Coronilla angelical a San Miguel de Arcángel

Se conoce como coronilla a San Miguel, a un grupo de oraciones que forman parte de la doctrina del catolicismo, usada por los fieles para pedir la intercepción de los coros celestiales. Es llamada también Rosario de los Ángeles o Corona angelical.

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Coronilla a San Miguel Arcángel

La historia de la coronilla a San Miguel Arcángel, tiene su origen en una aparición que le hizo un día San Miguel a Antonia De Astónac, una sierva muy devota de Dios. En su divina manifestación, el arcángel le expresó a la religiosa, su deseo de ser honrado, a través de la recitación de nueve plegarias o salutaciones.

Dichas plegarias, contenidas en esta coronilla a San Miguel, están vinculadas a los nueve coros celestiales de los ángeles. Para rezar esta corona, se debe comenzar por un Padrenuestro y luego la pronunciación de tres Ave Marías, en homenaje a cada coro angelical.

El 8 de agosto del año 1.851, el denominado “Rosario de San Miguel o también nombrado como Corona Angélica”, fue favorecido con algunas indulgencias por parte del Papa Pío IX, quedando establecido por todo el mundo como coronilla a San Miguel.

¿Cómo se reza la coronilla a San Miguel?

En esta coronilla a San Miguel Arcángel, debe iniciarse con la invocación de los nueve coros de ángeles. Luego de cada invocación, se debe rezar 1 Padre Nuestro y seguido 3 Avemarías. Por lo general, esta coronilla es ofrecida por la protección de la Santa Iglesia, para que cuente con la defensa necesaria contra cualquier tipo de acecho por parte de sus enemigos, los demonios.

De igual manera, esta coronilla a San Miguel es ofrecida también, en nombre de todos aquellos que están más alejados de Dios y de su camino. En el Nombre de Dios Padre, de su noble Hijo, y del espíritu Santo, ¡Amén!.  Se realiza la siguiente invocación de manera inicial a la corona:

Ven en mi auxilio Dios mío,

Y date prisa Oh mi Señor en socorrerme.

¡Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, Amén!.

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Modo de rezar la Coronilla de San Miguel Arcángel

Respecto al modo en que se debe rezar esta coronilla a San Miguel Arcángel, se pronuncian las siguientes expresiones:

I.- Que el Señor nos haga dignos del fuego de una caridad perfecta, a través de la intercesión de San Miguel y del coro celestial de los Serafines. (Rezar un Padrenuestro y tres Avemarías).

II.- Que el Señor nos otorgue la gracia de poder caminar a través de la senda de la perfección cristiana, por intercesión de San Miguel y del coro celestial de los Querubines. (Rezar un Padrenuestro y tres Avemarías).

III.- Que el Señor nos proporcione el contar con el espíritu de una humildad verdadera, por la intercesión de San Miguel y del coro celestial de los Tronos. (Rezar un Padrenuestro y tres Avemarías).

IV.- Que el Señor nos conceda la gracia de poder dominar nuestros sentidos, por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de las Dominaciones. (Rezar un Padrenuestro y tres Avemarías).

V.- Que el Señor nos resguarde de las tentaciones del demonio y todos sus engaños, por la intercesión de San Miguel y del coro celestial de las Potestades. (Rezar un Padrenuestro y tres Avemarías).

VI.- Que el Señor nos proteja de resultar vencidos, en el peligroso combate de las tentaciones, por la intercesión de San Miguel y el coro celestial de las Virtudes. (Rezar un Padrenuestro y tres Avemarías).

VII.- Que el Señor nos conceda contar con el espíritu de una sincera y verdadera obediencia, por la intercesión de San Miguel y del coro celestial de los Principados. (Rezar un Padrenuestro y tres Avemarías).

VIII.- Que el Señor nos brinde el don de la constancia en las buenas obras  y especialmente en la fe, por la intercesión de San Miguel y el coro celestial de todos los Arcángeles. (Rezar un Padrenuestro y tres Avemarías).

IX.- Que el Señor permita que los bienaventurados espíritus nos guarden siempre, y en especial a la hora de nuestra muerte, por la intercesión de San Miguel y del coro celestial de los Ángeles. (Rezar un Padrenuestro y tres Avemarías).

Luego de finalizar la corona, se reza un Padre Nuestro, en honor de cada uno de los siguientes ángeles:

  • Un Padre nuestro en honor a San Miguel
  • Un Padre Nuestro en honor a San Gabriel
  • Un Padre Nuestro en honor a San Rafael
  • Un Padre Nuestro en honor a nuestro ángel de la Guarda

Antífona de la coronilla a San Miguel Arcángel

¡Oh Glorioso San Miguel Arcángel!, tu que eres el primero entre todos los Ángeles;

vencedor del demonio y defensor de todas las almas;

que estás junto a nuestro Señor Jesucristo en la gloria de Dios;

Con tu sobrehumana fortaleza, fuiste nombrado nuestro protector admirable;

Líbranos de todos los males y alcánzanos de Dios;

ayúdanos para que estemos prestos a servir al Creador y serle fieles cada día;

V.- Ruega por nosotros, ¡Oh Bienaventurado San Miguel!, Príncipe de la Iglesia de Cristo.

R.- Para que seamos dignos de las divinas promesas.

Oración

Oh Santo Dios Omnipotente y Eterno,

que elegiste al gloriosísimo Arcángel San Miguel

por un prodigio de tu misericordia y bondad

para que fuese el príncipe de tu Iglesia en pro de la salvación de las almas,

te rogamos que por su benéfica protección,

nos hagas dignos de ser libres de todos nuestros enemigos,

que en la hora de nuestra muerte, ninguno de ellos pueda molestarnos,

concédenos que el mismo Arcángel nos lleve a tu excelsa presencia y divina Majestad.

Por las virtudes de Nuestro Señor Jesucristo. ¡Amén!.

NOTA: Como complemento, se debe rezar un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria a los Ángeles protectores de aquellas personas que hayamos ofendido.

Al final de la Coronilla a San Miguel Arcángel, se recomienda rezar la siguiente oración que va dedicada a la Virgen María, considerada como la Reina de todos los Ángeles.

Oración a María, Reina de los Ángeles

¡Oh Señora de los Ángeles y Augusta, Reina de los Cielos!

De Dios Nuestro Señor, has recibido la misión y el poder

para aplastar la cabeza de la infernal serpiente;

humildemente nos dirigimos a ti, Santa Madre,

para que te dignes en escuchar nuestras súplicas de manera sumisa;

envía, ¡Oh santa Virgen! a tus legiones, para que combatan a los demonios bajo tus ordenes,

para que los persigan hasta enviarlos al abismo y donde quiera repriman su audacia.

Defiéndannos y guárdennos Santos Ángeles y Arcángeles;

Tu será por siempre ¡Oh buena y tierna Madre!, nuestra esperanza y gran amor.

Envíanos a los Santos Ángeles, ¡Oh divina Madre!, para que nos defiendan,

y rechaza lejos al demonio, que es nuestro enemigo mortal. ¡Amén!.

Historia de esta oración

La historia que rodea a esta oración de complemento a la coronilla a San Miguel Arcángel, se encuentra estrechamente relacionada al constante combate espiritual que libramos día a día, y por lo cual, Dios Padre ha querido proveer por todos nosotros, aunque si deseamos contar con su ayuda, debemos entonces rezar y orar mucho.

El fundador de la Congregación de las Siervas de María, el Venerable Luis Eduardo Cestac, escribe acerca de la Reina de los Ángeles, el año de  1.863.

Cuenta la historia de un alma, que visualizó a unos demonios que andaban esparcidos por todo el mundo. Con la mirada puesta en la imagen de la Santísima Virgen, esta alama le imploró a la santa Madre, para que enviara a sus legiones santas y los combatiera, hasta acabar con sus poderes infernales, que estaban desatados por todas las regiones.

Con esa batalla, habría entonces marcado la llegado de su hora, por lo que todos unidos, debían rogarle e invocarle a la Virgen, como la Reina de los Ángeles. El dialogo que se abrió entre aquella alma y la Virgen indica más o menos las siguientes palabras:

¡Oh Madre mía – dijo esta alma – “¿ no podrías enviar tus legiones sin que te rogáramos, ya que eres tan buena?”

A lo que la santa Madre respondió: “No, porque la oración, es una condición que fue impuesta por el Padre, Dios Nuestro Señor, para poder alcanzar sus gracias”.

Entonces dijo el alma “Madre mía, ¿querrías enseñarme tú la manera de rogarte?”

Y fue entonces cuando creyó escuchar que le narraba la oración de “Oh Augusta Reina.”

El depositario de esta oración fue el Venerable Luis Eduardo Cestac y lo primero que hizo fue presentarla ante Monseñor Lacroix, quien era obispo de Bayona, con la intención de que la aprobara, cosa que efectivamente, hizo.

Luego de esto, mandó a imprimir medio millón de ejemplares, los cuales distribuyó de manera gratuita por todas partes del mundo. Un hecho que llamo la atención de creyentes y curiosos fue que durante la impresión de los primeros ejemplares, las máquinas se rompieron dos veces.

La oración a la Reina de los Ángeles fue aprobada por muchos arzobispos y obispos, lo que contribuyo para que se extendiera rápidamente. A todos aquellos quienes la rezaren, San Pío X les concedió trescientos días de indulgencia.  De igual manera, esta oración y su historia, forman parte de la Imprimátur del Vicario General, editada en la ciudad de Buenos Aires, con fecha del 29 de febrero, del año de 1.912.

También consta en los registros de “Regina Angelorum”, publicación que forma parte de la Orden de María Reina, fechada en Pascua del año de 1.978. Posteriormente se registró bajo el titulo Mensajes de la Santísima Virgen, al P. Gobbi, del Movimiento Sacerdotal Mariano, editado en la ciudad de Nimega en Holanda, el  29 de septiembre del año 1.979.

Fiesta de los Santos Arcángeles: Miguel, Rafael y Gabriel

La fiesta de los santos Arcángeles, también forma parte de la explicación que tiene la coronilla a San Miguel arcángel, encerrando dentro de esta parte del rosario angelical, una serie de oraciones dirigidas y dedicadas a Dios nuestro Señor, en relación a sus ángeles.

Los Ángeles del Señor

Dentro de la coronilla a San Miguel, se agrupan varias proclamas realizadas por la Santa Madre Dios, la Virgen María, Madre de Cristo y Madre Nuestra, elevadas a manera de oraciones, dirigidas a sus hijos en la tierra para que busquen la protección de todos los Ángeles de Dios, especialmente la invocación a San Miguel, como nuestro guardián principal.

“Acabas de terminar la Tertulia con estos, tan queridos hijos míos,

quienes sufren debido al estado de desorden y contusión en que se encuentra mi Iglesia.

sé tú expresión de la maternal benevolencia con que los miro

y une tu dolor al mío para a través de la esa manifestación confortarlos, acogerlos y dirigirlos.

Son frágiles por la salud o por la edad en su mayoría, y no importa si son pocos,

Igual consuelan el dolor inmenso de mi Corazón Inmaculado por ser tan generosos y fieles,

esos son los tesoros más preciosos para Mí.

¡Cuán numerosos son los hijos que responden a mi invitación por su medio,

Los voy formando acercándolos a la heroica fidelidad hacia Jesús y su Iglesia,

una vez que entran en el refugio de mi Corazón!

Así, en este mismo lugar, Yo respondo al desafío y me formo mi ejército,

donde ha iniciado su obra de destrucción de la Iglesia mi Adversario,

En mi Corazón Inmaculado, reúno a este ejército de pobres y humildes,

para darles mi espíritu de Sabiduría y derrotar así a la soberbia,

de aquellos que se han dejado seducir por el espíritu de grandeza,

la vanagloria y la falsa ciencia.

Por medio de esta obra mía, también el Señor recibe hoy la gloria perfecta

de la boca de los niños y de los lactantes, con ustedes también están los Ángeles del Señor.

Los ángeles están prontos a mis órdenes, porque Yo soy su Reina.

La Santísima Trinidad, ha confiado a mi Inmaculado Corazón

la obra de renovación de la Iglesia y del mundo.

A la cabeza de todo mi ejército está San Miguel, tanto el celestial como el terrestre,

dispuesto y ya en orden, para darle curso a la batalla.

San Gabriel se encuentra al lado de todos ustedes para darles la fortaleza de Dios.

San Rafael está presto a curarles de las heridas que reciben con frecuencia

Producto  de la lucha tremenda en la que siguen empeñados.

Sientan siempre que a lado estarán los Ángeles de Dios,

e invoquen su protección y ayuda frecuentemente.

Pues ellos tienen gran poder para defenderos y salvarlos

de todas las emboscadas que Satanás les tienda, como adversario suyo y mío.

Han llegado los tiempos de la gran prueba y ahora su protección se intensificará

porque entraran a un período de gran angustia, como aún no lo ha habido.

Sientan a su lado a los Ángeles del Señor, quienes serán su guía y defensa,

para que pueda cumplirse, en cada uno de nosotros,

todo aquellos que he establecido, para el triunfo de mi Inmaculado Corazón.”

Reina de los ángeles

“Oh hijos predilectos, en la lucha a la que los llamo a participar,

los defienden y asisten de manera especial los Ángeles de Luz.

Yo soy la Reina de los Ángeles, y en todas las partes del mundo,

se están reuniendo a la espera de mis órdenes,

por lo que llamo a todos a alistar dentro de mi gran y victorioso ejército.

En la disputa entre el Dragón rojo y la Mujer vestida del Sol,

la función más importante a ejercer la tienen los Ángeles.

Por esta razón, deben dejarse guiar dócilmente por ellos.

Todas las jerarquías celestes incluyendo a los Ángeles y Arcángeles,

están unidos a todos nosotros, para poder combatir al terrible Dragón y sus secuaces.

Los defienden del acecho de innumerables Demonios que son comandados por satanás,

Quienes están demoliendo al mundo con una furia rabiosa y desencadenada.

Satanás y el poder de los Espíritus de las tinieblas están viviendo su hora,

La hora de su aparente acción victoriosa.

Pero, a pesar de ser su hora, el tiempo del que dispone será corto,

y los días de su aparente triunfo están contados.

Ante sus peligrosos y terribles acechos,

no puedes huir sin un pedir un auxilio especial a nuestros Ángeles Custodios.

Al final del día, ¡Cuántas veces habrán intervenido estos arcángeles

para salvarlos de los engaños y maniobras que les tienda mi adversario con astucia!

Es por ello que los invito a confiar cada vez más en los Ángeles del Señor.

Mantengan con ellos, una afectuosa intimidad,

porque están más cerca de nosotros que nuestros propios amigos y familia.

Caminen hacia la luz de su invisible pero preciosa y segura presencia.

Ellos velan por nuestro reposo, nos sostienen en la fatiga, ruegan por nosotros,

caminan a nuestro lado, no nos consuelan en el dolor, nos toman de la mano,

y dulcemente, nos colocan dentro del camino que nos hemos trazado.

Órale a nuestros Ángeles protectores y vive dolorosas horas de la purificación,

De manera confiada y con serenidad.

El Cielo y la Tierra se unen en estos momentos, en una extraordinaria comunión de oración,

En una verdadera comunión de amor y de acción a las órdenes de nuestra Capitana celestial.”

La función de los Ángeles

“La Iglesia celebra hoy la fiesta de los Arcángeles Miguel, Rafael y Gabriel.

Mis hijos predilectos, es también su fiesta, porque los Ángeles del Señor

Dentro de mi plan victorioso, tienen una parte a desarrollar que es muy importante.

Su función es la de librar una terrible batalla en contra todos los malos espíritus y de Satanás.

Es una lucha que se desarrolla, estando a mis órdenes, a un nivel de espíritus,

Ejecutada con inteligencia y con una adhesión perfecta

a los planes de dos opuestos y grandes caudillos: El Dragón rojo y La Mujer vestida del Sol.

La misión de San Gabriel, es la de cubrirlos con la misma fortaleza de Dios.

Él combatirá a Satanás para debilitarlo, llevándolo al cansancio y el desaliento.

¡Cuántos de ustedes se han detenido en el camino hacia la consagración,

por causa de su debilidad humana!

La debilidad, es la causa que conduce al miedo, a la duda, a la turbación y la incertidumbre.

Mi adversario busca volverlos inofensivos, cerrados en ustedes mismos,

detenidos en sus problemas, haciéndolos incapaces de un verdadero empuje apostólico.

Al Arcángel Gabriel, le fue encomendada la misión de ayudarlos a crecer en la confianza,

revistiéndolos con la misma fortaleza de Dios.

Y con dicho escudo, debe conducirlos cada día por los senderos del valor,

la firmeza, la fe pura y heroica.

La misión que le fue encomendada a San Rafael, es derramar bálsamo sobre sus heridas.

¡Cuántas veces Satanás logra herirlos a través del pecado,

Golpeándolos con sus engañosas seducciones!

Haciéndoles sentir el peso de sus miserias, de la fragilidad,

de la incapacidad que los detiene en el camino hacia la perfecta donación.

Tiene entonces San Rafael la misión de acompañarlos en el camino que se han trazado,

Dándoles la medicina que cura todas las enfermedades espirituales que padecen.

Él hace que nuestro caminar sea cada día más seguro, nuestros propósitos más firmes,

nuestros actos de amor más valerosos al igual que el apostolado.

la mente más atenta a mi designio materno, las respuestas a mis deseos más decididas,

que estemos todos fortalecidos con el bálsamo celestial, continuando el combate.

La misión que le fue encomendada a San Miguel, es la de defendernos

En especial de los terribles ataques que desencadena contra nosotros Satanás.

Aquellos que han acogido mi invitación en estos tiempos,

y se han consagrado a mi Inmaculado Corazón, son mis predilectos.

Han entrado todos mis hijos predilectos a formar parte de mi victorioso ejército,

Por lo que con particular ferocidad y rabia,

Han sido escogidos como el blanco perfecto, por parte de nuestro adversario.

Satanás los ataca con toda clase de sugestiones y tentaciones en el campo espiritual

para llevarlos a la desconfianza, a la desorientación, al mal, a la duda.

La tentación impura y la sugestión diabólica, son las armas preferidas que usa con frecuencia.

Los ataca con terribles emboscadas, tratando de empujaros al peligro;

Incluso, físicamente atenta contra su integridad y sus vidas.

El Patrono de la Iglesia Universal, San Miguel Arcángel,

interviene con su gran poder y entrando en combate

para librarnos del Maligno y de sus peligrosos acechos y emboscadas.

Es por ello que los invito a invocar mediante el rezo diario su protección,

Al igual que la eficaz oración del exorcismo elaborada por el Papa León XIII.

Los Ángeles del Señor tienen una importante misión dentro de la batalla que están librando,

Ejecutar la estrategia del combate, para acompañarte en el día a día.

Tienen la misión insustituible y preciosa de estar a tu lado en el combate,

De estar a tu lado pelando tu misma batalla; dándote el valor y la fuerza necesaria,

Defendiéndote del mal, curando tus múltiples heridas;

Forman la parte más aguerrida del ejército victorioso

Que se mantiene a las órdenes de la Capitana celestial.”

En el combate con nosotros

Continuan asi las plegarias de la Santa Madre, en torno a la coronilla de San Miguel, para invitar a todos sus hijos terrenales, a librar la batalla contra el mal y los demonios, sintiéndose acompañados por los Ángeles custodios de Dios.

“En estos últimos tiempos, combatan mis discípulos, mis hijos protegidos,

porque ha llegado la hora de anunciarles mi gran victoria.

Junto a ustedes estarán en el combate los Ángeles del Señor,

Quienes cumplen con ese gran misión que Yo les he encomendado.

Muy cerca de Dios se encuentran todos los Espíritus Celestiales,

Seres poderosos y luminosos, que sirven, aman, glorifican y defienden al Padre.

Estos espíritus celestiales se percatan de todas las emboscadas engañosas y de gran peligro,

que les tiende el enemigo junto a los malos espíritus, usando la Luz de la Santísima Trinidad,

para dejarlos al descubierto en medio de esta ardua lucha.

Ésta es una terrible batalla librada a nivel de espíritus, es decir,

los buenos enfrentando a los malos, la guerra entre Ángeles y demonios.

También ustedes hijos míos, están comprometidos en esta gran lucha

a la cual deben ir confiados siempre con que cuentan con una segura protección

que deben invocar a través de la oración de manera frecuente,

y obtendrán la ayuda poderosa de los Ángeles de Dios, los guardianes a mis órdenes.

En estos tiempos nuestros, el ataque del infierno, se hace continuo, potente y universal.

Sin embargo, los Espíritus Celestiales, conocen mi propósito y saben la hora de mi triunfo.

Satanás se siente vencedor y muy seguro de su triunfo, instaurando su Reino en el mundo,

pero, el momento de su gran y definitiva derrota está muy cerca.

Ustedes, en compañía de los Ángeles del Señor, han sido llamados a librar el combate,

una batalla que con el paso del tiempo se vuelve cada vez más terrible y áspera.

El pecado, el odio, la soberbia, la impureza, y el mal, son las armas que emplean los demonios,

para rebelarse en contra de la voluntad y los designios de Dios nuestro Señor.

mientras que los Espíritus Celestiales utilizan el amor, el bien, la pureza, la humildad,

la gracia divina y la dócil sumisión a la Voluntad del Señor, como sus armas

en este combate que emprenden junto a todos ustedes, mis fieles.

Les he encargado a los Espíritus Celestiales junto con Dios Padre

Que los fortalezca, les cure las heridas, los defienda de las trampas y emboscadas,

Los protejan de todo mal que haya provocado mi adversario,

Para al final, llevarlos por el sendero luminoso de mi querer.

Uno de los Ángeles de Dios, que fue enviado por el Padre

para recibir por parte de nuestra santa Madre Celestial, su Sí,

siendo encargado ahora de recibir el Sí nuestro, al querer de Dios Padre.

El Arcángel Gabriel tiene como misión, la de sostenernos y reforzarnos,

dirigiéndonos por el camino del heroico testimonio y del valor,

que los conduce hacia a Jesús y también hacia su evangelio.

El Arcángel Rafael fue encomendado por Dios Padre, para enmendar sus debilidades,

derramando su bálsamo divino sobre toda dolorosa herida,

aligerando sus cargas y aliviándoles el  peso de su cansancio,

alentándolos a continuar en el combate,

empleando de coraza la santidad y el amor, resguardándolos con el escudo de la fe.

Para la defensa contra los terribles ataques de Satanás, está el protector San Miguel Arcángel,

Encomendando por Dios Padre para combatir junto a ustedes al maligno,

formando parte de mi ejército, dejándose dirigir dócilmente por su capitana Celestial.

De no haber intervenido San Miguel en cuanto a su protección y defensa,

¿Cuántas veces hubiesen sido víctimas de los ataques del enemigo?,

Por eso los invito mis hijos a invocarlo de manera frecuente,

A través de la oración del exorcismo contra Satanás y los Ángeles rebeldes

Orándole de manera eficaz, para que los guíe en el combate,

Y así, cada uno pueda cumplir con el trabajo que se le ha confiado

por parte de la reina de los Ángeles, la santa Madre Celestial.

En fraternal comunión de vida, unidos de una manera afectuosa por medio de la oración,

deben prepararse todos los Espíritus Celestiales para la gran victoria de Dios,

y así disfrutar en el Reino Glorioso de Cristo, tras librar una misma batalla,

sumándole el triunfo que tendrá mi Inmaculado Corazón en el mundo.”

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Cielo y tierra se unen

“En todas las regiones de la tierra, les hago un llamado, Oh mis Hijos predilectos,

Los Ángeles de Luz serán los encargados de buscar a los elegidos por todas partes,

Designados por mi  Inmaculado Corazón, para formar parte de mi victorioso ejército.

Serán marcados con mi sello, revestidos con una fuerte armadura y protegidos por mi escudo,

para con ello, poder librar la batalla, donde sus armas serán el Santo Rosario y el Crucifijo

pues para poder obtener la gran victoria, ha llegado el tiempo del Cese de la lucha.

Los Ángeles del Señor, cada día se ponen al lado de cada uno de ustedes,

Interviniendo de manera extraordinaria, protegiéndolos, fortaleciéndolos y dirigiéndolos.

En estos tiempos, a todos los Espíritus del mal y los demonios,

se les ha permitido contar con una gran libertad para sus acciones diabólicas,

aunque de igual manera, en estos tiempos, los Ángeles del Señor ha sido llamados

a desarrollar la etapa más importante dentro de mi propósito.

En esta hora donde se da inicio a la gran lucha final, se unen el Cielo y tierra.

Y así mismo deberán unirse ustedes a los Santos del Paraíso y a los Ángeles,

Para que todos juntos y unidos, formen una sola cosa.

Los invito de manera especial, para que oren mucho más a todos nuestros Ángeles guardianes,

porque en estos tiempos, han sido llamados a cumplir con una particular misión,

asignada por mí y en relación con cada uno de ustedes, Oh hijos míos privilegiados.

Deseo desde lo más profundo de mi Corazón, que incluyan la oración del “Ángel de Dios”,

Dentro de las plegarias contentivas en el rezo diario del Ángelus.

Los invito a vivir siempre en comunicación e intimidad con nuestros Ángeles protectores,

invócalos cuando presientan que están en peligro, cuéntales sobre tus necesidades;

relaciónalo a tu trabajo, confíale todos tus contratiempos y dificultades;

en los momentos de la tentación, búscalos hasta formar una sola cosa.

Sientan junto a ustedes hijos míos, el acompañamiento de los Arcángeles.

La santa madre iglesia, conmemora el día de hoy sus fiestas:

Para obtener la misma fortaleza de Dios, busquen a San Gabriel;

Para contar con la medicina que limpie y cure sus heridas, imploren a San Rafael;

y para la defensa contra Satanás y sus terribles emboscadas, invoquen a San Miguel,

Caminen todos juntos, y unidos combatan a mis órdenes, y a la luz de mi propósito.

Oh hijos míos, están llamados a presenciar mis mayores maravillas

porque han llegado justo en el tiempo de mi triunfo”.

La hora de las potestades Angélicas

“En estos tiempos de la gran tribulación, hoy celebran la fiesta de los Arcángeles:

Rafael, Gabriel y Miguel, e invocan sus nombres para pedirles protección.

Oh hijos míos, los invito a vivir en franca unión de vida junto a los Ángeles del Señor.

Hoy, se les ha encomendado a ellos una misión importante, y en favor de todos.

Para ser fieles a la consagración, iluminan el camino que deben recorrer,

un camino doloroso y muy difícil, amenazado por muchas zancadillas de mi enemigo,

sellado por muchos obstáculos.

Los Ángeles, los tomaran de la mano para llevarlos por la senda de la santidad, luz y el amor,

En la aparición de muchas dificultades, ellos aparecen para bríndales consuelo y valor,

Elementos necesarios para sostener y soportar nuestras debilidades humanas.

Los ángeles de Dios, permanecen a nuestro lado como verdaderos hermanos,

De esos que se toman a pecho nuestra persona y también toda nuestra vida.

Los arcángeles, nos defienden contra los ataques continuos de Satanás,

contra los obstáculos que éste coloca en nuestro camino, contra sus muchas asechanzas.

Los espíritus malos, van en contra de los Espíritus Angélicos en la gran batalla,

Esta lucha se desarrolla entre el cielo y la tierra, estando nosotros involucrados,

Una lucha entre San Miguel Arcángel y Lucifer, entre los Ángeles y los demonios.

El Seños les ha encomendado a sus Ángeles, la misión de defender nuestra persona,

De defender la vida de la Iglesia y el bien de toda la humanidad.

Se puede observar, cómo la humanidad está siendo engañada por los falsos espíritus,

Dentro de esta gran Nación donde se encuentran, para conmemorar las tertulias.

La propia Iglesia está colmada de errores y pecados,

Dejando correr una gran inmoralidad por los senderos del mal,

Y con la separación del Papa y la oposición a su Magisterio,

Se corre peligro de perder la verdadera fe.

En estos tiempos perversos, deben orar mucho a los Ángeles del Señor,

Pues ha llegado la hora de las Potestades Angélicas,

Las mismas que serán las guías para todos mis hijos, en este combate decisiva,

Ha llegado la hora de la venida del Reino glorioso de Cristo y la derrota final de Satanás,

Que estará sellada en el mundo, con el triunfo de mi Inmaculado Corazón Inmaculado.”

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Los Ángeles de nuestro tiempo

Dentro de las oraciones que complementan esta coronilla a San Miguel, se encuentran Los Ángeles de nuestro tiempo, a través de la cual, continua la invitación de la Santa Madre, Virgen María, en calidad de Reina de los Arcángeles.

“La fiesta de los Arcángeles Santos se conmemora hoy: Rafael, Gabriel y Miguel,

que son los Ángeles de nuestro tiempo.

Ángeles del tiempo definitivo en este proceso de purificación para la gran tribulación.

Son los Ángeles de nuestro tiempo, a quienes les fue confiada por parte del Padre,

Cumplir con una misión especial durante la etapa de la prueba y el gran castigo.

Deben ir por todas las regiones de la tierra y recoger a aquellos que permanecen fieles a Dios,

A quienes premiados por su fidelidad, serán llamados a mantenerse seguros

En el refugio de mi inmaculado Corazón, salvando al pueblo de Dios.

Son los Ángeles de nuestro tiempo.

Son los Ángeles encomendados para revelarles  a mis hijos,

los últimos acontecimientos narrados y descritos en el Libro sellado.

La gran misión de dirigir a los ejércitos en la batalla de mis fieles hijos y de los Ángeles,

Le ha sido confiada a San Miguel Arcángel,

Un combate sostenido donde enfrentaran a las aguerridas tropas de Satanás,

A las fuerzas del mal, masónicas y satánicas, que en el mundo,

Están agrupadas como una sola gran potencia, para oponerse a Dios y a su Hijo Jesucristo.

En la última hora, el antiguo enemigo de Dios, Lucifer,

aparecerá con toda su tenebrosa potencia que lo adjudica como el Anticristo,

requiriendo esto de la intervención de San Miguel, quien es el indicado para combatirlo.

Dios nuestro Señor, ha dispuesto para él, la gran misión de combatirlo hasta vencerlo,

Y luego desterrarlo, arrojándolo hundido en reino de fuego y tinieblas,

La cadena con que lo sujetará y la llave con la cual sellara la puerta del abismo,

San Miguel se los ofrecerá a nuestra Santa Madre Celestial,

Cumpliendo con el cometido de dejarlo en ese sitio,

Un lugar de donde no podrá salir jamás para perjudicar al pueblo de Dios ni al mundo.

También en esta gran batalla, Dios y la Virgen Santísima, han llamado a otros de sus ángeles,

En el caso de San Rafael Arcángel, a quien se le confiaron la misión en este combate,

a participar como médico celestial, para curar, socorrer y ayudar,

a cuantos resulten heridos y golpeados en la contienda contra el mal.

Al igual que le restituyó la vista a Tobías, del mismo modo les devolverá la vista

a millones de mis pobres hijos, que por culpa del pecado, han quedado ciegos

y gracias a eso, llevados por sus errores, hoy se encuentran en tinieblas.

Se les devolverá la vista, para que puedan volver contemplar el divino esplendor de la Verdad.

Para San Gabriel Arcángel, Dios ha reservado la gran misión de anunciar el retorno de Jesús,

La venida de su gloria, con la finalidad de instaurar su reino por todas las regiones del mundo.

Él fungirá como el mensajero luminoso para la segunda venida de Jesús en gloria,

Al igual que lo hizo en la primera venida de mi Hijo al mundo.

Jesús aparecerá en esta segunda venida, sobre las nubes del cielo,

Impregnado por el esplendor de su divinidad, porque sucederá en el poder y la luz,

para con ello someter todas las cosas, dejando manifestar su poder divino,

ante todo el universo creado, el omnipotente poder de mi hijo Jesús.

Este Arcángel, el cual fue nombrado como “fortaleza de Dios”,

Dios Padre le ha encargo anunciar por todas las regiones del mundo y a todos,

el próximo regreso de Nuestro Señor Jesús, con la fuerza de su poder divino.

Debido a esto hijos míos, hoy los invito a orar e invocar la protección de estos Arcángeles,

que han sido llamados a cumplir con una misión tan grande

dentro de estos tiempos conclusivos para la gran tribulación.

En últimos acontecimientos, deben llevarlos a todos dentro del corazón,

A todos quienes serán llamados a vivir con una gran esperanza y confianza en su  palabra.”

Los tiempos serán abreviados

Las plegarias de “Los tiempos serán abreviados”, es la continuación de las proclamas realizadas por la santísima Madre, Virgen María, en torno a los rezos que conforman la denominada coronilla a San Miguel Arcángel, tomado por la historia religiosa, como uno de los ángeles de Dios más importantes, tras haber vencido a la bestia.

“Mi propósito se está cumpliendo por todas las regiones del mundo,

Y el triunfo de mi Inmaculado, lo está observando mi santo Hijo,

Pues todo cuanto sucede aquí, es un signo para ustedes.

Mis hijos me responden con un entusiasmo tan grande, al igual que un incalculable amor,

Se cuentan por decenas de millares y conmueven mi Corazón de Madre.

Gracias a esas respuestas que voy recibiendo por doquier de mis hijos,

intervengo para abreviarles los tiempos a la gran y dolorosa prueba,

que ha sido destinada para todos ustedes, y por la que deben pasar.

Yo soy la Madre de la Misericordia, y tengo el poder de hacer que los tiempos sean abreviados.

Ofrezco mi oración unida cada día a la de mis hijos, sobre el trono de la divina Justicia,

Para que se consagren a mi Inmaculado Corazón.

Los dolores que padece de mi Corazón, los uno a todos los sufrimientos de los buenos,

Aquellos que llevan su Cruz con paciencia en estos tiempos de la gran tribulación.

Los uno junto a los dolores de los pequeños, los pecadores, los pobres,

los frustrados, los que se han alejado de Dios, los marginados, los abandonados.

De los desesperados, de los enfermos y los oprimidos,

A todos ellos los recojo en el jardín de mi sufrimiento materno,

Para en señal de reparación y de perenne intercesión, ofrecerlos a la divina Justicia.

Porque soy su Madre y quiero ayudarlos, los tiempos serán abreviados con mi presencia,

al llevar a cuesta la Cruz de los dolorosos acontecimientos por los que están padeciendo.

He intervenido muchas veces retrasando el tiempo para el comienzo de la gran prueba,

la llegada de la hora de la santa purificación, que será derramada sobre la pobre humanidad,

la misma que ahora se encuentra dominada y poseída por los espíritus del Mal.

Los tiempos serán abreviados, y el combate que se avecina, será disputado a nivel de Espíritus,

una gran batalla librada por encima de nosotros, entre Dios y su enemigo.

Enfrentados estarán los espíritus infernales y los Espíritus Celestes

En esta batalla terrible se llevara a cabo en entre los demonios y los Ángeles del Señor,

Lo que es lo mismo decir, que se enfrentan las Potencias del infierno contras las del cielo.

Para la guerra que se avecina, Dios nuestro Señor le encomendó varias tareas

a cada uno de sus Ángeles: a San Gabriel, que los revista con la misma fortaleza de Él,

tomado esto como una particular misión.

A San Rafael, que atienda las heridas con su bálsamo sanador,

y a San Miguel, que dirija a todas las milicias Angélicas,

para que con él al frente de ellas, sea completa la victoria sobre los ejércitos infernales.

Por todo esto hijos míos, los he confiado a la potente protección de estos Arcángeles

Sin dejar de lado a sus propios Ángeles guardianes,

Con el propósito de que sean defendidos y guiados, en la lucha que se librará

En estos tiempos, entre el Cielo y la tierra, que es lo mismo decir, entre el Infierno y el Paraíso,

entre el enemigo representado en la figura del malvado Lucifer, considerado el Anticristo,

y nuestro Ángel custodio, el Arcángel San Miguel.

Así que deben estar preparados hijos míos, para el gran fenómeno que está por cumplirse,

Cuando descienda la rociada celeste de la divina Misericordia sobre el mundo,

Otorgándole con ello el triunfo, a mi Inmaculado Corazón de Madre”.

coronilla a San Miguel

Conclusión sobre la coronilla a San Miguel

Para el cierre del ciclo de oraciones que conforman la coronilla a San Miguel Arcángel, debe implorársele al grupo completo de los principales ángeles de Dios. Así pues tenemos que debemos rezar:

Un Padre Nuestro, en homenaje a San Miguel Arcángel.

Un Padre Nuestro, en homenaje a San Rafael Arcángel

Un Padre Nuestro, en homenaje a San Gabriel Arcángel

Y se finaliza con Un Padre Nuestro, en homenaje a nuestro ángel de la Guarda.

Oración final de la coronilla a San Miguel

¡Oh Glorioso San Miguel Arcángel!,

tu que eres el Príncipe y Jefe Principal de la Milicia Celestial,

Vencedor contra los espíritus rebeldes de forma eficaz,

Fiel guardián de las almas, que estas al Servidor en el Palacio del Rey Divino,

A través de esta coronilla a San Miguel, le ruego a este admirable conductor y guía,

Tu que nos manifiestas tu sobrehumana virtud,

Y los haces con el brillo excelente que irradia tu resplandor,

Líbranos amado Ángel de todo mal y peligros,

Pues confiados plenamente recurrimos a ti.

Con tu afectuosa protección, asístenos para que seamos más y más fieles

Que estemos prestos al servicio de Dios hoy y todos los días de nuestra vida.

V.- Oh Glorioso San Miguel, Ruega por todos nosotros,

Tu que eres el Príncipe de la Iglesia de Nuestro Señor Jesucristo

R.- Para que seamos dignos de recibir las promesas de Nuestro Señor. ¡Amén!

Oh mi Dios Omnipotente y Eterno, te bendecimos y adoramos,

Apelando a tu maravillosa bondad y misericordia,

A tu amor y deseo por salvar las almas del género humano,

Por haber escogido para ello al Glorioso Arcángel, San Miguel,

Quien es defensor y Príncipe de tu santa Iglesia.

Oh Padre Celestial, te suplicamos humildemente para que nos libres del asecho del enemigo,

A la hora de nuestra muerte, no permitas Señor que se nos acerque, ningún espíritu maligno,

Que ninguna entidad pueda perjudicar nuestras almas.

Oh Dios, Señor Nuestro, a través de tu amado Ángel San Miguel,

Guíanos y condúcenos hasta tu sagrada Presencia,

Te lo pedimos, ¡Oh Excelsa y divina Majestad!, en nombre de Cristo, Nuestro Señor. ¡Amén!.

coronilla a San Miguel

Promesas y beneficios de la coronilla a San Miguel

El Arcángel San Miguel le pidió por medio de una aparición ante Antonia d´ Astonaco, una ilustre sierva de Dios, en Portugal, que le fuesen compuestos nueve salutaciones en su honor, y que cada uno de ellos, fuese en correspondencia con los nueve coros de los Ángeles. Y de manera adicional, en cada una de ellas, debía recitarse al final, un Padrenuestro y tres Avemarías.

A todo quienes recen esta coronilla a San Miguel como una práctica devoción y a manera de homenaje, San Miguel les ha prometido brindarles grandes bendiciones. A la hora de la Santa Comunión, para acompañar a los fieles devotos, les enviara un ángel de cada coro angelical.

Además, para todos aquellos que reciten estas nueve salutaciones, y lo hagan de manera constante, habitualmente todos los días, el Arcángel les garantiza que van a disfrutar de su presencia y asistencia, continuamente a lo largo de sus vidas.

Incluso, les ofrece acompañarlos a la hora de su santa muerte y hasta después de ella. Todos quienes lo honren con la coronilla a San Miguel, serán acompañados no solo por él, sino también por todos los demás ángeles de Dios, junto a todos sus familiares y seres queridos, para librarlos dentro del Purgatorio.

De igual manera, el glorioso Arcángel les prometió a todos quienes le honrase con el recital de la coronilla a san Miguel, mediante la Sagrada Comunión, estarían siendo acompañados por un ángel de cada uno de los nueve coros, en la Sagrada Mesa.

Para los fieles que recen todos los días, estas nueve salutaciones de su coronilla, les prometió asistirlos con apoyo de los otros ángeles santos, durante el trayecto de sus vidas, librándole los obstáculos que se les presente, y defendiéndoles de todo mal.

Resumiendo un poco el tema de las promesas del arcángel Miguel, a quien rece su coronilla, tenemos entonces que:

  • Enviará un ángel de cada coro angelical, quien será seleccionado por él, para acompañar a los fieles devotos a la hora de santa la comunión.
  • A todos aquellos que reciten las nueve salutaciones de la coronilla a San Miguel, todos los días de manera habitual les asegura que gozaran de su asistencia continuamente, a lo largo de su vida e incluso después de la muerte.
  • Todos los fieles estarán acompañados no solo por él sino también por todos los ángeles de Dios, junto con sus familiares y seres queridos, defendiéndolos y liberándolos de padecer en el Purgatorio.

Información adicional

La coronilla a San Miguel Arcángel le fue revelada por el propio San Miguel a Antónia de Astónaco, una fiel sierva de Dios, en el año de 1.750, en Portugal.

Según cuenta la historia, el arcángel le indicó a la religiosa su deseo de ser honrado, a través de la recitación de nueve salutaciones, donde los fieles invocan por la intercesión de San Miguel y todos los ángeles que conforman el Coro Celestial correspondiente, proceden luego a rezar un padrenuestro y tres avemarías en cada una de las salutaciones.

Pronto, esta devoción se fue propagando a lo largo de otros países del mundo, teniendo el reconocimiento del Vaticano, donde el papa Pío IX, un 8 de agosto, del año 1.851, le concedió a quienes recen la coronilla a San Miguel, las siguientes indulgencias:

  • A quienes recen esta coronilla con el corazón contrito, una Indulgencia parcial.
  • A quienes cada día lleven consigo la coronilla o besen la sagrada medalla de los Santos Ángeles de Dios, y la lleven colgado de sus cuellos, Indulgencia parcial.
  • A aquellos que rezan la coronilla a San Miguel una vez al mes, un día especifico y seleccionado por los devotos, y lo hagan de forma verdaderamente confesados, comulgados, y contritos, implorando por los propósitos en vía de su Santidad, tendrán Indulgencia plenaria.
  • Indulgencia plenaria, para quienes conmemoran las fiestas de la Aparición de San Miguel Arcángel, cada 8 de mayo.
  • Indulgencia plenaria, para quienes conmemoran las fiesta de su Dedicación a través de esta coronilla todos los 29 de septiembre.
  • Indulgencia plenaria, para quienes conmemoran las fiestas de los Santos Ángeles Custodios, rezando la coronilla, todos los 2 de octubre.

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