Lo que aun no conocías de Antígona y mucho más

La historia de Antígona es quizás uno de los mitos más impactantes y para muchos más tormentoso de la mitología de la antigua Grecia.

antígona

Conoce toda la historia de esta particular mujer, que a costa de su vida se rebeló en contra de lo que pensaba era una injusticia, un relato de la mitología clásica que aun causa mucho interés y que te invitamos a descubrir leyendo este artículo.

¿Quién es Antígona?

Antígona es en la mitología griega, una mujer hija de Edipo y Yocasta, nieta de Layo, que se enfrentó al Rey Creonte, su tío y suegro, para dar la sepultura apropiada a su hermano Polinices.

Su decisión de desafiar al Rey le vale la condena a muerte por lapidación publica, pero decide poner antes fin a su vida, ahorcándose. Es considera una heroína, un ejemplo de fidelidad a los principios y valores familiares.

Antígona y sus dos hermanos

Esta historia se remonta a la historia de Layo, rey de Tebas, a quien le fue revelado en una profecía que tendría un hijo varón que al llegar a la edad adulta, le asesinaría.

Este era su castigo por haber secuestrado y violado a un joven que luego se suicidó y cuya familia imploró a los dioses un castigo implacable para Layo.

El rey pensó no tener hijos, sin embargo, un día en estado de ebriedad se unió a Yocasta, su mujer y esta concibió a un varón.

Layo decidió no arriesgarse y cuando tuvo el recién nacido en sus manos, le atravesó los pies con unas piezas metálicas y lo entrego a un trabajador del campo para que lo dejara abandonado a su suerte. (Ver articulo: La Diosa Atenea)

El despiadado gobernante pensó que matarlo directamente sería una terrible falta a su fe, así que dejarlo abandonado en esas condiciones era una muerte segura, pues nadie recogería un recién nacido lisiado y le libraría a el de la culpa de un asesinato.

Él bebe herido fue abandonado el monte Citerón, sin embargo su destino dio un giro cuando fue encontrado por unos pastores, que decidieron entregarlo al Rey de Corinto, Pólibo.

El y su esposa Peribea reina de Corinto, criaron al recién nacido y le llamaron Edipo, que quiere decir de pies hinchados.

Pasado mucho tiempo el Oráculo de Delfos  le auguró a Edipo un triste destino: mataría a su padre y se casaría con su madre.

El joven decide marcharse de Corinto para evitar esta tragedia y huye a Tebas. En el camino se cruza con Polifontes el heraldo de Layo y al propio Rey, teniendo un altercado con el primero se encoleriza y los asesina, sin saber que estaba matando a su padre.

Ya en Tebas, ayuda a la ciudad a librarse de la esfinge, un terrible monstruo que los molestaba y como recompensa sería nombrado Rey y se casaría con su viuda, Yocasta. Cumpliendo sin saber el destino predicho por el oráculo de Delfos.

De la unión nacieron cuatro hijos: Polinices, Eteocles, Ismene y Antígona, quienes cargarían con la desgracia de su padre.

Cuando Edipo descubre que Layo era su padre y Yocasta su mujer, era su madre, removió sus ojos utilizando los broches del tocador de ella y fue enviado lejos, prisionero a causa de sus hijos.

Lo ocurrido a partir de ahí,  se relata en muchas y diferentes historias, lo cierto es que el perturbado Edipo maldijo a sus hijos Polinices y Eteocles y vivió sus últimos años acompañado de Antígona, su hija:

Anda siempre errante, la infeliz, conmigo, sirviendo de guía a un anciano, vagando unas veces por el agreste bosque sin alimento y descalza, y otras padeciendo bajo frecuentes lluvias o bajo los ardientes calores del sol, ¡infortunada!. Edipo en Colono.

A partir de entonces, los hijos de Edipo asumieron el trono de Tebas, acordando turnarse en el poder cada cierto tiempo.

Sin embargo, llegado el tiempo de Eteocles de entregar el poder, decidió quedarse con el trono permanentemente, rompiendo el acuerdo entre hermanos.

Polinices sumamente ofendido por la traición, decide aliarse al reino de Argos, aun cuando sus familiares le imploraban evitar un enfrentamiento.

La ciudad rival le proporciona un ejercito y retorna a Tebas, reclamando lo que considera también es suyo.

Se desata un encarnizado enfrentamiento, que acaba cuando ambos hermanos se enfrentan y se dan muerte.

Creonte retoma el puesto de Rey y dictamina que se entierre siguiendo la costumbre a Etéocles, pero declara a Polinices como un traidor a su patria.

Por haberse aliado a fuerzas enemigas y atacar a Tebas el castigo será no darle un sepelio digno y su cuerpo sería abandonado a las afueras de la ciudad, expuesto a los cuervos y los perros.

Indicando además que si alguien desobedecía su orden, seria condenado a muerte, lapidándolo públicamente.

Este mandato era un claro irrespeto, quebrantando las costumbres familiares transmitidas de generación en generación de brindar respeto y adecuada sepultura a sus familiares, pero desobedecerlo seria contradecir el mandato del rey, las leyes de las polis y por lo tanto, morir.

Este terrible dilema atormenta a Antígona, pues para los griegos no sepultar correctamente a sus muertos implicaba, que estos quedarían en una especie de limbo, atrapados entre la vida y la muerte, vagando eternamente y persiguiendo a sus familiares por no haber cumplido con los ritos funerarios.

Este castigo solo se otorgaba a los delincuentes que eran sentenciados y ejecutados y aquello que profanaran un templo, para que así tuvieran un castigo por toda la eternidad.

Su destino

El respeto a sus tradiciones familiares y a su hermano difunto, hacen que Antígona desobedezca al Rey, en un claro desafío a su autoridad y dio la sepultura adecuada a Polinices, aun cuando su hermana Ismene intento hacerla cambiar de opinión:

Es preciso que consideremos, primero, que somos mujeres, no hechas para luchar contra los hombres, y, después, que nos mandan los que tienen más poder, de suerte que tenemos que obedecer en esto y en cosas aún más dolorosas que ésas.

Sin embargo Antígona tan firme como testaruda, no se retractó: Sé tú como te parezca. Yo lo enterraré. Hermoso será morir haciéndolo. Yaceré con él al que amo y me ama, tras cometer un piadoso crimen.

Un guardia sorprendió a Antígona enterrando a su hermano y la llevó a arrastras ante Creonte. Aun siendo su sobrina, hija de su hermana y prometida de su hijo, el rey le sentencia a morir, aun cuando este le pide sea mas flexible en la condena:  Va a morir, ciertamente, y en su muerte arrastrará a alguien.

Sin embargo, aunque Antígona llora su infortunio y el de su familia casi extinta por los pecados de sus antepasados, no reniega, ni se lamenta de su decisión.

Antígona se suicida antes de ser ejecutada y Hemón, el hijo del rey y prometido de la mujer, decide también darse muerte, al descubrir que ella había muerto.

Cuando la esposa del Rey Creonte y madre de Hemón, se entera de lo sucedido, en su dolor y desesperación decide suicidarse también. (Ver articulo: Anfitrite)

La tragedia de Sófocles

El mito de Antígona dio origen a la famosa obra de Sófocles, que lleva el mismo nombre.

Fue una obra teatral que se estrenó en el año 441 antes de Cristo, en la Antigua Atenas y presenta en orden todos los acontecimientos del mito, mostrando un claro enfrentamiento entre el deber y el amor familiar, el respeto a las costumbres ancestrales y el deber con el Estado y sus leyes.

Abordando ademas entre tanta tragedia, temas como el amor por la familia, la fidelidad, la desobediencia civil, entre otros.

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