba, giro la mirada rápidamente, era muy tarde, el mono verde se lo estaba tragando, en escasos minutos expulsó por su enorme boca los huesos.

Mientras estaba la niña en el hospital, solo le decía a su abuela, el mono verde, se tragó a tu hijo, desde entonces, pasa sus días en una mecedora, en casa de sus abuelos, mencionado seguidamente:  –El mono verde lo hizo.

12 uvas, 12 deseos

Como es tradición en algunos países, celebrar la bienvenida al nuevo año comiendo 12 uvas, que al compás de las agujas del reloj, se pide un deseo.

Para Laura, era una costumbre nueva, y su emoción de estar el fin de años con sus suegros era toda una alegría, en la mesa estaban colocados algunos regalos, que contenían una lata con las doce uvas, y una etiqueta con el nombre del invitado a la celebración.

De esta manera transcurrió la celebración, trataron de que Laura se sintiera agradada dándole la bienvenida, la joven estaba emocionada, la fiesta no tenía nada parecido a sus acostumbradas celebraciones católicas de su casa, enseguida entró en ambiente.

En uno de esos instantes, que fue a la cocina, sin querer tropezó la mesa y ciertas latas de uva salieron de un bolso, las recogió introduciéndose rápidamente, no le respetando el orden, para ella todas eran iguales. Continúo la celebración esperando las doce campanadas, todos recibieron la bolsita de regalo y una copa para colocar las uvas dentro de ella, y a cada campanada comían una uva, pidiendo su deseo.

Laura, inocente del ritual de las uvas, comenzó a exclamar cada deseo que tenía para el año nuevo: un abrigo, un automóvil, un teléfono inteligente, un buen perfume, mejor sueldo, vacaciones, mucho amor, que mis suegros de adoren y conozcan a mi familia, y me acepten en sus vidas, que no puedan vivir sino están cerca de mí y por siempre estar con ellos.

De manera que el año comenzó y se fue a su hogar, una de sus cuñadas derramó su bebida en su abrigo, por lo que su cuñada le entregó uno nuevo, en el trayecto a su casa tuvo un accidente con el vehículo, no fue nada grave, pero el conductor preocupado ordenó entregar un auto nuevo, por lo visto, comenzaba a cumplir sus deseos.

Su novio regresó de viaje y fueron de vacaciones, la embriago de gran amor por días, al extremo de acorralarla, al extremo que deseaba tenerla en su casa, le decía que sus suegros la adoraban y deseaban tenerla a su lado en todo momento.

Se sentía acosada por el comportamiento de la nueva familia, era tanto que interfieren en su vida hasta por las noches, mientras dormía, le vigilaban el sueño, una noche entre la oscuridad observaba una imagen en la orilla de su cama, con susto encendió la luz, a lo que vio que sus adorados suegros que resguardaban su habitación y su sueño.

Decidió apartarse de ellos, por varios días, se retiró a casa de sus padres, la primera noche, un grito atemorizante se escuchaba, corrió hasta la cocina, y el cuerpo de su padre estaba en el suelo, con un fuerte dolor, su madre en una esquina atado todo su cuerpo, liberó a su madre, mientras que en cuestiones de segundo, en el lugar más oscuro del comedor, se dejaron entrever dos pequeñas imágenes que la atacaban, perdió el conocimiento, al volver si, encontró que sus padres habían fallecido, su nueva familia les había dejado sin vida, y fue llevada por ellos a la montaña.

Para sobrevivir, decidió simular que estaba de acuerdo con ellos, les mostraba que estaba alegre y contenta con su compañía, a la espera de poder huir, hasta que lo consiguió.

Denunció lo ocurrido a la policía, pero cuando la justicia llegó al sitio, para su asombro toda la familia estaba sin vida, se habían quitado la vida, dejando una nota donde escribían: – El dolor de su partida, no se aguanta, preferimos morir antes de vivir sin ella.

Durante varias noches tenía horribles pesadillas, su familia política la ataca, pensaba en cada segundo la muerte de sus padres y el miedo se apoderaba de su soledad, pero tristemente había quedo sola en el mundo.

Una tarde, fue a visitar la tumba de su madre, donde lloraba amargamente, y se preguntaba: -¿Por qué a mí?, la tierra se movió, y quedó impresionada, salió de un orificio humo que en su cara le dijo: – porque así fue que lo pediste, y es hora de cumplir el último deseo de ellos, -recuerdas?

La muchacha muda del susto, no contestaba, a medida que unos ojos rojos como el fuego encendieron el lugar, ella muy nerviosa, pudo responder: – Siempre estar con ellos, de esta manera, el rostro se sonrió y se esfumó, sintiendo unas fuertes manos que la agarraban con una fuerza impactante, eran las manos de sus suegros que habían retornado por ella, para llevarla y estar siempre junto a ello, en la misma muerte.

No te grabes de noche mientras duermes

Desde muy niño me ha gustado el tema de lo paranormal, y el estudio de los fantasmas y espíritus. Desde mi pequeño, mis padres me contaban cuentos de terror antes de dormir, mientras que se angustiaba que esas leyendas me dieran pesadilla y no conciliara el sueño.

Junto a mi familia y amigos, nos reunimos por las noches para contar cuentos de fantasmas y espíritus, era como un contrapunteo de historias, para asustar a quienes estaban al lado de nuestra compañía.

Así transcurrió mi existencia, interesado por lo sobrenatural, durante la temporada de otoño el tema me hacía interesante, mientras que durante el invierno me dedicaba a mi vida diaria.

Estoy empleado en una gran compañía, donde manejó durante todo el día números y hojas de cálculo, el pago me es suficiente para vivir decente y comprar mi propio automóvil y una pequeña vivienda.

El año pasado, compre una pequeña casa, era una casita que estaba algo descuidada, y comencé a repararla poco a poco, en ese tiempo no invitaba a nadie a mi casa.

En una oportunidad, me dispuse a mirar un programa de televisión sobre unos expertos en el tema de paranormales, que viajaban por todo el mundo, investigando territorios tenebrosos con la intención de capturar algún fantasma en uno de sus aparatos de grabación.

Este tipo de programas, aunque sean exagerados, me son interesantes, quizás muchos serán inventados, como por ejemplo ruidos extraños, pisadas por todas partes, arrastrar objetos, la puerta que se cierra sigilosamente, luego de cierto tiempo se vuelven graciosos.

Cualesquiera que sean, son mis favoritos especialmente los programas FIVE’s, que quiere decir: Fenómeno de la Voz Eléctrica. Los investigadores colocan una grabadora de voz en una habitación sola, comienzan hacer preguntas en voz alta, mientras van grabando y la escuchan, puede ser que otras voces sobrenaturales intervengan.

El mismo programa, al finalizar, colocaba sus redes sociales que podían investigar más sobre ellas, igual descubrí su propio sitio website, donde vendían equipos especializados y que utilizaban en escenas. Las grabadoras digitales empleadas para las sesiones de FVE, ciertas costaban mucho dinero, pero hice un esfuerzo y compre una de ellas.

Quizás me motivó a comprarla, mi pasión por el tema de espíritus y fantasmas, lo lleve a casa y lo guarde no mostraba interés, hasta que una noche alguien tocó mi puerta. Mi interés se reavivó en activarlo.

Durante toda una tarde, la pase leyendo las instrucciones, lo probé esa misma noche. Estuve despierta hasta altas horas de la madrugada, haciendo muchas preguntas y reproduciendo sonidos estáticos.

Más tarde me levanté, y mirando la grabadora, pensé que era un error comprar ese aparato, porque mi casa no estaba embrujada, y no he presenciado un hecho paranormal desde que me mude a casa.

Sin embargo, la grabadora estaba a un lado de mi cama, su tarea grabar mientras dormía. Con algo de risa, me pregunté si me escucharía a mí mismo roncando o hablando dormido, rebobine la grabación.

En unos segundos nada se escuchaba, pero, de inmediato pude escuchar claramente un sonido como si algo se arrastraba, parecían sábanas lanzadas por el suelo.

Mientras la grabación corría estuve tentado en apagar el aparato, pero escuche un susurro, que decía: – Te veo. Mi cuerpo se llenó de pánico y escalofrío, pensé sería yo mismo que hable dormido. Toda la tarde, coloque la grabación y claramente otra voz decía:

  • Estás ahí
  • Vigilando
  • Te veo
  • No puedes huir

Por supuesto, el terror me invadía no podía creer lo que estaba escuchando, sin embargo, valientemente, decidí que me grabara mientras dormía, para estar seguro de lo que ocurría.

Esa noche, me fui a dormir más temprano que otras noches, asegurando el cerrojo de las ventanas y puertas, antes de accionar mi grabadora, y me acosté en el piso.

Siendo las dos de la madrugada, me desperté, sentí como si algo malo sucedía y estaba en peligro, me senté, envuelto de frío y sudor, observe toda la habitación. Recuerdo que pregunté si había alguien aquí.

No podía conciliar el sueño nuevamente, pero finalmente lo conseguí, al despertar quise escuchar la grabación de lo sucedido esa noche, sólo pude escucharlo un par de veces.

Lo primero que escuche y me asombro, es el ruido de la puerta de la habitación al abrirse, cosa que estoy seguro, la había cerrado, pasado unos segundos, se distingue una voz:

  • Estás ahí

Otra vez de nuevo, parece que alguien pide auxilio, las palabras me erizaron mi piel, pero las voces continuaban.

  • Asesínenlo ahora mismo…

Era una orden, que me mataran, enseguida escuche otra voz que preguntan –si había alguien ahí, era mi propia voz

  • Pero contestaron muchos de nosotros, estamos aquí….

El hecho de que existieran muchos espíritus en mi habitación, mirándome mientras dormía me aterraba.

Este acontecimiento, me llevó a colocar la casa en venta, me mude a un apartamento pequeño, deje atrás todo el interés en lo paranormal, y si alguien está interesado en el tema de fantasmas y espectros, les recomiendo que tengan especial cuidado.

No comprendo, si mi empeño en lo sobrenatural, le dio la oportunidad a los espíritus para que me visitaran en esa casa, y en espera que alguien los atendiera.

Desde el momento, que escuche la grabación, no puede evadir que me miraban siempre, quizás tenga que mudarme de nuevo, estoy comenzando a sentir y escuchar como la puerta de la habitación se abre y cierra en la oscuridad de la media noche. Te doy un consejo, jamás se te ocurra grabarte mientras duermes.

Las ratas del cementerio

El señor Mason, era un anciano encargado de vigilar el cementerio más antiguo en Salem, mantenía una lucha para exterminar las ratas. Cuando el señor Masson, recibió el cargo, después que el custodio anterior despareció misteriosamente, y es cuando se dice así mismo que exterminará a los roedores.

En sus comienzos colocaba por todas partes venenos, y trampas en sus cuevas, pero desesperado trataba de asesinar a tiros, pero no era posible, las ratas seguían haciendo de las suyas.

Las ratas estaban tan hambrientas, que se esparcen por todo el cementerio, su tamaño era similar a un gato, con su enorme cola gris y desnuda. Masson, se encontraba por doquier cuevas podridas donde estaban aglomeradas. Cuentan, que quizás las embarcaciones que llegaban a los muelles de Salem, debían haber traído un cargamento de estos dañinos roedores.

Estos roedores generaban al señor Masson, una repugnancia, sabía lo peligrosa que eran, y mantenían entre sus asquerosos dientes, además no comprendía como las casas viejas y abandonadas estaban asaltadas por las ratas.

Según comentaban algunos ancianos, que las ratas daban un mensaje entre nuestro mundo así como los orificios en las profundidades. Aún se comentaba, sobre cadáveres que eran robados de los sarcófagos y llevados a sus cuevas debajo de la tierra para preparar manjares en el mismo cementerio.

Un cuento de terror de verdad

Se trataba de una joven llamada Berta, a quien le fascinaban los cuentos que ella misma inventaba. Su mejor amiga Elizabeth, está siempre a su lado cuando estudiaban en el colegio.

Bertha, tenía aspiraciones de ser escritora de novelas y viajar por todo el mundo, mientras que Elizabeth deseaba estudiar música, y presentar conciertos de violín e igualmente viajar por todo el mundo.

Su amiga Elizabeth, era muy discreta, diferente a la chismosa Pili Vinuesa, ni como la necia de Arantxa, que lo único que le fascinaba era danzar, al igual que sus otras compañeras de estudio que deseaban ser artistas famosas, empresarias y luego contraer matrimonio y tener hijos.

Berta, la Chinita y Elizabeth no deseaban saber nada de amores ni de novios, se pasaban su tiempo compartiendo sus secretos, mientras preparaban viajes por todo el mundo, especialmente a la China, se habían leído por completo una guía de viajes.

Durante los tiempos libres, de sus estudios, hacían planes, con sumo cuidado a no ser descubiertas, quizás se burlaran de ellas. La Chinita, conseguiría un dinero, para viajar juntas y hacer lo que deseaban. Berta dominaba los idiomas, chino, inglés, español y estudiaba francés.

Las dos amigas eran las mejores estudiantes en el colegio, igual les encantaba hacer travesuras para divertirse, tenían un porte delgadas, y ágiles se subían a los árboles sin dificultad.

Un buen día Berta le comunicó a Elizabeth, muy seria que tenía un secreto, y luego de mucho pensarlo, decidió contárselo a su mejor amiga, fue en la celebración de los 12 años, quedaron a solas, luego de la celebración del cumpleaños, no quedaba nadie. Estaban juntas sentadas en la escalera de su casa, cuando Berta le dijo:

  • Elizabeth, me encantaría que cuando seamos grandes, te vengas a vivir conmigo, al cumplir los 18 años, mi abuelo me dará su herencia, son muchas casas, dinero, joyas, es mucha riqueza, ahh y la Casona Grande, que tiene piscina y montaña. – Te gustaría, vas a querer?

A lo que Elizabeth, asombrada no podía creer lo que escuchaba, abrió enorme los ojos, y pensó para sí es una ilusión de mi amiga. Le contestó: ahhh, basta, no fastidies con eso.

  • Es una realidad, es en serio Elizabeth, voy a ser millonario cuando este grande, y si deseas puedes venir conmigo, ¿te gustaría?
  • Si está bien, yo quiero ir a vivir y estar contigo. Lo único, será que mis padres no me lo permitirán.
  • No, no es en este momento, es cuando cumplamos 18 años y tengamos la mayoría de edad. Ya lo consulte a Don Bruno, de Sociales, me dijo que a los 18 años ninguna persona puede decidir por ti. Cuéntame, ¿te vendrías?. Viviremos juntas, yo escribiré mis noveles y tu tocaras tu violín. Quiero ir a China y encontrarme con mi Madre y mi padre de origen chino, y poder reclamarles:

  • “Hola! Soy tu hija la española!, y traerlos a vivir con nosotras. Le daría una de las casas del abuelo.
  • Tu abuelo, te dejara todo esa fortuna y casas?
  • Sí, mi abuelito, falleció el año pasado, al parecer tengo entendido murió de pena. Al morir mi abuela no soporto la soledad, por lo que murió tres meses luego de la muerte de ella. Me mostró el testamento y me lo dijo.
  • Me llevaba de paseo, y me decía cariñosamente mi chinita. Yo le narraba cuentos y él me decía: “Te los inventas?, “Si abuelo”. Le fascinaban los cuentos de montañas encantadas, hadas, y muertos vivientes, así como los de amor.
  • Te dijo, que te dejaría la herencia?
  • Si me lo dijo, que era para mí, si me los enseñó los documentos, los tiene mi mama guardados en la caja fuerte.
  • No le deja parte de la herencia a tu madre?

  • Al parecer algo le deja, no sé cuánto. Un día escuche la conversación entre mi padre y mi madre, decían que eso no podía ser. Una vez mi abuelo, me dijo que estaba cansado que mi madre le sacará mucho dinero, y que no se lo daría para su amante.
  • Mi abuelo, me dijo que sería cuando cumpla los 18 años que me entregara toda su fortuna, esperaremos sólo que transcurran siete años, cuando me el dinero, viajaremos a China, y buscaré a mis verdaderos padres. Es lo primero que haré. ¿Vendrás con conmigo?
  • A su amiga Elizabeth sintió tristeza, por lo que se asomaron un par de lágrimas y empezó a llorar calladamente. Su amiga, se da cuenta, y le pregunta: ¿Qué te sucede, porque lloras?
  • No me ocurre nada, me siento feliz.

Mientras tanto, se escuchó una voz, era la de su madre que estaba en la parte de arriba de la casa en las escaleras.

  • Vengan niñas, es hora de cenar, es tarde.

Después, Berta se acostó y tomo un libro para leer como solía hacerlo, su padre y madre fueron hasta su cama y la acariciaron con cariño, su padre de nombre Antonio, ya tenía el cabello canoso, con buen porte era guapo y con un carácter alegre. El padre le preguntó a su hija, ¿te gusto la celebración, la pasaste bien con tus amigos?

  • Si me agrado mucho, todo estuvo muy bien, gracias papá.
  • Qué lees?
  • El perro de los Baskerville, de Conan Doyle.
  • Que bien
  • Sí, me agrada bastante

Su padre se despide y se va del lugar, mientras que su madre lo miraba.

  • Qué hablabas con Elizabeth
  • Nada mamá, cosas triviales

La madre la miraba con sus ojos puestos sobre ella fijamente, su cara era helada y llena cadavérica, por lo general estaba agotada y enferma, se quejaba de todo. Su nombre era Charo, y era alta. Era la madre adoptiva de Berta, y recién se estaba separadon de su padre Antonio también su padre adoptivo.

La madre, le dice a Berta, hija, ya sabes que no debes decirle a nadie de tu herencia, hay gente mala y querrán quitarte tu fortuna.

  • Mamá Elizabeth es mi amiga
  • No debe confiar en nadie Berta, las personas a veces son malévolas
  • Mamá no se lo he comentado a nadie, sólo a Elizabeth
  • Vas a estar pendiente de tu pobre madre, Berta? La vas a abandonar?
  • Por supuesto que estaré pendiente, además tu eres abogado, hablas excelente el inglés, te veré todo los días, nunca te abandonaré
  • Eres una joven muy linda y especial

Berta, soltó el libro a un lado, y se echó sobre su madre dándole un beso en la mejilla.

  • Buenas noches mamá, voy a dormir.

Pasadas unas horas, escuchó una conversación con tono bajo como si hablaran en secreto por teléfono, conversaba con aquel hombre moreno, su amante. A lo que se escondió bajo las sábanas y llamó a Elizabeth por celular.

  • Estas dormida?
  • Aún no
  • Te voy a contar un cuento
  • Está bien
  • Se trata de una niña a la que desean asesinar
  • Cuéntamelo

Comenzó a narrar el cuento a Elizabeth, al final la madre de ésta, se encontró con Charo en la puerta del colegio y hablaron. Conversaron de lo amigas que eran su dos hijas, además que eran buenas estudiantes.

Hablaron sobre la impresionante imaginación de Berta, que una vez contó que un hombre con el rostro tapado, usando guantes había entrado a la habitación queriendo asesinarla, que su madre milagrosamente la salvo usando unas tijeras.

  • Que imaginación ¡!!

Sin embargo, su cara de sorprendida fue impactante cuando Charo, le dijo que no era una historia, ese hecho había sido real. Era un atracador que ingresó a su habitación, y quiso asfixiar usando su propia almohada. Fui a las autoridades a denunciar el hecho, en este verano me la llevo fuera de la ciudad.

Para el acto solemne del 5 de julio, Berta no pudo participar tocando su flauta, se sentía mal, mareada y con ganas de dormir, había vomitado algunas veces. Una profesora pensó que había ingerido sustancias prohibidas y la llevó a su casa.

 

Su madre la recibió y le explico: Está tomando unas medicinas para la alergia que le da mucho sueño y como es tan flaquita, le afecta demasiado.

Llegó el mes de agosto, Berta se fue con su madre a pasar el verano en la Casona, mientras que Elizabeth se fue con su familia a Salobreña, provincia de Granada. Las amigas lloraron y despidieron porque no se verían algunos días.

Desde entonces, Elizabeth jamás volvió a ver a Berta, un 21 de septiembre tuvo la noticia de la muerte de su mejor amiga Berta, cuentan que la encontraron camino a la Casona, quizás fue amordazada con cuerdas y fue asfixiada por lo que falleció.

Los padres de Elizabeth, cuidaban que su hija conociera la triste noticia, todos los medios de comunicación hablaban sobre su extraña muerte, Elizabeth lloraba desconsoladamente durante todo el día, no quería ni comer.

Elizabeth conoce que su amiga no sufría de alergias, y que su padre adoptivo Antonio había comprado una farmacia donde vendía potentes ansiolíticos, que su madre adoptiva Charo nunca denunció agresiones en contra de su hija. Además que en la Casona, encontraron cuerdas parecidas con las que amarraron el frágil cuerpo de Berta. Siendo un 25 de septiembre la madre adoptiva Charo, fue detenida y acusada por el asesinato de su hija adoptiva, y dos días más tarde a su padre adoptivo.

La pareja fue encarcelada en una misma celda en la comandancia de la Guardia Civil, que tenía micrófonos escondidos, donde se escucha cuando la madre le dijo a su exmarido: “Tú y tus inventos, ¿te dará tiempo de deshacerte de eso?, a lo que Antonio respondió: “Cállate mujer, quizás nos estén escuchando”.

Una mañana, Elizabeth y sus padres, acudieron al Palacio de Justicia, preguntando por el Juez, llevaban consigo el celular de Berta, lleno de historias de su desaparecida amiga. Se sentaron esperando a ser atendidos por su Señoría, se trajeron como si asistirán a una gran celebración.

Si al leer estos cuentos de terror largos, le parecieron que atraparon su imaginación, no deje de interesarse en los siguientes:

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