Los cuentos, mitos y leyendas peruanas más populares

Las leyendas peruanas están caracterizadas por una temática mística y religiosa, donde sus figuras primordiales son elementos naturales por un lado, y por otro se refieren a fenómenos sobrehumanos, así como vivencias ordinarias y narraciones históricas de los tiempos de la colonia.

Leyendas Peruanas

Las leyendas y los mitos constituyen parte del patrimonio histórico y cultural de la humanidad. Las leyendas peruanas se constituyen en componente esencial de la cultura no solo de dicha nación sudamericana, sino igualmente de toda la región latinoamericana, ya que esta categoría de historias recogen elementos asimismo vinculados con otros países del área.

Agregado a ello, el mejor modo de comprender otras costumbres y tradiciones es por medio de narraciones antiguas como estas, ya que con ellas es posible reconocer diversas ideologías de un modo sumamente entretenido. Justamente, las leyendas de estas regiones tienen temas afines como bosques encantados, brujas y mujeres fantasmas, animales místicos y protectores, y demás.

En los siguientes párrafos se expondrán algunas de las leyendas peruanas más populares agrupadas según su temática.

Leyendas Peruanas Breves

Las leyendas peruanas breves son relatos populares que en principio fueron traspasadas boca a boca y de padres a hijos. Nos referimos a aquellos relatos cortos que tratan variadas temáticas, desde cuentos de horror, crónicas de fantasmas, tradiciones regionales, etc.

Leyendas Peruanas de la Selva: El Tunche

El Tunche es un figura legendaria que, según las referencias de distintas personas, es un alma que recorre las tinieblas de la selva peruana. Su objetivo primordial es la de arrebatarle las almas a las personas que se adentran demasiado en la frondosidad del bosque.

Leyendas Peruanas

Hay otras personas que señalan que, con apenas verle, se te pararía instantáneamente el corazón. Ademas de lo anterior, hay otros que manifiestan que El Tunche es sumamente cauteloso y escurridizo, de allí que sus pasos no se puedan escuchar.

No obstante, toda vez que se ha acercado lo suficiente a su víctima, comienza a silbar, para advertir la comparecencia de la muerte. Correr no te ayudara mucho, pues, a pesar de que tu andar sea raudo, toda vez que hayas oído el silbido, su tono se hará cada vez más potente hasta que te rindes ante la aparición del Tunche.

Se conocen ciertas leyendas peruanas vinculadas con este figura, en donde se señala que sus víctimas han logrado escaparse. Sin embargo algo que no debe olvidarse es que la gente que ha logrado escapar, desafortunadamente ha perdido la razón.

Del mismo modo, se conoce de individuos que aseveran que el Tunche cuenta con la capacidad de convertirse en cualquier animal o cosa exceptuando a sus pies, a los cuales se les reseñados como patas de cabra.

Leyenda Peruana del Árbol de la Lupuna

Entre las leyendas peruanas esta es una de las más populares. Para quienes loo ignoren, el árbol de la Lupuna es de un enorme tamaño y su característica más distintiva es que cuenta con una una apariencia muy semejante a la de un hongo.

Leyendas Peruanas

Asimismo se puede reconocer en la sección inferior de su tronco un peculiar abultamiento. De acuerdo a las ancestrales tribus peruanas, en el interior de este árbol mora un espíritu (Hemos de destacar que, en ciertos relatos, dicha entidad es relacionada de modo directo con una bruja perversa).

Son diversos los testimonios en los cuales se señala que el árbol les quita la vida a las mujeres que no le han tenido “respeto” a la Lupuna. Lo cual significa, que han usado su madera para avivar fuegos o para elaborar muebles.

Por si no fuera mucho, se conoce que en ocasiones, la sección baja del tronco de ese árbol estalla. Éste suceso ocasiona un potente sonido que se expande por toda la selva peruana, el cual permanece por dos minutos. No obstante, superado este tiempo, el tronco se cura y de nuevo se hincha gradualmente, hasta que todo el proceso se repite nuevamente.

Hoy día, son escasos los árboles de esta clase que se pueden conseguir en las regiones habitadas próximas a la selva, pues los residentes han resuelto conservar este tipo de arboledas en su estado natural.

Leyenda de La Monja Condenada

En el Departamento de Arequipa la ciudad de mayor tamaño y a su vez capital es Arequipa. Se considera como la segunda ciudad de mayor población del Perú, igual posición ocupa en lo referente a actividad industrial, en la cual sobresalen la manufactura de productos y la producción de tejidos de lana de camélidos.

Sus edificaciones se fundamentan en sillar blanco, por eso el sitio es igualmente conocido como «Ciudad Blanca», y localizada en esta zona, particularmente en la calle San Antonio, se encuentra una vivienda muy antigua, que hoy se ha transformado en una escuela donde se albergan a decenas de alumnos.

Desde que comenzó su actividades el plantel escolar, se supo de una situación peculiar, y es que se había prohibido absolutamente el ingreso a una habitación, ni estaba permitido fisgonear en ella.

Esto ultimo estimulaba la curiosidad de los escolares, llevándolos a perpetrar toda clase de atrevimientos en busca de la verdad, pero por fortuna, este aspecto estaba bastante bien controlado, y el cuarto aun resguardaba su secreto.

Después de cuatro generaciones, un acontecimiento poco habitual llamó la atención de los colegiales, llevándolos a restarle atención a la alcoba proscrita. Sucede que tuvieron que inquietarse por una aparición, un fantasma transparente que vagaba por la escuela con extremada confianza.

Los infortunados que se consiguieron con este espíritu, lo definieron como una monja, sin que les quedara duda, trajeada con su hábito negro, la cabeza tapada, y levitaba a varios centímetros del piso.

La primera impresión de los desdichados que se atravesaban en su camino, era correr, no obstante, siempre surge alguno con una poco más de valentía, quizás osado o quizás inconsciente, que, en vez de escapar, fue detrás el alma en pena, únicamente para darse cuenta que esta se esfumaba apenas al cruzar la puerta de la habitación prohibida.

La noticia se esparció como pólvora, de tal manera que los alumnos confabularon un plan, se las ingeniaron para ingresar a la habitación, donde consiguieron una escena horrible, el cuarto era muy sencillo, apenas una burda mesa, una estropeada silla y una catre con un bulto arriba.

Los mirones se aproximaron, con suma precaución, hasta que la imagen se aclaró delante de ellos, era una mujer la que se encontraba echada allí, la cual, no atendía sus llamados, así que debieron aproximarse más y tocar su hombro, ocasionando una imagen tan espantosa que hasta la actualidad no ha podido ser olvidada por ninguno de ellos.

Apenas con un roce, el cuerpo de la fémina soltó un ligero polvo, y en un instante, tras un crujido, la cabeza se le cayó, rodando por el piso, y no dejo de hacerlo hasta chocar con los pies de los entrometidos.

El estado de shock permaneció por unos cuantos días, hasta que privo la sensatez y no quedó más remedio que darles una explicación. Aquella habitación estaba restringida por consideración al último deseo de una monja, la cual quiso quedarse en su cuarto, el cual fue su hogar cuando dicho local era un convento. De tal manera que retornaron su cuerpo a la habitación, y la clausuraron de nuevo.

El Señor de Chacos (Huánuco)

Entre las leyendas peruanas esta cuenta que muchos años atrás en el poblado de Chacos, una mujer pastora oyó un martilleo que provenía de un anciano labrando una gran cruz. La pastora le consulta al anciano quién era él y por qué estaba haciendo eso.

Él contesta que es un carpintero, y que elaboraba una cruz para él mismo. La pastora le brinda su cesta de alimentos y el carpintero rehúsa recibirlas, pero le suplica que al día siguiente le traiga un ramillete de flores.

De tal manera que la pastora retorna con flores, y con asombro halla al carpintero embalsamado y crucificado. Los habitantes de Chacos trataron de mover al carpintero y su cruz hasta el pueblo, pero no fue posible, ya que siempre se volvía a aparecer en el mismo sitio.

A partir de entonces, al carpintero se le conoce como el Señor de Chacos y se la han asignado cuantiosos milagros y conmemoraciones cada año. En otras interpretaciones de esta leyenda, no es una pastora sino una agrupación de niños quienes consiguen al carpintero.

El pueblo de Narihualá (Piura)

En las proximidades de la ciudad de Catacaos hay un pueblo denominado Narihualá, el cual ha sido un pueblo que ha sido poblado por diferentes tribus. Al conocerse del arribo de los conquistadores, los últimos habitantes de Narihualá resolvieron sepultarse vivos, junto con todas sus propiedades, de modo que no pudieran ser usufructuadas.

Entre sus propiedades más preciadas había una gran campana de oro. Se hallaba colgando de un gran templo que los españoles no se tomaron mucho tiempo en conseguir. En el empeño de capturarla, la campana terminó desplomándose y se hundió en la tierra, tanto así que los conquistadores no pudieron conseguirla.

Se cuenta que cada viernes santo se presenta un modesto hombre de esta ancestral tribu, llevando en sus manos un candil encendido y una diminuta campana que hace ruido, con el cual guía a la gente hacia los objetos sepultados, quienes han encontrado perlas y objetos de oro. Se relata igualmente que a cualquier extranjero que trate de poseer estos tesoros le caerá una maldición.

Leyendas Peruanas de Terror

Otro categoría de relatos fantásticos que les encantan a los niños son las leyendas peruanas de terror, ya que en ellas se narran variados hechos espeluznantes que en ciertas ocasiones enmudecen al lector u otras tantas, lo hacen considerar seriamente en la existencia de seres sobrehumanos que, en cualquier instante, pueden aparecer para torturarlo.

Leyenda Peruana de la Runa Mula

Algunos señalan que la Runa Mula es desde una perspectiva simbólica, la personificación de todo aquel daño que un hombre puede lograr hacer, hasta que el momento de ser hostigado por los espíritus llega.

La Runa Mula en cierto tiempo fue una mujer de carne y hueso, a quien el demonio le impuso la pena de convertirse en un ser mitad hembra/mitad mula. Esta criatura transita las verdes praderas a todo trote en busca de hombres que han salido a beber y han dejado a sus esposas solitarias en casa o de aquellos individuos que han perpetrado alguna acción deshonesta.

A veces, la Runa Mula lanza fuego por la boca, así como si fuese un dragón. Sumado a ello, en aquellas situaciones en las que Lucifer no quiere que ningún alma se le escabulla, no duda en cabalgar a su creación, para así capturarla el mismo.

Cuenta la leyenda que es usualmente los jueves y los viernes los días donde más frecuentemente se le ve (es decir, los fines de semana), ya que son esos los días en los que la mayor parte de los trabajadores emplean para beber más de una copa con sus compañeros.

En otra interpretación de esta leyenda peruana, se afirma que la pobre mujer que fue convertida en mula, eventualmente retorna a su apariencia original. No obstante, no puede recordar nada de lo ocurrido, ya que su mente quedó desconectada a través del trance en el que se unió con la mula.

Asimismo se relata que prácticamente no puede ponerse de pie, ya que tiene numerosos dolores no solo en las piernas, sino igualmente en la espalda. Así que estás notificado, si vas a Perú y por alguna razón empiezas a oír un fuerte galope, lo primero que necesitas hacer es retirarte lo más velozmente posible de ese lugar, ya que puede que te encuentres con la Runa Mula.

Leyendas Peruanas del Chullachaqui

De reciente aparición, nos conseguimos con un ser endemoniado el cual disfruta de vivir en la selva. Su denominación en español significa «criatura de pies desiguales». Entre los cuantiosos poderes que posee, cuenta con la capacidad de copiar la apariencia de cualquier persona cercana a sus víctimas. En otras palabras, puede asemejar ser un pariente de un aventurero que se halla en lo profundo de la selva.

La farsa resulta tan persuasiva que la víctima no puede recordar que dicho personaje quizás ya esté muerto o se halla lejos de ahí. Al tanto ambos caminan, el Chullachaqui se dedica a charlar y de ese modo logra que el infortunado se adentre más y más en el bosque.

Finalmente, la criatura los desampara literalmente «en medio de la nada», con el objetivo de deleitarse con la muerte lenta y lastimosa de esas pobres personas. Los viejos de las zonas selváticas del Perú reseñan al Chullachaqui como un experto enano que tiene la cara cubierta de arrugas. Al caminar, va dejando en el piso dos huellas totalmente distintas.

La pisada derecha es plenamente humana, no obstante, la correspondiente al pie izquierdo, es similar a la de un animal. Su nariz es sumamente larga así como sus orejas. Sus ojos están más próximos que los de una persona normal y su iris es de color rojizo, tal y como si fuesen las llamas del propio infierno.

Otras personas señalan que al Chullachaqui se divierte robándole el dinero a los campesinos que se consigue por el camino, aunque en muchas oportunidades eso es únicamente una diablura temporal, pues mas adelante les retorna las monedas y billetes, sólo que se los coloca en otro pantalón.

Del mismo modo, se lleva a jugar al bosque a aquellos infantes de los cuales sus padres no están atentos. Ojo, no queremos decir que este ser secuestra a los pequeños, ya que así como hace con el salario de los trabajadores del campo, igualmente retorna a los niños a sus casas al ocultarse el sol.

Leyenda de la Casa Matusita

La Casa Matusita es un lugar muy popular para los habitantes de Lima, Perú, a causa de la multiplicidad de sucesos paranormales en los cuales ha estado envuelta desde sus inicios. Fue levantada en la época colonial, siendo su primer ocupante una mujer proveniente de Europa en el siglo XVIII.

Su arribo fue misterioso ya que no se le conocían familiares ni amigos, o algo que la vincula con el Virreinato del Perú, lo cual la transformó en blanco de las primeras especulaciones sobrenaturales.

Estuvo en juicio ante la Inquisición por las imputaciones de hechicería y brujería. De acuerdo a lo señalado por quienes le acusaron, ella hacía pactos con el Diablo para arrojar maldiciones o conjuros que provocan la desgracia al semejante a cambio de una alta cantidad de dinero.

Adicionalmente eras reconocida como anfitriona de aquelarres y actividades ocultistas, que la condujeron a morir en la hoguera, habiendo lanzado previamente una maldición a todos quienes la acusaban  y a quien entrara a su casa tras su muerte.

Al parecer su conjuro exitoso, ya que los siguientes residentes, una familia bondadosa y afectuosa que acondiciona la construcción para bien, desechando cualquier rastro de su anterior propietaria, finalizó alterando sus hábitos, tornándose avaros, despreciativos  y crueles. Se comentaba entonces, que un espíritu maligno se había posesionado de ellos.

Quienes inicialmente sufrieron estos cambios fueron los servidores, quienes no aguantaron las penas físicas e infames tratos, y mataron a toda la familia. Tras eso, la casa de nuevo quedo inhabitada.

Tras un prolongado tiempo, nuevos propietarios arribaron al lugar. Matsushita, inmigrantes de procedencia japonesa, era la nueva familia que ocupaba la casa y por cuyo nombre se tituló la casa, tras algunas variaciones en el lenguaje.

Desde el principio fueron reconocidos por la comunidad, como personas de hábitos honestos y refinados, pero de nuevo el malvado espíritu de la casa fue apropiándose de ellos, hasta culminar en tragedia. El padre de familia fue tornándose retraído y agresivo, inclusive con su propia familia, que igualmente se veía influenciada por la casa pero en inferior grado.

Lo que se avecinaba, les rememoró la añeja tragedia, de nuevo la familia toda resultaba muerta, en esta oportunidad, por culpa del señor Matsushita que los mató a todos para después suicidarse. Como razón se señala un engaño de la esposa.

La casa volvió a quedar abandonada, únicamente de lado de los mortales, ya que todavía las luces se llegan a encender dentro de ella y se oyen los ruidos de quienes fueron anteriormente sus moradores. Para ellos poco efecto han tenido los exorcismos, cadenas de rezos, solicitudes especiales a autoridades de la iglesia, ya que prosiguen mostrándose por  las ventanas, advirtiendo que aún están allí atrapados.

Leyenda de la Peña Horadada o Piedra del Diablo

De las leyendas peruanas, esta habla de una inmensa piedra con una circunferencia en su interior es el personaje principal de una popular relato en Lima, Perú. Ubicada en los barriadas altas, precisamente en el cruce del Jirón Junín con el Jirón Cangallo, se halla La Piedra del Diablo, asimismo conocida como La Peña Horadada, la cual  de acuerdo a la tradición, de su interior huyó, ni más ni menos, que el mismísimo Diablo.

Su procedencia es misteriosa ya que no hay quien conozca cómo llegó esta piedra a su sitio. La Sociedad Geofísica de Perú tiene la hipótesis, de que ésta proviene de la época prehispánica, y se transformó en un relevante centro ceremonial y de veneración en la Lima del Siglo XII. Su composición es de feldespato y cuarzo, se le calculan varias decenas de miles de años, de color negruzco y un metro del altura.

Ricardo Palma, un gran autor y periodista peruano, reseña en su obra “Las Tradiciones Peruanas”, que el Diablo rondaba por los barriadas altas de Lima, cuando vio acercarse una procesión de la Virgen del Carmen (muy adorada en Lima desde hace más de 300 años), se viro intentando escapar, pero al girarse se tropezó con la procesión del Señor de los Milagros.

Ante tal exposición de fe y sintiéndose acorralado, chocó con la piedra y le hizo un agujero, huyendo así hacia la otra calle emitiendo un suspiro de desahogo que toda la ciudad pudo oír. Desde esa fecha esas calles fueron nombradas como calle Peña Horadada y Calle Suspiro, no obstante en la actualidad ya no tienen ese nombre.

Al transcurrir de los años, no se conoce de nadie que haya osado tocarla para no desafiar al Diablo. La piedra se mantiene en su lugar y en esa esquina se edificó una fuente, evidentemente sin alterar la piedra, por si acaso.

Se señala, que hubo una época en que la piedra desapareció de su sitio, tiempo en el cual comenzaron a ocurrir cosas muy raras en los barriadas altas. Aun así, ésta reapareció nuevamente haciendo retornar la tranquilidad.

Numerosos pobladores de Lima hacen la señal de la cruz al aproximarse a la piedra y los trabajadores de los inmediaciones relatan que por las noches se oyen alaridos y lamentos. En dicha área, han sucedido crímenes que jamás han sido resueltos que la policía, así como cuantiosos suicidios.

Leyenda de la Enfermera sin Cabeza

El relato que vamos a contar a continuación, es muy semejante a la leyenda de la enfermera fantasma o La Planchada de México, puesto que el personaje principal de esta crónica, vive igualmente un desengaño pasional, lo cual desencadena una sucesión de eventos, con un final funesto. Y el desgraciado espíritu de la mujer es condenado a repetir sus errores en vida una y otra vez, de modo perpetuo.

Todo se inició en un hospital de Lima, Perú, cuando una joven enfermera, le ofrendó su corazón a un médico colega de trabajo. Ambos sostenían una relación, al parecer honesta y estable, con fines matrimoniales, pero semanas previas a la boda, el curso de los eventos se hizo difícil de sobrellevar, al descubrir la chica que su novio le traicionaba con otra mujer.

Sumergida en el peor de los desconsuelos, presa de la impaciencia, y confundida con la traición, la enfermera no consiguió otra alternativa que la muerte. En un acto desesperado por huir de la situación, se arrojó por el hueco del ascensor. El percance no solo le quitó la vida, sino que algunos hierros de la estructura sirvieron de guillotina, dejando a la engañada e infortunada mujer también degollada.

Todos sus colegas hallaron dificultad en superar el episodio, en particular, porque tras su muerte, se apareció en espíritu haciendo visible su penar, y exhibiendo la horrible imagen que originó la leyenda de la enfermera sin cabeza.

Las narraciones de pacientes y personal del hospital se hicieron públicas prontamente, contando ellos con horror aquellos aterradores encuentros con una mujer con uniforme de enfermera y la cual no tenía cabeza. De ese modo, los pasillos y corredores del hospital se fueron vaciando ya que las personas se negaban a atravesarlos, para eludir un encuentro con tan angustioso espectro.

El Pishtaco, Leyenda de los Andes del Perú

En diversas áreas del Perú se relatan historias sobre seres malignos y demonios que transitan las regiones elevadas de Los Andes, y del riesgo que implica el caminar en soledad por estos parajes. De allí proviene este relato que forma parte de las leyendas peruanas de la sierra.

El Pishtaco es uno de los mitos más populares de esta zona, término que proviene del quechua «pishtay», que significa algo así como «cortar en tiras», expresión que lo define muy bien ya que su primordial esparcimiento es desmembrar a sus víctimas.

El aspecto del Pishtaco es vinculado con un forastero al que se le asignan poderes sobrenaturales, que ataca y extermina de modo cruel a los pobladores de la sierra, en particular a quienes descubra distanciados de sus semejantes. De tal dimensión es la fama que ha logrado, que ya se reseña de él en otras áreas tales como Cuzco, Pasco o la sierra de Lima.

En lo referente a su procedencia, no hay fecha alguna o pista de cuándo surgió por vez inicial, dejando aún más incógnitas sobre su principio como una de las leyendas peruanas.

Algunos afirman que más se alimenta del pesar y la angustia que les ocasiona a sus víctimas que de su misma carne, y lo que más destaca en los relatos que le describen es esta brutalidad que parece ilimitada. Muchos afirman que su imagen, lejos de ser la de una monstruosidad, es el de un hombre corriente con facciones extranjeras, con ojos y cabello de color claro y contextura atlética.

El Pishtaco tiene por hábito agredir por la espalda a sus desgraciadas víctimas, y que una vez completado el crimen, les arranca la grasa y la piel, para luego venderlas, una característica compartida con el «sacamantecas» español. Se afirma que no se le puede rehuir, ni siquiera espantar o contener, así que el único modo de evitarlo es no realizar viajes en solitario por los Andes.

Leyendas Peruanas para Niños

Una sucesión de cuentos escritos que tienen como función primordial el ser leídos por los menores de edad. Con las leyendas peruanas para niños igualmente se puede deleitar  cualquier integrante del grupo familiar, merced a que precisamente se trata de una compilación de historias muy divertidas.

Leyendas Peruanas: La Yacumama

La Yacumama es una serpiente que mora en la zona selvática peruana. Evidentemente, los hombres que inicialmente se encontraron de frente con esta criatura, eran los que moraban en dichas áreas boscosas.

Hemos de agradecerles a ellos que, en la actualidad, podamos conocer esta hermosísima leyenda. De acuerdo a las investigaciones el nombre de Yacumama, podría significar «Madre del agua«. Es por ello que los pobladores locales consideran que el sitio en el cual nació este ofidio fue nada más y nada menos que la enorme laguna de Yarinacocha, localizada en Ucayali.

No obstante, el espacio para nadar escogido por esta mítica serpiente es la zona que conduce a la desembocadura del río Amazonas y por ello ésta es considerada una de las leyendas peruanas de la costa de este río. Es de destacar, que los residentes de aquella región, señalan que la Yacumama es un espíritu benévolo que los atiende y los protege.

Ciertos individuos la equiparan con la anaconda, motivado a su enorme tamaño. No obstante, se estima que esta culebra es de mucho mayor tamaño, ya que se piensa que su cabeza puede superar los dos metros de ancho.

Igualmente la Yacumama es absolutamente ciega, por lo que no rehuye sumergirse en aguas turbulentas. En su boca acumula grandes cantidades de agua, las cuales es capaz de arrojar con gran fuerza, como si se fuese un fuerte chorro, con el cual es posible demoler los árboles y plantas que halla a su paso, para así proseguir su camino sin ser importunada.

Al estar hambrienta, esconde su grandioso cuerpo en el agua dejando apenas su cabeza a la vista. Apenas abre sus ojos y con ellos hipnotiza a sus presas, de tal manera que no hallan cómo defenderse. para luego atraparlos usando sus potentes mandíbulas y los engulle para posteriormente devorarlos poco a poco. Tras finalizar de comer, la Yacumama permanece inmóvil por varias horas (inclusive días).

La temporada del año en la que se le escucha más claramente, es al inicio de las lluvias. Por desgracia, con el cambio climático que actualmente experimentamos, se dificulta cada vez más oír el sonido que de acuerdo a los ancestros peruanos hacia la Yacumama.

Leyendas Peruanas: El Muqui

El Muqui es un geniecillo o duende peruano que solía vivir en las minas que se hallan en la sierra. El término Muqui se origina en el vocablo antiguo quechua murik que quiere decir «quien se encarga de asfixiar».

Otra interpretación más reciente, nos señala que Muqui igualmente podría ser comprendido como algo que «ahorca». Ya  alcanzado este punto, no se puede dejar de indicar el hecho de que las apariciones iniciales de este espectro o visión ocurrieron  en las minas de silicio. Ciertamente este componente químico es tóxico y al respirarlo regularmente puede provocar la muerte.

Retornado a nuestro tema que es la leyenda misma, según la cual se dice que los mineros que lo han podido observar, lo definen como una criatura de modesta estatura, que posee dificultades en su andar.

Tiene la singularidad de no tener cuello, por lo que, su cabeza se halla pegada de modo directo al tronco. Su rostro se halla cubierto por una tupida barba y su cabello es de color como el oro. Opuesto a lo que pudieras pensar, su voz es tan gruesa como la de un hombre fornido.

Su ropaje es prácticamente semejante a la de un minero de épocas pretéritas, es decir, sus botas son hechas de cuero y en la parte superior porta un poncho elaborado con lana.

Eventualmente, se dedica a hacer diabluras, como por ejemplo, les ocultaba a los trabajadores sus herramientas de trabajo o ocasiona algunos ruidos, para que éstos se asustasen y salieran corriendo espantados.

Finalmente, se dice que quien logre atrapar al Muqui, se transformará en uno de los hombres de mayor riqueza de la tierra, ya que, a partir de ese instante, el duendecillo se hará su esclavo y trabajará desde la mañana hasta la noche en la mina, hasta que su amo decida liberarlo.

Otras Leyendas de Perú

En este apartado se compilan aquellos otros relatos que no se agrupan en ninguno de las anteriores categorías y contienen aspectos más diversos de las populares leyendas peruanas.

Leyenda de la Enfermera de Capa Azul

Se dice que el relato de la enfermera de la capa azul, tuvo su origen en el Perú, una crónica trágica, de la que el amor formó parte. La enfermera y el doctor residente conformaban una pareja muy estimada de uno de los centros hospitalarios más visitados de Lima, la capital del Perú. Ya se habían comprometido para matrimonio por lo que no parecía existir algo que los desviase de ese camino.

Pero un muy distinto sendero les deparó su destino, el doctor en ruta al hospital, sufrió un accidente de tránsito, en el cual resultó muy mal herido y cuando lo trasladaban al hospital donde laboraba, llegó a las manos de la que era su novia, para morir, luego de verla y decirle adiós.

Este hecho afectó en demasía a la enfermera, tanto así que llegó a quitarse la vida, al subir a lo más alto del hospital, para lanzarse al vacío, en el cual los desechos y fierro de la remodelación del hospital, finalizaron por decapitar al alcanzar el piso.

Desde entonces, se puede observar en los corredores del hospital a una enfermera que atiende a todos los pacientes lesionados que vienen de accidentes viales, y se cuenta que los cuida, cuando las otras enfermeras no están de servicio.

Algo por lo que se reconoce a esta enfermera, es una capa de terciopelo azul, que usaban todas las enfermeras en años previos, con lo cual esta enfermera se diferencia. Se refiere que todos los que son atendidos por el alma en pena de esta enfermera, llegan a salvarse, algo que estando viva no pudo realizar por su fallecido novio.

El relato de la enfermera de capa azul, se encuentra más valedero que nunca, formando parte del folclor del país andino y siendo parte de sus costumbres. Se ha diseminado por todos los rincones de lengua hispana, como una historia de tragedia y amor entre dos seres que se adoraban.

Leyenda del Indio Misionero

Desde mucho tiempo atrás, las personas mayores acostumbraban congregar a los niños para narrarles historias sobre espíritus y almas que vagaban por las noches. Estos cuentos se transformaron en leyendas peruanas que han permanecido hasta nuestros días en la mente de las personas, logrando novedosos detalles, y resistiendo el paso de los años, como la leyenda del indio misionero, originaria del Perú colonial.

En aquellos años, en los cuales los misioneros llegaron de Europa, un indígena se asoció con fervor a la religión, pero cierto día de forma súbita, se volvió loco y asesinó a tres misioneros. Fue arrestado y previo a su ejecución, rechazó a Dios al impedir que oraran por su alma. Se dice que por eso una maldición se le vino encima y la noche después de su muerte, se le vio caminando en los alrededores.

Al volver los religiosos a Europa dejando desamparadas las misiones, la leyenda del indio no se desvaneció ya que la gente afirmaba verlo deambular por la selva, gimiendo y maldiciendo, con un tono de voz grave y lastimoso.

Con el arribo de un nuevo sacerdote, las cosas solo llegaron a empeorar ya que muchos señalaron que el ánima se había tranquilizado de tal manera que se aparecía más frecuentemente. De su lados, el nuevo religioso intentaba convencer a todos de que era imaginación de la gente, hasta que un par de meses después, sencillamente ya no trato mas el tema.

El motivo fue que una noche ausente de luna, escuchó un ruido como si arrastrara los pies, el cual se parecía provenir  del interior de la selva. Al abrir la ventana, pudo contemplar una silueta humana, e inmediatamente levantó su lámpara, cuya llama se agitó aún sin presencia del viento, y vio que el sujeto estaba de espalda y parecía a un indio, portando algo en su pecho y además murmurando.

El pánico se apoderó de él al darse cuenta de que estaba maldiciendo, con lo que se ratificaba las habladurías de la gente. Intento mover sus pies, pero solo pudo caer de espaldas, tirando la lámpara.

Al rodar la lámpara por el suelo, sus últimos parpadeos sirvieron para alumbrar el rostro del indígena profiriendo blasfemias. En ese instante, el terror en el religioso era de tal magnitud que la cabeza le giraba, su visión se tornaba borrosa y se ennegrecen sus ojos, pero antes de caer inconsciente, observó al indio delante de él, alumbrando sus ojos con fuego…

Próximo a  la puerta de la iglesia consiguieron al cura desfallecido, negando lo ocurrido, y tratando de hacer creer que lo del fantasma del indio no era cierto.

La Leyenda de los Hermanos Ayar

Se relata en una de las ancestrales leyendas peruanas que hace muchas centurias un enorme diluvio anegó el mundo, y que una vez concluidas las lluvias los primeros en abandonar su guarida fueron un cuarteto de hermanos e igual número de esposas, los cuales moraban en el monte Tampu Tocco.

Se llamaban Ayar Manco y su cónyuge Mama Ocllo, Ayar Uchu y Mama Rahua, Ayar Cachi y su mujer Mama Cora y Ayar Auca y su pareja Mama Huaco. Al contemplar el lastimoso estado en el que había quedado su territorio, tal y como los sobrevivientes al gran diluvio, resolvieron partir con rumbo sur en busca de mejores tierras.

A través del viaje Ayar Cachi demostró su carácter enérgico e impetuoso, llegando a entrar en conflicto en varias oportunidades con sus hermanos, por lo que éstos intentaron deshacerse de él mandando a buscar comida a las cavernas de Pacarina.

Al entrar Ayar Cachi a la cueva, su sirviente cerró la entrada con una enorme piedra y lo dejó atrapado para siempre. Sus alaridos de ira y desesperación eran tan fuertes que podían partir montañas y hacer vibrar la tierra y los cielos.

Los demás hermanos prosiguieron su travesía al Sur, arribando al monte Huanacauri en el cual hallaron una estatua de piedra a la que los nativos veneraban. Con poco éxito, Ayar Auca intentó saltar sobre el monumento a modo de provocación, pero en mitad del brinco quedó transformado en piedra y pasó a constituir parte de la rocosa escultura.

Los dos hermanos que quedaban continuaron en su camino con dolor, hasta que Ayar Uchu resolvió explorar un área próxima al camino y para su asombro súbitamente se vio dotado de unas enormes alas, con las que emprendió vuelo hacia la pampa del Sol pero nada más logró posarse en dicho sitio su cuerpo se convirtió igualmente en roca.

Ayar Manco, el postrero de los hermanos prosiguió marchando hasta finalmente alcanzar un lugar apropiado para vivir en unión de sus hermanas. Fue en el valle del Cusco, en cuyo suelo hundió su bastón dorado (otorgado por el dios Inti), siendo ese mismo lugar que perforó su bastón donde se fundó la ciudad de Cusco (o Cuzco), la cual fue levantada como honra a los deidades Inti y Wiracocha.

El Cóndor y la Muchacha, Leyenda Peruana

En un modesto pueblo de la altiplanicie peruana vivía un hombre, el cual quería mucho a su hija, quien era su compañera en sus faenas diarias, en particular cuando se trataba de alimentar a los animales. La joven empezó a ser visitada por un joven buen mozo, quien usualmente vestía camisa blanca, traje oscuro y sombrero a juego, y con el tiempo se hicieron excelentes amigos.

Cierto día, al tanto los animales se alimentaban apaciblemente, el muchacho le rogó la joven que lo alzase y lo arrojase al aire, y que posteriormente él haría lo mismo con ella. Ante el asombro de la muchacha, ésta logró alzar vuelo, ocasión que el raro joven empleó para llevarla a su nido, ya que el joven era un cóndor que había logrado camuflarse como humano.

Allí la joven llegó a vivir durante un par de meses, alimentándose con carne, hasta finalizar ambos convirtiéndose en pareja, llegando inclusive  a procrear un hijo.

Pero la nostalgia de la joven por su padre y sus animales se tornaba cada vez más inaguantable, así que intentó convencer a su amado para que le autorizara retornar a casa, a lo que el cóndor se rehusó tajantemente. Angustiada, la joven contempló un día a un picaflor en busca de néctar en las cercanías del nido del cóndor, y le imploró que le ayudara a escapar.

El picaflor le manifestó que no se inquietara, que al anochecer iría a ver a su progenitor y le comunicaría dónde se encontraba, para que éste se acercará a rescatarla a ella y a su hijo. Como pago por tal favor, el picaflor podría hacerse con la totalidad de las flores del jardín de la casa de la muchacha.

A través de esa noche, el picaflor cumplió su promesa, y tras relatar al anciano sobre la ubicación y la condición de su hija, los dos iniciaron el camino hacia el despeñadero en el cual se hallaba el nido del cóndor. En el viaje, el picaflor contó al anciano que requerirían de un burro viejo y dos sapos, si deseaban rescatar a la joven.

Primeramente, colocaron al infortunado burro en el fondo del despeñadero y aguardaban a que el cóndor se aproxima a comer. Toda vez que el cóndor se distrajo con su cena, el viejo y el picaflor hicieron bajar a la muchacha y a su hijo, colocando en su lugar el par de sapos que habían llevado, antes de huir calladamente.

Posteriormente el picaflor retornó junto al cóndor y haciendo su mejor interpretación le expresó con voz de sorpresa que su mujer y su hijo habían sido convertidos en sapos, por alguna clase de raro maleficio. El cóndor inicio velozmente el retorno a su nido, en la cual consiguió al par de verdes batracios, y tan impactado quedó por el pesar que resolvió quedarse como cazador solitario el resto de su vida.

Al tanto, el picaflor consiguió la bendición para hacerse de todo el néctar que deseara del jardín familiar, en gratitud por su ayuda.

La Leyenda de Viracocha el Mendigo

Una de las leyendas peruanas provenientes de las cumbres andinas nos habla de la misma deidad Viracocha, quien en una tentativa por aproximarse más a las preocupaciones y corazón de los hombres, resolvió tomar la apariencia de uno de ellos, particularmente de un mendigo.

Con esta artimaña, Viracocha quería adicionalmente saber hasta donde los mortales podían llegar a ser dadivosos y avaros, y bien que lo constató, ya que a lo extenso de su travesía, tuvo que pugnar con los peores matices del ser humano.

Devenido en un desaseado y harapiento indigente, el camuflado dios rogaba por una limosna en las calles, pero sus ruegos eran contestados con desinterés, insultos y hasta algunos porrazos.

Toda vez que fue echado de la ciudad, la deidad empezó a planificar su desquite contra los hombres, que de tan mala manera le habían considerado, cuando repentinamente una mano se sostuvo sobre su hombro y un humilde campesino le brindó comida y hospedaje en su casa, sumado a un baño reparador.

Viracocha, ante tan dadivosa muestra de bondad, retribuye al campesino bendiciendo sus sembradíos, que desde entonces, serían los más productivos del pueblo, y consiguiendo de esa manera que el dios reconsiderar sus ideas de escarmentar a la humanidad, ya que igualmente había visto hombres bondadosos, nobles y dadivosos.

Tras abandonar su casa, prosiguió el falso mendigo su periplo, otorgando bendiciones para los honestos de corazón y castigos para los más codiciosos entre los hombres.

Tras completar su misión Viracocha recorrió hasta el más lejano de los rincones del pueblo, reveló a los hombres su genuina identidad y el propósito que le había llevado a camuflado de mendigo. Ante esa manifestación, los hombres ensalzan a su tan próximo dios, y aquellos que le habían menospreciado no pudieron más que sentirse humillados.

La Leyenda del Mapinguarí

La crónica del misterioso ser llamado Mapinguarí está arraigada en Bolivia, Perú, Colombia y Brasil, y es uno de los sucesos de criptozoología con más testigos y defensores hoy existente. Ciertamente, y aunque ya cuenta con su propia leyenda, es probable que en cercano tiempo sea «oficialmente» revelado, evidenciando que la naturaleza aun dispone de cuantiosas sorpresas que ofrecernos.

Las leyendas peruanas del Mapinguarí nos habla de un enérgico y erudito chamán, quien merced a su sabiduría llegó a descubrir el misterio de la vida eterna, pero su eternidad iba a tener un elevado precio, nada menos que la conversión de su cuerpo. Quien fuera humano chamán se transformó en una ser peludo, semejante a un oso, con el pelo de un tono rojizo y que siempre se encuentra acompañado de un potente hedor bastante asqueroso.

De un par de metros de altura, el Mapinguarí cuenta con un rostro muy semejante al de los humanos, se moviliza de preferencia en horas nocturnas y sus gigantescas garras están dirigidas hacia el interior del cuerpo. Adicionalmente, puede caminar tanto en cuatro como en dos patas.

De otro lado, algunos testigos señalan que cuenta con una gran boca en el vientre, de la que emana el horrible hedor que lleva consigo siempre, y que tiene predilección por la carne humana. Al no conseguir seres humanos para colmar su hambre, se come los corazones de las palmeras, tras despedazarlas con sus potentes garras.

En contraste con otros seres legendarios, son centenares las personas que afirman haber observado al Mapinguarí en alguna oportunidad, inclusive el biólogo David Oren ha demostrado interés por la legitimidad de estos testimonios.

Oren es de la posición de que se trata de cierta variedad del perezoso gigante que se consideraba extinta hace unos 10.000 años, y que ha supervivido de modo desapercibido en la profundidades de la selva, o sencillamente de una especie aún no clasificada por la ciencia. Si este tema le pareció interesante, le dejamos a continuación otros enlaces:

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