Las Leyendas salvadoreñas más famosas

En este artículos vamos adentrarnos en El Salvador, una nación característica  por sus famosas leyendas que forman parte de su cultura, conozca con esta lectura parte de los personajes que marcan historia por sus interesantes relatos  y que te dejan sin aliento. Todo sobre las leyendas salvadoreñas!!

Leyendaas salvadoreñas

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Leyendas Salvadoreñas

El Salvador, es una nación que no escapa de tener sus propios mitos y leyendas, formando parte de su idiosincrasia y cultura, que permite que sus diferentes territorios y rincones de su país, sean interesantes una vez que comienzan a narrarse las variadas y atrayentes leyendas salvadoreñas, no importa que se trate de leyendas cortas o largas, lo interesante son sus cuentos que vienen de sus ancestros, y se que se han sido transmitidas a sus nuevas generaciones.

Las leyendas salvadoreñas son relatos fantásticos que se han contado de generaciones en generaciones, muchas de ellas pueden ser inventadas, mientras que otras son vivencias de los pobladores y que dan a conocer entre su gentilicio, de manera que no se pierdan las tradiciones de sus personajes mágicos y misterioso.

Mientras que  algunas de ellas  erizaran la piel, mientras que la adrenalina te invaden tu cuerpo de emoción y que al compás de los relatores te interesas en conocer parte de los cuentos y leyendas salvadoreñas de terror,  que conforman su particular y maravillada cultura.

Es importante señalar, lo interesante que muestran ser las leyendas salvadoreñas, que orgullosamente están clasificadas en distintos tipos:

Leyendas etiológicas

Son aquellas narraciones que tratan sobre la formación y desarrollo de lugares, montañas, cimas, volcanes o pueblos.

Leyendas indígenas

Relatan sobre acontecimientos de indígenas y personas antes de la conquista.

Leyendas mitológicas

Narran sobre criaturas increíbles y fantásticas, quienes tienen fuerza y poderes prodigiosos.

Leyendas religiosas

Relatan sobre costumbres religiosas, personajes religiosos, vírgenes o santos.

Leyendas salvadoreñas

Leyendas urbanas

Narran sobre hechos, personas en pueblos, ciudades, ciertos personajes pueden vivir entre los seres humanos. Para dar continuidad a la interesante y encantadora cultura salvadoreña, y sin esperar más, relataremos las más interesantes leyendas salvadoreñas:

Leyenda de la Siguanaba

Esta leyenda de la Siguanaba es la más famosa y conocida en El Salvador, cuentan que en aquellos tiempos arcaicos, los espíritus podían ser visualizados terrenalmente, es cuando el dios Tláloc al verla, quedó prendado de su espectacular belleza, era una joven que los pobladores la conocían como Sihuehuet, que significa “mujer hermosa”.

El dios y la deidad se enamoraron por lo que concibieron a un hijo, pero muchos la mantenían como una mujer no apta para ser madre, debido a que sus deberes como tal, no los cumplía, dejaba al pequeño bebé abandonado y solo en la casa, mientras que ella se divertía paseando con otro hombre.

El inocente niño, comía únicamente ceniza, por lo que el dios Tláloc al darse cuenta de lo que ocurría con su hijo y al conocer las andanzas de su mujer, se molestó fuertemente que le echo una horrible maldición.

  • El dios de la lluvia, exclamó: Desde entonces, no te conocerán con tu nombre de Sihuehuet, todos te llamarán Siguanaba, que quiere decir “mujer horrible”.

A partir de ese instante todo cambió para lo que fue una vez una hermosa y atractiva mujer, poseía un buen lejos, es decir, a distancia lucía como una dama bella y llamativa, pero cuando se acercaba al frente de cualquier hombre, se transformaba en un espantoso espectro.

Para completar el castigo del dios Tláloc, la obligó a caminar por senderos rurales que se encontraban en absoluta soledad, para que buscará aquellos hombres noctámbulos y  parranderos, para que saliera a su paso y los asustara de manera que retornaban lo más posible temprano a sus hogares.

Cuentan que luego de la condena, aparece en la oscuridad de la noche en las orillas de ríos y callejones solitarios, buscando sobretodo hombres infieles, la observan como una mujer alta, delgada que se baña en las aguas del río mostrando su delicada figura, peinando su hermosa cabellera, junto a un cajón lleno de oro.

Cuenta la leyenda, que para poder liberarse de esta criatura conocida como la Siguanaba, aunque muchos aseguran que es una forma de que huya fácilmente.

La víctima que se tropiece de frente con este espíritu, es acercarse lo más rápido que pueda, y después lanzarse al suelo, cerrando los ojos y abriendo uno de sus brazos, hasta lograr tomar uno de los pies del espectro.

Inmediato, la persona con el pies atrapado lo jala fuertemente, haciendo que pierda el equilibrio y se derribe al piso, la víctima debe colocar los pies en la tierra. El espíritu suelta una estruendosa carcajada y se esfuma.

El Cipitío

La leyenda del Cipitio, es una leyenda que trata del hijo de ese amor que sintieron La Siguanaba y el dios Tláloc, quien también recibió la condena de su padre, para vivir por siempre como un niño de 10 años de edad, su nombre se origina del náhuatl, que traduce “cipit” y significa “niño”. Es una criatura inofensiva, pero molesta a quienes están a su lado.

Se reconoce por su tamaño de baja estatura, con una barriga grande, tiene los pies sentido contrario, razón por los que se atreven a seguirle las huellas en las montañas se pierden dentro de ellas, debido a que toman el camino incorrecto.

Siendo una criatura que no es dañina, no es peligrosa para ninguna persona, sin embargo, le gusta hacer travesuras, especialmente a las muchachas cuando van al rìo a lavar sus ropas.

Emite fuertes y ensordecedoras carcajadas de forma burlona. Usa un gigante sombrero puntiagudo, pantalones cortos y camisa de color blanco, y un talego donde lleva polvos mágicos y algunos hechizos.

Cuentan los pobladores, que en aquellas viviendas que tienen chimenea, se aparece repentinamente por las noches para revolcarse entre las cenizas.

Leyendas Salvadoreñas El Cadejo

La leyenda del Cadejo, proviene de los indígenas quienes afirmaban que los perros son las especies de animales más ideales y aptos para colaborar a transportar el alma de un recién fallecido y conducirlos de forma segura a la tierra de los cadáveres.

Entonces, los cadejos son perros fantasmas de gran tamaño, que normalmente andan acompañados en parejas, un sabueso de color blanco que significa “el bien” y otro de color negro que significa “el mal”.

El can de color blanco posee ojos de color azul, en señal que representa el paraíso, lo que traduce que el espíritu que este conduce, descansará eternamente y no conseguirá tropiezos para arribar a su morada final.

Mientras, que el can de color negro, se relaciona con el infierno, y su tarea es conducir almas inocentes al inframundo, para complacer al diablo.

Cuentan los pobladores, que para alejar a esta criatura, quemaban inciensos o la planta conocida como sahumerio. Según la leyenda, los pobladores aconsejan que si vas a pasar por bosques o lugares solitarios, es importante que retornes temprano a tu hogar, mucho antes que caiga la noche, debido que muchos cadejos andan haciendo de las suyas.

Leyenda de la Carreta Bruja

Cuenta la leyenda de la Carreta Bruja, que en tiempos legendarios, en ciertas zonas de El Salvador, justo cuando llegaban las 12:00 en punto de la noche, se escuchaba el resonar de las ruedas de una carreta, que andaba velozmente por las calles solitarias.

Cuentan que un hombre, quien estaba disfrutando una reunión con amigos, decide irse a su casa a las doce la noche, por supuesto, es un individuo valiente y no le teme a la oscuridad, ni mucho menos a los fantasmas.

Mientras que caminaba con calma para llegar a su casa, de repente, unos ruidos que provenían de las ruedas de una carreta, lo hizo preguntar a su perro quien lo acompañaba:

  • Que será éste sonido a estas horas de la noche?

Sin embargo, nada lo detuvo a que siguiera su camino, a pesar de que el ruido cada vez era más estruendoso, pero, en el justo momento que pasaba por el cementerio municipal, su cuerpo fue invadido por un fuerte escalofrío y el miedo se apoderó de él, acto seguido se hizo la señal de la cruz.

Cuando estaba llegando a su casa, los vellos de su cuerpo se erizaron, debido a que escuchaba nítidamente, que los animales de la granja se despertaron aterrados, que nada los podía tranquilar.

En un instante, como si fuera un veloz rayo, observó que la Carreta Bruja se paró en su frente, y no podía creer lo que sus ojos veían. La conducía un cochero con cabeza y cachos, y dentro del carruaje resplandecía luces de color rojo, parecía el mismo fuego.

El hombre del enorme susto no se dio cuenta de cómo entró a su hogar, y tampoco sabía cuál fue la razón por la que cayó en cama por más de tres días seguidos, con temperaturas altas en su cuerpo que sobrepasaron los 40º de fiebre.

La Siguanaba

La leyenda de La Siguanaba, se trata de una joven hermosa quien la conquistaba un cacique, mientras que la mujer estaba perdidamente enamorada de otro hombre.

El cacique no soportaba ser rechazado por ninguna mujer, por lo que se llenó de ira, y fue a la casa de la enamorada para raptarla y llevarla hasta una caverna donde la encerró.

Mientras que el poderoso cacique, buscó al prometido de la joven, le dio fuertes golpes y lo arrojó a las bravas aguas de río para que muriera ahogado.

Pero la hermosa joven en su encierro, hacia lo imposible para escapar, hasta que lo consiguió, mientras que huía en el espejo bosque, se tropieza con un hechicero, quien le dio a beber un bebedizo para que transformara en un ser inmortal.

A partir de ese momento, los pobladores que habitaban a las cercanías del río, aseguran que por las noches aparece una mujer con traje blanco que se pasea por las orillas buscando a su enamorado.

El Padre sin Cabeza

Sobre esta leyenda salvadoreña, cuentan que existen dos versiones, donde la primera narra de un religioso que pierde la cabeza de amor por una mujer del pueblo, y deja la vestidura junto a la iglesia para contraer nupcias con ella. Desde el punto de vista religioso, quiere decir que el hombre sería condenado al pecado mortal, por haber dejado sus votos de castidad y casarse.

En la segunda versión, del padre sin cabeza, los pobladores más antiguos, cuentan que durante una batalla que sucedió en el Salvador, unos de los sacerdotes del templo del pueblo, arrastró a los habitantes para que se alzarán con armas en contra de gobierno.

Así ocurrieron muchas batallas, mientras que el padre salía exitoso de su participación, pero, en una de esas revueltas, los militares españoles consiguieron atrapar a los insurrectos y el sacerdote fue condenado a pena de muerte.

Desde entonces, el alma del padre sin cabeza, se aparece por el pueblo, todos los viernes en la Iglesia del Rosario, y hace un recorrido por todos los lugares de la ciudad. Muchos lugareños cuentan que han observado a este fantasma, inclusive en lugares como Santa Anta y en Cojutepeque. También los pobladores aseguran que los observan en arbustos frondosos, y dentro del templo oficiando misa y cantando en latín.

Leyendas salvadoreñas El Caballo Negro

Cuenta la leyenda del caballo negro, que han tenido mala suerte de encontrarse en el camino de frente con un caballo negro, que han sido víctimas de muchas adversidades, debido a que este gigantesco corcel, es simplemente el propio demonio, que se muestra disfrazado de un noble animal.

Narran que el habilidoso demonio, es una criatura que goza de ser inteligente, por lo que no se presenta antes los seres humanos como una especia horrible o como un animal brutal. Sino que, bajo su astucia llega en un hermoso caballo de pelaje brillante y negro.

Los pobladores ya legendarios, muchos de ellos dueños de haciendas y con riquezas del Salvador, durante la luna llena desaparecen, mientras que sus familias lo buscaban desesperadamente por todas partes y mucho tiempo, hasta que sin mucha explicación, se encontraban los restos de sus cuerpos esparcidos por las haciendas.

Mientras que recogían sus cuerpos, lo más extraño es que no tenían huesos, ni músculos, sólo estaban rellenos de hierbas. Se debe tener presente, que de acuerdo a su cultura y antiguamente, los antecesores al encontrarse en problemas económicos y de salud, procedían a invocar al demonio para que los auxiliara resolviendo sus dificultades.

Mientras que, el diablo era llamado desde las profundidades del inframundo, para que acudiera a su ayuda, en donde este se aparecía se formaba un gigantesco remolino y oliente olor azufre.

Acto seguía, se mostraba un hermoso corcel negro, cabalgado por un jinete de espectacular elegancia por su vestidura. El hombre, sin más hacerse esperar, procedía a conceder deseos a los desafortunados, a cambio de pacto hecho, el alma pertenecía al infierno sin conseguir indulgencia. El elegante jinete, le daba plazo a sus complacidas víctimas que no sobrepasaron a siete años del plazo, tiempo suficiente para que disfrutarán de todo lo que les proveía y luego retornaría por sus almas.

La Descarnada

Cuenta la leyenda, que en uno de los pueblos salvadoreños, en horas nocturnas y vía carretera adentro se encuentran con una mujer de aspecto engañoso.

Muchos de los pobladores, manifiestan que su aspecto es horrible, mientras que otros sostienen que es una mujer de una belleza angelical no vista antes. Normalmente, camina a las orillas de las carreteras solitarias.

La temerosa mujer, luce vestimenta moderna y atractiva, con la finalidad de atraer a los conductores que viajan solos y se detengan para auxiliarla. Mientras, que la víctima detiene el vehículo para ayudarla, y ella con su caminar provocativo le pide auxilio, para que la traslade hasta el pueblo próximo, debido a que es de noche y por la oscuridad  al descarnada le teme andar sola.

La descarnada, de forma precisa y rápida, se sube al automóvil, se queda mirando fijamente a los ojos del hombre, con el fin de que se descontrole al volante y se estreche contra las vallas de concreto.

En algunos casos, la astucia de la mujer no funciona, por lo que le pide al conductor que se estacione a las orillas de la vía para contemplar la luna y las estrellas, en ese momento se aprovecha para darle un beso apasionado a su víctima.

De repente, empieza a desprenderse un hedor putrefacto y el hombre observa que la piel de la mujer empieza a hacer en trozos, hasta que el cuerpo queda en el solo esqueleto. Cuenta la leyenda de la descarnada, de acuerdo a investigaciones realizadas, que los conductores que han sido víctimas de este espectro, más nunca vuelven a recuperar la mente, queda descontrolada para siempre.

Aún no se conoce, si la mujer en algún momento fue una hechicera, o sencillamente una mujer que muerta en la carretera, y se dedica a buscar venganza.

El Duende

En un pueblo del Salvador, vivía una hermosa joven a quienes todos los hombres la enamoraban, un buen día se encontraba desayunando frijoles con tortillas, repentinamente se fue arrojado un pedazo de la pared sobre su alimento.

Pero, la muchacha no le dio importancia a lo que ocurría y continuó comiendo su comida, cuando llega su abuela, le cuenta lo que le sucedió. Luego de escuchar las narraciones de su nieta, la viejecita la observó fijamente y le exclamó:

  • Es el colmo, mi querida, ¿Por qué siempre todo lo peor te tiene que ocurrir a ti?

Luego de la conversación de con la abuela, la joven fue a lavar los platos, al estar haciendo su tarea, sintió que le arrojaron tierra desde el techo, pero, la muchacha siguió lavando las ollas como si nada la perturbaba hasta que termino todos las labores de la casa.

Al terminar sus tareas, se dispone a descansar, enciende una luz para leer un libro, ya eran las 7:00 de la noche, cuando de repente una teja se desprende y cae cerca donde estaba sentada, la teja del impacto quedó hecha polvo.

Se encontraban todos reunidos descansando y hablando un poco, entre esos el padre de la joven, la abuela, el padre, la madre y una vecina, quienes quedaron asombrados al observar una huella que quedaba en el piso.

El padre de la muchacha, enojado se levanta de su aposento y exclama:

  • Quien se atreve a arrancar las tejas del techo de la casa?

El padre fue interrumpido por su hija, quien le contó lo ocurrido por la mañana y luego por la tarde. Mientras que la madre de la joven, exclama:

  • A quien se le ocurre hacer una cosa así?

Durante esa noche, la joven gritó tan fuerte que las luces se encendieran dentro de la casa, el padre de la muchacha corrió hacia su habitación, se armó con un palo, comenzó a revisar cada rincón de la casa, esperando encontrar a la persona que interrumpió la tranquilidad de la familia. Luego de una intensa búsqueda, el hombre regresó a su habitación, sin encontrar rastros de ningún intruso.

Siendo, como las 10:30 de la noche, se escuche un estruendoso ruido.

  • La muchacha, asustada, dice: ¿Qué es lo que ocurre? Parece como si lo
  • Sus utensilios de la cocina hubiesen sido lanzados al piso.

Después de tantas interrupciones y sustos, los habitantes de la casa no conciliaba el sueño. Al día siguiente por la mañana, notaron algo raro, el agua para bañarse estaba congelada, debieron de calentarla para bañarse.

Pero, ese día el agua estaba como de costumbre con una temperatura cálida, pero finalmente el misterio fue develado, cuando el padre se da cuenta que en la tierra habían unas sorprendentes huellas, antes no vistas, parecidas a las huellas de un duende.

El duende, siempre se encuentra presente en las leyendas salvadoreñas, los cronistas mantienen que es una criatura no peligrosa, que en ocasiones se enamora perdidamente de las jóvenes más bellas del pueblo.

Cuenta la leyenda que no hacen maldades, hasta que se da cuenta de algo incorrecto en el comportamiento de las jóvenes.

La Flor de Amate

Los habitantes salvadoreños, tienen la creencia que el árbol de Amate encierra dentro de él un gran misterio. Cuentan en su leyenda que las personas, que se sientan bajo su sombra, por la noche serán asustados por un fantasma.

Sin embargo, todas las leyendas sobre la flor de amate, es importante prestarle la debida atención, muchos pobladores afirman que únicamente los niños y las personas sordomudas, son quienes pueden observarla.

Muchas de las veces puede ser visualizada en las noches de luna llena, y para tenerla dentro de tus manos, debes poseer un pañuelo de color blanco, para ser envuelta, por lo que la flor más nunca se irá.

Cuenta la leyenda, que las personas que puedan tenerla son afortunados, gozarán por mucho tiempo de buena suerte. Pero, se debe tener mucha cautela que la flor no se esfume, si ocurriera, la riqueza se desvanecerá con ella. Los más conocedores narran que para tomarla, el secreto se basa que quien desee hacerlo, debe ubicarse junto en el lugar en donde la flor se arrojada, además el día preciso a las 12:00 de la noche.

Otras versiones sobre la flor de amate, cuentan que para poder atrapar esta maravillosa flor, se debe retar al diablo a una contienda. Si el retador gana la pelea, le serán concedidos todos sus anhelos, mientras que gozará de larga vida y exitosa.

Pero, si sucede lo contrario, la persona que resulta dominada por el diablo, su alma será llevada al inframundo, permaneciendo para siempre.

Es importante señalar, que este árbol únicamente se cultiva durante todo el año en territorios del Salvador y en zonas con temperatura cálida.

Chasca del Agua

Cuenta la leyenda sobre Chasca del Agua, que en tiempos lejanos habitó en “Barra de Santiago”, un cacique jefe, quien era conocido como un hombre fuerte y de malos sentimientos pero con mucha fortuna.

Este aguerrido indio, había arreglado en matrimonio a su hija Chasca, muy conocidas en el pueblo, con el príncipe de una tribu vecina. Un buen día la hermosa muchacha por la orilla de la playa, en eso, conoce a un hermoso pescador de nombre Acayetl.

De inmediato entre los dos hubo una fuerte conexión, quizás a lo que llaman amor a primera vista, lo que traduce que cuando sus miradas se entrelazaron, quedaron empedernidamente encantados el uno del otro. Como era de esperarse, el padre de Chasca, no aceptaba de ninguna manera los amores entre los enamorados, además tenía todo preparado para que su hija contrajera nupcias con el príncipe.

Pero, la joven se levantaba en horas muy tempranas, para salir escapada hasta llegar a la orilla de la playa, donde la aguardaba en una embarcación su enamorado Acayetl.

El apuesto joven, se acercaba lo que más podía y entonaba con su encantadora voz, canciones de amor, con las que hechizaba su espíritu y corazón.

De esta manera, transcurrieron algunas semanas, hasta que el cacique descubrió lo que sucedía, cuentan que una mañana muy helada y gris, cuando Chasca esperaba la presencia de su enamorado, cuando sorpresivamente escuchó el chiflido de una flecha cuando es disparada.

De inmediato, el joven cayó sin vida, el cacique le apuntó el disparo justo en el centro de su corazón, en cuestión de segundos, el agua del mar se tornó de rojo púrpura.

Por supuesto, la joven Chasca lloró amargamente al compás del sonido de las olas del mar, por tener la mala suerte de presenciar la muerte de su amado, sin poder actuar.

Chasca, sentía un profundo dolor en su espíritu por la pérdida del amor de su vida, por lo que tomó la decisión de acompañarlo al más allá, entre su pesar se ató una fuerte roca a su cintura.

Luego se introdujo a las aguas del mar, y empezó a nadar tan fuerte como sus fuerzas se lo permitían, hasta que las olas las arrastraban mar adentro. Después de este acontecimiento, los pescadores de la zona, narraban sobre una mujer luciendo traje blanco y rodeado de plumas se observaba durante la luna llena, que paseaba en el mar sobre una canoa blanca. Actualmente, los habitantes de Barra de Santiago, cuentan la leyenda sobre Chasca a quien le dicen la diosa del agua.

El Justo Juez de la Noche

La leyenda del Justo Juez de la Noche, es una leyenda famosa salvadoreña, se trata de una deidad mitológica de su cultura, quien se le aparece a los pobladores que caminan por los senderos campestres en horas de la madrugada.

Muchos afirman que han visto a esta criatura, lo describen como un jinete que lleva puesto un traje elegante de color negro, sobre un animoso caballo del mismo color. Esta criatura, lleva en su mano derecha un látigo para castigar a todo aquel que se le atraviese a su paso, a pesar de que no cometer ninguna falta.

Ciertas personas aseguran que es un individuo de tamaño pequeño sin cabeza, pero, esto no puede ser visualizado fácilmente, porque el traje emana humo espeso, que no permite que lo que está cerca del jinete, el ambiente se vuelve oscuro y opaco.

Cuentan que la leyenda pretende, escarmentar a las personas noctámbulas para que continúen con esta forma de vida.

Cuentan que, el significado de “justo juez”, en esta leyenda, tiene relación con el comportamiento de la persona, sin importar si la falta es grave o no, de todas formas recibe los mismos golpes, sin conocer si la víctima había robado o sencillamente ingirió  unas copas demás.

La Cuyancúa

Cuenta la leyenda sobre la cuyancúa, que es un espectro espantoso, es una criatura en forma de monstruo combinada entre serpiente y cerdo. En la mitología maya, esta deidad se conocía como el mensajero de las lluvias.

Para esos tiempos, los campesinos pedían que se presentará Cuyancúa conocían claramente que venían tiempos de tempestades.

Se cuenta, que por lo general se aparecía en el territorio norte de Izalco, zona donde la tierra temblaba con el sonido espantoso.

Es una deidad, que no puede caminar, para trasladarse se arrastra y hace que la tierra se mueva junto a su paso. Las personas ancianas, que mantienen que lo escuchan por las noches cuando hay tempestades, de inmediato se arrodillan a rezar pidiendo por su salvación, ya conocen que se acercan tormentas y destrucciones fuertes.

Actualmente, esta leyenda se ha convertido en una atrayente narración a los turistas, los extranjeros son invitados a visitar el balneario de Atecozol, debido a que los pobladores mantienen que se encuentra la morada de la Cuyancúa.

Muchos cuentan, que esta deidad no trae consigo calamidades naturales a poblaciones salvadoreñas, es todo lo contrario la criatura tiene la capacidad de crear nuevas vertientes de agua cristalina y pura.

Cuentan los lugareños, quienes tienen la creencia antigua dejada por sus ancestros, que parte de esta criatura se arroja en un terreno árido y en segundos, se inicia el proceso de la formación y crecimiento de un afluente de agua fresca y cristalina.

Nuestra Señora de Santa Ana

Cuenta la leyenda, que un buen día muchos indígenas se dirigían en peregrinación llevando consigo una imagen religiosa de la virgen, camino al pueblo de Santa Ana. Los hombres agotados de caminar y ante la entrada de la noche, tuvieron que resguardarse en ese lugar para pasar la noche.

En una zona conocida como Sihuatehuacan, y debajo de una ceiba de un enorme tamaño, los hombres se dispusieron a descansar y acomodarse para dormir.

Al día siguiente, muy temprano por la mañana cuando el sol se asomó, los peregrinos decidieron continuar su camino, para llegar a tiempo al templo donde se colocaría la imagen religiosa, pero,  la imagen no fue posible que la trasladaron, pesaba gigantescas toneladas.

Ante el acontecimiento, a una pueblerina se le ocurrió la idea, que ante tal situación se debería de construir una capilla para colocar la imagen, porque era un anhelo divino que imploraba la dejaran en ese lugar.

Otra leyenda sobre Nuestra Señora de Santa Ana, reza, que al ocurrir el hecho de la “Revolución del 44”, uno de los batallones estaba por vencerse, ya no tenían municiones y sus armas ya no les respondían.

Cuando de repente, uno de los militares pudo visualizar como se les acercaba una hermosa dama que llevaba guardado en su delantal un bulto. La mujer, se aproximó a los hombres y les entregó una ánfora con agua, y les dio de beber, de inmediato como un milagro la contienda terminó a su favor.

La Mona Bruja

Cuentan las leyendas salvadoreñas, que las monas eran unas criaturas adivinas, quienes rezaban y conjuraban con la capacidad de convertirse en forma de un chimpancé, sólo las diferenciaba el tamaño de mono.

Según los relatos de la mona bruja, se trataba de las más significante entre todas las hechiceras, con la particularidad de correr y brincar velozmente entre la cima de los árboles por todos los bosques, para atrapar a sus enemigos rápidamente, mientras que los atacaba sorpresivamente.

Las batallas entre las monas, se trataba de sucesos terribles, mientras peleaban se carcajeaba espeluznantemente, emitían chillidos y gritos ensordecedores, haciendo que las víctimas quedaran inmóviles por el temor que sentían.

Sin embargo, cuentan, que si existieron algunas personas que se salvaron de las garras y maldades de las monas bruja, sin embargo su alma la perdieron.

La Carreta Chillona

Cuenta la leyenda, que tiempos pasados, vivía un hombre a quien llamaba Pedro el malvado, nombre que le daban porque no tenía fe. En San Isidro Labrador, en fecha 15 de mayo se celebraban las fiestas patronales. Todas las personas llevaban sus carretas para que recibiera la bendición del sacerdote del pueblo.

Mientras tanto, el incrédulo Pedro, también llevó su carreta, pero acompañado de más intenciones. Se ubicó, a una distancia a las demás carretas y peras, cuando el sacerdote lo llama para que se acerque, comenzó a profanar y burlarse del religioso, mientras que le gritaba que su carreta estaba bendecida por el mismo demonio.

Mientras, que intentaba entrar al templo con la carrera, pero los bueyes que la llevaban soltaron la carreta y comenzó a rodar calle abajo con el hombre montado en ella. El sacerdote lo condenó y le exclamó que andaría sobre su carreta por la eternidad.

A partir de ese momento la carreta chillona, recorre las carreteras, caminos y poblados sin los bueyes, que la conduzcan y bendecida por el demonio. El ruido de las ruedas de madera espantan a los habitantes, quienes han sido testigo del particular chillido que genera la carreta. Cuenta los sabios y conocedores abuelos, que la carreta chillona atemoriza a los pueblos y personas que viven y no mora entre ellos el amor y la armonía.

La poza del Bululú

Cuenta la leyenda legendaria, del departamento de Sonsonate, está el río conocido Sensunapán, narran que esta historia ha sido transmitida de generaciones en generaciones.

En el mencionado río Sensunapán, existe una poza a quien le llaman Bululú, que tiene una magia encanta, debido a que en ese lugar aparece una jaula de oro, que está repleta de brillantes y jabón plateado.

Estas prendas le pertenecían a una hermosa doncella india, quien un buen día salió de paseo por la zona, y al observar la poza del río se fascinó, que deseo bañarse en la zona más llana cuando, se dejó llevar por las encantadoras aguas que entró el descuido, se resbaló en una roca y como no podía nada se ahogó dentro de ella.

Muchos visitantes y llenos de curiosidad y avaricia han intentado llevarse los objetos, pero, por cuestiones misteriosas, cuando desear tocarlos, éstos se desaparecen y aparecen en otra parte de la poza.

Todo aquel que ha conseguido tocarlos, ha caído en la profundidad de la poza, y no puede salir de ella, mientras que aquellos solo admiran los elementos sin intenciones de tocarlos ni poseerlos, han sido bendecidos y han encontrado beneficios y riquezas para su hogar.

La chancha bruja

La leyenda cuenta, que este personaje de la changa bruja, se trata de mujeres con la obsesión de convertirse en esta criatura, que acompañadas por la oscuridad de la noche, y en lugares solitarios, se sienten seguras, donde proclaman conjuros y dicen oraciones demoníacas, además de hacer rituales donde dan tres vueltas hacia atrás y otras tres hacia adelante.

Según la leyenda, esta acción es para echar el alma por la boca, que almacenan en un guacal que llevan siempre consigo para estos rituales. Una vez que terminan con el ritual, las mujeres se transforman en chanchas con un gigante tamaño, son agresivas, enérgicas y de color negro.

Cuenta la leyenda, que muchos indígenas confiados, y con imaginación, estas criaturas han sido observadas provistas de pantano podrido, caminando rápidamente por las calles, mientras que emiten sus acostumbrados sonidos.

Muchos que han visto peleas entre estas criaturas y sus víctimas, que cuando una chancha bruja se aproxima a una persona que desea hacerle daño, llega con fuertes chillidos y después la ataca con rabia.

La víctima, sintiéndose embestida por esta gigantesca criatura, la invade el pánico y busca correr, pero la chancha no le permite huir, le cae a golpes y mordidas en su piernas hasta que cae el suelo, y de inmediato la golpea tan fuerte que pierde la consciencia.

Al día siguiente, la víctima se despierta con dolores en todo su cuerpo a causa de los golpes producidos por la chancha, muchos sostienen que amanecen sin sus pertenencias, así como existe la chancha bruja, también existen otras desagradables criaturas.

El Gritón de medianoche

Cuenta la leyenda sobre una criatura llamada el Gritón o Gritón de medianoche, su madre es una india que echada de su propia tribu, mientras que caminaba en la oscuridad de la montaña, fue atacaba y tenida por el diablo, de este encuentro concibió un niño conocido el Gritón,  una criatura que su cuerpo es mitad humano y la otra parte de demonio de un enorme tamaño.

Emite de su fuerte garganta un espeluznante grito, teniendo la capacidad de arrancar de raíz a cualquier arbusto, la tierra puede llegar a temblar, y las afluentes de agua se desbordan, además de horrorizar a las personas que escuchan su lamento.

Se dedica a atosigar a las personas que acostumbran atravesar la montaña en altas horas de la noche, y cuentan que muchos quienes han escuchado su grito, padecen de malestares en su cuerpo y fiebres altas.

Mientras que otra versión de esta leyenda, sostiene, que el Gritón era un espíritu en pena de un hombre carretero, que andaba a media noche gritando a todo gañote en la cima de las montañas, y su alarido se escuchaba desde lejos y por todas partes. Los lugares preferidos eran los caminos que no tenían salida, la cúspide de los bosques, y las noches que estaban en total y absoluta calma, cuentan que su particular grito es parecido a quienes arrean ganado.

Muchos pobladores, afirman que han visto a esta criatura, lleva puesto un gran sombrero de ala ancha, fumaba tabaco y se traslada en una mula de color negro con orejas enormes. En el caso, que a una persona se le ocurra gritar igual que él, se molesta gritando más fuerte al punto de reventar los tímpanos y dejar completamente sordo a quien lo imita.

La puerta del Diablo

La puerta del diablo, es un lugar que existe dentro del municipio de Panchimalco en San Salvador, es una zona hermosa que atrae a muchos visitantes por lo que es reconocido como un territorio turístico.

Entre sus formación tiene una enorme fisura formado por dos enormes rocas que se encuentran clavados en la cima del cerro conocido El Chulo, de donde se puede visualizar todo su alrededor.

Este lugar está localizado a un kilómetro del parque conocido Balboa, ciertamente el nombre de esta atractiva zona es Cerro Chulo, pero, sus habitantes lo nombraron como la Puerta del Diablo, basados en la forma que se encuentran las dos rocas.

Sobre esta leyenda existen varias versiones, relatando aquella de la época de la colonia, la propiedad tenía como sus dueños a la familia Renderos, y su preciosa hija era conquistada por el propio demonio. Los temerosos padres, pidieron apoyo a los vecinos para agarrar al maléfico enamorado, lo corretearon por todo el pueblo, y al encontrase apresado destruyó la roca.

Cuenta otra leyenda, que el demonio se transformó en un bravío toro cuando luchaba con el padre de la muchacha, durante la batalla destruyeron la gran roca, al extremo que se partió en dos trozos formando una gigantesca puerta, que actualmente es visitada por muchos turistas tanto nacionales como extranjeros.

Pero, cuentan los relatos que la verdad, son formaciones rocosas que se levantaron en el lugar a través del tiempo y la naturaleza.

El Partideño

La leyenda sobre el Partideño, narra sobre un anciano muy conocido en el Departamento de Chalatenango. Cuentan, los lugares que se han encontrado con su presencia, que no usa zapatos, por lo que anda con el pie a lo natural, lleva puesto un enorme sombrero, razón por la que igual es conocido como “Sombreron”

Habita dentro de una caverna que está ubicada en el cerro San Ignacio, vive con muchos animales tales como: gallinas, chompipes, que son las gallinas, vacas, cabras, patos, gatos, perros, y otras especies del reino animal. Es un hombre que tiene grandes tesoros y dinero, que frecuentemente se dedica a sacar el dinero para colocarlo a sol sobre cueros de res, es un anciano no muy amigable, su carácter es sereno y callado, siempre lo acompaña un látigo.

Entre sus características, goza de dones particulares, tiene habilidad para dominar el ganado, quien le obedece y le sigue a cualquier parte. Caminaba por cualquier sendero, y potreros, y los animales al verlo se iban tras él.

Este hombre, viajaba a otros países vecinos por cuestiones de negocio, vendía gran parte de su ganado, y al retornar venía con nuevos animales para negociar en nuestra nación. Cuenta la leyenda, que los negocios con el ganado, fue incrementando su fortuna, pero, cuentan los rumores que actualmente está aprisionado en uno de los estados salvadoreños, por mantener cuentas pendientes por cancelar.

El peñón de Cayaguanca  

Existe el conocido peñón de Cayaguanca, la leyenda reza que se trata de una gigantesca piedra que está ubicado en el cerro de San Ignacio, Chalatenango, un poblado que limita El Salvador con Honduras.

Desde hace mucho tiempo, a los alrededores de San Ignacio, había un poblado indígena quien su jefe era un cacique de temple fuerte, y éste tenía una hermosa hija, que era deseada por casi todos los jóvenes del pueblo, entre los que se encontraba Cayaguanca, un elegante, apuesto y gallardo joven guerrero, pero tenía como defecto que era de origen humilde y pobre.

El corazón de la doncella, está prendado del amor del apuesto guerrero, y a espaldas de su padre, se miraba y le entregaba todo su amor a su enamorado. Un buen día, el vil cacique descubre los amores de su hija con Cayaguanca, y cegado por la furia, ordenó que atraparan al joven indígena, luego autorizó para que lo trasladarán a la cumbre de una montaña, que lo atarán a una enorme roca, quedando a la intemperie, cubierto de frío y atacado por el hambre.

De esta manera, fueron transcurriendo los días, mientras que el indio guerrero lloraba desesperadamente y gritaba sin parar en aquella solitaria cumbre el nombre de su amada novia.

El gemir y lágrimas de Cayaguanca, anegaron todo aquel lugar, al tanto que se convertía en una gigante roca, hasta que lo cubrió totalmente formando un gran peñón que actualmente es conocido por su nombre.

La joven enamorada a los pocos días falleció de amor. Cuentan, que en la oscuridad de la noche y las más frías, se escuche en el silencio de aquel bosque y en la lejanía de la cima la voz del indio guerrero llamando a su amada novia.

Es la leyenda que narra sobre aquel joven que su único pecado era ser pobre, el peñón Cayaguanca, se encuentra ubicado a unos mil metros de altura.

La giganta de Jocoro

La leyenda narra desde 1908, donde los pobladores encontraron un territorio, que originalmente llevaba por nombre San José, y actualmente se conoce como cerro El Gigante, en este lugar hallaron osamenta de humanos, que al realizar investigaciones pertenecían a un individuo de un tamaño aproximado a los dos metros de alto.

De estos huesos, hasta la presente no se tiene mucha información, lo que si es cierto que fueron traslados a otro país para sus investigaciones. Para ese momento, existía el alcalde de nombre Santiago Mata, quien encargó a una persona llamada Neftalí, para que elaborara una imagen tallando su rostro en madera, y éste la coloreo, después construyó el cuerpo, de manera que cualquier persona ingresará a su interior para hacerla girar haciendo parecer que danzaba.

Aquel particular hallazgo, fue un acontecimiento que alarmó a los pobladores, dando motivo para la creación del mito popular, que finalmente se transformó en la leyenda de la “Giganta de Jocoro”, una narración que con el pasar del tiempo, dio motivo para que fabricaran una muñeca alta, que va junto a un grupo de enmascarados, danzan durante todo el mes de febrero, por todas las calles y rincones del municipio.

En honor a la confección de enormes muñecas, además de honrar la tradición del municipio, en fecha 3 de agosto de cada año, se lleva a cabo el Tercer Festival Giganta de Jocoro. En el transcurso de los años, las conocidas “Gigantas de Jocoro”, son famosas en El Salvador, bailando en los coloridos desfiles y fiestas patronales de diferentes municipios del todo el país.

La Giganta, es apreciada por los pobladores jocorenses, la admiran y quieren como parte de su patrimonio cultural, sin embargo, no ha recibido tal honor, mientras que su vivienda principal se encuentra en Barrio Nuevo, bajo el cuidado y afecto de la familia Lazo. Mientras tanto, muchos salvadoreños han fabricado réplicas para tener lucro de esta popular muñeca.

La Piedraviva de Nahuizalco

La leyenda narra, sobre esta piedra, que se traslada de un lugar a otro, debido a que ella habita el espíritu de una princesa maya.

Hasta el momento, no han descubierto cuando llegó a este lugar, sin embargo, cuentan que mucho antes había sido vista en las proximidades de Juayúa. Actualmente, la Piedraviva, se encuentra en el Cantón Guacamaya, en Nahuizalco, Sonsonate, El Salvador, en la calle que lleva el nombre de Technical o Teocuicatl, que quiere decir: alabanza, canto sagrado.

La calle tiene una formación natural de un  pasillo, o quizás fue construido por el hombre con escaleras que rememoran los peldaños de las pirámides mayas. En este lugar, existe una formación de un balcón natural, que es una pequeña cueva que lleva justo a donde existió la Piedraviva por largo tiempo.

Los abuelos narran que en este espacio, sepultaron a Atlakaki, que quiere decir indomable, quien era hija del indio Atonal. La joven fue enterrada viva con enredadera de tule alrededor de todo su cuerpo.

Cuentan que éste le ocurrió a la princesa, porque pretendió envenenar a un español poderoso, quien la había esclavizado y buscaba muchas veces abusar de ella, y tenerla como concubina, que el hombre estaba prendado de ella por su especial belleza, pero ésta le grito que jamás sería su esposa, ni tampoco esclava de un invasor extranjero, pero que si la respetaba ella le gustaría deliciosos manjares para él.

Pero, el astuto español, algo le parecía que no andaba bien, por lo que le dio de comer la comida dañada a uno de sus esclavos, y éste al instante se desvaneció revolcándose de dolor, mientras que salía espuma por la boca, lo que hizo que el español se percatara de la maldad.

Cuenta la leyenda que Atlakaki, había empleado veneno de serpiente coral, en un sustancioso plato de cereal de maíz o chilate.

Leyenda del cacao

Cuenta la leyenda del cacao, que este fruto delicioso, era un obsequio que se le entregaba únicamente a los dioses, y era para ser ingerido por personas de la alta realeza. El vocablo “cacao”, proviene de Olmeca y del lenguaje maya “kakaw”, la palabra se asocia con el chocolate “cacahuatl” es náhuatl.

Al parecer no se tiene preciso, el origen del cacao, y que continúa siendo un misterio, pero la mitología prehispánica de México, relaciona a dos dioses: Quetzalcóatl, figurado como una “serpiente de plumas hermosas”, y Ek-Chuah, “Dios del cacao, de la guerra y favorecedor de los mercaderes”.

La leyenda narra que Quetzalcóatl, Dios que simboliza la vida, la luz, la sabiduría, la fertilidad y el conocimiento, además de patrón de los vientos y del día, le obsequio el arbusto del cacao a los hombres como recompensa de su amor, y fidelidad a su esposa, este eligió sacrificar su vida antes de señalar el territorio donde estaba oculto el tesoro de la ciudad.

Una vez que fallece la princesa, su sangre tuvo la capacidad de fertilizar la tierra para generar vida al árbol del cacao, en ese momento conocido como cacahuaquchtl.

El fruto del cacao, posee un sabor amargo, que los legendarios vinculan con el padecimiento que había sufrido la princesa. Los Olmecas, hacían polvo las semillas de cacao que mezclaban con agua y tomaban sorbos de la exquisita semilla en sabrosas bebidas.

Con el transcurrir de los años, la tradición del cacao se popularizó a diferentes poblaciones mayas y aztecas. Para esa época la semilla del cacao era empleada como monedas y unidades de medida. En tiempos de contienda, las culturas, azteca, maya y Chichimeca, usaban el cacao como impuesto en los territorios conquistados.

Según la creencia de estas civilizaciones, el cacao era símbolo de prosperidad, que se usaban inclusive en rituales religiosos en honor a Quetzalcóatl y a otras deidades.

Nabá o la leyenda del bálsamo

Cuenta la leyenda que Nabá era una hermosa princesa, enamorada del príncipe Huitzi, pero el Atlacatl, no aceptaba el amor y la unión entre la bella joven y el príncipe, por considerarlo su enemigo acérrimo, debido a que provenía de los maya-quiché.

Rechazo categóricamente la conquista del joven enamorado, porque éste no poseía buena posición en la realeza, entonces, el príncipe agarra de manera violenta a la doncella que estaba junto a su padre.

Siendo en el mes de mayo, una noche de tormentas, rayos y centellas, las aguas de los ríos inundaban el territorio y desde las tupidas montañas de la costa, se alcanzaba a escuchar el estruendo del océano Huitzi, intentando asombrar al listo Atlacatl, pero fue sorprendido por una fuerte asechanza.

Sus soldados que lo acompañaban quedaron regados en el campo, que quedó con una alfombra de cuerpos fallecidos y otros heridos. Entre los asistentes heridos, estaba abandonado el cuerpo del príncipe Huitzi.

A la princesa Nabá, le llevan la novedad del acontecimiento, de que su enamorado lo habían dominado y era posible que su cuerpo yacía en el campo de batalla, se aprovechó del momento que los contrincantes festejaban la victoria, y se fue al lugar con seis de sus mejores amigas que la admiraban, se fueron en altas horas de la noche lóbrega y arribaron al sitio de aquel fatídico hecho.

Por órdenes de Nabá, durante esa noche triste y fría, las seis mujeres estuvieron vendando y deteniendo la sangre que fluía de los cuerpos heridos de sus opositores, además les daban de beber el último sorbo de su agua en sus suaves manos.

Al amanecer junto con el brillante sol, Atlacatl, uno de sus espía,  le llega  con la noticia de lo que estaba sucediendo, presenció el lugar, y para su asombro lleno de ira observa cómo su amada hija colocaba entre sobre sus piernas, la cabeza sin vida de Huitzi.

El rey enfurecido, por la actitud de su hija, se acercó a un guerrero y tomo el arco y la flecha traspasando el frágil  e inocente cuerpo de su doncella. Las otras jóvenes que acompañaban a la princesa, también fueron asesinadas, y las sepultaron en un lugar histórico.

Con el transcurso de los años, aquel lugar histórico y envuelto en misterio, vieron crecer siete espectaculares y majestuosos árboles, hasta la presente no se ha conocido de que se tratan, lo más cierto que se brotan un exquisito olor que invade todo el lugar, además de emanar un líquido color púrpura que sana heridas.

Cuenta la leyenda, que los árboles son considerados un bálsamo, por lo que fue bautizado el árbol milagroso “Nabá”. En aquel sombrío territorio de la costa del Pacífico, ahora conocida “Costa del bálsamo”, desde entonces florece el Nabá sagrado, árbol con hermosa presencia, poderoso y sanador de heridas, no le importa si ayuda a sus enemigos.

La leyenda del maíz rojo

Cuenta la leyenda del maíz rojo, que la cosechas de este importante alimento para los hombres que trabajan la tierra, la cosecha, y eran conformes con comer, dormir y amar y crecer, esto ocurría en las épocas

Pero, la suerte los acompañó en este año, con mucha alegría, celebraban que las lluvias llegaban a su territorio con lágrimas a sabor de alegría y festejo, la luna se hizo cómplice con su brillo alumbrando las aguas del río como si eran de plata. Mientras que los indios arrojaban granos de maíz y perfectos como los dientes de sihuapil, sobre aquella tierra fértil a la espera de producir las hermosas mazorcas.

Por no decir, que cuestiones de días, el terreno se convirtió en una alfombra con delicadas hojitas que solo bebían y respiraban la luz de la luna, por lo que fueron creciendo y desarrollándose. La diosa Tucuxi, una joven morena y hermosa, buena y noble, sencilla e inocente, quien desde la cima observaba la tarea de los indios, y para premiarlos, les obsequio una cosecha abundante y frondosa.

Entonces, bajo desde la cima hasta los verdes maizales, donde las plantas ya tenían su fruto, bellas y jugosas mazorcas, que tenían más tamaño que los propios indios. Comenzó a divertirse entre los maizales, que estaban fervorosos de júbilo al sentir y escuchar el roce del viento.

Aunque, entre los hermosos tallos de las plantas de maíz, la maleza había poblado una parte para resguardarse del sereno, y cubrir la mínima y frágil gota de lágrima que abandonan los grillos al salir el sol.

En el lugar, había indiscretas e inoportunas espinas, que lastiman las delicadas plantas de los pies de la diosa Sucu Xi, por lo que comenzaron a brotar gotas tibias de sangre con un tono de rojo puro. Enseguida la diosa, sintió un fuerte dolor, se fue a su casa, dejando que la sangre fluyera junto a su andar, y caían sobre aquellos hermosos granos que tenían las mazorcas, que estaban abiertas por las travesuras de las aves.

Entonces, los perfectos granos bebieron la sangre y se convirtieron de color blanco puro en tonos rojos, con un rojo tan hermoso como la misma sangre que habían embebido.

Llegó el momento, que los indios deberían de recoger la cosecha, y para su asombro hallaron una mazorca con los granos tan rojos color púrpura como la sangre de aquella hermosa diosa, desde ese momento nació el maíz rojo.

La barranca del Sisimico

El lugar conocido como la barranca del Sisimico, es un territorio de gran importancia para los estudios del tema geológico, especialmente el Departamento de San Vicente, por su riqueza paleoecológica, por sus hallazgos de fósiles marinos y terrestres que están insertados en las paredes sedimentarias de la barranca.

En tiempos pasados, de esos terrenos se sacaron una voluminosa osamenta intacta, quizás pertenecía a un Mastodonte Angustidens, que más tarde se le diera como regalo al Papá, la que fue expuesta en el Museo del Vaticano.

Los habitantes del pueblo, ante aquel hallazgo de gigantescos huesos, mantienen la creencia que fueron tierras habitadas por gigantescos seres mitológicos.

A partir de esto, se originó la leyenda de la barranca. Muchos, sostienen que en este lugar vivía un gigantesco a quien bautizaron con el nombre de Sisimico, quien descansaba en amplios espacios, mientras que colocaba sus brazos en las paredes, quien disfrutaba con su ojo ciclópeo de las bellezas naturales que lo rodeaban.

La palabra “Sísimico” es una palabra náhuatl, formada de vocales simples “simitl”, qué quiere decir duende o hechicero, y “co” sufijo, que significa osea, finalmente traduce: territorio de duendes o adivinos. Pero, en el año 2009, a causa de fenómenos naturales “La Barranca del Sismo” junto a su belleza y su agua cristalina y de tono azul, se desvanecieron.

Comizahual

Es una leyenda, que narraban algunos indios de la región, sobre Comizahual, era una mujer de piel blanca quien practicaba el arte de la magia, lugar habitado por indios Lencas de las fronteras de El Salvador y Honduras.

La leyenda continúa, relatando que doscientos años previos a la conquista hispánica, a inicios del siglo XIV, había arribado a Cerquín, una mujer a quien se hacía llamar Comizahual, que quiere decir “tigre que vuela”, debido a su sabiduría, los pobladores indígenas apreciaban el tigre, por lo que le asignaron el nombre.

La señora Comizahual, era toda una heroína en el territorio conocido Cealco Quin, y los lugareños veneraban ídolos con caras de tigres, llevando consigo una enorme piedra con tres puntas, y en cada una tallado tres caras desiguales. Cuentan, los indios que a Comizahual, la trasladó al lugar el viento, mientras que la piedra contaba con el don de triunfar en las contiendas.

La sabia heroína y semidiosa, construyó un gran imperio, mientras que concebía a tres hijos, cuentan que no conoció ningún hombre, pero si contaba con tres hermanos, que una vez cuando le llegó la vejez, repartió las tierras y daba buenos consejos para tratar a los súbditos.

De inmediato, giró instrucciones para que construyeran una cama por casa, cuando de repente se sintió un enorme relámpago con truenos, y al voltear la mirada observaron un hermoso pájaro que volaba, a partir de ese instante más nunca se conoció el paradero de aquella encantadora señora.

Muchos llegaron a creer que el pájaro era ella que había volado hacia el firmamento. Desde ese acontecimiento, y con la llegada de los españoles, los indios celebran ese día con fantásticos ritos y fiestas.

Cuenta la leyenda, que Comizahual, preparaba muchos encantos, creo en Cerquin una religión especial, y en honor a sus prácticas y enseñanzas de orden religioso, los indígenas lencas, veneraban al Gran Padre “Intipucá”, y a la Gran Madre “Ilanguipuca”, a quienes le robaban por su salud.

Además, narra la leyenda que finalmente los hijos y hermanos de Comizahual, eran los jefes que comandaban la provincia de Cerquín, personas educadas, con buenas costumbres, personas valientes y de carácter guerrero.

El Volcán de Izalco

Cuenta la leyenda que en una población conocida como Izalco, existía un cabildo con una enorme excavación y la distancia se podía aprecia la entrada dos túneles.

Los habitantes narran que en algunas ocasiones extraían tierra para preparar adobes, mientras que descubrían aquella semejante estructura. Mientras tanto, ciertos curiosos ingresaban a los tunes para explorarlos, y no encontraban a donde terminaban.

Pero, con la llegada de una alcalde, quien ordenó que cerrarán el ingreso a los tunes, con el pasar de los tiempos, un conocido poblador a quien nombran Don Julián Sisco, era un indio quien comprendía y habla perfectamente el español, comenzó a relatar la leyenda izalqueña, asegurando la veracidad del cuento de aquel subterráneo y todo comenzó a ser interesante.

-Si señor, en ese lugar el diablo guardó su tesoro, cuando lo extrajo de otro lugar donde estaba enterrado.

-En donde guardaba el tesoro?
-Ah ya, usted ve, eso no lo conoce usted?

-El tesoro estaba en un lugar especial que él mismo elaboró en el cerro.

Con gran entusiasmo e interés, le pide a Don Julián, que le relate la historia.

Cuentan que existían una avariciosa pareja: el marido y su mujer, que sus nombres no se conocen hasta ahora, porque nadie se atrevió a mencionarlos, después de la terrible calamidad que terminó con su existencia y sus tierras. Estos habitaban en una enorme hacienda, justo donde está el Volcán, éstos alquilaban sus tierras a los humildes indígenas, quienes eran sus víctimas continuamente.

Las cosechas creían benditas por el Altísimo, las mazorcas de maíz tenían eran de gran tamaño y hermosas. Pero el afortunado hombre y su mujer, eran de corazón malévolo con la ambición desenfrenada.  Los indios, cada que vez que iban a pagar sus deudas, le cobraban demás, o se quedaban con toda la siembra.

Cuentan los pobladores, que una noche, bajo una tormenta de rayos y centellas, los visitó en su gran hacienda un caballero enmascarado. Portaba anteojos de color negro, y botas elegantes de charol, montaba un bravío corcel.

El hombre encubierto bajo su vestimenta, mostraba una apariencia de persona millonaria, por lo que los patrones lo recibieron con gran atención y gentileza. Pero, como todo, el terror no se hizo esperar, los trabajadores que habitaban cerca de la casa, narraron que todos sintieron un terror al extremo de quedar mudos.

Para colmo, los animales también se comportaron con señales de pánico, los perros cayeron desmayados con las colas entre las piernas al tanto que no paraban de aullar, el ganado que estaba en el potrero se escaparon y corrían despavoridos hacia la montaña, con bramidos increíbles antes no escuchados.

De qué hablaron el misterioso visitante y los patrones?, es posible de algo, interesante y entretenido, bebieron hasta el amanecer, y se comportaron alegres durante la velada. Cuando se acercaba la aurora, el enigmático amigo, salió rumbo a su camino, mientras que le juraba regresar.

Así transcurrieron todas las noches, el misterioso hombre los visitaba desde que caía el ocaso. Entonces, la construcción del cerro, y dejando entrever aquel visitante, acompañada de la avaricia de los dueños de la hacienda, y en toda confianza, hablaron del fantástico y maravilloso tesoro que se encontraba sepultado en el lugar.

El muy astuto hombre misterioso, les dijo quién era él… el mismo demonio, para lo que pactaron que sacarían aquel codiciado tesoro. Para lo que planearon construir un pozo, que sería la tarea del hacendado y su mujer, quienes con su propia fuerza deberían de cavar el lugar señalado. Su fiel amigo, les juro que los visitará durante todas las noches para supervisar el trabajo.

Bueno, estuvieron de acuerdo, y comenzó la labor, luego de pasar tres días el pozo ya contaba con una gran profundidad, sin embargo, el excavador solo se dedicaba a lanzar la tierra en un barril que colgaba para transportarla.

La ambiciosa mujer, lanzaba la cuerda con gran habilidad, era obvio, existía alguien más que les colaboraba!, cada noche llegaba el principal actor del trato, mientras que una noche llegó el momento deseado por los tres ambiciosos malhechores.

Siendo una noche fría, oscura y bajo la sombra del visitante, el barril emergió dentro de la tierra repleto de oro y piedras preciosas, que con una tenue luz de la luna, las piedras destellaban colores inimaginables.

El gozo y ambición de los miserables, se podían escuchar dentro del pozo gritos de alegría, del cavador,  mientras que exclamaba: hay más, hay más, gritaba fervorosos y ansioso, y su mujer fuera del pozo también eufórico gritaba sin parar embriagada de la emoción.

Pero el demonio, igual pregunto, hay más?, quien se apareció justo en el momento soltando una feroz carcajada y agarro a la mujer por los cabellos y la arrojó dentro del pozo.

Esa misma noche,  aquel hombre misterioso el mismo demonio, cargo con el tesoro y lo guardó en el lugar conocido por él.

Por supuesto, que lo sucedido corrió en comentarios por todo el pueblo, llegando a oídos del sacerdote de la parroquia, se dirigió a la hacienda junto a muchas personas, con la intención de exorcizar el lugar condenado.

Sin embargo, con los actos de exorcismos, todo fue peor, cuando el religioso esparcía agua bendita por todo el espacio, ocurrió una situación increíble, de la entrada del pozo salían voces que paralizaban el cuerpo de susto. Se trataba de los lamentos de los condenados… Dios nos ampare y favorezca, todos los presentes se santiguaban.

Al presenciar las oraciones del sacerdote y de todos sus acompañantes, de las entrañas de pozo infernal empezó a brotar humo y llamaradas de fuego.

Curiosamente, era el vómito caliente de teshcal que estaba almacenado durante mucho tiempo, mientras que los amigos del demonio, por su condición de avariciosos y ladrones, abrieron abrieron y cavaron en su propia hacienda la puerta del infierno. Los indios cuentan, que la puerta del infierno es el mismo volcán de Izalco.

La piedra de la Conquista

En las adyacencias de Izalco, Sonsonate, está ubicada la quebrada conocida como Barrancas de los Olotes. En la época de la conquista, en este lugar, los izalqueños y españoles, batallaron cruelmente.

Cuenta la leyenda, que el astro rey “sol” se escondió por tantas flechas que lanzaban los bravíos guerreros. Sin embargo, los indios fueron dominados, por las especiales armas que mantenían el ejército español.

Narra la leyenda, que ese día hubo un calor impresionante, que el nombrado Pedro de Alvarado, se dispuso a descansar, mientras que coloco su pie sobre una piedra, y ésta tenía un fuego increíble que la piedra se ablando y la huella del pie de aquel hombre quedo marcada para siempre, es conocida como la piedra de la conquista.

La piedra Tecuantet

Camino a Salcoatitán, se encuentra un lugar conocido como “Teshical”, existe una piedra de forma cuadrada legendaria que la llaman “Tecuantet” que quiere decir “que come”, porque las personas mantienen la creencia que se come a la gente, y para calmar su hambre le colocan flores, además para que sea generosa con el pueblo.

Muchos indios, señalan que escuchan voces que salen de la piedra, y afirman que la piedra está viva, y le gusta comer especialmente a infantes, muchos  de éstos han desaparecido misteriosamente, por lo que las autoridades han intentado en varias ocasiones quitar la piedra, pero, muchos nativos no están de acuerdo, porque creen que puede traer alguna calamidad el pueblo, porque cuando lo han pretendido se escucha como la piedra gime y suspira al mismo tiempo.

La población es vigilante de este lugar, y dos veces por semana renuevan la tradición, y pobre de aquel que se atreva a tocar o profanar a la Piedra de Tecuantét. Los indios, la veneran con rituales especiales, especialmente los días lunes y jueves, días que es más transitado el lugar.

Estos días los hombres llevan sus lanzas de madera y herramientas de trabajo, afilan los machetes en lo alto, al compás de algarabía. El ritual se convierte como el grito púrpura de las batallas de la raza, haciendo honor a aquellas épocas, el recuerdo trae a sus memorias hechos que ya no se observan.

El ritual consiste, en bailar a la orilla de la colina, lugar a donde llegan los visitantes con las manos abiertas, y las frentes llenas de polvo, en búsqueda de plegarias para salvar sus vidas y de hierbas mágicas que espantan los fantasmas malignos de quienes están poseídos. Colocan flores hermosas y frescas, y los distintos grupos recitan la siguiente oración:

“Niantihuitzel, guantitehuicat ini mushúshit, palsintému mu cuálan tipánut ganigán. Mashi netzmuli, tecchin, ashcan niahuagan, tinaca guan Tutécu”.

Que traduce textualmente: “Aquí venimos y traemos estas hermosas y frescas flores, para que calmes tu ira, cuando pasemos por este lugar. Por favor, no, nos asustes piedrita, ahora que ya nos vamos y tu quedas con Dios”

Mientras tanto, con el acompañamiento de un silencio absoluto, las palmeras se mueven con el rezo, y otros lloran ante semejante ritual. Todos los lunes y jueves los indígenas viajeros, visitan el lugar ante la superstición que aún se mantiene en aquel lugar.

No obstante, la superstición y la creencia que la piedra de Tecuantét, abre su boca para engullir a los niños que pasan cerca de ella, y continúa con sus suspiros y amenazas que hace temblar de miedo y misterio a los pobladores, quienes la respetan y la admiran desde lejos, pero las flores frescas y hermosas no le faltan.

El cerro El Gavilán

Al sur de la tierra norteña del lago de Ilopango, en el extremo del Sacatepéquez, se visualiza en el horizonte su singular belleza, con enigmática nostalgia del Cerro El Gavilán.

El Cerro El Gavilán está dotado de tierras fértiles para el cultivo del maíz, frijoles y café, pero esta cundido de palomas y reptiles peligrosos y dañinos, que habitan en la cumbre de su cima el gavilán y otras especies de rapiña. Desde lo lejos se escucha el cantar de aves propias que habitan en la montaña.

Cuenta la leyenda, que durante las veladas campesinas, se siente la presencia de Dieguito el duende, quien permanece en el cerro. Narran, que si al observar a una persona que le caía en gracia, muy en especial si era joven y de buen proceder, que le llevaba flores de palo, y de lirios silvestres y se los colocaba a sus pies.

Cuentan que en el cerro Juana Pancha, ubicado en la cima del cerro Conchagua, aproximadamente a unos tres kilómetros del sur del territorio, habita dentro de una caverna una bella mujer que entretiene robando grandes cantidades de dinero, esta mujer lleva por nombre Juana Francisca Callejas, pero popularmente se conocía como Juana Pancha.

Se trataba de una bruja que volaba fácilmente de un sitio a otro a la velocidad del viento y desaparecía por arte de magia. Frecuentemente, realizaba sus hechizos que la transportaban al palacio de los capitanes y generales de la antigua Guatemala, mientras que se transformaba en un animal doméstico con la facilidad para ingresar a cualquier lugar sin agarrar prendas.

Cuentan, que durante una noche mientras volaba para hacer sus visitas de costumbre, un grupo de brujos la atraparon y todos decidieron que la llevarían a la hoguera. La bruja para vengarse, dejó la caverna embrujada y que toda persona que llegue hasta su recinto, jamás vuelve a salir, y quienes lo pretenden hacer se pierden en los caminos que los llevan a descubrir la misteriosa cueva.

Sin embargo, existe una profecía que reza: “el hechizo terminará a las tres de la tarde de un Viernes Santo, si alguien es atrevido de entrar a la cueva y dormir durante la noche, en soledad, sin sentir miedo a lo que sus oídos puedan escuchar”.

Los tesoros de la isla de Meanguera

La isla de Meanguera, se encuentra ubicada en el departamento La Unión, llegaron sus pobladores en épocas remotas por tribus lencas. Esta isla fue descubierta en el año 1.522 por un piloto mayor de nombre Andrés Niño, perteneciente a la expedición de Gil González Dávila, quien la nombre Petronila, en honor a una sobrina muy apreciada del Obispo de Burgos y presidente del Consejo de Indias, el fray Rodrigo de Fonseca.

Cuenta la leyenda, que el corsario inglés de nombre Francis Drake, guardo enterrado sus riquezas en la isla de Meanguera, y la otra parte de sus tesoros en la punta chiquirín, actualmente es el cantón de agua oculta, que se encuentra a ocho kilómetros de la Unión.

En el año 1872, un siglo después, los piratas de origen inglés, llegaron para saquear y quemar todo el pueblo de Meanguera, que lleva el mismo nombre de la isla, así como los de Tecapa y Conchagua en Conchaguita, el acontecimiento ocasionó que el gobierno español ordenara, que no lo poblarán las islas, debido a que la defensa era cuesta arriba.

Actualmente, se divisa la puerta de entrada del templo de Santa Ana de Teca, construida en el siglo XVI, por los religiosos de la orden de San Francisco. Mientras tanto, Sir Francis Dake guardo enterrado sus tesoros en la isla Meanguera, sin que nadie los encuentre, lo más cierto, es que la isla tiene abundantes riquezas naturales de gran valor.

El Zapamiche

El Zapamiche, es pez que tiene el nombre científico de Batrachoides Boulengeri, popularmente conocido como pez perro, pez sapo brujo o zapamiche.

Cuenta la leyenda, que los pescadores del golfo de Fonseca, lo conocen con el nombre de pez sapo, brujo, perro y zapamiche, y los habitantes de la isla Meanguera, hablan de este curioso pez contando de sus leyendas.

Es un pez que tiene una presencia horrible, pero goza de tener dones afrodisíacos, al extremo que le dicen el viagra del mar.

Los ancianos que habitan en la isla, narran la leyenda: “que si un anciano en estado moribundo, toma sopa de este pez, sale en estampidas de su enfermedad y corre contento”; “si una mujer no produce leche en sus senos para alimentar a su criatura, igualmente toma sopa y se transforma en una cascada de leche”.

Pero, cuentan que lo más impresionante es el efecto afrodisíaco, ya que si un hombre toma de esta sopa, podría enviar a su mujer al hospital y dejarla por siempre en sillas de ruedas. Lo opuesto entre lo feo de pez y hermosas propiedades naturales de su hábitat causan efectos impresionantes.

La sirena de la Laguna de Alegría

Cuenta la leyenda de la Laguna de Alegría, existía una hermosa sirena que habitaba en las profundas aguas marinas, y por lo general se sentía atraída por hombres apuestos y jóvenes.

Si observa algún caballero con estas características que se bañaba en la laguna, de inmediato acudía a ellos para enamorarlos, los atrapaba y llevaba al fondo de las aguas, luego de muchos días desaparecidos, los dejaba libre y sus cuerpos flotaban sin vida en las superficies de las aguas.

Según los pobladores, mantienen la creencia que el volcán Tecapa, hizo su última erupción en el siglo XII, durante ese tiempo, el pueblo nació con lo que se conoce como Tecapa y actualmente es conocido como Alegría, antiguamente, se denominaba Guey Mitique, que quiere decir territorio donde silban los vientos, era un pueblo Lenca, y fue poblado por la tribu de los Tecolucas nonualcos, actualmente la zona central del país, logrado en una batalla durante la conquista.

Cerca de lo que se conoce como el Cantón San Juan, habitaba una hermosa doncella junto a sus padres y hermanos, su nombre era Xiri, que significa Estrella, pero, junto a aquellos pobladores invasores llegaba un hechicero, que al ver la joven quedó prendado de su belleza y se enamoró de ella, pero su amor y deseo no fueron correspondidos ni las intenciones de aquel vil hechicero.

Los padres y hermanos de la joven, fallecieron en la contienda contra los invasores, mientras que el volcán hacía de la suyas, entraba en cólera con su inminente erupción que no paraba.

Pero el malvado y astuto brujo, aparentó que leía el futuro en la mirada de un perro, y según interpretaba que era necesario sacrificar a un ser humano, especialmente a una hermosa joven para calmar el poder y furia del volcán, que cada día amenazaba con derribar la población, entonces, el malhechor eligió a Xiri para arrojarla a la lava furiosa que emergió de aquel volcán, consiguiendo tranquilizar el fenómeno y salvar al pueblo.

El brujo tenía todo planificado y preparado para comenzar el sacrificio de la inocente doncella, quien tenía un pájaro guardabarranco como mascota, quien al darse cuenta que su ama sería sacrificada, empezó a emitir cantos de una manera particular que convencieron al volcán, para que se apagará y calmara su furia, sencillamente, se logró que dejará de arrojar lava, rocas y todo lo que traía para destruir y cambio empezó a llorar, de manera alarmante que sus lágrimas forman lo que se conoce como la Laguna de Alegría.

Desde entonces nació la leyenda de la sirena, que de acuerdo a sus habitantes ha desparecido muchos jóvenes que se han atrevido a nadar en las aguas de la laguna  llenas de azufre.

La serpiente del Lago de Coatepeque

Cuenta la leyenda del Lago de Coatepeque, que se encuentra en el Departamento de Santa Ana, El Salvador, de una misteriosa serpiente que vivía en las profundidades del lago, era una gigantesca criatura que tenía un cuerno y un solo ojo.

Cuenta los habitantes, que una vez al año soplaba viento, y ante este hecho, las aguas se agitaban y removía, los sonidos se escuchaban por todo el pueblo, además, aparecía un fuerte olor a azufre que duraba varios días en el ambiente, mientras que los pobladores lo vinculan con el inframundo, por que mantenían que la serpiente llegaba del infierno. Este acontecimiento dejaba a los habitantes aturdidos por espacio de muchos días.

La botija de El Congo

Esta leyenda se origina en un pueblo llamado El Congo, ubicado en el Departamento de Santa Ana, El Salvador. Cuentan los ancianos del pueblo, que hacía mucho tiempo atrás, en una finca, quien era el propietario el señor Ceferino Mancía, hallaron en su interior una misteriosa piedra, que fue removida por varios peones que laboraban en la finca.

Cuando la quitan del lugar donde se encontraba, notan que debajo de ésta se encontraba media enterrada una botija repleta de monedas de oro y plata. Sorprendidos ante el hallazgo, uno de los trabajadores sale en estampida a buscar al propietario, quien corrió velozmente a buscar el tesoro, inicialmente fue tomado como una gran bendición; pero, a los pocos días el propietario de la finca, cayó enfermo misteriosamente terminando con su existencia.

Mientras tanto, la piedra recibió el nombre de “monolito” y se encuentra en exhibición en la Gasolinera, propiedad de los Mancía, ubicada en el centro de la Ciudad, hoy en día “Gasolinera Puma”.

La cueva Hedionda de Suchitoto

Es un lugar conocido como la Cueva Hedionda, se encuentra ubicada en el municipio de Suchitoto, entre las poblaciones Zacamil y Platanares, a distancia de media hora caminando, que podrás disfrutar el cristalino río y su fresca vegetación que existe en esta curiosa y llamativa zona.

De acuerdo a las leyendas narradas por los ancianos, se trata de una caverna que era utilizada por los ancestros para atravesar desde Cuscatlán hasta Chalatenango para comercializar con diversas mercancías.

Ninguna persona se ha atrevido a explorar con exactitud, qué misterio encierra la caverna, por muchas razones: emana un olor asfixiante a azufre, junto a la extensa oscuridad, posee un suelo húmedo y resbaladizo, que sólo los valientes se atreven a visitar y explorar su recinto misterioso.

La cueva del Duende

Es una zona donde existe un balneario conocido como “Encantos del Duende” ubicado en el barrio El Centro, del municipio San Ramón, en el departamento de Cuscatlán, lugar apropiado para hacer caminatas y agroturismo.

Después de un largo recorrido por 120 peldaños, que están rodeados y tupidos de vegetación, se llega  a la cueva del duende.

Los abuelos narran la leyenda, que desde hace mucho años atrás, en el cantón de San Pablo de San Ramón, muchas de las mujeres preparaban tamales y los días domingos, los llevaban dentro de un canasto, para venderlos en el municipio.

Las mujeres cansadas por el largo trayecto, y se disponían a descansar un poco, y colocaban los canastos, justo en la calle que limita con este balneario, sorpresivamente les aparecían chompipes, especies de gallináceas, y éstas tratando de atraparlas para llevarlas a sus viviendas, se asomaban una misteriosas manos que jugueteaban, y después los chompipes se esfumaron, por supuesto que las mujeres se enfurecen, sólo alcanzaban ver una pequeña criatura, que hacía sus travesuras, y corría velozmente entre las malezas.

La pequeña criatura tenía gustos particulares, la Cueva del Duende, es una enigmática formación rocosa, que su sendero se expande hasta Guatemala, según explicaba Don José González, propietario de las tierras, sin embargo, cuando vas camino adentro, se encuentran con una gigantesca piedra que obstaculiza continuar caminando, y ninguna persona se atreve a pasar; claramente sienten temor de quedar atrapados para siempre, perderse en un ambiente desconocido, o ser asaltados por el misterioso duende.

Lo más curioso, es que las personas llevan mascotas como perros y les permiten ingresar a la cueva más nunca serán vistos.

La casa embrujada de Santa Ana

Hay cualquier cantidad de leyendas sobre casas abandonas en El Salvador, cuentan que escasas personas se atreven a ingresar a estas viviendas porque dentro de ellas habitan deidades sobrenaturales.

No es dudar, que existen muchas leyendas sobre este tema, sin embargo, ninguna como la ocurrida en la que casa embrujada de Santa Ana, que se encuentra ubicada en la 5ta. Avenida sur y calle Libertad, haciendo esquina, con una casona muy arcaica y enorme. En este lugar, cuentan que es apropiado para sentir y observar presencias de fantasmas.

La vivienda está nutrida de leyendas, cuentan que en tiempos pasados funcionó una escuela, así como una entidad bancaria, pero, nunca ha dejado de llamar la atención por sus leyendas.

Según los pobladores, cuentan que en la actualidad se encuentra cerradas todas las puertas con ladrillos, debido a que ingresaban para realizar rituales demoníacos. Muchos vecinos indican que se han observado situaciones irregulares dentro de su recinto.

Cuentan algunos habitantes del lugar, que especialmente por las noches y altas horas, no es recomendable pasar cerca de la casa embrujada, debido a que se escuchan alaridos, y después de las 12 de la noche, podrían ser espantados por algún espectro que ronda el lugar.

El pescadito de oro

Esta leyenda se desarrolla en Nahulingo, población vecina a la ciudad de Izalco en Sonsonate, es un lugar famoso por su natural belleza, además que es cuna de hechiceros y adivinos.

Cuentan los legendarios pobladores, que en aquellos tiempos, existía una hermosa joven, que todos los hombres del pueblo la admiraban y deseaban casarse con ella, hasta los mismos brujos intentaban conquistarla, pero, la muchacha no estaba pendiente de enamorados  por lo que no le prestaba atención a ninguno de ellos.

Entonces los malvados brujos, furiosos porque según ellos se sentían despreciados, y en un momento exclamaron: “en venganza porque a ninguno de nosotros nos acepta ni nos quiere, te haremos un encantamiento para que no seas de más nadie y únicamente nosotros te vemos”

En muchas ocasiones, la hermosa joven, visitaba el manantial ubicado en el cantòn Piedra de Moler, en el municipio Nahulingo, se despojó de su vestimenta y se lanzaba para bañarse en sus frescas y cristalinas.

Cuando estaba disfrutando en el centro del manantial, empezó a convertirse en un pequeño pez y de tono dorado. Los hechiceros, se ocultaron en la tupida vegetación, y observarán su transformación, no le aceptaron que escapara y todos preparados sus filosos cuchillos, exclamando:

“te hemos castigado, por despreciar nuestro amor, desde este momento y por la eternidad te transformaras en un pececito de oro, eres nuestro mayor tesoro, y nadie nos prohibirá que te podamos ver”

Pero estos malvados hechiceros, no contaron que las personas de corazón puro y noble, igual puedan ver aquel afligido pececito de oro que nada en las cristalinas aguas de aquel manantial de Nahulingo.

La cueva del Indio Aquino

La cueva del Indio Aquino, está ubicada en el Caserío Los Lovatos del cantón Santa Cruz Loma, a unos 10 kilómetros del centro de la ciudad de Santiago Nonualco, a una distancia de 30 minutos.

La caverna está próxima al cantón Las Animas, la fiesta patronal del cantón Santa Cruz Loma, se celebra los 22 de febrero venerando a la Virgen María.

En esta cueva del Indio Anastasio Mártir Aquino, existía su cuartel general en donde se ocultaba de la Fuerza Armada de esos tiempos, quienes lo buscaban para matarlo. El indio Aquino, siempre andaba defendiendo y batallando por la libertad de los indios, porque fueran tratados como seres humanos, y por el retorno de sus tierras que le habían quitado los terratenientes.

Ciertos habitantes del lugar, narraron que la cueva tiene una salida en el Departamento de San Vicente, mientras que otros aseguran que no existe ningún tipo de linterna que su luz ilumine el interior de la cueva. Normalmente, el clima de este espacio es fresco, debido a que está sobre el cerro conocido como El Pleito, con una latitud de 540 metros sobre el nivel del mar.

La cueva de la Luna

A las orillas del río Shutía, en Jayaque, departamento de La Libertad, se encuentra una caverna que tiene forma de media luna.

Los habitantes salvadoreños, narran la leyenda que muchos de sus pobladores se hacían curiosamente la pregunta de dónde les llegaba todo aquello que tenían a su alrededores, tal como el viento, la lluvia y las verdes montañas y muchas otras cosas.

Los habitantes eran personas sencillas y humildes, que se dedicaban sólo a trabajar y meditar, del astro rey, conocían que se ocultaba dentro de una nueves en forma de algodón, y que desde ellas observaba al pueblo.

Pero, llenos de curiosidad, un buen día todo reunidos, se preguntaron a dónde va la luna cuando no se le ve en el firmamento, para ellos era algo no conocido. Que extraño, la luna aparece y desaparece, y aun con el cielo despejado podemos ver las estrellas.

La conversación cada día los inquietaba más, hasta que unos de los jovencitos, pensó qué bueno sería seguirla para descubrir su paradero y a donde dormía. El muchacho, ansioso que llegara la noche, para ver la brillante luna y al tiempo que la misma huía de él, a medida que la luna se trasladaba el joven también cruzaba valles y bosques detrás de ella.

Repentinamente, la luna bajo, ante la asombrosa mirada del joven, iluminado muy cerca su rostro, hasta que llegó a las orillas del río, donde muy cerca de unas gigantescas rocas, el joven la vio entrar a una cueva.

  • He descubierto el misterio!

Exclamó el joven, mientras que sus ojos no podían creer lo que veían, la luna se convirtió en una atractiva y hermosa mujer que suavemente se inclinaba para reposar en aquellas rocas.

Después de descubrir y ver aquel acontecimiento maravilloso, el joven regresó a su casa para contarles a sus familiares lo que sus ojos habían visto.

Sin mucho que esperar, sus parientes se lo contaron a vecinos y amigos, de manera que la voz fue corriendo por todo el pueblo, asombrados todos asistían por las noches a ver la luna transformarse en mujer.

Pero, ninguno intentaba hablarse, las personas admiraban sus graciosos movimientos y radiante sonrisa, pero, paulatinamente, la tierra fue visitada por el mal, llenándose de avaricia, egoísmo, envidia, rencor y rabia.

Entonces, la luna a sabiendas, sintió pena, y desde entonces prometió más nunca regresar junto a las personas. Mientras tanto, aun nadie conoce a dónde se dirige cuando se aparta del firmamento, aún queda en el recuerdo de su agradable visita a nuestra tierra llegando a aquella cueva con forma de media luna, en las adyacencias del río Shutía.

La cueva del Cura

En las aguas termales del río Agua Caliente, se oculta una cueva a la que se vincula con la leyenda de un sacerdote, que cuentan muchos de sus habitantes, es motivado a una maldición que lanzó el religioso al pueblo sonsonateco de Caluco.

No todas los habitantes conocen la leyenda que envuelve el río, muchos visitantes asistían a disfrutar y bañarse de las aguas termales de este espectacular territorio, localizado a pocos minutos del casco urbano.

Pero, cuentan los pobladores más antiguos, que este lugar fue aprovechado por parejas de enamorados, quienes se bañan en el río y luego se ocultan en la cueva donde está una pequeña cascada.

Cuenta la leyenda de la cueva, que en el pueblo habitaba muchos brujos y estos ejecutaron un sacrilegio en contra de la iglesia católica. En el pueblo se estaba llevando a cabo el nahualismo, que traduce, la creencia de que los hombres se pueden transformar en animales; y el cura una vez que llega al pueblo comienza a oficiar misas. Pero, tristemente, a las misas no asistía ningún devoto, al contrario iban cualquier cantidad de especies de animales a danzar en las puertas de la iglesia.

Cuentan que entre los animales llegaban gatos, perros, garrobos y otros tantos a impedir y burlarse del sacerdote. Mientras, que el religioso entra en desespero y angustia, pensó que lo mejor era abandonar el pueblo, pero antes de irse, le arrojó una maldición sobre aquel legendario lugar.

Por lo que el sacerdote, toma la figura de un Cristo y la entero boca abajo en la entrada de la iglesia, a los pocos días, comenzaron las calamidades, con un gigantesco terremoto que devastó por completo el templo y el pueblo sufrió desgracias.

El cura, se refugió en una cueva para impedir que lo atraparan por lo que había cometido, a partir de ese momento la cueva del río Agua Caliente, se conoce como la cueva del cura.

Cuenta la leyenda, que motivado a este suceso , Caluco es un pueblo condenado, según aparece asentado en las escrituras del pueblo, que el mismo no ha progresado mucho, cosa que se relaciona con la maldición de aquel cura en la época colonial.

Las lágrimas de Agüijuyo

En Atiquizaya, municipio de Ahuachapán, están las piscinas de Agüijuyo, a un kilómetro al noroeste de la ciudad, vía calle de San Lorenzo.

En cierta época del año, la calle está envuelta de polvo siendo el único problema para llegar al encantador lugar, dificultad que queda atrás, una vez que comienzas a disfrutar de las cristalinas aguas de las piscinas, además que a su alrededor están hermosos y frescos árboles y llamativa vegetación.

Los visitantes, en escasos minutos, se encuentra a gusto en aquella atractiva y atrayente naturaleza, el clima caliente te invitan a zambullirse en las aguas de las piscinas de Agüijuyo, que su nombre proviene de una antigua leyenda afligida de los indios legendarios.

El nombre que recibe este balneario, se origina de una leyenda popular en Atiquizaya, que narra sobre una doncella, Agüijuyo, que se enamoró perdidamente del príncipe Zunca. Su amor se convirtió en imposible, por las habladurías que le llegaron a oídos del príncipe, y este desconfiaba de su enamorada.

La princesa Agüijuyo, al sentir el desprecio de su amado, se encerró en su habitación y no le hablaba a nadie, luego, Zunca, al darse cuenta de su error, también procedió actuar de la misma manera, se encerró sin querer ver y hablar con nadie. Cuenta la leyenda, que los dos fallecieron al mismo tiempo por la desolación que sintieron en su espíritu.

Los habitantes, llenos de tristeza y melancolía lloraban sin parar, por la muerte de la princesa y el príncipe, las lágrimas eran abundantes que se formaron yacimientos de agua, siendo los mismos que alimentan los afluentes de agua de las piscinas de Agüijuyo

A consecuencia de los manantiales de agua, se edificaron las dos piscinas, que con el transcurrir de los años, son famosas por el municipio de Atiquizaya y lugares vecinos, que son visitadas por la belleza del ambiente y sus cristalinas aguas.

El príncipe Atonal o “Sol de agua”

En épocas legendarias, cada provincia contaba con sus propios caciques, eran los encargados de dirigir a los subordinados, al gran Señor Cuzcatlán, por lo que fue dispuesto para el territorio de los izalcos, el gran príncipe guerrero quien llevaba por nombre Atonal, que quiere decir Sol de Agua.

Era el año 1524, cuando el joven guerrero tuvo la responsabilidad de enfrentar a los invasores españoles. Estando reunidos en el Consejo de príncipes guerreros, Atonal pide la palabra y dice: Mi vida por nuestra gente oh gran Señor. Esta declaración afirmativa, género en el Atlacatl, una gran conmoción, además en todos los asistentes, por el espíritu luchador y solidaridad que mostró el joven.

En Acaxual, el joven guerrero colocó trincheras a más de tres mil hombres, otros tres mil se los llevo para colocarlos en los entornos de Tacuzcalco, lugar donde esperan que ocurriera una contienda de un momento a otro por parte de los conquistadores, si eran que salían victoriosos de la de Acaxual.

Atonal junto a sus colaboradores, planificaban una estrategia para detener a los intrusos, se colocaron varios espías por todas las veredas costeras desde el río Paz, finalizando con la ciudad de Caluco. Igualmente, habia colocado una trinchera entre Mochicalco y Acatepeque, en este lugar instaló un Calpulli, que quiere decir una unidad de combate formada por gran cantidad de los mejores guerreros pipiles.

El día 8 de junio, Pedro de Alvarado, arriba a las cercanías de Acaxual, pero su sentido le dice que pase de largo no se acerque a la llanura, sin embargo, dice otra cosa, en su frente se encuentra un gran lago de lodo, era un lugar fangoso.

Una vez que la tropa se acerca, es rodeado por una gran cantidad de guerreros pipiles, ante la asombrosa situación, Pedro de Alvarado, grita: ¡fuego con todo, viva España, exterminen a los indios, acto seguido comienza la guerra cruel.

Ante los hechos, Atonal comienza a batallar con valentía, en una mano llevaba su lanza con la mataba a los enemigos, y en la otra un mazo, elaborado de un tronco de maquilishuat, con el que golpeaba a los contrincantes dejándolos desmayados.

Pedro de Alvarado, encimado en su bravío caballo de combate, lucha sin parar, dándole fuerza a sus soldados, es cuando Atonal, prepara su lanza y con su brazo derecho, la arrojó con fuerza y energía que llega directo a la cabalgadura del arrogante español.

La lanza lleva su vía destinada a no parar, y se inserta con fuerza en el muslo de Pedro de Alvarado, razón por la que queda rengo para toda su vida; fue tan enérgico que traspasa la montura y le da muerte al bravío caballo.

Los sobrevivientes pipiles buscan la vía para ir hacia Tacuzcalco y juntarse a otro grupo que esperaba a los intrusos, Atonal, se aglomera con sus guerreros en el batallón que se encuentra cerca de Tacuzcalco; planea la operación y los advierte, de la llegada segura de los conquistadores.

Mientras tanto, los españoles se aguantan en el camino, para vendar las heridas de su líder. Cinco días más tarde, luego de la acción de Acaxual, la tropa se dirige con destino a Tacuzcalco; donde lo aguardan aproximadamente cinco mil pipiles. La contienda de Tacuzcalco fue más sangrienta y cruel que la ocurrida en Acaxual; pero finalmente los españoles vencieron, por sus armamento.

Atonal, al observar la terrible destrucción de sus hombres, huye con los soldados sobrevivientes con destino a las montañas. Pedro de Alvarado, se da cuenta y ordena a sus hermanos a quien llevaban por nombre: Gonzalo y Jorge, y les dice seguidlo, alcanzadlos y denles muerte. Es él quien tiene la culpa de mi cojera.

Atonal en compañía de sus hombres, se resguardan detrás de unas gigantescas rocas, dispuestos a vencer su derrota. En ese instante confuso, Atonal, se le viene a la memoria aquella promesa que juró cumplir: “mi vida por nuestra gente, oh Gran Señor”, y emitiendo un grito ensordecedor de guerra, salen de donde estaban protegidos y se impulsa sobre aquellos hombres que los perseguían, en su mano su lanza y en la otra el mazo.

El príncipe guerrero, logra su cometido, llega cera de sus combatientes, su jabalina se inserta en el hombro de uno de los enemigos, pero, justo en el instante que intentaba dar un golpe enérgico con su mazo a Jorge de Alvarado, Gonzalo, quien estaba ubicado en un mejor lugar, usa su fusil y dispara dos veces seguida, hiriendo mortalmente de muerte a Atonal.

Muchos de los sobrevivientes aseguran que luego de aquel suplicio, su cuerpo fue llevado con honores y fervor, por sus hermanos hasta la ciudad de Caluco. El espíritu de aquel aguerrido príncipe guerrero, la tomaron varias águilas que aparecieron en el horizonte, y la trasladaron hasta el “cielo de los dioses” a la derecha del Señor Quetzalcóatl, lugar donde mora eternamente.

Titilcíhuat, la mujer de fuego

Cuenta la leyenda que los legendarios mazahuas narraban sobre Titilcíhuat, que quiere decir: “la mujer de fuego”, que se origina de los vocablos: titil, fuego, y cihuatl, mujer

El príncipe nonualco, quedó prendado y enamorado de ella, por lo que decidió raptarla, lo que pudo ser posible por el amor que le profesaba la princesa mazahuat. A consecuencia de este acontecimiento, surgió una sangrienta contienda, y justo en el momento que los amantes iban a ser atrapados por el padre de Titilcíhuat, la tierra se hundió profundamente, formando el auzol del río Tilapa.

Cuenta la antigua leyenda, que de la osamenta, carne y sangre de los príncipes se formaron los dioses de nopal o tuna.

El dios Tláloc

El dios Tláloc, era adorado en el Salvador por los Pipiles, y era considerado como una deidad suprema, cuentan que le ofrecían muchos tributos para que lloviera en abundancia y las cosechas fueran las mejores.

Existía una diosa que vigilaba las aguas de la tierra provenientes de diversas afluentes de aguas como los lagos y ríos, se refería a Chalchiuhtlicue, igualmente era conocida como “falda de turquesas”.

El dios Tláloc, fue una deidad de las más significativas y veneradas y uno de los principales desde los tiempos remotos teotihuacana.

Siempre se presenta con especiales esencias características tales como: Antifaz construido por unas serpientes que se cruzaban entre sí, y con colmillos simulando la boca de la deidad. También lucía un bigote que no era sino su labio superior.

Se mantiene la creencia, que este gran labio significaba la entrada a la caverna que lleva al inframundo donde están las almas de los muertos. Su rostro estaba coloreado de un tono negro o azul oscuro, y verde simulando las aguas.

En su mano portaba una especie de bastón largo de oro puro, con forma de serpiente, que terminaba en filosa punta, representando los relámpagos, truenos y centellas, que en ocasiones se juntan con las fuertes tormentas. Su vestidura lleva pintado manchas simulando gotas de agua.

El dios Tláloc, orientaba cuatro destinos, ubicado en el oriente del cosmos, y cada uno de ellos con una gran ánfora que derramaba lluvias distintas. En su paraíso conocido como Tlalocan se originaba, el vital líquido para el desarrollo de la vida en la tierra.

Algunas personas fallecían ahogadas, o producto de hidropesía y terminaban en este paraíso donde habían siembran permanentes de toda clase de árboles frutales, maíz, aguacates, frijoles entre otro alimentos que ayudaban a mantenerse saludables y contentos.

Al dios Tláloc, se le vincula dos esposas: Xochiquetzal diosa del amor y de las flores hermosas y la naturaleza;  y Matlacuéyetl  “la de la falda verde”, diosa de las aguas, con quien concibió cuatro hijos a los que bautizaron tlaloques. Moraban en cuatro espacios del cielo, se le relacionaba una Fuerza y Energía Suprema, de la naturaleza y el universo.

Fuerzas distintas que se enfrentaban, beneficiosas para los hombres en algunas oportunidades, y en otras terribles; Benefactor, que puede ser destructor y a veces baja para fertilizar las tierras para que germinen y crezcan las cosechas; o pueden enviar relámpagos, rayos y tormentas generando daños en lagos, ríos y mares, y si le provocaba emanaba granizo, inundaciones o sequías.

Cuenta la leyenda, que es importante ofrendarle y venerarla para ganar favores, y se honra con rituales y ceremonias, quienes más le suplican fervorosamente son los agricultores, pescadores y marineros.

La Virgen de La Paz

El Salvador cuenta con su patrona, la Virgen de la Paz, e igualmente es la patrona de San Miguel. Cuentan que existe una leyenda misteriosa que narra sobre la aparición de esta milagrosa virgen.

En el año 1862, en una ocasión un barco fue emboscado por piratas, y dentro de ella se encontraba una caja de madera sellada que su contenido nadie sabía ni lo conocía, la caja cayó accidentalmente al mar, y con el tiempo la encontraron unos mercaderes a las orillas de la playa.

Los mercaderes la tomaron y no pudieron abrir la caja, por lo que le pidieron ayuda a un vecino que les prestará una burrita para trasladar la misteriosa caja a San Miguel. Así transcurrieron varios días en llegar al destino, fue entonces el 21 de noviembre cuando arribaron aquel poblado.

El animal cayó cansado en el centro de la plaza principal que estaba frente a la iglesia parroquial, enseguida procedieron a abrir la caja, y desenvuelven su contenido, para su asombro se observó el rostro de la figura con un niño entre sus brazos.

La noticia, se expandió por el lugar, las contiendas donde asesinaban a la población, culminaron, los enemigos entregaron las armas, mientras que la tranquilidad y la paz regresaba, los vecinos celebraban el fin de aquellos terribles sucesos.

El milagro fue otorgado a la imagen encontrada en aquella caja de madera misteriosa, a las orillas de la playa, que recibieron el nombre de “La Virgen de la Paz”.

La hamaca de la Siguanaba

En El Salvador, existen muchas leyendas relacionadas con el árbol de amate, son arbustos misteriosos que guardan secretos, y especialmente por las noches.

Cuenta la leyenda, que en estos enigmáticos árboles sirven de morada para muchas criaturas sobrenaturales, que desean de alguna manera acerca a los seres humanos, por lo que no es recomendable pasar por debajo de este arbusto de amate, por las noches, puede ser que te asusten.

Al observar las ramas de los árboles de amate, se mecen de un lado a otro, sin que él no haya viento en el ambiente, es porque la Siguanaba se está moviendo.

Narra una antigua leyenda, que mantenía la creencia popular que a Ziguagüet le encanta atemorizar debajo de las ramas de amate. Se dispone a esperar por las noches a los hombres que caminan solitarios por las calles y los ríos pasadas las 8:00 de la noche. Se les aparece con una espectacular y llamativa mujer, pero cuando le abraza se transforma en la Siguampera.

En la presencia de la horrible criatura, el hombre corre asustado, prometiendo que no pasara cerca de los amates durante las noches. Muchas personas, mantienen que la leyenda fue creada para aquellos hombres infieles, y que abandonen la costumbre de tener aventuras fuera de su hogar.

El entierro de Chalchuapa

Cuenta la leyenda que en Chalchuapa, un pequeño poblado ubicado en el departamento de Santa Ana, El Salvador, que por las noches sin luna, se siente una peregrinación de personas que supuestamente van camino al camposanto a un entierro.

Narran los pobladores, que las personas que salen a tomar fresco por las noches, curiosamente se dejan ver muchas personas que llevan velas encendidas, mientras que otros llevan cargado un féretro de color negro, esto sucede en la entrada del pueblo de Chalchuapa.

Por tradición y respeto, los pobladores quienes observan el hecho, esperan a que caminen, cuando asombrosamente uno de los asistentes al entierro se acerca, para ofrecerle una vela como recuerdo. Pero, al observar la vela, a la mañana siguiente, esta se ha convertido en un hueso de humano y la persona que lo ha recibido, se enferma gravemente o fallece de pánico.

La virgen de Izalco

Cuenta la leyenda de la virgen de Izalco, que su presencia protegió al municipio y sus habitantes de devastado por las continuas erupciones con las que amenazaba al lugar.

Todos los 10 de diciembre, el pueblo izalqueños hace un recorrido por todo el territorio, con destino a las faldas del callado volcán de Izalco. La peregrinación de sus participantes va acompañada de cantos marianos dedicados a su madre.

El volcán está ubicado seis kilómetros arriba del coloso en el cantón Chorro Arriba, es una caminata que llevan a cabo por el fervor y agradecimiento con la virgen, después del año 1935, les cumpliera un milagro de paralizar el volcán cuando lanzaba lava que envolverá completamente el pueblo.

Los habitantes, cuentan que desde aproximadamente un siglo, el volcán empezó con fuerza a botar lava, existiendo el peligro que las faldas del cerro se encendieran. Para aquella época, en la Iglesia Dolores, estaba presidida por el párroco de nombre Salvador Castillo, quien aglomerar a los devotos y con la imagen de la Inmaculada Concepción, llevada en los hombros de estos caballeros, recorrieron todos los alrededores. A partir de este hecho, el volcán se tranquilo, no dejando salir de sus entrañas lava que dañara a los habitantes.

Entonces, aquel acontecimiento, fue visto por la población como un verdadero milagro, razón por la que cada 10 de diciembre se ofician misas en las faldas de aquel temido lugar, honrando a la Santa Madre. También colocaron una imagen de la virgen, precisamente en el lugar donde la lava tomó otro destino. Los izalqueños, cumplen su promesa todos los años. La boca del volcán quedó apaciguado desde hace más de tres década, y la virgen continúa haciendo sus milagros.

El Llano del Muerto

El Llano Muerto es una amplia extensión de terreno, de unas 6 mil hectáreas de frescas praderas y hermosos pinos. Se encuentra en el municipio de Arambala, departamento de Morazán, El Salvador, cuenta con yacimientos de agua cristalina, que bañan las grandes formaciones de roca hasta pasar por el Río Sapo y Guaco.

Durante la década de los 80, en este lugar Llano Muerto, sucedieron acontecimientos de batalla, que duraron doce años y termina en el año 1982 con tratados de paz.

El nombre de este lugar, se debe a un hecho ocurrido en este espacio, cuando en el tiempo de la conquista, y la llegada de los españoles ejecutaron la muerte sin piedad a quienes encontraban en su paso, entonces, quedó una persona muerta en el lugar, que jamás fue buscada ni reclamada por parientes, y por supuesto no lo recogieron de donde había quedado tendido: “ahí quedó el muerto, en su llano”

El Llano del muerto, es un territorio que posee abundantes riquezas naturales, tiene montañas verdes y frescas, ríos cristalinos y pasivos, que le ofrece a sus visitantes lugares para disfrutar, caminar, y bañarse en sus cristalinas aguas.

La mujer coyota

La leyenda de la coyota (especie de lobo), comienza cuando algunos habitantes afirmaban que era una mujer que trabajaba con doméstica, y se transformaba en coyota durante las noches, mientras que otros cuentan que podría ser una madre soltera, que igualmente por las noches se convertía en coyota, para buscar alimento para sus hijos, cosa que hacía a causa de su necesidad.

Todas las personas que sabían de la existencia de aquella rara mujer, es que le gustaba practicar la hechicería, y que colocaba su alma en un cajón. Según cuentan, que siendo una noche oscura y solitaria, un caminante encontró un cajón que contenía una espesa sustancia, pues, se trataba del alma de la coyota, quien durante el día era una mujer normal, pero, por la noche se transformaba en coyota.

La coyota luego de sus andanzas nocturnas, debería de regresar a su estado natural, por lo que al amanecer bebería del líquido depositado en el cajón, pero, en esta oportunidad no consiguió hacerlo, y quedó por siempre atrapada en el cuerpo de aquel animal.

Cuenta los pobladores, que si alguien debe salir de viaje y deja su vivienda sola, le ruegan a la coyota que asista a cuidar de sus animales y pertenencias.

La Cueva Cukinca

Muy próximo a la población conocida como Los Patios, en el departamento de Morazán, está ubicada una laja de gran tamaño dentro de la poza de agua, y contiguamente una misteriosa caverna para aquellos que tienen el valor de mirarla y escucharla.

Cuentan que las gotas caen de lo alto, mientras que emiten el sonido particular: “cu-kin-ka”, por tal motivo el lugar fue bautizado con este nombre.

Igualmente, existe otro aspecto enigmático que suena algo extraño en el lugar, en el fondo de la poza se observa colocadas unas piedras bien ordenadas en forma de un pequeño cúmulo, muchas personas curiosas la desordenan, pero una vez que dan vuelta, las piedras están nuevamente organizadas, todo parece como que no han sido tocadas.

Muchas personas, sienten pánico para aproximarse a la Cukinka, claro está, no por los hechos que llaman la atención, sino por hechos asociados con la muerte de un caballero que un buen día trato de secar la poza, para construir un cauce, pues lo más extraño, durante esa misma noche el hombre se enfermó con fiebres altas terminando con su vida.

También cuenta la leyenda, que a esa cueva llevan hombres que hacen pacto, y son entregados por un acompañante que los entrega hasta la profundidad de la caverna, mientras que una voz pronuncia palabras desde el fondo para recibirlos. Ciertos pobladores, narran que algunos que han hecho el pacto, han conseguido huir, pero, para su sorpresa no escapan de la muerte o se enferman de gravedad.

La leyenda de Serapio

Cuenta la leyenda, que en tiempos antiguos, el hecho sucedió en un río comparte los departamentos Intibucá y La Paz en Honduras, para ese entonces, existía una poza con el nombre de Serapio, el mismo con que bautizaron a un joven del pueblo Santa Elena.

El joven, era el más rico del municipio, poseía muchos bienes, que los trasladaba a su casa poco a poco, un día aparecía con un juego de comedor, otro día con un juego de dormitorio y en el transcurso de la semana llevaba más artículos.

Cuentan algunos habitantes, que por las noches visitaba a Serapio, una pequeña mula de color negro, que lo ayudaba en sus negocios, al subir en ella, mágicamente estaba en la capital.

Los curiosos del pueblo, notaban la situación extraña del comportamiento de aquel joven, comenzaron a buscar hasta que encontraron que tenía un pacto con el demonio, por tal razón le enviaba la pequeña mula, con un cargamento de dinero para comprar sus productos, y realizar viajes en tan escaso tiempo.

Los pueblerinos, estando al tanto de las andanzas del joven, llamaron al sacerdote del pueblo, para que le solicitará a Serapio que recogiera sus libros de hechicería los ata y arrojará a las profundidades de la poza, de manera eliminará todos estos artificios. Serapio, fue obediente ante el consejo del cura, pero, de la noche a la mañana, se quedó sin nada, y al paso de unos cuantos días el muchacho extrañaba su vida de antes.

Se olvidó de todo, y retorno a la pozo, con la intención de salvar sus libros y de nuevo hacer un pacto con el demonio, pero cuando llegó al lugar, una fuerza extremadamente enorme lo arrebató a las profundidades de la poza, donde falleció ahogado. Cuentan que jamás se vieron rastros ni de los libros ni de su cuerpo, pero, la poza lleva su nombre “Serapio”

El cerro El Volcancillo

Cuenta la leyenda que desde muchos años, el Cerro El Volcancillo, que se encuentra en Perquín, departamento de Morazán, es un sitio encantado en donde hacen apariciones deidades misteriosas. Cuando estas apariciones suceden, cuentan quienes han presenciado tales hechos, que se escuchan sonidos de huesos de esqueletos, o de botellas de vidrio, pero finalmente no se deja ver nada. Igual, narran que si estas criaturas se le aparecen a alguien por el camino, estos pierden el sendero.

Los legendarios y conocedores, afirman que el cerro de Perquín está encantado, al igual que El Volcancillo, y que además en este mágico y rico lugar ruedan por los suelos de las calles pepitas de oro, cuentan los abuelos que en épocas pasadas existía un frondoso árbol de oro, que era podado por una familia distinta una vez al año.

Agraciadamente, era unos tiempos que la gente no sentía envidia, ni eran codiciosos, egoístas ni ambicionaban, habitaban en una sola comunión de paz y hermandad. Pero, a consecuencia del conjuro de un religioso, el cerro no continuó creciendo, quedó con un tamaño de 80 metros de alto que tiene hasta la actualidad. Los habitantes, narran que la tierra de El Volcancillo es fértil, propia para la cosecha, y pasto de ganado; que misteriosamente lo hacían en el pasado, pero cuando bajaban al valle no había señales de ningún animal, las personas sentían intriga.

Tiempo más tarde, tres hermanos se adueñaron del cerro, lo repartieron en tres porciones iguales, y cada quien limitó su terreno.

La muerte del brujo de Nahuaterique

Esta leyenda sucedió en tiempos legendarios en Nahuaterique, departamento Morazán, El Salvador, que narra sobre un acontecimiento a unos de los hechiceros del pueblo.

La leyenda, relata sobre una criatura que llegaba sigilosamente a los corrales de las viviendas, tenía apariencia de lechuza y le succionaba la sangre a las aves, especialmente a las gallinas.

Pero, un vecino cansado que las gallinas aparecían sin vida, se armó de valor y tomó su arma para atrapar aquel misterioso animal que terminaba con las gallinas del pueblo. Al llegar la medianoche, la rara criatura hizo su aparición volando, el hombre atinó a creer que veía una lechuza gigante y le propició dos disparos.

Entre la oscuridad de la noche, apenas podía observar que muchas plumas se esparcen por el aire, pero realmente el cazador, no podía ver otra cosa. Amaneciendo el día, el dueño de la casa va al corral donde cayeron las plumas, con la esperanza de encontrar aquel animal que acababa con la vida de las aves, pero, para su sorpresa no encontró ni las plumas.

Transcurridos los días, y luego de aquel acontecimiento, los vecinos conocieron la noticia que en Nahuaterique, había fallecido un hechicero que habitaba dentro de las cavernas, y murió justo con un par de disparos que recibió en la cabeza.

El cerro de la culebra

La leyenda nace en el Caserío conocido como “Los Río”, en el cantón Cedros, municipio de Anamorós del departamento La Unión.

Tiempos arcaicos, habitaban gran cantidad de indígenas, y sucedió que el cacique, nunca estaba de acuerdo con los indios del pueblo Anamorós, pero, un buen día el jefe indio de Cedros, anunció que eliminaría al pueblo vecino, y de inmediato se transformó en una gigantesca serpiente que se escondió debajo de unos peñascos.

Pero, el indio que custodiaba el lugar, conoce las intenciones malvadas de su vecino, entonces, sube a la cima del pueblo y forma un cerro de piedras en forma de tapesco, que quiere decir tejido elaborado con cañas, mientras que colocaba rocas unas sobre otras, al tener un tamaño regular, para visualizar a aquella serpiente hechizada.

Sorpresivamente, la serpiente se arrastraba por debajo del cerro haciendo un estruendoso ruido que aterraba hasta los animales cercanos.

Pero, el indio de Anamorós, con su valentía lo estaba agarrando, y con su flecha untada de un mortal veneno, la lanzó sobre su cuerpo quedando esparcido en dos enormes trozos: la cabeza fue arrojada en el río de Anamorós y de inmediato se formó una gran poza, que es conocida como la poza de la Medina, mientras que el cerro quedó destruido en forma de serpiente, razón por la que se le llama Cerro de la Culebra.

El Tangaloa

Esta es una leyenda que narran los ancestros, los Lencas, sobre la existencia de un niño que tenía poderes sobrenaturales, pero su cuerpo tenía algunos defectos físicos.

La inocente criatura nació en Tangolona, un distrito Lenca, arcaico, hoy en día solo existe el nombre de una pequeña zona conocida como San Miguel, y la hacienda llamada Tangolona, el niño llegó al mundo con el don de poderes sobrenaturales.

Era un niño inteligente y sabio como él no había otro alguno, hacía milagros, pero, la suerte no lo acompañó en su cuerpo, tenía varios defectos físicos, poseía varias piernas, y sus padres lo mantenían encerrado en su hogar, y no podía jugar con otros niños del pueblo.

Pero, el niño se sintió mal de salud, y enfermo de gravedad, y antes de morir, la Luna le hizo una pregunta, que cuál sería su último deseo, el niño le respondió a la luna, que siempre anhelaba de ver el mar, y si era posible que ella se lo concediera, que deseaba bañarse en las aguas del mar antes de fallecer.

La Luna, no hizo esperar el deseo de aquel niño, le fue concedido pero antes lo transformó en pulpo. A partir de ese momento, Tangaloa logro ver el mar, y su moraba fue Jawairoa, hoy en día Jiquilisco, departamento de Usulután, El Salvador.

Desde entonces, esta deidad está junto a Ti Tanawass, es espíritu de las aguas del mar y de los bosques, que en lengua taulepa, quiere decir Niangas, se dedican a mantener las olas de mar tranquilas, y los animales marinos bajo su defensa.Estas deidades, acompañan a los navegantes en alta mar. Cuenta la leyenda que por tal motivo, los Lencas no comen pulpos.

La serpiente de la poza del Coral

Cuenta la leyenda, que en San José Villanueva, en la Libertad, se origina un relato donde las serpientes emergen de las rocas y nadan tranquilamente ante la mirada de los visitantes, y desaparecen como arte de magia.

Muchos pobladores cuentan, que en la poza del Coral, aparece de la nada una enorme serpiente de coral con la cabeza de color roja, que mira detenidamente a los curiosos, por esta razón el lugar recibe este nombre.

La poza del Coral, limita con parte del río Aquísquillo, que su cabecera se origina en el cantón El Cajón de Huizúcar, sus aguas se expanden hasta desembocar en San Diego, en el Puerto La Libertad.

Los lugareños, narran que se trata de una serpiente hábil, que aparece entre rocas de una pequeña cascada, y nada con calma ante la mirada atónita de quienes disfrutan las aguas de la poza, y luego se oculta de nuevo en las rocas, con toda su paciencia.

Con la llegada de fuertes lluvias, la poza se ha transformado en un enorme río, además que las cuevas pequeñas que están en sus proximidades, quizás sea la morada de muchas otras serpientes.

El hacendado de Zapotitán

Existen leyendas, que narran  sobre la existencia de algunas personas que habitaron El Salvador, y que para abandonar la pobreza, se atrevieron a pactar con el mismo demonio, a cambio de poseer riquezas.

La leyenda de El hacendado de Zapotitán, es una a las que se refiere a estos personajes, y que por alguna razón no ha sido extendida entre sus poblaciones.

Todo comienza con una roca de tono oscuro, que tiene tallados signos extraños y algunos pedazos de ladrillo, de lo que pertenecía a la hacienda Zapotitán, en ciudad Arce, lugar donde habitaba un hombre llamado Emeterio Ruano, y según cuentan, los legendarios conocedores dejó la pobreza atrás, convirtiéndose en un afamado rico, todo porque hizo un pacto con el diablo, a cambio de tener fortuna.

En el año 1860, el señor Emeterio Ruano, un hombre de escasos recursos económicos, pero de carácter codicioso, era el propietario de la hacienda Zapotitán, quien con su pacto con el demonio para tener riquezas, lo llevaron a cabo en una misteriosa roca, en la que cuando obtenía parte de su fortuna, debería ir a donde estaba la roca para agarrarlo.

La misteriosa roca, tiene unas medidas de 10 metros de ancho por 13 de largo, y en la cima posee varios orificios, dos de éstos con diámetros perfectos, lugar donde quizás el demonio le dejaba el oro y dinero. La piedra tiene tallada la imagen de una serpiente y un zapato propiedad de Ruano.

La leyenda es tan significativa, que los pobladores solicitaron que el lugar se  nombrara Cerro de Plata, todo por la cantidad de plata que se buscaba Emeterio Ruano.

También, narran que en la hacienda aparecían misteriosamente cercas de piedra, construidas por la noche, que formaban parte del pacto, eran tan tupidos que los animales no las podían traspasar.

Narra la leyenda, que dentro de la hacienda existía una laguna, que fue secada por el hacendado, propiamente para ocultarse de los ladrones cuando intentaban buscar el dinero que les dejaba el demonio, andaba dentro de un túnel secreto con un tamaño de un kilómetro y medio, que finalmente lo conducía a su vivienda.

Emeterio Ruano, constantemente, celebraba fiestas donde corría todo tipo de licor, y la compañía de mujeres hermosas. Pero, de su final, no se conoce nada, ciertos lugares comentan que murió asesinado por malhechores, mientras que otros aseguran que desapareció porque el diablo se lo llevó junto a él.

Luego que no se supo más de su existencia, cuentan que en la hacienda es propicia para escuchar lamentos y ruidos, y observar cualquier cantidad de fantasmas, que aterran a la población. En la actualidad la roca es patrimonio cultural del pueblo.

El tabudo

La leyenda de El Tabudo, se conoce en el lago de Coatepeque, un maravilloso lugar que está ubicado en el departamento Santa Ana, municipio El Cono.

Esta leyenda salvadoreña, es muy conocida por pescadores, habitantes y algún visitante del lago Coatepeque, quienes cuentan que el propietario de una majestuosa mansión adyacente al lago, un buen día fue a pasear en su canoa.

Pero, la leyenda relata, que ocurrió algo no común, él se encontraba a las orillas del lago, y de repente fue arrastrado por una misteriosa corriente de agua, que lo trasladó a los confines de tzqueyé, la deidad de agua dulce. A partir de ese momento, no se conoció más noticia sobre él.

Así transcurrieron muchos meses, pero, un buen día el hombre apareció transformado en el “El Tabudo”, mientras que los serviles le cuidaban su mansión parecida a un paraíso.

Cuando los serviles, lo observaron, quedaron confundidos ante lo que miraban, sus rodillas se habían vuelto extremadamente anchas, y sus labios parecían una criatura marina, y no un ser humano. El nombre de Tabudo, se origina de tabas, que se refieren a  las rodillas.

Algunos que tuvieron la oportunidad de ver lo que ocurría, cuando hablan del hecho, sienten temor, el tabudo, es un espectro, que no se hace daño. Cuentan los viejos conocedores, que cuando una persona le agrada, él se muestra como un sencillo pescador sentado en la parte delantera de la canoa, ayuda a los pescadores valientes, consiguiendo que su pesca sea abundante.

Pero, si contrariamente, el pescador le demuestra miedo, abandona la pesca, no conseguirá pescar ningún pez. Si se encuentra con turistas, visitantes o curiosos, el tabudo, los invita con toda cortesía a recorrer todas las aguas del lago; mientras que a los hombres los encanta y los transforma en peces de llamativos colores, y a las mujeres la convierte en sirenas de agua dulce, luego de aquel mágico y fascinante paseo, los lleva a la orilla del mar, transformados en personas como si nada sucedió.

Muchos no anhelan retornar a la vida cotidiana, porque en el fondo del lago presenciaron la paz, armonía, tranquilidad, y especialmente ser libres, y es cuando en tierra son declarados como personas desaparecidas, sus cuerpos más nunca son encontrados.

La iglesia vieja de San Dionisio

San Dionisio, es una población que se localizada al sur de la ciudad de   Usulután, en el departamento de Usulután, en El Salvador. En este lugar, existe lo conocido como “La Iglesia Vieja”, nombre misterioso, que le daremos a conocer más adelante.

Cuentan, que durante el tiempo que los españoles arribaron a este territorio, conocido como “Ucelucla”, que en lengua indígena quiere decir  “Lugar de Tigres”. Relatan, que los españoles fundaron un pueblo y su propia iglesia para que los lugareños, asistieron a misa.

La leyenda, narra que un buen día el sacerdote de la iglesia estaba oficiando una misa, y repentinamente la iglesia se desplomó hundiéndose en la tierra. Muchos deseos, de conocer que sería aquel fenómeno, algunos manifestaban que era producto que la construcción estaba cercana al mar, y que el terreno no era adecuado para la edificación por su peso, lo que había causado el hundimiento del templo.

Mientras tanto, los habitantes estaban llenos de pánicos ante aquel hecho terrible, pensando que podían ser los piratas que continuamente embestía en contra de las construcciones y pueblos y arrastraban todo lo que estaba en su camino.

Por tal motivo, los habitantes tomaron la decisión de huir de sus hogares, desplazando más hacia el norte, donde construyeron sus viviendas en un nuevo territorio a orillas del río Chiquito, al que denominaron Usulután.

El pueblo, estaba solitario totalmente, ciertas personas narran que todos los años, especialmente los días miércoles y Sábado Santo, justo cuando se oficia la sagrada misa, se escuchan un repique de las campanas, que van desapareciendo del lugar, llegando hasta donde se hundió la vieja iglesia.

Los cántaros con monedas de oro

Las leyendas narran desde tiempos legendarios, que las riquezas de algunas personas en El Salvador, provienen de pactos diabólicos, y que muchos que han abandonado la pobreza han vendido su alma al mismo demonio.

En los tiempos pasados, era frecuente que las personas enterraban su dinero, tesoros y botijas en terrenos porque consideraban que estaban seguros, y no eran fácil que fuera robado por los malvados.

Los ancestros cuentan, que las botijas repletas de oro, plata y joyas preciosas, que estaban sepultadas, con el pasar de los años, muchas quedaban descubiertas para su fácil hallazgo, pero, cuenta la leyenda, que la persona que encuentra un tesoro enterrado, sólo vivía para cuidarla, y no se atrevía a gastar un céntimo de las monedas, aunque permaneciera en la pobreza.

Algunos de los abuelos, encontraron en algún momento de su juventud, entierros de tesoros, pero, preferían vivir en paz aunque fueran pobres.

Muchos narran leyendas, que las botijas con tesoros pactados, por acuerdos con el diablo, y que no cumpliendo con el trato, éste procede a llevarse no sólo el alma, sino el cuerpo de la persona; después volvía a sepultar el tesoro, para continuar con el alma de un próximo avaricioso, que  es valiente para desenterrarla.

Cuentan que el pueblo, aún permanecen muchos territorios con cantaros repletos de oro y plata, esperando que llegue una ambiciosa alma a desenterrarlos.

Los arbolarios

Esta leyenda narra sobre criaturas sobrenaturales, que se vinculan con la naturaleza, especialmente las que contienen los lagos y lagunas, así como las que rezan sobre la lluvia y las tormentas.

Los arbolarios, eran genios de las tormentas, ladrones de los lagos, quienes cometen sus travesuras en estos lugares, en ocasión cargaban con una laguna robada dentro de un cascarón de huevo, y cuando pasaron junto al volcán Tecapa, se les resbaló cayendo de medio lado, lo que da motivo a que la laguna se encuentra inclinada.

En una ocasión, pretendieron, no teniendo suerte, de robarse el lago de Güija, se observaban cuando la tempestad traía sus truenos, y brotaban chispas de aquellos inminentes rayos y relámpagos.

Se trataban de mujeres malévolas, que por donde pasaban todo quedaba devastado, por las tardes turbulentas, se escuchaba un sonido ensordecedor, sencillamente eran que llegan sobre palos secos, pequeños y temibles. Caían en el camino, obstaculizando el paso, se transformaban en lagartijas, serpientes y mordían a todo aquel curioso que se atrevían a verlas.

Los managuas

Esta leyenda guarda relación con los arbolarios, debido a que tienen se asocian con las tempestades, inundaciones, remolinas, erupciones volcánicas, nubes, saltamontes que acompañaban a criaturas malignas que se hacían sentir a través de fenómenos naturales.

Tanto los mayas como los Kekchí, le denominaban a este genio como: “Mam”, y los indios pipiles lo llamaban “Man-Agua”. Los pipiles, mantenían la creencia que únicamente no era uno sólo, al contrario se multiplicaban para cometer sus fechorías.

Cuentan, que eran criaturas viejas y enanas, con grandes cabezas y rostros enormes. Narraban, que existían ocasiones en que aparecían managuas en las cimas de las tempestades. Mientras que algunas personas, lo describían como jóvenes bellas, de piel blanca y humildes, que las tempestades las traían a la tierra, mediante los rayos.

Cuentan los pobladores, que en el momento que las managuas hacían sus apariciones, aparecían junto a ellas violentos huracanes destruyendo todo a su paso. Mientras, que los campesinos legendarios, hablan sobre las managuas como ángeles peligrosos y pícaros, que obedecían a las órdenes de los amos de los dueños o duendes de las lagunas.

El relato sobre los managuas, describen a estas criaturas que tenían la capacidad de volar por el aire, especialmente entre las nubes, y cuando eso sucedía, generan las tempestades perjudicando a la tierra.

La piedra bruja

Cuenta la leyenda sobre la piedra bruja, que es un misterio que empezó a desarrollarse a finales del siglo XIX comenzando el siglo XX, era un tiempo legendario.

La piedra bruja, se encontraba insertada en la cima del cerro que lleva el mismo nombre, era un territorio ideal donde los duendes retozaban y se divertían durante la noche, junto a las malas deidades que atrapaban completamente el misterioso Cerro EL Brujo.

Cuenta que quizás la piedra, fue testigo de algunos hechos malignos, debido a que este lugar un grupo de personas de Ciudad Victoria asistieron para pactar con el demonio, y vender sus almas a cambio de tener riquezas y gozar de una vida llena de disfrutes.

Entre las ofrendas y pactos, consiguieron alcanzar riqueza, poder y una vida plena de placeres, pero, realmente su verdadera acción era vender su alma al diablo.

Mientras tanto, los abuelos que aún existen en Ciudad Victoria, narran que aquellos que pactaron con demonio, repentinamente se hicieron millonarios y almacenaron fortunas, que eran enterrados en los terrenos de sus viviendas, contenidos en vasijas de oro y plata.

Se hallaron, muchos monedas de plata de un colón conocidas anteriormente en El Salvador, también relatan que con ese dinero condenado, compraron mansiones e inmensas propiedades, que en la actualidad pasaron a ser dueños, las últimas generaciones.

Pero, no todo queda que le entregaron su alma al demonio, a cambio de poseer riquezas y poder, también existen las leyendas de personas que llegaron hasta La Piedra Bruja, para contactarse con el mismo satanás y practicar hechicerías a personas que pensaban eran sus contrincantes.

A causa de los rituales y hechos que se hacían justo en esta piedra, es lo que origina su nombre, pero como la necesidad de muchos, los llevan a rogar cualquier cosa que se les ocurra, cuentan que a este lugar, acudían muchos a pedir tener cambio de apariencia; algunos relatan que existen personas que sobrepasan los 80 años de su feliz existencia, al igual que se encontraban personas que sus peticiones en el lugar mágico y misterioso, pactando que tuvieran la habilidad de transformarse en cualquier especie de animal.

La virgen de Dolores

Se conoce como Dolores, un municipio de Cabañas, en este lugar se desarrolla una leyenda sobre la Virgen de Dolores, es denominada de esta manera, que se le observa en su rostro el sufrimiento como madre que pasó al contemplar el martirio de su hijo Jesucristo.

Los devotos y fervientes del lugar, se aglomeran los días martes y viernes para rezar el Santo Rosario con los misterios dolorosos. Mientras que hay días festivos, se realizan durante los sietes días continuos, mientras que los lugareños aprovechan para vender a los asistentes artesanías elaboradas con sus propias manos.

La leyenda de la adoración a la imagen de la virgen de Dolores, comienza en el año 1781, pero, tristemente la tradición fue interrumpida por un sacerdote, quien ordenó derribar y remodelar la iglesia, sin conservar y respetar su trayectoria.

La leyenda cuenta, que la imagen fue hallada en el lugar, donde se encuentra construida actualmente el templo sagrado católico, por unos campesinos que la llevaron enseguida a Sensuntepeque para venerarla en el lugar, pero, misteriosamente, cada paso avanzaban era imposible continuar, porque la imagen de la Virgen se tornaba muy pesada, por lo que se imposibilite continuar llevarla a cuesta.

Entonces, las autoridades eclesiásticas, dieron autorización para que los campesinos construyeran una iglesia en el mismo sitio donde fue hallada.  La Virgen, les indicó el espacio preciso donde quería tener su iglesia y la petición celestial, se llevó a cabo con un hermoso templo construido en su honor.

Otras versiones sobre la aparición de la Virgen de Dolores, es que esta fue encontrado en el valle de San Cristóbal del pueblo  Titihuapa o La Puebla, y más tarde fue traslada al lugar donde se encuentra en la actualidad.

Mientras, que ciertos abuelos de Dolores, un padre, transportaba la imagen de La Puebla al lugar donde está actualmente, en horas nocturnas, al tanto que le mentía a las personas, informándoles que la virgen no deseaba estar en donde se encontraba.

Pero, en el año 1781, y a causa de lo que decía aquel sacerdote, el pueblo en compañía de la Virgen de Dolores, fue transportada desde las orillas del río Silicua, con el nombre de Pueblo Nuevo de Titihuapa, donde se encuentra actualmente.

La mujer del volcán de San Vicente

El volcán de San Vicente, es conocido igualmente entre la población como volcán de Chinchontepec, se encuentra en el departamento de San Vicente, en El Salvador.

Cuenta la leyenda sobre este volcán, que en tiempos legendarios, el territorio donde se encuentra el volcán Chinchontepec, habitaba una mujer con una belleza realmente espectacular y sorprendente, que nunca antes vista, razón por la que muchos caballeros pretendían su amor, deseaban esposarla, mientras que contemplaban enorme belleza y al mismo tiempo concebir hijos.

Pero, la hermosa mujer por motivos no conocidos, no deseaba ser conquistada por ninguno de estos hombres, por lo que se mantenía en una constante huida para no ser vista ante los ojos de estos enamorados.

Cuenta la leyenda, que un buen día la mujer subió a la cima del volcán, pero en un instante que estaba muy cerca de la boca de aquel fogoso volcán, se apareció un joven quien la miraba fijamente y con deseos de agarrarla, pero ella por escurrirse de sus manos, entró al volcán ardiente.

Ese momento era crucial, el volcán estaba en plena erupción, y se transformó totalmente cambiando su forma original, hasta que tomó la imagen de una mujer acostada. Puedes ingresar para que conozcas de otras leyendas famosas e interesantes en los siguientes enlaces.

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