Divino Niño Jesús: Historia Oración y Cantos

Divino Niño Jesús

Una de las veneraciones más bonitas y vastas de los Colombianos es la del Divino Niño Jesús, venerado bajo el nombre del Divino Niño. La esperanza depositada en Jesús se sustenta en Sus propias palabras: (Y todo lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo) (Juan 14,13).

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Día del Divino Niño Jesús

La veneración al Divino Niño es propicia, es la luz para esta tierra que menosprecia la vida humana y en que ocurren tantos abortos y niños huérfanos. Tenemos que reconocer que Dios nos envió a Jesús su único Hijo. Él se hizo un niño pequeñito, igual que nosotros en todo menos en el pecado.

Nos damos cuenta que el objetivo principal de la veneración al Divino Niño debe ser nuestra única transformación para ser cada vez más como Jesús, en todo hijos dóciles y obedientes al Padre, así posibilitamos su Reino.( Yo os aseguro: si no cambiáis y os hacéis como los niños, no entraréis en el Reino de los Cielos).  (Mateo 18,3).

Oración al Divino Niño Jesús para pedir favor, Niño amable de mi vida

Niño Eterno, Jesús, dueño de mi corazón y mi vida,

Mi piadoso y amado Niño,

Vengo hasta Ti pleno de confianza,

Vengo a Ti clamando tu piedad,

Deseo solicitarte las abundantes riquezas

Que viertes sobre tus creyentes religiosos,

Los que tus bracitos abiertos

Reparten con amor y grandeza.

Oh Niño venerado, santo Redentor,

Permanece constantemente conmigo

Para apartarme del mal

Y actuar afín a Ti,

Causando que crezca en conocimiento y gracia

Ante Dios y de los hombres.

¡Oh dulce y pequeño Niño Jesús,

Yo te adorare eternamente con todo mi espíritu!

Divino Niño Jesús, consagranos

Divino Niño Jesús, atiéndenos

Divino Niño Jesús, auxílianos.

Niño amable de mi vida,

Consolación del devoto,

La gracia que requiero tanto

Y que me origina esperanza y aliento,

Que hace que sienta despreocupación en mi vida,

Coloco en tus santas manos:

(Pedir con mucha fe lo que se desea conseguir).

Gloria al Padre al Hijo y al Espíritu Santo

Acuérdate oh Niño Venerable y apreciado, que nunca se escuchó comentar, que ninguno haya suplicado ante Ti sin tu ayuda obtener por ello con simplicidad y seguridad, sumiso y suplicante, repleto de amor e ilusión, sabiendo los prodigios con que obras y lo vertiginoso que otorgas rectificación, con delirio este auxilio yo te pido: (repetir lo que se quiere obtener). Divino Niño Jesús, bendícenos, Eterno Niño Jesús, atiéndenos, Poderoso Niño Jesús, confórtanos, Omnipotente Niño Jesús, ayúdanos, Divino Niño Jesús, protégenos, Divino Niño Jesús definiéndonos, Divino Niño Jesús, en ti descansamos. Así sea. Rezar el Credo, Padrenuestro, Avemaría y Gloria

Yo Reinaré 

Jesús es el Camino, la Verdad y la Vida. Él y exclusivamente Él restaura nuestros corazones para que nosotros asimismo seamos hijos del Padre. Esta devoción se concibe en la misma Fe que nos instiga realiza una Oración al Divino Niño Jesús por los Enfermos y a rezar en el Padre Nuestro: “Venga Tu Reino”. 

Historia del Divino Niño Jesús 

Inicia la veneración al Divino Niño en Colombia en el año 1907, primero entre los carmelitas y posterior en la Comunidad Salesiana. Los favores fueron muchos los que se les concedieron a los religiosos satisfechos que luego difundieron la veneración a todos lados. Aquí mencionamos el testimonio del milagro del 1915, reconocido por el obispo:

Mi hija de 18 año, Maria desde mucho tiempo padecía de terribles dolores de reumatismo, los dolores fueron tan espantosos que sufría y tan catastrófica su inmovilidad que el reumatismo le estaba causando, que mirándola en peligro de muerte llamamos al sacerdote que la confesó, él administró el viático y la extremaunción.

No se podía mover prácticamente en lo absoluto, ni pies ni manos sin padecer el mas penetrante dolor. No había medicina que pudiera calmar su dolor y mucho menos darle alguna mejoría, siempre venia a visitarla un medico catalogado como uno de los mejores, sin embargo los dolores reumáticos eran cada vez peor ocasionándole convulsiones dejándola casi muerta.

Él año pasado exactamente el diez de noviembre en unos de sus peores ataques pensé que casi moría cuando volvió en si y le volvió el habla de nuevo de pronto tuve una idea, fui pronto a mi habitación y busqué una imagencita del Divino Niño Jesús que para nosotros es muy sagrado y honramos con mucho afecto, me acerqué a la enferma y dije: “Hija, Nuestro Señor hizo la promesa de que si le pedimos por los méritos de su infancia, nuestra plegaria será escuchada. Solicitemoles por los méritos de sus doce primeros años de vida, que necesitas para la salud del espíritu, te otorgue la salud del cuerpo. Dále un beso a la imagen del Divino Niño y la colocamos luego junto a los pies que tanto padeces”.

Cariñosamente la joven le dio un beso al amado Niño Jesús para después poner la imagen en su cama justo al lado de la enferma con toda la fe, después de haber pasado una hora mi hija exaltada grita: padre, padre estoy curada y para corroborar que esto era cierto les tome los brazos y los pies y y se los moví hacia todas direcciones, no sintió el mas minino dolor, luego que no hacia unos minuto no podía mover absolutamente ninguna de sus extremidades sin sentir los mas terribles dolores de su vida, ahora si estaba totalmente sana.

Padre Juan del Rizzo y la devoción del Niño Jesús.

El padre salesiano Juan del Rizzo llega a Barranquilla, Colombia en 1914, con mucha dificultad se dispone a recoger fondos a fin de construir un templo pero sin éxito. pero luego tubo la iluminación de clamar a Nuestro Señor por los méritos de su infancia. A partir de hay el padre obtuvo un logro sorprendente y así le fue muy leal al Divino Niño dedicándole el resto de su vida a difundir su devoción.

Luego de trece años de ministro en Barranquilla, el padre Rizzo fue cambiado a Medellin y alli continuo su trabajo invitando a todos a encomendarse a Jesús por los méritos de su infancia. Al inicio la veneración del padre Rizzo se determinaba por la imagen del Niño Jesús de Praga.

Sin embargo, una entidad de devotos a esa religión  se contrapusieron, aduciendo que ellos eran los únicos en disponer sobre el Niño de Praga. ¡Algunas situaciones irracionales que se dan entre los hombres! siendo así el Padre Rizzo intenta otra manera de manifestar su devoción al Niño Jesús; sabiendo el que imagen no realizaba en si los milagros si no el mismo Jesús que vive.

 El padre del Rizzo fue trasladado en el 1935 a Bogotá y, temporalmente se topó allí con una preciosa imagen del Divino Niño.  Colocó el padre la imagen en unos terrenos baldíos del Barrio 20 de Julio de Bogotá. Desde allí pregonaba a todo quien escuchase los prodigios que Jesús otorga a quienes honran su santa infancia. Los milagros se multiplicaron: Curaciones, empleos, reconciliación de familias, protección de negocios…. pero sobre todo muchas conversiones. 

Oración al Niño Jesús por los enfermos y verse libre de peligros

Señor Dios, Rey Todopoderoso, en Tus manos residen todas las vicisitudes. Si ansías redimir a tu pueblo ninguno se podrá resistir a tu voluntad. Tú creaste el Paraíso y la Tierra y todo lo que en ellos se sujeta. Tú eres el amo de todas las cosas. ¿Quién logrará pues oponer resistencia a tu Grandeza? Señor Dios de nuestros padres, ten piedad de tu pueblo puesto que los adversos del espíritu ambicionan perdernos y los peligros que se nos presentan son muy grandes, tú has dicho. “Solicitad y se os proveerá”.

El que pide recibe. Pero pedid con fe”. Escucha pues nuestras plegarias. Perdona nuestros pecados. Aparta de nosotros las condenas que merecemos y haz que nuestra tristeza se convierta en alegría, para que luego alabemos tu Santo Nombre y continuemos alabándolo eternamente en el cielo. Amén.

Oración con el Niño Jesús Niño amable de mi vida

Conságrame, Niño Jesús y ruego por mí sin cesar.
Retira de mi hoy y eternamente el decaimiento.
Si me derrumbo, extiéndeme tu mano.
Si cien veces me desplomo, cien veces elévame.
Si yo te descuido, tú no te desconozcas de mí.
Si me abandonas Niño, ¿Qué será de mí?
En los riesgos del mundo cuídame.
Pretendo existir y sucumbir bajo tu manto.
Aspiro que mi vida te alegre.
Mírame con compasión, no me abandones Jesús mío.
Y, al final, sal a tomarme y llévame junto a ti.
Tu consagración me custodie hoy y siempre. Amén. Aleluya. (Gloria al Padre).

Consagración del hogar

Eterno Niño Jesús que consagras y resguardas las casas donde está exhibida y es honrada tu Sagrada Imagen: Te elegimos hoy perpetuamente por Señor y Dueño de nuestra casa, y te solicitamos que accedas a demostrar en ella tu poderoso socorro, resguardándola de los padecimientos, del fuego, del rayo, de los diluvios, de los sismos, de los raptores, de los desacuerdos, y de los riesgos de la batalla.

Glorifica y preserva a las almas que aquí residen y otorgarles la paz, una gran Fe, infalible amor a Dios y al prójimo, aguante en los castigos, espera en la vida perpetua, destrezas de trabajo, empleo y estudio, y la gracia de impedir los maléficos ejemplos, el desenfreno, la falta, la pena eterna y todas las demás desventuras y incidentes. Amén.

Novena recomendada por el Padre Juan

Jesús mío, mi amor, mi perfecto Niño, te amo tanto… Tú lo estas al tanto, pero yo pretendo amarte más; haz que te amé inclusive donde no logre amarte más una criatura, que te amé, hasta morir.

Ven a mí, Niño mío; ven a mis regazos, ven a mi pecho, descansa sobre mi corazón un momento siquiera, lléname con tu amor, sin tanta dicha que no merezco, permíteme al menos que te idolatre, que doblegue mi frente sobre el césped que huellas con tus plantas, cuando andas en el pastoreo de tu rebaño.

Pastorcillo de mi esencia, pastorcito mío, mira esta ovejita tuya cómo ansiosa te busca, cómo ambiciona por ti. Deseo estar contigo eternamente y seguirte a donde quiera que fueras para ser en todo momento alumbrado con la destello de tus preciosísimos ojos y recreado con la sin igual belleza de tu rostro y deleitable con la miel dulcísima que destila de tus labios. Deseo ser apacentado de tu buena mano y que jamás quitaras tus manos de ella. Más, quisiera Jesús mío; deseo reposar mis labios sobre la blancura de tus pies.

Si, amor, mío, no pretendas frenar tanto bien; permitirme que me derrumbe a tus plantas y me abrace con tus pies y los moje con las lágrimas salidas de mi pecho amoroso, ardientes en el consagrado fuego de tu amor; déjame besarte y después… No quiero más, morirme luego. Si, morirme amándote, moriré por tu amor, moriré por ti, Niño mío que eres sumo bien, mi deleite, mi belleza, la gracia de mi espíritu, la satisfacción de mi pecho, la armonía de mi corazón, el encanto de mi vida. Ah, morir enfermo de amor y de amor por ti, luz mía, que deleite para mi espíritu, qué consolación, qué placidez.

Todo tuyo es mi ser, ya que de la nada lo creaste, y me lo diste y otra vez vino a ser tuyo cuando me libraste y con el precio de tu sangre me tomaste; y otras tantas veces, hasta hoy he sido tuyo, cuántos son los momentos que he vivido pues esta vida que poseo, tú mismo a cada segundo me la concedes, la aseguras y la proteges.

En tanto, Jesús mío, a ti deseo aferrarme, de quien tantas fortunas en uno he absorbido. Tú, por tanto yacerás, de hoy más mi dueño único. Tú el único venerado de mi espíritu, ya que sólo tú eres mi padre y mi hermano y mi amigo; y solo tú eres mi rey, y creador y salvador, y tú solo mi Dios y mi eterno Señor.

Orar tres Padrenuestros y una salve, prometer, confesarse y comulgar todos los días de la novena o al menos el último día. No se deje de rezar la novena hasta haber obtenido la gracia. Se implora orar un Padrenuestro según el propósito del Papa, uno según la intención del Obispo y uno según la intención del Párroco.

Oración Final

Oh Jesús: “Tu has expresado: todo lo que pretendas solicitar pídelo por los méritos de mi infancia y nada te será negado”. Por eso vengo a solicitar con toda fe: (Mencionar favor a pedir)

Jesús mío, mi amor, mi hermoso Niño:

Te amo tanto, Tu lo sabes, pero quiero amarte más, amarte hasta morir.

Ven a mí, Niño Jesús, ven a mi corazón, deja que yo te idolatre, pudorosamente suplicante de mis imperfecciones.

Ven a mi, Niño Jesús, ven a mi corazón, deja que yo te idolatre, pudorosamente suplicante  de mis imperfecciones.

Pastorcito de mi espíritu: contigo nada me falta, me llevas a fuentes serenas y subsanas mis potencias, Tú me mandarás por el buen camino, por el distinción de tu Nombre. Sin embargo camine por travesías sombrías nada temo porque Tu vas conmigo, Tu Cetro poderoso me defiende, Tu Bondad y Tu Misericordia me escoltarán todos los días de mi vida.

Dulce Jesús mío, Divino Niño de mi espíritu: Soy todo tuyo: tuya es mi existencia por tanto lo erigiste; tuya es mi alma pues la eximiste en la cruz con el precio de tu Sangre.

Te proclamo como mi Salvador y mi Amigo: Como mi Rey, mi Creador y Redentor. Te adoro como a mi Dios y Soberano Señor.
Demuéstrame una vez mas que me amas, oh Niño Jesús y dame tu amor eterno y tu santa bendición, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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La confianza hacia el divino Niño esta fundada en la Biblia

La objetivo de esta devoción es cambiar moralmente para ser cada vez como Nuestro Señor Jesús, admitir nuestra insignificancia y obedecer a Dios como niños, así como se revela en Mateo 18,3.

“Yo os aseguro: si no cambiáis y os hacéis como los niños, no entraréis en el Reino de los Cielos”.
En dogma de Juan, Cristo igualmente incita a que descansemos en Él: “Y todo lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo”. (Juan 14,13)

Es una devoción muy antigua entre los católicos

En la antigüedad los narradores relataban que la veneración al Divino Niño comenzó en el Monte Carmelo (Israel) puesto que la tradición, Jesús se dirigía con habitualmente a este lugar y rezar con sus padres, José y Maria y sus abuelos San Joaquín y Santa Ana.

Varios Santos difundieron la devoción

San Antonio de Pauda y San Cayetano fueron muy devotos del Niño Jesús y por eso se les ha pintado cargándolo en sus manos inclusive el Niño Jesús se le apareció en una oportunidad a San Antonio de Padua.

Por los méritos de la infancia de Jesús, nada te sera negado

En el año 1636, Jesús le prometió a una Monja Carmelita del monasterio de Beaune en Francia, conocida como la Venerable Margarita del Sagradisimo Juramento.

Cristo le dijo: “Todo lo que quieras pedir, pídemelo por los méritos de mi infancia, y nada te será negado”.

La monja, que falleció a los 29 años, recibió la misión de propagar especialmente la devoción a la divina infancia de Cristo.

Existen varias representaciones del Niño en el mundo entero

La devoción del Niño Jesús se extendió muy velozmente por Europa entera, Asía, América, África y Oceanía hace 300 años.

Una de las representaciones mas conocidas esta, El Niño Jesús de Praga, en Checoslosvaquia, El Santo Niño de Atocha en México, El Divino Niño de Arenzano en Italia, y el milagroso Niño Jesús en Bogota Colombia.

El Papa Juan del Rizzo promulgo esta devoción en Colombia

El P. Juan del Rizzo sacerdote salesiano llego a Barranquilla Colombia en 1914 y con gran sacrificio se ocupo de recaudar fondos para la construcción de un templo, lo cual no tubo éxito, lo cual entendió que debía pedir el milagro al Señor por los méritos de su infancia. desde ese momento el logro del sacerdote fue extraordinario y se convirtió en un gran devoto al Niño Jesús; entonces dedico su vida a la expandir su devoción.

El P. Rizzo dio a conocer 4 condiciones para obtener favores del Divino Niño Jesús

  1. Ofrecer la Santa Misa durante nueve domingos, confesarse y comulgar al menos en uno de ellos
  2. Dar un libra de chocolate (o igual en dinero o en comida) a los mas necesitados.
  3. Si la persona puede, que done víveres, o igual en dinero, a las familias mas pobres.
  4. Difundir la devoción al Divino Niño Jesús relatando a los demás los Milagros que EL hace a los fieles, repartiendo novenas, estampas y almanaques.

Canto al Divino Al Divino Niño Gozos

Oh Divino Niño, mi Dios y Señor; Tú eres el amo de mi corazón.

Niño amable de mi vida, Alivio de los cristianos, el beneficio que preciso y coloco en tus benditas manos. Oh Eterno Niño, (repetir estribillo)

Tú qué estas al tanto mis angustias pues todo te entrego da la paz a los turbados y aliento al corazón mío.

Oh Divino Niño, Y si bien tu amor no merezco, no suplicaré á Ti en vano pues eres Hijo de Dios y desahogo del creyente. Oh Divino Niño, (repetir estribillo).

Si necesitas palabras de aliento y de Fe te invitamos a leer este articulo para que tus plegarias sean escuchadas, visita los siguientes enlaces.

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