Conoce la Poderosa Oración de sanación para los enfermos

La oración de sanación es aquella rogativa para suplicar la asistencia de Dios cuando tenemos un inconveniente de salud. Y asimismo cuando estamos enfermos, fatigosos, con padecimientos, o cuando un familiar o un amigo se encuentra en estas condiciones. En los instantes en que requerimos el apoyo de Dios, él siempre está ahí para asistirnos.

Oración de sanación

Oración de sanación

La búsqueda continua de la prosperidad por parte del hombre, a su vez está profundamente relacionada con la ambición de liberarse de los malestares. Siendo ésta, una de las inquietudes que más desvela a la humanidad, halla su respuesta y una profunda deliberación en el ámbito espiritual.

En este aspecto, la iglesia concibe que la enfermedad es una de las formas más habituales para unir a los individuos con Cristo. Este fenómeno se origina, generalmente, a través de las oraciones.

Esta oración sanatoria u oración de sanidad, podemos hacerla en cualquier instante del día. Siempre que haya necesidad de apreciar la presencia de Dios, para que intervenga y nos restituya la buena salud, y sane nuestros malestares o las de nuestros familiares, amigos o vecinos.

Siempre que lo consideremos pertinente, podemos efectuar una plegaria para un enfermo,  de forma que pueda recobrar su salud con un rezo realizado con este propósito.

Oración de sanación

¿Por qué rezar esta oración sanadora?

Uno de los argumentos que siempre está vigente en nuestras súplicas es la salud. Y es que dependerá de nuestro bienestar físico y emocional que logremos llevar a cabo una vida plena.

Si en este tiempo estas atravesando por dificultades de salud o simplemente la persona cuya salud está indispuesta es un familiar o un ser amado muy cercano, probablemente tendrás en mente hacer una plegaria para los enfermos y de esta manera hallar alivio espiritual para el deterioro de salud.

Oración de sanación

¿Cómo y cuándo debemos hacer esta oración?

El poder de la oración para la sanación u otro motivo, brota su resultado en cualquier parte y en cualquier escenario, cuando ésta se hace con fe; que no es más la segura y la plena evidencia de lo que se espera recibir mediante un ruego que surge desde el corazón.

Pero además de ello, es transcendental perdurar obedientes, aceptar que somos pecadores e implorar la clemencia de Dios. Además, debemos ser conformes y persistentes, en cuanto a la respuesta de nuestras solicitudes y reconocer la voluntad del Señor, que no es otra que cada hombre sea feliz.

Aunque indudablemente, la iglesia forma un lugar consagrado y elegido para recapacitar en las súplicas y comunicarse con Dios, y en cierto sentido, es el más conveniente; no es menos cierto que un lugar despejado como la habitación, un salón o incluso, en una cofradía de varias personas que se reúnan en nombre de Dios, la oración para la sanación también tiene lugar.

No obstante, muchas personas se preguntan ¿Cómo decir una oración de sanación a Dios? ¿Logramos conversar con Él y esperar que nos atienda? ¿Es preciso ser un religioso y un practicante para rezar bien?

Para tener contestación a todas estas incógnitas, es preciso decir que la oración no es una actividad de casualidad. Es sobre todo una forma interior donde todo emprende con el silencio y la afirmación de que dentro de nosotros reside un Ser espiritual.

 “En el corazón del individuo, hay un silencio inherente, porque Dios persiste en lo más interno de cada persona. Dios es silencio, y este silencio omnipotente mora en el hombre”, escribió el cardenal Robert Sarah en su libro titulado: La fuerza del silencio.

Por lo tanto, para que esta unión espiritual interior sea viable, es preciso que exista cierta situación externa, ya que no logramos hacer una invocación para la sanación en un ambiente escandaloso, porque los esfuerzos se esparcirían.

Oración de sanación

Tipos de sanación que podemos implorar a Dios

Los tipos de sanación a través de las súplicas que podemos solicitar a Dios, en cierto modo, no tienen límites. De hecho, cuando conversamos de sanación podemos referirnos a cualquier cosa, escenario o situación que sea dañina en sí misma.

Por lo tanto, una oración de sanación no solo se refiere al plano de la salud cuando conversamos de enfermedad, sino que además logramos pedir curar el espíritu en sí, o el ambiente del entorno que nos rodea, como por ejemplo, el hogar, el trabajo, entre otros.

En cuanto a las enfermedades, los Evangelios nos instruyen que durante su vida pública, Jesús sanó a muchas almas a través de sus plegarias con profunda fe, la cual se declaraba en los milagros. Los más habituales fueron: la sanación de los ciegos, los paralíticos, los llagados, los sordos, entre muchos otros. No obstante, en varias ocasiones Jesús también sanó a los poseídos, desterrando a demonios que los abatían, sanando de esta forma, en profundidad su espíritu.

En el próximo vídeo escucharán una oración de sanación.

La experiencia de la vida de Jesús, nos indica entonces, que el hombre puede implorar cualquier tipo de sanación a Dios a través de los rezos, ya sea una enfermedad física del cuerpo, del corazón y todos los órganos internos, entre otros.

Pero, además se puede implorar la cura del espíritu, de arrepentimientos, o cualquier suceso del pasado que esté infligiendo la razón.

Estas peticiones incluso, pueden solicitar sanar las relaciones interpersonales o las discrepancias familiares, que habitualmente hallan reparación mediante la clemencia y el amor.

Otras oraciones de sanación

Puedes realizar las siguientes oraciones que te ayuden a mejor tu salud o te permitan el libramiento espiritual que te cause bienestar y felicidad a tu vida.

Oración de sanación para los enfermos de cáncer

Oh, san Peregrino, a quien convocaron como “El hacedor de maravillas”, por los excesivos milagros que consigues de Dios para todos los que acuden a ti. Tú que por muchos años sufriste una cancerosa enfermedad que consumió tus tejidos y devastó las fibras de tu ser, que tuviste consuelo cuando todos los recursos humanos no te daban esperanza. Tú que fuiste mejorado viendo a Jesús bajar de la cruz para sanar tu sufrimiento, pide a Dios y a la Santísima Virgen la cura para estas personas a quienes ahora te encomiendo:

(Pausa para evocar silenciosamente los nombres de las personas por quienes se reza)

Ayudados así por tu eficaz mediación, entonaremos a Dios, ahora y por toda la perennidad, una canción de agradecimiento por su piedad y compasión.

Amén.

Oración de sanación

Oh San Antonio María Claret, que durante tu vida en la tierra confortabas tanto a los desconsolados y tenías gran amor y tierna misericordia a los enfermos implora por mi ahora que gozas del premio de tus justicias; echa una mirada de compasión sobre… (Menciona aquí a la persona dolorida con cáncer) y otórgame esta gracia, si tal es la voluntad de Dios. Haz tuyos mis cuidados. Habla una palabra al Inmaculado Corazón de María para lograr por su vigorosa mediación la gracia que yo tanto anhelo, y una fortuna que pueda fortalecerme durante mi vida; asísteme en la hora de mi fallecimiento y guíame a una feliz perpetuidad. Amén.

Rezar Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

San Antonio María Claret implora por mí

Oración para sanar el corazón

Dios, nuestro Padre, para enseñarnos el valor del desconsuelo humano, querías que tu único Hijo tomara todas nuestras dolencias. Escucha nuestras súplicas para sanar nuestro corazón del rencor y el aborrecimiento; proporciónanos la gracia de comprender que hoy somos parte de los alegatos bienaventurados del Evangelio y que vivimos unidos a la Pasión de Cristo por la protección del mundo.

Amén

Oh Jesús Niño, Experto de la vida y la muerte, aunque indigno y pecador, me ladeo ante Ti para suplicar la recuperación de mi corazón, de este mal que me desconsuela. Te pido para calmar las espantosas consternaciones de mi sufrimiento.

Hoy coloco toda mi ilusión en Ti y en Dios Supremo. Tranquiliza mis penas, libérame de las angustias y otórgame una salud perfecta, si eso está en aprobación con tu Voluntad y por el bien de mi espíritu.

Amén

En el próximo vídeo escucharemos una oración de sanación y liberación.

Oración de sanación espiritual

Imploro a todos los seres de luz y a mi Señor Jesús. Me encuentro sufriendo del peor mal, he disipado la fe, mi ánimo se encuentra disminuido y perdido por apartados mares. Busco reencontrar la armonía que poseía, apartarme del libertinaje y las malas acciones. De las almas que me perjudican y me conservan así, te imploro Jesús.

Con esta plegaria te enaltezco Jesucristo, para que me orientes de este derrumbamiento y retorne al camino del bien. Absuelve mis faltas y agravios y espero la indulgencia de las personas a quienes insulté. Te solicito señor, me eleves, porque no quiero perderme.

Me hagas resurgir, para volver a emprender con tu auxilio. No quiero juicio, no quiero el mismo camino arduo, busco tu camino señor, para vivir feliz. Me siento atormentado por acercarme a ti, ahora que más te requiero, pero este cordero quiere volver a tu rebaño.

Señor, ayúdame a curar mi alma. Estoy preparado a cambiar para ser mejor y dejar que ingreses en mi corazón. Gracias señor Jesús, gracias. Amén.

Oración de sanación

Oración de sanación física

Señor mío, curador de vidas en los períodos en que marchaste en la tierra. Mi súplica es porque sufro de (sufrimiento) y quiero sanar. Tengo fe y convicción de que solo con atenderme, me curarás.

Me veo restringido con este sufrimiento y busco sanación para que mi vida tenga valía. Para así ejecutar mi misión y desempeñar el precepto omnipotente que debo.

Me siento colmado cuando pienso en ti, pues mi espíritu se suaviza dejando pasar tu luz. Mi cuerpo sana y mi mente te es creyente. No hay nada que supere el amor que tengo por ti, bendito Jesús.

Jesús, confío en ti. Nada es superior a tu potestad de sanación. Ni una piedra contra el vidrio puede compararse a la debilidad de este sufrimiento confrontado con tu poder sanador. Gracias Jesús, que tranquilizas la carga que llevo y refrescas mi cuerpo. Mil gracias por tu misericordia.

Gracias divino señor por sanarme. Amén.

En el siguiente vídeo escucharán otra oración de sanación para el bienestar y la misericordia de nuestro espíritu.

Oración de sanación cristiana

Mi querido padre celestial.Te agradecemos por darnos la dicha de vivir.

Tenemos fe en ti, tenemos confianza en que serás tú quien alivie nuestras heridas. El día de hoy, te imploramos por… (Nombre de la persona) suplico en favor de esta persona para que sea mediada por tu divinidad, refresca su salud plenamente, tú eres nuestro médico omnipotente por excelencia. Padre mío, revive cada tejido, cada arteria, cada órgano dañado, cada hueso roto o debilitado, cada coyuntura que no marche correctamente, purifica sus ligamentos con tu mano santa, limpia de toda suciedad el cuerpo de esta persona querida, en el nombre de nuestro Salvador Jesús y por tu inmenso poder.

Te rogamos señor, que le des fuerzas a este pariente que ha estado enfermo, que él(la) tenga estabilidad con su fe en ti, ofrécele deseos de una vida alegre, pon en su mente toda capacidad de pensar en bendiciones, para que así apartes todo mal pensamiento y todos aquellos que vengan a fastidiarlo e incomodarlo. Acerca a esta persona todos aquellos que quieran apoyarlo, pero que esencialmente seas tú quien lo apoye con tu palabra para que vigorices su espíritu.

Jesucristo, que tu santo espíritu sanador sea el remedio de sus heridas, cura sus sufrimientos y molestias, te solicitamos por tu sanidad para/con ella por tu amor y compasión, eres tú quien frota su mano sanadora para renovar la salud, das energía y prosperidades a su cuerpo.

En el nombre de nuestro Salvador, Cristo Jesús oramos, amén.

Oración de sanación y liberación

En tu nombre Jesucristo, yo (dí tu nombre completo) de modo propio y a nombre de mis antepasados. Renuncio a satanás, a todas sus seducciones, incitaciones y falsedades.

Desisto a toda experiencia de hechizo, encantamiento, santería, brujería o vudú. Me alejo a toda limpia con huevo, hierba, aromas, bebida, sangre o fuego.

Renuncio a todo tratado, desafío, sello, coalición o promesa al demonio; a evocaciones, sacrílegos, encantos e solicitudes malignas.

Desisto de toda condenación, mal deseo, envidia, aborrecimiento, antipatía, tirria, codicia, tacañería, soborno, hurto, estafa, saqueo o ganancia ilícita.

Renuncio a todo discernimiento de la nueva era, dogma en la re-encarnación, esoterismo, metafísica, reflexión trascendental, yoga, a todo acto de curanderismo, a las operaciones espirituales, fascinación con retrocesos, baños con flores, especies, yerbas, sangre de animales o humana o con otras substancias con fines mágicos.

En el nombre de Jesús manifiesto, desisto y echo fuera de mí todo espíritu de embriaguez o de cualquier otra adicción, de mal carácter, de falta de retentiva, de falta de control y potestad de mi ser, alucinación, desconocimiento, envidia, dejadez, gula, inmundicia, desconcierto, malos olores crónicos en mi cuerpo, ropa o casa, de falta de fe, esperanza y misericordia, de falta de provecho en la vida, de ofensa a la comunión y de odio o descuido para tener vida de adoración.

Corto, destruyo y nulifico los medios a través de los cuales fueron hechos los daños antes mencionados, si fueron veladoras, fotos, ropa, tijeras, agujas, fetiches, entierros, lo que haya sido.

Oración de sanación

Elimino a lo que en modo consciente o involuntario haya yo hecho o haya sido hecho por otra persona en mi nombre para conseguir poderes, fortuna, triunfo, buena suerte o intentar saber el futuro, o bien para obtener el amor y la salud propios o ajenos, o tener mando y control sobre personas, objetos, animales, lugares, espíritus y fuerzas de la naturaleza.

Nulifico los efectos de cualquier experiencia inversa al compromiso adquirido a través de mi sacramento, de lealtad y creencia a Jesucristo como mi único Salvador, a los Sacramentos, a la Virgen María y a la iglesia católica.

A lo que imposibilite el ejercicio de mi sentido común, capacidad de juicio, intelecto y voluntad.

Echo fuera de mí todo aquello con lo que haya pretendido suplantar el amor y la confianza de Jesús. Renuncio al rebote de mis padres desde el instante de mi concepción y durante mi vida en el seno materno.

Renuncio al mal que me produjeron por querer abortarme: con yerbas, sustancias químicas o con objetos punzo cortantes. Renuncio a todo el odio que tengo si fui dado en adopción o desamparado sin haber conocido a mis padres biológicos o a imprecaciones recibidas durante mi formación.

En el próximo vídeo escucharán una poderosa oración de liberación y rompimiento de ataduras.

En el nombre de Jesús, renuncio a toda comida o bebida mezclada con encantamiento que haya yo ingerido, y a todo lo que haya sido ruinoso, salpicado o bañado en mi cuerpo, ropa, zapatos, casa, trabajo, negocio o cualquier riqueza u objeto que esté cercano a mí, que haya sido denigrado o consagrado al mal.

María en el nombre de Jesucristo denuncio, desisto y echo fuera de mí a todo espíritu de traición, pérdida, fallecimiento, sumisión, ausencia de Dios, desdicha, vagancia, castidad, infelicidad matrimonial, luto, desamparo, sufrimiento, degeneración o muerte precoz, importunación, problemas con las leyes o la justicia humana, infecundidad, degradación, rechazo, desvelo, deseos de suicidio, retraimiento, demencia, aislamiento, neurosis, depresión, prejuicio, sospecha, inquietud, agotamiento, enfermedades crónicas, incapacidad, ceguera, sordera, mudez, falta de olfato, imposibilidad de saborear la comida, inconsciencia, celos, inconformidad, incapacidad para vivir, conseguir o conservar un trabajo, una pareja, un matrimonio o una familia.

Nulifico por las úlceras de Jesús todo mandamiento de frustración, muerte en vida y suicidio que hay en mí por estas causas, la imposibilidad para aceptar el amor de Dios, para aceptarme a mí mismo o a las personas, para estudiar, trabajar y ser feliz.

Oración de sanación

Habiendo nulificado todos los efectos, orígenes y consecuencias, tomo potestad, en el nombre de Jesús, para que derrumben todos los sitios, oscuridades y limpiar, las que satanás edificó a mi alrededor y le ordenó a todo ser diabólico que quitó a mi familia o a mí mismo (a), que nos restituya, lo que nos hurtó.

Padre Santo, te imploro, cura toda mi vida, toda mi historia personal, perdóname, auxiliame, libérame, glorificame.

Padre Dios, acepto que Tú seas mi Padre, Jesucristo mi Hermano, la Virgen María mi Madre, porque hoy, yo (dí tu nombre completo) les correspondo para siempre.

A través de Tu Santo Espíritu, guíame para el resarcimiento de todas las injurias que realicé y enséñame a amar Tu Voluntad. Gracias Padre. Amén, amén, amén

En el siguiente vídeo escucharán otra oración de liberación.

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