Historia y Origen del Cristianismo ¡Descúbrelo!

Deducimos por origen del Cristianismo la devoción fundada por Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre. El individuo y las sabidurías de Jesús son las bases sobre las que se permita la adoración cristiana. Los cristianos creen en Jesucristo como su Salvador y su Diestro: le describen como su Dios y Señor y se abrazan a su sabiduría. Te invitamos a leer este artículo para que conozcas más sobre este tema.

Origen del Cristianismo

Origen del Cristianismo

Cuando nos referimos al origen del cristianismo, debemos retroceder a la prehistoria y al comienzo del judaísmo rabínico, ya que fueron estos los que estuvieron influenciados elocuentemente por el culto y la ideología helenística. Específicamente, el cristianismo adquirió varios rasgos de la irreligiosidad grecorromana en su ordenamiento, su vocabulario, su veneración  y su doctrina.

Podemos notar que de dicha religión romana fueron escogidos los títulos de Pontifex Maximus que es concedido al principal clérigo del colegio de papas y luego Sol Invictus que venía siendo una ceremonia religiosa hacia un Dios Solar que fue conmemorado por el Imperio Romano.

El neoplatonismo causó un valioso influjo en la doctrina cristiana, podemos notarlo por ejemplo en Agustín de Hipona en su unificación de Dios como summum bonum y del mal como privatio boni. Entre los fragmentos del Nuevo Testamento podemos ver que hay semejanza interesante ente Jesús Nuestro Señor y dioses grecorromanos como por ejemplo Baco y Perseo, entre muchos otros que fueron identificados por los sacerdotes de la congregación llamados también “imitación diabólica” por Justino Mártir.

Sin la potestad del templo creyente y los clérigos de expresar a individuos disconformes y superficiales, continuaba siendo inadmisible expresar de manera exacta quien era un judío y quien un cristiano.

Aún es complejo y casi imposible descifrar cual es un escrito judío y uno cristiano puesto que los contornos son turbios y esto suele tener resultados no tan favorables, pero no obstante, los pensamientos y mejoras practicantes pueden atravesar fronteras en ambas direcciones.

El origen Judío

Si bien es cierto luego del origen del cristianismo todos ellos tienen raíces judías, puesto que Jesús Nuestro Salvador nació en medio de una familia Judía. Sus padres José y María cumplían con todas las normas practicantes de la Tora, que viene siendo un escrito donde se encontraban las leyes el patrimonio del pueblo judío. Además de esto  fue circuncidado al octavo día de su nacimiento debido a la ceremonia judía.

En el próximo vídeo podrán observan con más atención el origen y las ramas del Cristianismo.

Judaísmo Helenístico

El conocimiento helenístico ocasiona una gran conmoción en las tradiciones y hábitos de los judíos, bien sea en la Tierra de Israel como en la diseminación. Los ataques en el judaísmo fueron unas de las principales causas que dieron lugar al judaísmo helenístico en la marcha Judía, que trataba de implantar un dogma religioso hebreo judío dentro de la tradición y el lenguaje helenos.

Dicho judaísmo se propagó en el Egipto ptolemaico a partir del siglo III a.C., y además se transformó en una creencia legal y destacada luego de la victoria de Roma en Grecia, Egipto, Siria y otras más, pero para el tercer siglo tuvo un deterioro significativo dando un estallido al gnosticismo y al cristianismo temprano.

El argumento primordial que logró alejar a los judíos helenísticos y a los ortodoxos pertenece al empleo de los preceptos bíblicos en la sabiduría helenística

La decadencia del judaísmo helenístico inició en el siglo II, pero lo que originó dicho descenso aún no está del todo aclarado, puesto que son muchos los argumentos que te exponen con respecto a esto, se dice que pudo haber sido excluido o asimilado por el cristianismo temprano, concentrado en Antoquía y sus costumbres universales. El resto de las corrientes del judaísmo helenístico lograron quizás agruparse en los desplazamientos gnósticos en los primeros siglos del período cristiano.

Mesianismo Judío

Martin Buber al explicar el origen del cristianismo reseña que éste y el judaísmo eran alteraciones o transformaciones sobre lo que viene siendo el mesianismo. Este realizó dicho argumento a partir de una célebre explicación de la presión entre ambas doctrinas como lo es:

  • Pre-mesiánicamente, nuestra dirección en la vida está distribuida, dado que encontramos caminos diferentes con infinidades de pensamiento, por ejemplo, para el cristiano, el judío es un individuo sorprendentemente terco e impertinente que rechaza ver todo lo que acontece; mientras que para el judío, el cristiano viene a ser un individuo inexplicablemente despreocupado que declara que su salvación en el mundo se ha realizado. Esto es precipicio que ninguna fuerza humana auxiliar.
  • El mesianismo judío tiene su origen en el lenguaje apocalíptico, desarrollado a partir del siglo II hasta el siglo I a. C., con la promesa de reelegir a un próximo líder “proclamado o coronado” para revivir el Reino de Dios en aquellos territorios que eran gobernados por forasteros de aquel período.
  • Todo se ajustaba con la revuelta Macabea dirigida por los judíos en los años 167 y 160 a. C., enfocada en contra de los seléucidas, un Imperio Helenístico. Tras el declive del reino asmoneo, fue gobernado en contra de la distribución romana de la división Judea, que según piensa Josefo, inició con el establecimiento de los Zelotes mientras el Censo de Quirino, no obstante la revolución abierta a mayor comparación no se origina hasta la primera cruzada judeo-romana en el año 66 d. C.

El narrador H.H. Ben-Sasson, en su disertación sobre el origen del cristianismo,   plantea que la “crisis bajo Calígula” fue la principal causa de la primera separación abierta entre romanos y judíos, aunque los disgustos ya eran más que claros en el Censo de Quirino. 

Origen del Cristianismo

Para ese momento el judaísmo se distribuyó en rasgos incompatibles. Aquí se insertan muchas sectas muy prestigiosas y otras no tan influyentes, como lo son algunas de ellas: los fariseos, los saduceos y los Zelotes.

Todo esto dio pie a nuevas revueltas, pero para el siglo I a. C. y I d. C. se observó una cantidad numerosa de cabecillas religiosos carismáticos que contribuían a lo que llamaríamos la Mishná del judaísmo rabínico que viene siendo un cuerpo de ordenanzas reunidas, comprendiendo también a Yohanan ben Zakai y Hanina ben Dosa que era un sabio que hacía increíbles milagros.

Según la narración de los Evangelios, los cinco modelos de Jesús incurren en esta norma de oradores dogmáticos con fieles apóstoles.

Alan Segal expresó que podemos afirmar un “nacimiento simultáneo” de dos nuevos judaísmos, los dos caracterizados por los variados métodos dogmáticos que les anticiparon. Además de ser gemelos en un aspecto religioso, el judaísmo rabínico y el cristianismo deben luchar juntos para lograr la justicia y la paz.

Raíces Paganas: ¿Por qué no admiten a un Dios?

El origen del cristianismo antiguo se desenvuelve en un período del Imperio Romano mientras se ejecutaban variadas creencias enigmáticas como lo eran los dogmas greco-romanos, ceremonias poderosas romanas y otras religiones mistéricas que pretendían difundir sabiduría a través de la práctica, además de las religiones monoteístas filosóficas que admiten una costumbre espiritual, como lo era el neoplatonismo y el gnosticismo y en un menos orden, las religiones tribales ejercidas en el perímetro del Imperio.

Muchos antes del Concilio de Jerusalén los misioneros admitieron ambos conversos, tanto los judíos como paganos y poseían una inestable armonía entre los judaizantes, quienes persistían en la disciplinas de las ordenanzas de la Torá por todos y cada uno de los cristianos y el cristianismo paulino que estaba afiliado con los dogmas y sabidurías exhibidas por el apóstol Pablo a través de sus textos.

Con la expansión del cristianismo en la Edad Media, se expone que este fue afectado por las ceremonias del paganismo germánico, el paganismo celta que fue un desplazamiento celebre reconstruccionista, paganismo eslavo y la creencia habitual por diversas formas.

Origen del Cristianismo

Influencia en la doctrina cristiana antigua

Ocurrió una relación complicada entre la doctrina helenística y el cristianismo durante los primeros años de la congregación, pero más aún en los primero cuatro siglos de la era actual. El cristianismo tuvo su inicio en Jerusalén mientras esta estaba invadida por los romanos, una población sobresaliente pero no completamente judía. Con las doctrinas habituales que además eran distinguidas del razonamiento griego clásico que fue autoritario en el Imperio Romano mayor de aquel entonces.

El problema entre los dos estilos de razonamiento se reconocen en los escritos cristianos, también en las reuniones de Pablo con pensadores voluptuosos y pacientes que son mencionados en Hechos, donde exhiben sus opiniones y avisos en contra de la doctrina griega.

A causa de que el cristianismo se esparció por todo el Imperio Helénico y además una cantidad de líderes de la congregación fueron adoctrinados por la ideología griega, se dio una unificación de las dos maneras de sabiduría.

Un narrador del cristianismo temprano, llamado Clemente de Alejandría, manifestó la absorción del concepto griego, por un escrito que manifestaba lo siguiente: “La ideología ha sido entregada a los griego con su acuerdo particular, además de su creación para la doctrina de Cristo, dicha ideología de los griegos abarca los componentes esenciales de que la sabiduría única y perfecta es mayor que el conocimiento humano, inclusive sobre aquellos elementos espirituales”.

En el siguiente vídeo podrán observar con más explicación lo que es la doctrina antigua que permite conocer como se originó el cristianismo.

El dominio en la religión cristiana en la Prehistoria retardada, comprendiendo también las creencias de los sacerdotes de la congregación cristiana del siglo IV y V, en las creencias de Nicea y Calcedonia, que comprendía de igual manera los aspectos de la Trinidad y la Cristología. Los dominios realmente poderosos aquí fueron el rito imperial romano y la ideología helenística, específicamente en los casos del neoplatonismo y gnosticismo.

La controversias cristológicas persistieron controlando la doctrina cristiana hasta que llego la Edad Media, en el Tercer Concilio de Constantinopla para la fecha de 680 d. C.

Agustín de Hipona estructuró la ideología cristiana en última solicitud, redactando a finales del siglo IV y principios del siguiente siglo que cuando leyó los libros de los espiritualistas le enseñaron a indagar a través de ellos la verdad intangible pero espiritual, así que observó cosas aparentemente “invisibles” que fueron comprendidas gracias a las cosas ejercidas. Este es un escrito que podemos leer y analizar en “Romanos 1:20”.

Además de esto Agustín se bautizó al cristianismo desde el maniqueísmo que se trataba de una creencia religiosa que se determinaba por admitir la existencia de dos comienzos opuestos y perpetuos que batallan entre si lo bueno y lo malo y fue influenciada por el gnosticismo.

Origen del Cristianismo Según algunas de sus declaraciones se convirtió en un cristiano y en un contrincante poderoso del maniqueísmo luego de ocho o casi nueve años de aprobar a la creencia maniquea y ser un individuo participante de la asociación de oyentes maniqueos.

Alfred Adam, entre muchos otros especialistas modernos, deduce que algunos modos maniqueos de razonar causaron una influencia en el avance de algunos ideales cristianos de Agustín, como lo eran la creación del bien y el mal, la percepción del infierno, la división de los grupos en elegidos, asistentes y penitentes, la enemistad de la carne y la actuación sexual, entre muchas otras cosas.

Gracias a esto se propuso que bogomilos (una congregación herética con una vida severamente virtuosa), los paulicianos (una asociación cristiana), y los cátaros (un desplazamiento practicante de origen gnóstico) fueron intensamente influenciados por el maniqueísmo.

No obstante, los bogomilos y cátaros, especialmente, dejaron escasas huellas de sus ceremonias o creencias, y el enlace entre ellos y los maniqueos no está totalmente comprendido. Estas tres congregaciones eran evidentemente dualistas garantizando que posiblemente existan dos principios máximos y que además percibieron que el mundo fue una creación producto de un demiurgo de procedencia maligna.

Ya sea que esto fue ocasionado por la influencia del maniqueísmo o cualquier otra insignificancia del gnosticismo es difícil de describir. Solo una pequeña minoría de los cátaros afirmaba que el malo Dios, era tan potente como el Buen Dios, como lo realizó el dualismo absoluto que era una inclinación  ideológica que conceptualiza el argumento de la existencia de dos elementos opuestos.

En el ejemplo de los cátaros, es que parece que admitieron los fundamentos maniqueos de la estructura de la congregación, pero ni una insignificancia de sus leyes dogmáticas. Además Prisciliano y sus discípulos aparentemente buscaron de cautivar lo que consideraban que era la fracción más estimada del maniqueísmo en el cristianismo.

Jesús en el Cristianismo

No se puede explicar el origen del cristianismo sin dar a conocer a Jesucristo, quien  fue un orador y líder practicante judío y además es la representación más importante de esta doctrina y la imagen más importante de la historia. Conforme los evangelios Jesús difundió la palabra de Dios por un lapso de 3 años a comienzos del siglo I. Sus ganas de educar, curar a la variedad de dolientes y discapacitados y la ejecución de miles de maravillas y milagros acabaron el día de su muerte cuando fue crucificado por manos del poderío romano en Jerusalén.

Habitualmente todos los narradores de la Edad Antigua confirman la presencia autentica de Jesús, y la mayoría de los criterios admitidos por formas clásicas, fundamentados en una lección apreciada de los escritos sobre Él, señalan que fue un predicador que buscaba instruir a todos y que fuéramos más a imagen y semejanza de Dios.

 Jesús como Mesías

Frecuentemente los ilustrados intuyen una diferencia entre el Jesús de la cronología y el Cristo de la creencia.​ Paula Fredriksen, en (De Jesús a Cristo), insinúa que la influencia de Jesús a sus discípulos fue tan grandioso que no lograban admitir la frustración sobreentendida en su fallecimiento.

Conforme el Nuevo Testamento, los discípulos de Jesús comunicaron que encontraron a Jesús luego de su muerte; objetaron que había renacido (el dogma en el renacimiento de los fallecidos en la era mesiánica constituido de los ideales fariseos), y que en un tiempo breve regresará para sellar el inicio del Reino de Dios y concluir con el resto de la predicción mesiánica como el renacimiento de los fallecidos y el Juicio Final.

La gran mayoría de las doctrinas de Jesús eran claras y aprobadas en cláusulas de judaísmo del Segundo Templo; lo que conformó a los cristianos, además de los judíos era su creencia en Cristo como el Mesías que resucitó. La convicción en un Mesías renacido es inadmisible para los judíos hoy y para el judaísmo rabínico, y los imperios judíos han empleado durante muchísimo tiempo esta acción para exponer el rompimiento entre el judaísmo y el cristianismo.

En el próximo vídeo podrán observar con más atención una de las interrogantes más grande de la historia, “Jesús es el Mesías”, lo cual forma parte de la historia del origen del cristianismo.

El fallo de Jesús para instituir un Israel independiente y su muerte a manos de los romanos, invalidó los reclamos mesiánicos de los judíos helenísticos.

Determinados cristianos opinan al contrario que Cristo, en lugar de ser el Mesías judío, era Dios conformado en cuerpo y alma, que además falleció por las faltas de la humanidad y que la confianza en Jesucristo prometió la vida eterna.​ El argumento de esta nueva explicación de la crucifixión y renacimiento de Jesús aparecen en los escritos de Pablo y en la obra de los Hechos.

Cristianismo Paulino

El origen del cristianismo paulino está afiliado con la forma de cristianismo coligado con los dogmas y religiones presentadas por el discípulo Pablo en los textos paulinos. La gran parte del cristianismo dogmático se fundamenta en su gran mayoría de estas sabidurías y los cree como incrementos y esclarecimientos de las doctrinas de Jesús.

Un padre del siglo segundo expulsado por hereje en 144, llamado Marción de Sinope, manifestó que Pablo fue el único discípulo que había comprendido de forma clara el recado nuevo de la misericordia como transmitido por Cristo.

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El resto observan en las obras doctrinas de Pablo que son absolutamente diferentes de las doctrinas únicas de Jesús argumentadas en los dogmas adecuados, los Hechos y el resto del Nuevo Testamento, como el Mensaje de Santiago. Los antagonistas incorporan también los ebionitas (sectas judiocristianas) y nazarenos, los cristianos judíos que refutaron a Pablo por alejarse del judaísmo preceptivo.

Esta expresión habitualmente es considerada como despectiva por el curso distinguido del cristianismo, ya que el término generalmente se considera peyorativo por la corriente principal del cristianismo, porque lleva la contradicción de que el cristianismo es una deshonestidad de las doctrinas originales de Jesús, como lo podemos ver, en la fe de una Gran Apostasía como se halla en el Restauracionismo.

Surgimiento del judaísmo rabínico y el cristianismo

El desprendimiento del judaísmo rabínico (en el tiempo de los Tanaim) y el cristianismo tomo lugar en los primeros centenarios de la era común. Esto se aplica habitualmente a una especie de acontecimientos, comprendiendo además la desaprobación y el sufrimiento de Jesús, el congreso de Jerusalén en la época apostólica, la devastación del Segundo Templo, lo razonado por el congreso de Jamnia y la rebelión de Bar Kojba.

Origen del Cristianismo

No obstante, más que una fracción inesperada, ocurrió un precipicio lentamente y luego cada vez más grandes entre los cristianos y los judíos en los primeros siglos. Aunque habitualmente se opina que el discípulo Pablo constituyó un santuario esencialmente afable en lo largo de su vida, tomó mucho tiempo para que se exhibiera una separación completa.

A pesar de todo esto, muchos sucesos son considerados como esenciales en la ascendente abertura entre el cristianismo y el judaísmo. Robert Goldenberg declara que es cada vez es más admitido entre los investigadores que “al final del siglo primero d.C. aún no había dos creencias aisladas denominadas ‹Judaísmo› y ‹Cristianismo›”.

Los cronistas continúan discutiendo cual fue el  instante exacto del origen del cristianismo como una nueva doctrina, separada y diferente del judaísmo.

Muchos investigadores argumentan que los cristianos como los fariseos tenían una disputa dentro del judaísmo, y además luego de la rebelión de Bar Kojba se quebrantaron de manera definitiva, en el momento en que los sustitutos de los fariseos argumentaban que su supremacía sobre todo en el judaísmo y al menos desde el aspecto judío, el cristianismo apareció como una nueva doctrina. Muchos cristianos eran aún miembros de la asociación judía en el instante de la revolución de Bar Kojba en el 130.

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El cronista Shaye J.D. Cohen argumenta que la ruptura del cristianismo con el judaísmo fue  un procedimiento, no un evento como muchos piensan. La parte más importante de este proceso fue que la congregación se hallaba cada vez más idólatra y menos judía, lo que ocasionó que la ruptura se exhibiera de variadas formas en cada una de las sociedades locales, donde los judíos y los cristianos convivían unidos.

En algunas partes, los judíos desterraron a los cristianos, mientras que en otras partes ello se alejaron por su propia decisión.

Cohen argumenta que dicho proceso culminó para el año 70, luego de la rebelión de Judea, en el momento en que una diversidad de herejías se fugaron y el judaísmo farisaico se desarrolló en el judaísmo rabínico y además el cristianismo se manifestó como una doctrina diferente.

En el próximo vídeo observarán algunas de las sectas judías y como influyeron en el origen del cristianismo.

Discípulo de los gentiles

Muchas congregaciones cristianas tempranas, como por ejemplo los ebionitas y las congregaciones primitivas de Jerusalén, estaban dirigidas por Santiago el Justo y eran rigurosamente judías. Como lo vemos en el Nuevo Testamento, Saulo de Tarso buscó a los primeros cristianos judíos, posteriormente se transformó y obtuvo el nombre de Pablo y la denominación de “Apóstol o discípulo de los gentiles” e inició a realizar proselitismo entre los gentiles.

Además le demostró a los líderes de la congregación Jerusalén para que los gentiles que lograran ser transformados  fueran liberados de la gran parte de las ordenanzas judías en el Concilio de Jerusalén.

Primera batalla judío-romana

A causa del desenlace de la batalla judeo-romana, la ciudad de Jerusalén fue despojada y el Templo fue derribado. La devastación del Segundo Templo fue la comprobación definitivamente traumante para los judíos, que para ese entonces se confrontaban con interrogantes complejas y un gran alcance.

Posteriormente de la devastación de Jerusalén y el exilio de los judíos, la ceremonia judía dejó de ser ideada internamente en las cercanías del templo, la plegaria cogió el lugar de sufrimiento y el rito fue restaurado en las proximidades de los rabinos que procedieron como educadores y líderes de las congregaciones personales en la diseminación judía.

La devastación del Segundo Templo por los romanos no sólo poner fin a la revuelta: marcó el fin de una era. Los reformadores como los zelotes fueron comprimidos por los romanos  y además poseían escasa credibilidad (los últimos zelotes fallecieron en Masada en el 73). Los saduceos, cuyas doctrinas estaban tan fuertemente enlazadas con el rito del Templo, se ausentaron. Los esenios también se ausentaron, quizás a causa de sus doctrinas que de alguna forma se apartaron de los asuntos de los tiempos.

Dos congregaciones estructuradas se conservaron: los primeros desde el origen del cristianismo y los fariseos. Ciertos investigadores, como por ejemplo Daniel Boyarin y Paula Fredricksen, demuestran que fue justamente en esta época cuando los cristianos y los fariseos se encontraban luchando por el liderazgo del pueblo judío, que los textos de las disputas entre Jesucristo y los discípulos con los fariseos y los caminos anti-farisaicos se anotaron y se integraron en el Nuevo Testamento.

El surgimiento del judaísmo rabínico

Durante el siglo I d. C. hubo varias disidencia judías: los fariseos, saduceos, zelotes, esenios y los cristianos. Posteriormente de la destrucción del Segundo Templo en el año 70, el fanatismo vino en gran medida a su fin. El cristianismo perduró, pero rompió con el judaísmo y se convirtió en una devoción separada; los fariseos perduraron en forma del judaísmo rabínico, hoy en día, acreditado simplemente como “judaísmo”.

En ese tiempo, Roma dirigió Judea a través de un representante en Cesarea y un obispo judío. Un exlíder fariseo, Yohanan ben Zakai, fue denominado el primer obispo (en lenguaje hebreo, Nasí, asimismo simboliza príncipe o gobernante), y se instauro el Sanedrín en Jamnia bajo intervención farisaica. En lugar de dar el tributo a los clérigos y consagrar ofrecimientos en el templo, los sacerdotes enseñaron a los judíos dar riquezas a organizaciones humanitarias particulares y formarse en las sinagogas, así como para pagar el Fiscus judaicus.

El surgimiento del cristianismo

El investigador del Talmud Daniel Boyarin ha demostrado que el dogma de Pablo referente a el alma está más intensamente adaptado en el judaísmo helenístico de lo que habitualmente se considera. En su escrito A Radical Jew (Un Judío Principal), Boyarin deduce que Pablo coordinó la existencia de el Mesías con la ideología griega para re-analizar la Sagrada escritura hebrea en conclusiones de la negativa platónica entre lo perfecto (que es existente) y lo palpable (que viene siendo inexistente)

El semitismo es una devoción carnal, en el que la membresía no se fundamenta en la afirmación por el contrario más acertado en ser sucesores de Abraham, manifestado físicamente por la circuncisión, y se concentra en la forma de mantenerse esta vida adecuadamente. Como Boyarin lo plantea, Pablo vio en el “símbolo” de un Cristo renacido la oportunidad de un mesías sutil en vez de alguno material.

Empleó este discernimiento de Mesías, según Boyarin, para objetar a merced de una devoción a través del cual todos los individuos, no únicamente los sucesores de Abraham, alcanzarían venerar al Altísimo de Abraham. A discrepancia del judaísmo, que sustenta que es la doctrina perfecta únicamente de los judíos, el cristianismo paulino declaraba ser la devoción apropiada para todas las personas.

En otros términos, recurriendo a la diferencia platónica entre lo palpable y lo maravilloso, Pablo expuso cómo el aliento de Jesucristo podría transmitir a todas los individuos una forma de glorificar a El salvador, el Omnipotente que anticipadamente había sido idolatrado únicamente por judíos y prosélitos judíos, no obstante como ellos declaró que Él era el magnífico Salvador de todos en el mundo.

Origen del Cristianismo

Boyarin busca eliminar el cometido de Pablo en el judaísmo helenístico y persiste en que Pablo era completamente judío. Además, Boyarin expone, que la doctrina paulina creo su adaptación del cristianismo considerablemente fascinante para los gentiles.

No obstante, Boyarin igualmente observa nombrada reelaboración platónica del conocimiento de Cristo y el judaísmo farisaico como primordiales para el desarrollo del cristianismo como una devoción diferente, ya que alega un judaísmo fuera de ordenanza judía. Los sucesos y las preferencias previas trasladaron a una ausencia progresiva entre el cristianismo y el judaísmo rabínico.

Conforme lo dice el escritor Shaye J.D. Cohen, “!el cristianismo antiguo dejó de ser una congregación judía en el momento en que dejó de percibir las costumbres judías“. Entre los ejercicios judíos dejados por cristianismo proto-ortodoxo, la circuncisión fue impugnada como un exigencia en el concilio de Jerusalén (c. 50), la obediencia del sábado fue transformada, posiblemente tan rápido como la temporada de Ignacio de Antioquía (Carta a los Magnesios, c. 110).

​ El cuartodecimanismo (aclaración de la celebración de la Resurrección el 14 de Nisán, el día de la ordenación para la Pascua, vinculado a Policarpo y, por lo tanto, a Juan el Apóstol) fue cuestionado por el pontífice Víctor I (189–199) y explícitamente refutado en el Primer Concilio de Nicea en 325. De acuerdo a Eusebio, Existencia de Constantino, el parlamento de Constantino en el concilio incluyó: “Entonces vamos, no tengamos nada en común con la muchedumbre judía inaguantable; ya que hemos percibido a nuestro Redentor de una forma distinta“.

En el próximo vídeo podrán observar el origen del cristianismos y su expansión  durante toda la  historia.

La rebelión Bar Kojba

La rebelión de Bar Kojba24​ fue el tercer gran movimiento de los judíos hacia los romanos y la concluyente de las batallas judeo-romanas. Simón bar Kojba, el cabecilla de la rebeldía, fue elogiado como un mesías, una representación valiente que lograría fortalecer a Israel, por algunos de los distinguidos eruditos del Sanedrín como Rabí Akiba.

Hasta este instante una numerosidad de cristianos continuaban siendo miembros de la congregación judía. No obstante los judeocristianos magnificaron a Cristo como el Mesías y no defendieron a Bar Kojba, 25​ fueron destituidos de Jerusalén junto con el restante de los judíos. Todo esto forma parte del origen del cristianismo.

Tradicionalmente se considera que los cristianos de Jerusalén aguardaron el fin de las batallas judeo-romanas en Porción, en la Decápolis. Posteriormente de la reprimenda de la rebelión, la gran generalidad de los judíos fueron enviados al destierro; poco más tarde (c. 200), Yehudah Hanasí editó colectivamente discernimiento y costumbres en un símbolo de mando, la Mishná. Esto indica la innovación del judaísmo fariseo en el judaísmo rabínico.

Origen del Cristianismo

Sin embargo los rabinos ascendieron sus comienzos a los fariseos, el judaísmo rabínico, no obstante, esto conllevaba un retroceso primordial a ciertos componentes de fariseísmo, piezas que eran importantes para el judaísmo del Segundo Templo. Los fariseos habían sido seguidores. Los miembros de cariadas disidencias sustentaron entre todos controversias por la precisión de sus correspondientes apreciaciones, sobre todo los sabios Hilel y Shamai.

Posteriormente de la devastación del Segundo Templo, estas fracciones dogmáticas culminaron. La palabra “fariseo” inmediatamente no se empleó más, no únicamente porque era un expresión más habitualmente manejada por los no fariseos, sino incluso porque el vocablo era claramente ferviente.

Los rabinos declaraban el liderazgo sobre todos los judíos, y se agregó a la Amidá el Birkat haMinim , una plegaria que, en parte, suplica: “Alabado eres Tú, oh Señor, que derribas a los oponentes y le das fracaso a los presuntuosos“, y que se admite como un impugno de los sectarios y fanatismoEste cambio en ningún asunto aclaró las disputas concernientes a la justificación de la Torá; más bien, trasladó las controversias entre sectas a las disputas centralmente del judaísmo rabínico.

Entonces, ¿Qué entendemos por Cristianismo?

Diversos factores influyen en esto y tenemos que volver mucho tiempo atrás para conocer a Jesús desde sus inicios, en un tiempo imprescindible del momento y en lugar establecido de la tierra, el Heredero del Creador se hizo persona y penetró  en la historia humana. El lugar de nacimiento de Jesucristo fue Belén de Judá; el instante, cuando reinaba en Judea Herodes el Magno y Quirino era cabecilla de Siria, bajo la jurisdicción máxima del monarca de Roma, César Augusto..

La existencia de Jesucristo entre los hombres se extendió hasta otro instante de la historia, conforme además: la Exaltación, Fallecimiento y Reencarnación de Jesucristo sostenían lugar en Jerusalén, a partir del día 14 del mes de Nisán del año 30 de la Era cristiana. Caifás ejercía el compromiso de Supremo Cardenal, dirigía Judea el “procurador” Poncio Pilato e imperaba en Roma el monarca Tiberio, lo que fue dando poco a poco el origen del Cristianismo.

Conozcamos a Jesucristo

Para conocer el origen del cristianismo, debemos saber que Cristo se mostró a sí mismo como el Jesucristo, el Mesías declarado por los profetas y deseado ansiosamente por la población de Israel. En Cesárea de Filipo, ante la multiplicidad de criterios que se propagaban referente a su persona, el Señor consultó a los Apóstoles: “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?” La contestación de Pedro fue terminante: “Tú eres el Cristo, el Heredero de Dios vivo”.

Cristo no únicamente no rectificó en una cumbre estas palabras, sino que las corroboró de manera evidente: “No te han mostrado eso ni la carne ni la sangre, sino mi Creador que está en los Cielos“. En la oscuridad de la Fervor, ante los sucesores de los presbíteros y todo el Sanedrín, Cristo expondría explícitamente que era el Hijo de El salvador, el Mesías. A la impresionante interrogación del Supremo Clérigo, la máxima jurisdicción creyente de Israel: “¿Eres tú el Mesías, el Heredero de Dios bendito?”, Jesús respondió: “Soy yo“.

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Vino a los suyos y los suyos no le recibieron“. Estas palabras del capítulo primero del Evangelio de San Juan declaran la tragedia del impugno del Redentor por parte del pueblo predilecto. Controlaba en éste por aquella época un pensamiento político-nacional acerca del anhelado Mesías, al que se observaba como un jefe de este mundo que debía de liberar la población de la esclavitud de los dictadores romanos y restituir en todo su resplandor el Reino de Israel.

Cristo no contestaba a esta representaciónya que su Reino no era de esta creación. Por eso no fue identificado, sino expulsado por los cabecillas del pueblo y condenado a morir en la Cruz.

Las maravillas actuadas por Cristo durante  los años de su existencia pública establecen la aprobación de su Mesianidad y corroboraron las creencias que comunicaban. Esos argumentos, enlazados al carácter magnífico del Señor, incitaron decisivamente la devoción de sus apóstoles  y en primera expresión de los doce Apóstoles.

Una aceptación aún deficiente al comienzo, por parte de hombres que estaban de acuerdo en muchos de los escrúpulos de sus contemporáneos; unos hombres cuya concepción les hacía complejo percibir la verídica particularidad de la labor salvadora de Jesús, lo que demuestra la enorme confusión que les ocasionó la Pasión y Fallecimiento de su Maestro. Como parte importante del tema que hoy nos ocupa, origen del cristianismo, en el próximo vídeo podrán conocer a Jesús y sus enseñanzas.

La Resurrección de Jesucristo es el dogma central del Cristianismo y establece la prueba definitiva de la verdad de su doctrina. “SCristo no renació transcribió San Pablo, vana es nuestra predicación y vana es vuestra fe“. La realidad de la Reencarnación tan lejos de las perspectiva de los mensajeros y los prosélitos se les implanta a éstos con el testimonio irrefutable de la confirmación: “pero Jesucristo ha resucitado y ha venido a ser como las novedades de los fallecidos“.

A partir de aquel tiempo los discípulos se mostrarían a  mismos como “testigos” de Cristo renacido, lo proclamarían por el universo absoluto y resellarían su demostración con la propia sangre. Los apóstoles de Jesucristo admitieron su deidad, dogmatizaron la virtud salvadora de su fallecimiento y percibieron la integridad de la manifestación, difundida por el Maestro y recogida por el escrito y la costumbre.

¿La Iglesia fundó el Cristianismo?

No solo fue Jesucristo quien dio paso al origen del Cristianismo, también la iglesia influyó en esto. La Iglesia el nuevo Reino de Dios fue establecida bajo la manera de una congregación perceptible de resguardo, a la que se integran los individuos por el cristianismo. El Templo está fundamentado sobre el discípulo Pedro, a quien Jesucristo garantizó el Primado “y sobre esta piedra construiré mi Iglesia” y se lo corroboró y adjudicó posteriormente de la Reaparición: “apacienta mis corderos“, “apacienta mis ovejas

Origen del Cristianismo

La Iglesia de Jesucristo se hallará hasta el fin de los tiempos, mientras permanezca el universo y hayan individuos sobre la tierra: “y las puertas de las tinieblas no perdurarán contra ella“. El precepto de la Templo se disipó el día de Pentecostés y a partir de aquel tiempo inicia conformemente su historia.

El cristianismo es la doctrina con más discípulos en todo el universo. Se fundamenta en el conocimiento y maravillas de Jesús de Nazaret, quien además es acreditado como Cristo. En el cristianismo, Cristo es el heredero de Dios, un individuo que ya anunciaba el Viejo Testamento  y que falleció en la cruz sacrificándose por el resto de seres del mundo.

Jesús instruyo el cristianismo a sus discípulos, que fueron los que difundieron su palabra por el resto del universo, propagándolo. Ahora bien, el cristianismo ya desde esta parte empezó a poseer alteraciones. A través de uno de sus discípulos, Pablo de Tarso, el cristianismo alcanzó al Imperio Romano, hallándose fácilmente en cada escondite para el 300 d.C. El monarca Constantino I el Grande fue quien la admitió como doctrina promulgada, logrando que obtuviera más poderío para lograr alcanzar a más individuos.

Asimismo llegó a bautizarse en la doctrina oficial del Imperio con el Mandato de Tesalónica, promulgado por Teodosio en el año 380. Con el paso del tiempo logró atravesar además en los pueblos bárbaros, que tendrían una gran trascendencia durante la Edad Media.

Las creencias  y  el origen del cristianismo

Cuando ponemos nuestra fe en el origen del cristianismo, hay una diversidad de transformaciones que adoptaremos y en gran parte muchos puntos que son ayudas para alcanzar a Dios y que nos harán más a su imagen y semejanza, obteniendo la salvación.

Cristo está vigente desde el origen de los hombres, defendiéndolos a ellos y dando vida perpetua a todos aquellos que buscan la protección a través de las buenas acciones. La Sagrada escritura es el escrito más trascendental del cristianismo, pues reúne el Nuevo Testamento y el Viejo Testamento. Sin embargo, sí es real que su contenido se arregla según la iglesia. La Sagrada escritura ha ido transformándose a lo largo del tiempo, como en el Concilio de Trento.

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